|
| ||
|
| ||
|
EDICION Nº 1041 |
28 DE OCTUBRE |
1.362 DÍAS INTERNET |
|
DOMINGO XXX DEL CICLO A 2005 | ||
|
Enlace para visitar el WEB de: Caminando con Jesus Por este enlace se llega al WEB de: Padre Jesús Marti Ballester | ||
|
Jesús sube a orar a la montaña En el Evangelio de Hoy, Lucas nos destaca algo muy importante, antes de la trascendental elección de sus apóstoles, Jesús sube a orar a la montaña. Además nos dice que Jesús paso la noche orando. El silencio de la montaña, especialmente de la noche, es un lugar muy apropiado para el encuentro con Dios, así también lo hizo Moisés, así lo hace Jesús, para reflexionar con su Padre, por eso va una montaña para orar, y pasa toda la noche en oración con Dios. Nos enseña Jesús, lo bueno que es entrar en contacto con quien nos ama antes de tomar decisiones, queriendo el Padre lo mejor para nosotros, no podemos esperar nada mejor que su buen consejo. | ||
|
LAS LECTURAS DE LAS MONICIONES E IMAGNES LITURGICAS EN ESTE LINK: | ||
|
ANTÍFONA DE ENTRADA Estos santos varones han sido escogidos por Dios en su infinito amor y han recibido de él la gloria eterna. Se dice «Gloria». Oración Colecta Oremos: Dios nuestro, que nos has dado a conocer a tu Hijo por intercesión de los santos apóstoles Simón y Judas; haz que nosotros amemos cada día más a Cristo, y que cada vez mayor número de pueblos lo conozcan. El, que vive y reina contigo… Amén. PRIMERA LECTURA Están edificados sobre el cimiento de los apóstoles Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2, 19-22 Hermanos: Ya no son extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos del pueblo de Dios y miembros de la familia de Dios. Están edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también ustedes se van integrando en la construcción, hasta llegar a ser morada de Dios, por el Espíritu. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor. SALMO RESPONSORIAL Sal 18, 2-3.4-5 El mensaje del Señor llega a toda la tierra. Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día comunica su mensaje al otro día y una noche se lo trasmite a la otra noche. El mensaje del Señor llega a toda la tierra. Sin que pronuncien una palabra, sin que resuene su voz, a toda la tierra llega su sonido y su mensaje hasta el fin del mundo. El mensaje del Señor llega a toda la tierra. Aclamación Antes del Evangelio Aleluya, aleluya. Señor, Dios eterno, alegres te cantamos, a ti nuestra alabanza. A ti, Señor, te alaba el coro celestial de los apóstoles. Aleluya. EVANGELIO Eligió a doce de ellos y los nombró apóstoles † Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 12-16 Gloria a ti, Señor. Por aquellos días, Jesús se retiró a la montaña a orar y se pasó la noche en oración con Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran Simón, a quien llamó Pedro, y su hermano Andrés; Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el hijo de Alfeo, Simón, llamado el Fanático; Judas, el hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Jesús Señor. Oración de los Fieles Celebrante: Imploremos, hermanos y hermanas, la misericordia del Señor en este día en el que los bienaventurados apóstoles san Simón y san Judas, siguiendo el ejemplo de su Maestro, derramaron su sangre para dar testimonio de la verdad, y pidámosle por las necesidades de todos los seres humanos. (Respondemos a cada petición: Señor, ten piedad). Para que Para que Dios transforme nuestro mundo y haga surgir aquel cielo nuevo y aquella tierra nueva que anunciaron los apóstoles de Jesucristo, roguemos al Señor. Señor, ten piedad. Para que la luz de la fe dé coraje a los que sufren, y la esperanza en el reino anunciado por los apóstoles disminuya los sufrimientos de los que lloran, roguemos al Señor. Señor, ten piedad. Para que a nosotros, reunidos hoy para celebrar el martirio de san Simón y san Judas, nos conceda docilidad hacia los obispos de Señor, ten piedad. Celebrante: Escucha, Señor, la oración de tu Iglesia y concede tu Espíritu en abundancia a los que has dado la misión de extender por todo el mundo la doctrina apostólica que ilumina y salva. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. Oración sobre las Ofrendas Acepta, Señor, los dones que te presentamos en la fiesta de tus santos apóstoles Simón y Judas; y reaviva nuestra fe para que podamos celebrar dignamente tu Eucaristía. Por Jesucristo, Señor nuestro. Amén. Prefacio Los apóstoles, pastores del pueblo de Dios El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu. Levantemos el corazón. Lo tenemos levantado hacia el Señor. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. Es justo y necesario. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso, Pastor eterno. Porque no abandonas nunca a tu rebaño, sino que, por medio de los santos apóstoles, lo proteges y conservas, y quieres que tenga siempre por guía la palabra de aquellos mismos pastores a quienes tu Hijo dio la misión de anunciar el Evangelio. Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo… Antífona de Si alguno me ama, cumplirá mis mandamientos, dice el Señor; mi Padre lo amará, vendremos a él y haremos en él nuestra morada. Oración después de Oremos: Tú, que nos has hecho participar del Cuerpo y de Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. | ||
|
Alégrate, el Señor está contigo! Mensaje Espiritual |
||
|
Viernes, 28 de octubre de 2005 Santos Simón y Judas, Apóstoles Efesios 2, 19-22 / Lucas 6, 12-19
Santoral: Santos Simón y Judas, San Rodrigo Aguilar Alemán
Limpiar el alma
Recuerdo cientos de veces que he visto a personas que se dirigen o la suciedad de las almas, es la apariencia, lo que se ve, lo que se presume. en día se nos vende. Debemos preocuparnos más La ropa de moda hoy y hasta ridícula, por esas cosas. el perdón, o decir que no tienes remedio
Liturgia - Lecturas del día
Viernes, 28 de octubre del 2005
SANTOS SIMÓN Y JUDAS, APÓSTOLES Fiesta
Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso 2, 19-22
Hermanos: Ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo. En Él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor. En Él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL 18, 2-5
