Hoy sabemos que el reloj biológico del ciclo vigilia-sueño está
constituido por una pequeña "oligarquía neuronal" del sistema
nervioso central, algunos cientos de miles de neuronas que forman los
núcleos supraquiasmáticos del hipotálamo. La ritmicidad intrínseca de
alrededor de 25 horas de nuestro reloj se hace sincrónica cada día
con el ciclo de 24 horas de rotación de la Tierra por efecto de
diversas señales ambientales, siendo la más importante la luz.
Una pequeña estructura situada en el centro del encéfalo, la glándula
pineal, es la principal interfase entre el medio ambiente luminoso y
los ritmos biológicos de nuestro cuerpo. Su función primaria es la de
servir como intérprete de las órdenes del reloj cerebral mediante la
secreción de melatonina, hormona producida en función del estado de
iluminación ambiental, cada noche de nuestra vida.
Un instrumento idóneo para aumentar el alerta es el diseño de
sistemas de iluminación, temperatura, sonidos y aromas ambientales
sobre bases fisiológicas. De estos factores, el más conocido es la
luz. Sin embargo, ya hemos mencionado que existe la costumbre de
atenuar las luces por la noche en los lugares de trabajo nocturno
para evitar, entre otras cosas, la molestia del brillo, es decir, el
reflejo de la luz en superficies lisas. Estas medidas son totalmente
contraproducentes para el rendimiento laboral: lo que en realidad se
debiera hacer es aumentar la intensidad de la luz hasta
aproximadamente unos 1000 lux.
El reflejo no es un problema: puede limitarse en las computadoras
mediante pantallas, la incidencia de la luz puede hacerse indirecta y
las superficies lisas pueden transformarse en mate mediante pintura
adecuada. En ambientes de trabajo donde se han tomado estas medidas
(aumento de intensidad de luz y tratamientos antirreflejos) se ha
verificado un aumento del rendimiento de los trabajadores en diversas
pruebas de razonamiento y manualidad.
En ciertos casos es necesaria la resincronización rápida a un horario
no habitual de turnos. Esto se logra con la exposición a luces más
brillantes, de 3 000 lux o más en distintos esquemas de aplicación,
asociada con la administración de melatonina.
LUZ: Nótese que en los restaurantes donde se presta tiempo adecuado
al placer parasimpático del gourmet, las luces son tenues y la
atención pausada. En cambio, en los restaurantes "fast food" las
luces son brillantes para estimular la comida rápida y la renovación
presta de los concurrentes. Luces brillantes de por lo menos 1 000
lux mantienen al trabajador en un estado de activación simpática.
Desafortunadamente los lugares de trabajo tienden a estar iluminados
con luces de 10 a 200 lux en la noche.
http://www.rems.com.ar/word/MANTENIMIENTO_ESTADO_ALERTA_Cardinali.doc
http://www.yanche.com