Algo va realmente mal si durante la proyección de una película basada en un personaje "oscuro" y "profundo" como "Punisher" los espectadores se pasan mas de la mitad del metraje riéndose. O bien los autores no han sabido transmitir la "esencia" del personaje, o ni siquiera lo han intentado.
Esta ultima es la impresión que da esta producción con factura de telefilme. Si bien en un principio las "libertades narrativas", hace tiempo que renuncie a ver una película fiel al original Marvel, no son excesivamente negativas, de echo el homenaje a "Mad Max" en la secuencia de la muerte del hijo de Frank me pareció hasta interesante. La película se desliza en una debacle narrativa que tiene su clímax en el pirotécnico, y superfluo, final. ¿Alguien puede explicarme por que los héroes Marvel de la gran pantalla tienen que firmar con fuego sus "hazañas"?
El "dramatis personae" tampoco contribuye a mejorar las cosas. El personaje de Castle se haya "castrado", y tiene una evolución psicológica totalmente aleatoria. Travolta se limita a extrapolar su personaje de "Pulp Fiction". Joan (the mouse, ratoncito en el comic original) se convierte en él, ¿imprescindible?, alivio erótico de la película. Y él, ya de por sí patético, personaje del "Ruso" se transforma en un patético "Wally (encontrar a Wally) hormonado" (la frase esta vez no es mía), cuya única virtud es reconciliarme con original (que al menos es gracioso).
Ante esta "encantadora" perspectiva la antigua película protagonizada por Dolh Lundgren ya no parece tan patética. Tan solo espero que los que se acerquen por primera vez al personaje no lo juzguen por esta "película".
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