R. Resuena su eco por toda la tierra.
El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos; un día transmite al otro este mensaje y las noches se van dando la noticia. R.
Sin hablar, sin pronunciar palabras, sin que se escuche su voz, resuena su eco por toda la tierra y su lenguaje, hasta los confines del mundo. R.
EVANGELIO
Eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles
a Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 6, 12-19
Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles: Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote, Judas, hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor. Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos y una gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, para escucharlo y hacerse sanar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban sanos; y toda la gente quería tocarlo, porque salía de Él una fuerza que sanaba a todos.
Palabra del Señor.
Reflexión
Ef. 2, 19-22. Aquellos que, a causa de sus pecados, vivían lejos del Señor, han sido llamados a la reconciliación con Dios. El Señor nos llama a dejar nuestra antigua condición de maldad, y a darle nuestra respuesta al amor que Él nos ofrece. Él nos llama para que volvamos a la casa paterna, pues para Él todos somos sus hijos. Y Él nos recibe como el Padre recibe al hijo que, arrepentido, retorna para incorporarse a la familia haciendo que aquel "no" de rebeldía quede atrás y se convierta en un "sí" lleno de amor a la voluntad divina. Dios nos ama siempre; démosle la mejor de nuestras respuestas permitiéndole al Señor desencadenarnos de todo lo que nos ata al pecado. Él no nos quiere lejos; nos quiere unidos a Él no como extraños, sino como conciudadanos de los santos y pertenecientes a la familia de Dios. Y esto no se realiza por medio de la circuncisión, sino por nuestra fe en Cristo y nuestro Bautismo, que han unido en un sólo pueblo a judíos y no judíos. El Espíritu Santo habita en nosotros como en un templo. Que Él nos dé la firmeza necesaria para que edifiquemos el templo santo de Dios, y no lo destruyamos a causa de una fe sin obras, o a causa de nuestras hipocresías con las que, comportándonos como malvados, diésemos a Dios un culto vacío e inútil. Aprendamos a volver constantemente al Señor para que, llenos de su Espíritu, manifestemos con nuestras buenas obras que tenemos a Dios por Padre. Sal. 19 (18). Dios, por medio de su Hijo Jesús, nos ha unido a Él para que proclamemos su Nombre hasta los últimos rincones de la tierra. Ahí donde se encuentre un hombre de fe se ha de dar testimonio de Cristo y de su Evangelio. No podemos ser una luz encendida que se oculte cobardemente ante las amenazas, burlas, desprecios o persecuciones. Dios nos ha comunicado su Espíritu Santo para que colaboremos en la construcción de un mundo más justo y más fraterno; para que, renovados en Cristo, iniciemos ya desde este momento histórico, la presencia del Reino de Dios entre nosotros. Que cada uno de nosotros comunique el mensaje de salvación a otros más, para que todos podamos llegar a disfrutar de la Vida eterna que Dios nos ofrece. Lc. 6, 12-19. Jesucristo, porque era Hijo, aprendió sufriendo a obedecer. Su alimento fue hacer la voluntad de Aquel que lo envió. Su constante oración le llevó a descubrir esa voluntad para poder llegar a decir: Yo hago lo que le veo hacer a mi Padre. Antes de llamar a sus discípulos para elegir a doce de entre ellos y darles el nombre de apóstoles, se pasa la noche en oración con Dios. Cuando en la antigüedad Moisés bajó del monte con las tablas de la Ley, su rostro resplandecía de tal forma que los Israelitas tuvieron que tapárselo con un velo. En cambio, cuando Jesús baja del monte después de orar, la gente procuraba tocarlo, porque salía de Él una fuerza que sanaba a todos. En Jesús se conjugan: oración, fidelidad amorosa a su Padre y entrega generosa en favor nuestro. Aprendamos de Él a no querer actuar al margen de una relación personal e íntima con nuestro Padre Dios. Si unimos a Él nuestra vida, si somos constantes en la oración, entonces Dios hará que, desde nosotros, su Evangelio siga teniendo la misma eficacia salvadora para todos y que el Padre nos manifestó en Aquel que Él nos envió como Camino, Verdad y Vida, Cristo Jesús. En esta Eucaristía el Señor nos convoca como discípulos suyos para confiarnos la proclamación de su Evangelio en los diversos ambientes en que se desarrolle nuestra existencia. Él llama a quien quiere. Muchas veces, a través de los años que Él nos ha concedido de vida, nos ha convocado a la