Entrar
¿Usuario nuevo? Regístrate
vocacioncssr · Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista
? ¿Ya estás suscrito? Entrar en Yahoo!

Consejos de Yahoo! Grupos

¿Sabías que...?
Puedes determinar el orden de los mensajes. Pulsa el enlace en la columna correspondiente a la fecha. Tus preferencias serán guardadas y no tendrás que introducirlas de nuevo.

Mensajes

  Mensajes Ayuda
Avanzado
El Camino de la Curz. El Vía Crucis   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #217 de 799 |
www.scalando.com

Misioneros Redentoristas de la Provincia de San Juan

El Camino de la Cruz (El Vía Crucis)

San Alfonso María de Ligorio

(Fundador de los Misioneros Redentoristas)

Introducción:

El Camino de la Cruz es una devoción a la Sagrada Pasión en la que
acompañamos, en espíritu, a nuestro Santísimo Señor en su dolorosa
jornada desde la mansión de Pilatos al Calvario, y nos hace
recordar, con pena y amor, todo cuanto tuvo lugar desde el tiempo en
que Él fue condenado a muerte hasta que fue sepultado. Hay 14
Estaciones o lugares en el Camino de la Cruz en los que algo
sucedió. En cada Estación debemos orar con el Padre nuestro y el
Ave María con amor y dolor por nuestros pecados, meditando sobre el
sufrimiento de nuestro Señor que nos muestra la Estación.

Oración para comenzar:

Señor mío Jesucristo, Tú anduviste con tan grande amor este camino
para morir por mí, y yo te he ofendido tanta veces apartándome de Ti
por el pecado; más ahora te amo con todo mi corazón, y porque te amo
me arrepiento sinceramente de todas las ofensas que te he hecho.
Perdóname, Señor, y permíteme que te acompáñeme en este viaje. Vas
morir por mi amor, pues yo también quiero vivir y morir por el tuyo,
amado Redentor mío. Si, Jesús mío, quiero vivir siempre y morir
unido a Ti

La siguiente oración se hace después de cada Estación del Vía Crucis:

"Amado Jesús mío, por mí vas a la muerte, quiero seguir tu suerte,
muriendo por tu amor, perdón y gracia imploro transido de dolor"

Primera Estación: Jesús sentenciado a muerte.

Lector: Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Considera cómo Jesús, después de haber sido azotado y coronado de
espinas, fue injustamente sentenciado por Pilato a morir crucificado.

Adorado Jesús mío: mis pecados fueron más bien que Pilato, los que
te sentenciaron a muerte. Por los méritos de este doloroso paso, te
suplico me asistas en el camino que va recorriendo mi alma para la
eternidad. Te amo, ¡oh Jesús mío!, más que a mí mismo, y me
arrepiento de todo corazón de haberte ofendido; no permitas que
vuela a separarme de Ti otra vez haz que te ame siempre y dispón de
mí como te agrade.

Amén.

(Ahora rezamos un Padrenuestro, un Avemaría y Gloria al Padre y al
Hijo y al Espíritu Santo).

Amado Jesús mío, por mí vas a la muerte, quiero seguir tu suerte,
muriendo por tu amor; perdón y gracia imploro, transido de dolor.

Segunda Estación: Jesús cargando con la cruz

Lector: Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Considera cómo Jesús, andando este camino con la cruz a cuestas, iba
pensando en ti y ofreciendo a su Padre por tu salvación la muerte
que iba a padecer.

Amabilísimo Jesús mío: abrazo todas las tribulaciones que me tienes
destinadas hasta la muerte, y te ruego, por los méritos de la pena
que sufriste llevando tu Cruz, me des fuerza para llevar la mía con
perfecta paciencia y resignación. Te amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más
que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido;
no permitas que vuelva a separarme de Ti otra vez; haz que te ame
siempre y dispón de mí como te agrade.

Amén

(Ahora rezamos un Padrenuestro, un Avemaría y Gloria al Padre y al
Hijo y al Espíritu Santo).

