El sincronizador ambiental más poderoso, tanto para los animales como
para
las plantas, es la luz ambiental, al que se suman, en los mamíferos,
otros
factores sociales y ambientales. Mediante el uso de curvas de
respuesta de
fase es posible estudiar el efecto de un estímulo sobre la fase de
los ritmos
circadianos, un marcador del sistema circadiano como es la temperatura
corporal o la actividad locomotora, dependiendo del momento en que el
estímulo se aplique. La luz, por ejemplo, presenta una curva de fase
característica. Un pulso de luz de intensidad mínima de 2500 lux en
la primera
parte de la noche, cuando cae la temperatura corporal, producirá un
retraso de
fase los días subsiguientes (la somnolencia comienza más tarde). Un
ejemplo
de ello lo dan los adolescentes durante los fines de semana,
comienzan sus
actividades en horas en las que fisiológicamente están preparados
para dormir
y se acuestan con la luz de la mañana, provocando un retraso de fase
voluntario y sus consecuencias en el día lunes.
http://www.prmarg.org/horaoficial/Dr.%20Cardinali.pdf
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