Celebración Eucarística. ¿Estaremos en un continuo camino de conversión? ¿Vivimos nuestra fe con el compromiso de quien no sólo busca su perfección personal, sino la salvación de todos? La Palabra de Dios, sembrada en nosotros, ha de producir fruto abundante de buenas obras. Por eso hemos de estar atentos a lo que el Señor dice a su Iglesia, de tal forma que en una contemplación amorosa del Señor, Él nos vaya transformando y haciendo que las tinieblas del pecado desaparezcan de nosotros, para que podamos presentarnos ante el mundo como un signo claro del Amor que Dios tiene a todos. Como María, aprendamos a decirle al Señor: Hágase en mí según tu Palabra, de tal forma que, con nuestra vida, seamos testigos fieles del Señor y apóstoles de su Evangelio. Si en lugar de sanar las heridas que el pecado ha dejado en muchos corazones las hacemos más profundas y dolorosas, a pesar de que seamos asiduos en la oración, si no lo somos también en el amor fraterno, no podemos llamarnos hijos de Dios, ni sentirnos enviados con la misma Misión salvadora del Hijo de Dios. El Señor nos pide detenernos ante nuestros hermanos heridos por el pecado, por la pobreza o por la enfermedad. No podemos sentirnos satisfechos ante el Señor por acudir aparentemente con mucho amor a la celebración de la Eucaristía. De aquel que ha entrado en una relación amorosa y personal con el Señor, se espera que dimane una fuerza poderosa capaz de sanar el pecado, capaz de colaborar para que el mundo sea más justo, más fraterno. Si, a pesar de haberle dado culto al Señor durante muchos años sólo nos sentimos satisfechos con nosotros mismos, y continuamos pasando de largo ante el dolor y el pecado del mundo, tenemos que preguntarnos si en verdad somos apóstoles de Cristo, o si, a causa de nuestras cobardías, al final el Padre Dios no vaya a poder decirnos: Tú eres mi hijo amado en quien me complazco, puesto que has sido bueno y fiel, entra en el gozo de tu Señor. Roguémosle a nuestro Dios y Padre que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de colaborar en la construcción de la Morada de Dios entre nosotros, que somos su Iglesia; y la gracia de colaborar no sólo anunciando el Evangelio con los labios, sino con las obras y la vida misma, impulsados por el Espíritu Santo, el cual nos transforme en un Evangelio viviente del Padre, en Cristo Jesús, para todos nuestros hermanos. Amén.
Homiliacatolica.com
Contemplar el Evangelio de hoy © evangeli.net
Comentario: Rev. D. Albert Taulé i Viñas (Barcelona, España) «Jesús se fue al monte a orar» Hoy contemplamos un día entero de la vida de Jesús. Una vida que tiene dos claras vertientes: la oración y la acción. Si la vida del cristiano ha de imitar la vida de Jesús, no podemos prescindir de ambas dimensiones. Todos los cristianos, incluso aquellos que se han consagrado a la vida contemplativa, hemos de dedicar unos momentos a la oración y otros a la acción, aunque varíe el tiempo que dediquemos a cada una. Hasta los monjes y las monjas de clausura dedican bastante tiempo de su jornada a un trabajo. Como contrapartida, los que somos más “seculares”, si deseamos imitar a Jesús, no deberíamos movernos en una acción desenfrenada sin ungirla con la oración. Nos enseña san Jerónimo: «Aunque el Apóstol nos mandó que oráramos siempre, (…) conviene que destinemos unas horas determinadas a este ejercicio». ¿Es que Jesús necesitaba de largos ratos de oración en solitario cuando todos dormían? Los teólogos estudian cuál era la psicología de Jesús hombre: hasta qué punto tenía acceso directo a la divinidad y hasta qué punto era «hombre semejante en todo a nosotros, menos en el pecado» (He 4,5). En la medida que lo consideremos más cercano, su “práctica” de oración será un ejemplo evidente para nosotros. Asegurada ya la oración, sólo nos queda imitarlo en la acción. En el fragmento de hoy, lo vemos “organizando la Iglesia”, es decir, escogiendo a los que serán los futuros evangelizadores, llamados a continuar su misión en el mundo. «Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles» (Lc 6,13). Después lo encontramos curando toda clase de enfermedad. «Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de Él una fuerza que sanaba a todos» (Lc 6,19), nos dice el evangelista. Para que nuestra identificación con Él sea total, únicamente nos falta que también de nosotros salga una fuerza que sane a todos, lo cual sólo será posible si estamos injertados en Él, para que demos mucho fruto (cf. Jn 15,4). | ||
Correo Yahoo!
1GB de capacidad gratis y más privacidad. Infórmate aquí
http://correo.yahoo.es