Amado Jesús mío, por mí vas a la muerte, quiero seguir tu suerte,
muriendo por tu amor; perdón y gracia imploro, transido de dolor.

Tercera Estación: Jesús cae por primera vez

Lector: Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Considera esta primera caída de Jesús debajo de la Cruz. Sus carnes
estaban despedazadas por los azotes; su cabeza coronada de espinas,
y había ya derramado mucha sangre, por lo que estaba tan débil, que
apenas podía caminar; llevaba al mismo tiempo aquel enorme peso
sobre sus hombros y los soldados le empujaban; de modo que muchas
veces desfalleció y cayó este en camino.

Amado Jesús mío: más que el peso de la Cruz son mis pecados los que
te hacen sufrir tantas penas. Por los méritos de esta primera
caída, líbrame de incurrir en pecado mortal. Te amo, ¡oh Jesús,
amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de
haberte ofendido; no permitas que vuelva a separarme de Ti otra vez;
haz que te ame siempre y dispón de mí como te agrade.

Amén

(Ahora rezamos un Padrenuestro, un Avemaría y Gloria al Padre y al
Hijo y al Espíritu Santo).

Amado Jesús mío,
Amado Jesús mío, por mí vas a la muerte, quiero seguir tu suerte,
muriendo por tu amor; perdón y gracia imploro, transido de dolor.

Cuarta Estación: Jesús encuentra a su afligida Madre

Lector: Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Considera el encuentro del Hijo con su Madre en este camino. Se
miraron mutuamente Jesús y María, y sus miradas fueron otras tantas
flechas que traspasaron sus amantes corazones.

Amantísimo Jesús mío: por la pena que experimentaste en este
encuentro, concédeme la gracia de ser verdadero devoto de tu
Santísima Madre. Y Tú, mi afligida Reina, que fuiste abrumada de
dolor, alcánzame con tu intercesión una continua y amorosa memoria
de la pasión de tu Hijo. Te amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí
mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido; no
permitas que vuelvas a separarme de Ti otra vez; haz que te ame
siempre y dispón de mí com te agrade.

Amén

(Ahora rezamos un Padrenuestro, un Avemaría y Gloria al Padre y al
Hijo y al Espíritu Santo).

Amado Jesús mío, por mí vas a la muerte, quiero seguir tu suerte,
muriendo por tu amor; perdón y gracia imploro, transido de dolor.

Quinta Estación: Simón ayuda a Jesús a llevar la cruz

Lector: Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Considera cómo los judíos, al ver que Jesús iba desfalleciendo cada
vez más, temieron que se les muriese en el camino y, como deseaban
verle morir de la muerte infame de la Cruz, obligaron a Simón el
Cirineo a que le ayudase a llevar aquel pesado madero.

Dulcísimo Jesús mío: no quiero rehusar la Cruz, como hizo el
Cirineo, antes bien la acepto y la abrazo; acepto en particular la
muerte que tengas destinada para mí con todas las penas que la han
de acompañar, la uno a la tuya y la ofrezco. Tú has querido morir
por mi amor, yo quiero morir por el tuyo y por darte gusto; ayúdame
con tu gracia. Te amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y
me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido; no permitas que
vuelva a separarme de Ti otra vez; haz que te ame siempre y dispón
de mí com te agrade.

Amén

(Ahora rezamos un Padrenuestro, un Avemaría y Gloria al Padre y al
Hijo y al Espíritu Santo).

Amado Jesús mío, por mí vas a la muerte, quiero seguir tu suerte,
muriendo por tu amor; perdón y gracia imploro, transido de dolor.

Sexta Estación: La Verónica limpia el rostro de Jesús

Lector: Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Considera cómo la devota mujer, Verónica, al ver a Jesús tan
fatigado y con el rostro bañado en sudor y sangre, le ofreció un
lienzo; limpiándose con él nuestro Señor, quedó impreso en éste su
santa imagen.

