Entrar
¿Usuario nuevo? Regístrate
vocacioncssr · Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista
? ¿Ya estás suscrito? Entrar en Yahoo!

Consejos de Yahoo! Grupos

¿Sabías que...?
Puedes buscar mensajes antiguos en un grupo.

Mensajes

  Mensajes Ayuda
Avanzado
Octubre 24 09H22 VARIOS   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #123 de 799 |
LA VIDA TE DA RECURSOS
 
Era una madre sabia y generosa.  Un día, le dio a su hijo mil monedas de oro para que con ellas consiguiera lo que quería para su vida.  Él las recibió con una emoción mezclada entre el entusiasmo y el miedo.  Fue de compras, vio un automóvil muy grande y lento para su gusto y de una calidad técnica que dejaba mucho que desear; sin embargo lo compró.
 
Fue después a una joyería y encontró unos diamantes mal cortados y montados en anillos inapropiados y a pesar de esto, pagó una gran suma por ellos.  Organizó fiestas a las que invitó personas que conocía, pero que no disfrutaba de su compañía.
 
Con el pasar del tiempo, este hombre antes alegre y lleno de ilusiones, se fue convirtiendo en alguien amargado y quejumbroso.  Años después se acercó de nuevo a su madre y le dijo:
-    Madre, ¿qué habré hecho tan mal que vivo tan infeliz?
La madre le respondió:
-    No es lo que has hecho hijo; es lo que sigues haciendo, aún en este preciso instante.
-    ¿A qué te refieres?- preguntó el hijo.
Y afirmó la madre en un tono sereno y comprensivo:
-    Tú usaste tus recursos y tu energía, para  llenarte de lo que no querías, en vez de enfocarte en lo que querías.  Ahora me preguntas: ¿qué he hecho mal?  Podrías preguntar en cambio, ¿qué he hecho bien? o ¿cómo puedo mejorar lo que tengo?
-    No te entiendo.  dijo confuso el muchacho.
La madre respondió:
-    Las monedas que te di, son como la energía o los recursos de tu vida; los puedes gastar en enfocarte en todo lo que no te gusta y a tu juicio podría ser diferente.  O puedes elegir enfocarte en lo que quieres, en lo que te gusta, en lo que valoras, en lo que sueñas, no en lo que temes.  Enfocarte en lo que has logrado, no en lo que te falta.
 
Si piensas en tus miedos, crearás tus miedos.  Si piensas en tus sueños, los harás realidad.  La vida hijo mío, te da los recursos para hacer y vivir lo que quieras, y tú puedes usarlos para crear lo que quieres o lo que no quieres.  Si te enfocas en lo que no quieres, cuando despiertes, te habrás perdido de disfrutar mucho de lo que realmente quieres para tu vida.
 
Autor Desconocido   
 
Enviado por: Juan F. Upegui
Medellín - Colombia
 
Un Abrazo y que Dios derrame sobre ti, muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, y mucha Prosperidad;
 
               
Beatriz
Medellín - Colombia
De: ArTuRo_iXtLeCo


La mejor ayuda que me puedes dar

Fuente: Catholic.net
Autor: Desconocido

En Persia se cuenta la historia del gran Manú, Shah Babas, en cuyos dominios no se ponía el sol, que reinó con todo esplendor, tenía fama dejusto y le encantaba mezclarse con el pueblo, pasando desapercibido para compartir y dar solución a sus problemas.

En cierta ocasión, se vistió de pobre y al pasar por la cocina observó en un rincón una angosta puerta para él hasta entonces desconocida. Descendió el largo, lóbrego y húmedo trecho de escaleras que conducía a un sótano, de reducidas dimensiones y calor asfixiante, en el que un carbonero sentado en un montón de cenizas, atendía la caldera de palacio. El Manú se sentó a su lado y comenzó a hablar. Llegó la hora de comer y el fogonero sacó un sucio pan moreno y áspero y una jarra de agua. Se sentaron a comer y beber. El shah se fue, pero continuó visitándolo con frecuencia, movido por la compasión que sentía por aquel hombre solitario.

Amablemente le dio consejo y el pobre le abrió todo su corazón y amó a aquel amigo tan bondadoso y sabio pero tan pobre como él. Finalmente, el Manú pensó: " Este hombre que vive permanentemente recluido en el sótano, cumpliendo de forma abnegada con su trabajo, con total aceptación de su destino y sin que una sola queja salga de sus labios, merece una gran recompensa. Le diré quién soy a ver qué presente me pide."

Le dijo pues:

  • Crees que soy pobre, pero soy tu Manú, el Shah Babas, pídeme lo que quieras.

    El gobernante esperaba que le pidiera algo grande, pero el hombre se quedó sentado, inmóvil, petrificado, mirándolo con amor y asombro.

    Entonces el Manú le dijo posando una mano sobre su hombro:

  • ¿No entiendes? Te puedo hacer rico y noble, puedo poner una ciudad en tus manos, te puedo hacer un gran gobernador: ¿No tienes nada que pedir?

