(CNN/WebMD): Pasar por alto una de las cosas más importantes que se
pueden hacer para mantenernos saludables no es difícil cuando existen
en el mercado infinidad de productos para hacernos sentir bien. Pero
hay que recordar que un buen descanso va mucho más lejos que estos
productos cuando se trata de conservar la salud.
Organizar nuestra vida de forma de obtener el mayor descanso posible
bien vale el esfuerzo.
La cantidad no implica calidad y uno puede dormir durante horas pero
si el sueño no es suficientemente profundo o si se interrumpe en
medio de la noche, se corren más riesgos de enfermar.
Una forma sencilla de medir la calidad del sueño es ver cuán
relajados nos despertamos a la mañana siguiente.
Una cuestión de hormonas
Parte de los efectos del sueño se debe a las hormonas. Durante el
sueño profundo, la producción de hormonas del crecimiento se
encuentra en su punto más alto.
La hormona del crecimiento acelera la absorción de nutrientes y
aminoácidos en las células y promueve la curación de los tejidos en
todo el cuerpo. También estimula la médula, donde se originan las
células del sistema inmunológico.
Mientras dormimos, también producimos melatonina, frecuentemente
llamada hormona del sueño.
Esta hormona inhibe el crecimiento de tumores, evita infecciones
virales, estimula el sistema inmunológico, fortalece los anticuerpos,
tiene propiedades antioxidantes y mejora la calidad del sueño.
El secreto es no variar el ritmo
Algunos estudios han demostrado la importancia de mantener un patrón
de sueño ininterrumpido y parejo e investigadores de la Universidad
de Toronto han descubierto cómo incide eso sobre los efectos
curativos del dormir.
El doctor Harvey Moldofsky y sus colegas estudiaron el ritmo natural
del dormir interrumpiendo frecuentemente el sueño de un grupo de
estudiante.
Durante varias noches, cada vez que los estudiantes alcanzaban un
fase de sueño profundo, denominada fase delta, los investigadores los
despertaban.
Luego de un par de noches de interrupciones, los estudiantes
desarrollaron los clásicos síntomas de fatiga crónica y fibromialgia.
En otro estudio, los investigadores examinaron las células del
sistema inmunológico encargadas de combatir las bacterias, virus y
tumores.
Durante la investigación, 23 hombres durmieron cerca de ocho horas
las primeras cuatro noches y en la quinta noche, los investigadores
les permitieron dormir cuatro horas menos.
Esta interrupción del sueño causó una caída de más de un cuarto en el
funcionamiento de las células.