Amado Jesús mío: en otro tiempo tu rostro era hermosísimo; más este
doloroso viaje, las heridas y la sangre han cambiado en fealdad su
hermosura. ¡Ah, Señor mío!, también mi alma quedó hermosa a tus ojos
cuando recibí la gracia del bautismo, más yo la he desfigurado
después con mis pecados. Tú solo, ¡oh Redentor mío! Puedes
restituirle su belleza pasada: hazlo por los méritos de tu pasión.
Te amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de
todo corazón de haberte ofendido; no permitas que vuelva a separarme
de Ti otra vez; haz que te ame siempre y dispón de mí como te agrade.

Amén

(Ahora rezamos un Padrenuestro, un Avemaría y Gloria al Padre y al
Hijo y al Espíritu Santo).

Amado Jesús mío, por mí vas a la muerte, quiero seguir tu suerte,
muriendo por tu amor; perdón y gracia imploro, transido de dolor.

Séptima Estación: Jesús cae por segunda vez

Lector: Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Considera la segunda caída de Jesús debajo de la Cruz en la cual se
renueva el dolor de las heridas de su cabeza y de todo su cuerpo al
afligido Señor.

Oh, pacientísimo Jesús mío: Tú tantas veces me has perdonado, y yo
he vuelto a caer y a ofenderte. Ayúdame, por los méritos de esa
nueva caída, a perseverar en tu gracia hasta la muerte. Haz que en
todas las tentaciones que me asalten, siempre y prontamente me
encomiende a Ti. Te amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo,
y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido; no permitas que
vuelva a separarme de Ti otra vez; haz que te ame siempre y dispón
de mí como te agrade.

Amén

(Ahora rezamos un Padrenuestro, un Avemaría y Gloria al Padre y al
Hijo y al Espíritu Santo).

Amado Jesús mío, por mí vas a la muerte, quiero seguir tu suerte,
muriendo por tu amor; perdón y gracia imploro, transido de dolor.

Octava Estación: Las mujeres de Jerusalén lloran por Jesús

Lector: Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Considera cómo algunas piadosas mujeres, viendo a Jesús en tan
lastimoso estado, que iba derramando sangre por el camino, lloraban
de compasión; más Jesús le dijo: "No lloren por mí, sino por ustedes
mismas y por sus hijos".

Afligido Jesús mío: lloro las ofensas que te he hecho, por los
castigos que me han merecido, pero, mucho más por el disgusto que te
he dado a Ti, que tan ardientemente me as amado. No es tanto el
infierno, como tu amor, el que me hace llorar mis pecados. Te amo,
¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo
corazón de haberte ofendido; no permitas que vuelva a separarme de
Ti otra vez; haz que te ame siempre y dispón de mí como te agrade.

Amén

(Ahora rezamos un Padrenuestro, un Avemaría y Gloria al Padre y al
Hijo y al Espíritu Santo).

Amado Jesús mío, por mí vas a la muerte, quiero seguir tu suerte,
muriendo por tu amor; perdón y gracia imploro, transido de dolor.

Novena Estación: Jesús cae por tercera vez

Lector: Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Considera la tercera caída de Jesucristo. Extremada era su
debilidad y excesiva la crueldad de los verdugos que querían hacerle
apresurar el paso, cuando apenas le quedaba aliento para moverse.

Atormentado Jesús mío: por los méritos de la debilidad que quisiste
padecer en tu camino al calvario, dame la fortaleza necesaria para
vencer los respetos humanos y todos mis desordenados y perversos
apetitos que me han hecho despreciar tu amistad. Te amo, ¡oh Jesús
mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberte
ofendido; no permitas que vuelva a separarme de Ti otra vez; haz que
te ame siempre y dispón de mí como te agrade.

Amén

(Ahora rezamos un Padrenuestro, un Avemaría y Gloria al Padre y al
Hijo y al Espíritu Santo).

Amado Jesús mío, por mí vas a la muerte, quiero seguir tu suerte,
muriendo por tu amor; perdón y gracia imploro, transido de dolor.