    El hombre respondió amablemente:

  • Sí, mi señor, he entendido. Más no entiendo cómo tu que gobiernas más de 3.000 por 10.000 mundos y varios soles, mandas sobre billones y trillones de seres y eres el encargado de crear un nuevo mundo para afrontar mejores tiempos, puedes haber salido de tu palacio y tu gloria para sentarte conmigo en este lóbrego cuchitril, comer mi tosca comida y preocuparte por si estoy feliz o apenado. Ni tú mismo me puedes dar nada más valioso. A otros les puedes otorgar ricos presentes, pero a mí me has dado a ti mismo; lo único que te puedo pedir es que nunca me quites este regalo de tu amistad y de tu amor".

    La emoción que embargaba su espíritu enmudeció sus palabras y desde el fondo del corazón brotó un "gracias" e inclinándose en señal de respeto depositó a sus pies dos brillantes lagrimas.



    A VECES SENTIMOS QUE LO QUE HACEMOS ES UNA GOTA EN EL MAR, PERO EL MAR SERIA MENOS SI LE FALTARA ESA GOTA.
    MADRE TERESA DE CALCUTA.

    LAS MANOS DE DIOS

     

    Cuando observo el campo sin arar, cuando los aperos de labranza están olvidados, cuando la tierra está quebrada y abandonada me pregunto: ¿Dónde estarán las manos de Dios?

     

    Cuando observo la injusticia, la corrupción, el que explota al débil; cuando veo al prepotente pedante enriquecerse del ignorante y del pobre, del obrero, del campesino carente de recursos para defender sus derechos, me pregunto:

    ¿Dónde estarán las manos de Dios?

     

    Cuando contemplo a esa anciana olvidada; cuando su mirada es nostalgia y balbucea todavía algunas palabras de amor por el hijo que la abandonó, me pregunto: ¿Dónde estarán las manos de Dios?

     

    Cuando veo al moribundo en su agonía llena de dolor; cuando observo a su pareja deseando no verle sufrir; cuando el sufrimiento es intolerable y su lecho se convierte en un grito de súplica de paz, me pregunto: ¿Dónde estarán las manos de Dios?

     

    Cuando miro a ese joven antes fuerte y decidido, ahora embrutecido por la droga y el alcohol; cuando veo titubeante lo que antes era una inteligencia brillante y ahora harapos si rumbo ni destino, me pregunto: ¿Dónde estarán las manos de Dios?

     

    Cuando a esa chiquilla que debería soñar en fantasías, la veo arrastrar su existencia y en su rostro se refleja ya el hastío de vivir, y buscando sobrevivir se pinta la boca, se ciñe el vestido y sale a vender su cuerpo, me pregunto: ¿Dónde estarán las manos de Dios?

     

    Cuando aquel pequeño a las tres de la madrugada me ofrece su periódico, su miserable cajita de dulces sin vender; cuando lo veo dormir en una puerta titiritando de frío; cuando su mirada me reclama una caricia; cuando lo veo sin esperanzas vagar con la única compañía de un perro callejero, me pregunto:

    ¿Dónde están las manos de Dios?

     

    Y me enfrento a Él y le pregunto: ¿Dónde están tus manos, Señor? Para luchar por la justicia, para dar una caricia, un consuelo al abandonado, rescatar a la juventud de las drogas, dar amor y ternura a los olvidados.

     

    Después de un largo silencio, escuché su voz que me reclamó: No te das cuenta que tú eres mis manos, atrévete a usarlas para lo que fueron hechas, para dar amor y alcanzar estrellas. Y comprendí que las manos de Dios somos "TU y YO", los que tenemos la voluntad, el conocimiento y el coraje de luchar por un mundo más humano y justo, aquellos cuyos ideales sean tan altos que no puedan dejar de acudir a la llamada del destino, aquellos que desafiando el dolor, la crítica y la blasfemia se retienen a si mismos para ser las manos de Dios.

     

    Señor ahora me doy cuenta que mis manos están sin llenar, que no han dado lo que deberían de dar, te pido ahora perdón por el amor que me diste y no he sabido compartir, las debo usar para amar y conquistar la grandeza de la creación.

     

    El mundo necesita de esas manos llenas de ideales, cuya obra magna sea contribuir día a día a forjar una nueva civilización que busque valores superiores, que compartan generosamente lo que Dios nos ha dado y puedan llegar al final habiendo entregado todo con amor. Y Dios seguramente dirá:

     

    ¡ESAS SON MIS MANOS!

     

    Fr. José Luis Goñi (Orden de Agustinos Recoletos)



  • Correo Yahoo!
    1GB de capacidad gratis y más privacidad. Infórmate aquí
    http://correo.yahoo.es


    Lun, 24 de Oct, 2005 7:23 am

    wpauta
    Conectado Conectado
    Enviar mensaje Enviar mensaje

    Reenviar Mensaje #123 de 799 |
    Desplegar mensajes Autor Ordenar por fecha

    LA VIDA TE DA RECURSOS Era una madre sabia y generosa. Un día, le dio a su hijo mil monedas de oro para que con ellas consiguiera lo que quería para su...
    Winston Pauta Avila
    member; u=15...
    Sin conexión Enviar mensaje
    24 de Oct, 2005
    7:25 am
    Avanzado

    Copyright © 2009 Yahoo! Todos los derechos reservados.
    Política de Privacidad Actualizada - Condiciones del servicio - Directrices - Ayuda