La importancia de la falta de luz en la etiopatogenia de la
depresión estacional animó a Lewy y a Rosenthal, hace algo más de 20
años, a ensayar el tratamiento con luz, en lo que con el paso del
tiempo ha dado en denominarse "luminoterapia" o "fototerapia". En
pocos años el procedimiento alcanzó relevancia asistencial, y de
hecho, en 1992, diez años después de iniciarse el tratamiento en
Alemania, un 13% de los hospitales psiquiátricos ya realizaban
luminoterapia, mientras que otro 7% estaban interesados en
implantarla. La estratificación según el tipo de hospital demostraba
que nada menos que el 57% de los centros universitarios disponían
del tratamiento. El procedimiento se empleaba tanto en formas
estacionales como en no estacionales de depresión, aunque por lo
general en las primeras en monoterapia y en las segundas como
tratamiento coadyuvante.
Para quienes estén interesados en la luminoterapia, el diario El
Mundo ha publicado recientemente un excelente artículo de Isabel
Perancho en el que entre otros aspectos se comenta un trabajo
publicado en el American Journal of Psychiatry que comunica con
entusiasmo que el tratamiento diario de 15 a 90 minutos es efectivo
para reducir la severidad de los síntomas, tanto en depresión
estacional, como no estacional. A uno esto le sugiere que la luz es
importante en todo tipo de depresiones. No en vano, muchos pacientes
con experiencia de fases depresivas previas que se quejan de que el
frío, la oscuridad y la falta de luz que han definido a esta
primavera les han resultado particularmente demoledoras.
Implícitamente dan a entender que la luz alivia su problema y que la
oscuridad lo exacerba.
En definitiva, la luminoterapia y su contrapunto del cuarto oscuro
puede ser un remedio eficaz y seguro para los trastornos afectivos,
y en el terreno de la asistencia psicogeriátrica puede servir para
que al menos los pacientes disfruten de luz natural o artificial y
no se vean confinados a las catacumbas que son algunos centros para
personas con demencia. De esta manera la Terapia Física en
Psiquiatría iría más allá del electroshock o de aquellos vetustos
tratamientos a base de hidroterapia fría o caliente. Esperemos que
esta visión del cerebro humano como una pila se carga y se descarga
no ayude a deshumanizar aún más nuestra concepción de nosotros
mismos.
http://www.ome-aen.org/2005_05_22_insoliteces.html
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