Décima Estación: Jesús despojado de su vestimenta

Lector: Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Considera cómo al ser despojado Jesús de sus vestiduras por los
verdugos, estando la túnica interior pegado a las carnes desolladas
por los azotes, le arrancaron también con ella la piel de su sagrado
cuerpo. Compadece a tu Señor y dile:

Inocente Jesús mío: por los méritos del dolor que entonces sufriste,
ayúdame a desnudarme de todos los afectos a las cosas terrenas, para
que pueda yo poner todo mi amor en Ti, que tan digno eres de ser
amado. Te amo, ¡oh Jesús mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento
de todo corazón de haberte ofendido; no permitas que vuelva a
separarme de Ti otra vez; haz que te ame siempre y dispón de mí como
te agrade.

Amén

(Ahora rezamos un Padrenuestro, un Avemaría y Gloria al Padre y al
Hijo y al Espíritu Santo).

Amado Jesús mío, por mí vas a la muerte, quiero seguir tu suerte,
muriendo por tu amor; perdón y gracia imploro, transido de dolor.

Décima Primera Estación: Jesús es clavado en la cruz

Lector: Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Considera cómo Jesús, tendido sobre la Cruz, alarga sus pies y
manos y ofrece al Eterno Padre el sacrificio de su vida por nuestra
salvación; le enclavan aquellos bárbaros verdugos y después levantan
la Cruz en alto dejándole morir sobre aquel patíbulo infame.

Oh, despreciado Jesús mío: clava mi corazón a tus pies para que
quede siempre ahí amándote y no te deje de amar más. Te amo, ¡oh
Jesús mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de
haberte ofendido; no permitas que vuelva a separarme de Ti otra vez;
haz que te ame siempre y dispón de mí como te agrade.

Amén

(Ahora rezamos un Padrenuestro, un Avemaría y Gloria al Padre y al
Hijo y al Espíritu Santo).

Amado Jesús mío, por mí vas a la muerte, quiero seguir tu suerte,
muriendo por tu amor; perdón y gracia imploro, transido de dolor.

Décima Segunda Estación: Jesús muere en la cruz

Lector: Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Considera cómo Jesús, después de tres horas de agonía consumido de
dolores y exhausto de fuerza su cuerpo, inclina la cabeza y expira
en la Cruz.

Oh, difunto Jesús mío: beso enternecido esa Cruz en que por mí has
muerto. Yo, por mis pecados, tenía merecida una mala muerte, más la
tuya es mi esperanza. Ea, pues, Señor, por los méritos de tu
santísima muerte, concédeme la gracia de morir abrazado a tus pies y
consumido por tu amor. En tus manos encomiendo mi alma. Te amo,
¡oh Jesús mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón
de haberte ofendido; no permitas que vuelva a separarme de Ti otra
vez; haz que te ame siempre y dispón de mí como te agrade.

Amén

(Ahora rezamos un Padrenuestro, un Avemaría y Gloria al Padre y al
Hijo y al Espíritu Santo).

Amado Jesús mío, por mí vas a la muerte, quiero seguir tu suerte,
muriendo por tu amor; perdón y gracia imploro, transido de dolor.

Décima Tercera Estación: Jesús es bajado la cruz

Lector: Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Considera cómo, habiendo expirado ya el Señor, le bajaron de la Cruz
dos de sus discípulos: José y Nicodemo, y le depositaron en los
brazos de su afligida Madre María quien le recibió con ternura y le
estrechó contra su pecho traspasado de dolor.

Oh, Madre afligida: por el amor de este Hijo, admíteme por su siervo
y ruégale por mí. Y Tú, Redentor mío, ya que has querido morir por
mí, recíbeme en el número de los que te aman más de veras, pues yo
no quiero amar nada fuera de Ti. Te amo, ¡oh Jesús mío!, más que a
mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido; no
permitas que vuelva a separarme de Ti otra vez; haz que te ame
siempre y dispón de mí como te agrade.

Amén

(Ahora rezamos un Padrenuestro, un Avemaría y Gloria al Padre y al
Hijo y al Espíritu Santo).

Amado Jesús mío, por mí vas a la muerte, quiero seguir tu suerte,
muriendo por tu amor; perdón y gracia imploro, transido de dolor.

Décima Cuarta Estación: Jesús colocado en el Sepulcro

Lector: Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Considera cómo los discípulos llevaron a enterrar a Jesús,
acompañándole también su Santísima Madre, que le depositó en el
sepulcro con sus propias manos. Después cerraron la puerta del
sepulcro y se retiraron.

Oh, Jesús mío sepultado: beso esta losa que te encierra. Tú
resucitaste después de tres días; por tu resurrección te pido y te
suplico me hagas resucitar glorioso en el día juicio final para
estar eternamente contigo en la Gloria, amándote y bendiciéndote. .
Te amo, ¡oh Jesús mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo
corazón de haberte ofendido; no permitas que vuelva a separarme de
Ti otra vez; haz que te ame siempre y dispón de mí como te agrade.

Amén

(Ahora rezamos un Padrenuestro, un Avemaría y Gloria al Padre y al
Hijo y al Espíritu Santo).

Amado Jesús mío, por mí vas a la muerte, quiero seguir tu suerte,
muriendo por tu amor; perdón y gracia imploro, transido de dolor.

Oración a Jesús crucificado

Heme aquí, ¡oh mi amado y dulcísimo Jesús!, que postrado en tu
santísima presencia, te ruego con el más ardiente fervor que
imprimas en mi corazón sentimientos de fe, esperanza y caridad, de
dolor de mis pecados, y de propósito de nunca más ofenderte, entre
tanto que yo, lleno de amor y compasión, voy considerando tus cinco
llagas, comenzando con aquellas palabras que de Ti dijo, ¡oh Dios
mío!, el santo profeta David: "Taladraron mis manos y pies y se
pueden contar todos mis huesos".


Moniciones para la Misa diaria:
http://www.scalando.com/Liturgia/CicloB.htm con la firme
determinación de te guste este servicio, el cual entregamos en tu
computadora con mucha alegría. Presentamos En Camino, comentando la
Palabra. Homilía para cada domingo:
http://www.scalando.com/palabra.htm

Henos añadido una nueva sección en Scalando, se trata de un apartado
de Liturgia: http://www.scalando.com/Liturgiahtm

Visite la página de la Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista
http://es.geocities.com/vocacioncssr


-----------------------------------------------------------------


http://es.geocities.com/parroquiapedroypablo







Sáb, 11 de Mar, 2006 1:46 am

dvasquezmorales
Sin conexión Sin conexión
Enviar mensaje Enviar mensaje

Reenviar Mensaje #217 de 799 |
Desplegar mensajes Autor Ordenar por fecha

www.scalando.com Misioneros Redentoristas de la Provincia de San Juan El Camino de la Cruz (El Vía Crucis) San Alfonso María de Ligorio (Fundador de los...
dvasquezmorales@...,_...
member; u=21...
Sin conexión Enviar mensaje
11 de Mar, 2006
1:47 am

Muchas gracias por ese Viacrucis, lo harè con mi esposo Humberto. Dios bendiga tan noble gesto. Gracias Maria de Sànchez ...
maria sanchez
member; u=24...
Sin conexión Enviar mensaje
11 de Mar, 2006
9:50 pm

HOLA MARÍA SANCHEZ! Cúanto me alegra que te agrade,es una página con muchísimo material para consultar y meditar. BENDICIONES!! para vos y tu esposo en...
tere
member; u=24...
Sin conexión Enviar mensaje
14 de Mar, 2006
9:08 pm

si los hermanos en Cristo nos unimos , logramos muchos bienestar para el padre selestial y nuestras familias en lo que es lo espiritual tere...
milton rodriguez
member; u=21...
Sin conexión Enviar mensaje
21 de Mar, 2006
5:41 pm
Avanzado

Copyright © 2009 Yahoo! Todos los derechos reservados.
Política de Privacidad Actualizada - Condiciones del servicio - Directrices - Ayuda