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52000PC0302 Propuesta de directiva del Parlamento Europeo y
del Consejo relativa a la hora de verano/* COM/2000/0302 final - COD
2000/0140 */Diario Oficial n° C 337 E de 28/11/2000 p. 0136 - 0137
Propuesta de DIRECTIVA DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO
relativa a la hora de verano(presentada por la Comisión)EXPOSICIÓN DE
MOTIVOS1. Introducción1. La mayoría de los Estados miembros adoptaron
la hora de verano en los años setenta y algunos habían recurrido
mucho antes a esta medida durante periodos más o menos largos.La
(primera) Directiva del Consejo, de 22 de julio de 1980, relativa a
las disposiciones relativas al horario de verano [1], entró en vigor
en 1981 y tenía por único objetivo armonizar progresivamente las
fechas de inicio y fin del periodo de la hora de verano. La normativa
comunitaria sobre la armonización del periodo de la hora de verano
tiene su origen en la necesidad de suprimir los obstáculos a la libre
circulación de bienes, servicios y personas que podrían crear
disposiciones nacionales divergentes sobre la hora de verano.[1] DO L
205 de 7.8.1980. p. 17.2. Con la primera Directiva se alcanzó
parcialmente este objetivo puesto que solamente se armonizó la fecha
de inicio en todos los Estados miembros. Después, las Directivas
siguientes establecían dos fechas de finalización: una el último
domingo de septiembre para los Estados miembros del continente y otra
el cuarto domingo de octubre para Irlanda y el Reino Unido. La
armonización completa del calendario del periodo de hora de verano se
consiguió por fin con la adopción de la séptima Directiva 94/21/CE,
de 30 de mayo de 1994 [2], que establecía a partir de 1996 una fecha
común para empezar y terminar el periodo de la hora de verano en
todos los Estados miembros sin excepción. Por último, la octava
Directiva 97/44/CE [3] del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de
julio de 1997, prorrogó por un periodo de cuatro años (de 1998 a
2001, ambos inclusive) las disposiciones de la séptima Directiva,
según la cual el periodo de la hora de verano empieza el último
domingo de marzo y finaliza el último domingo de octubre en todos los
países de la Unión Europea sin excepción.[2] DO L 164 de 30.6.1994 p.
1.[3] DO L 206 de 1.8.1997, p. 62.3. Con motivo de la adopción de la
octava Directiva, los Estados miembros, basándose en una consulta
jurídica profunda y al término de un extenso debate, rechazaron por
una amplia mayoría introducir en la Directiva una excepción que
permita a un Estado miembro no aplicar el régimen de la hora de
verano. Consideraron que la Directiva comunitaria era de obligado
cumplimiento en todos sus puntos y que era obligatorio aplicar al
mismo tiempo un régimen horario de verano y un calendario común para
las fechas y horas a las que debe comenzar y finalizar el periodo de
hora de verano.2. Estudio de las repercusiones de la hora de verano
en la Unión EuropeaCuando se adoptó la octava Directiva, la Comisión
se comprometió a realizar un estudio exhaustivo sobre las
repercusiones de la hora de verano en los Estados miembros de la
Unión Europea.Un consultor independiente, seleccionado mediante
licitación publicada en el Diario Oficial de las Comunidades
Europeas, ha realizado un amplio estudio [4]. El consultor
seleccionado, Research voor Beleid Int. (RvB), recibió el encargo de
analizar los diferentes estudios y conclusiones de informes
existentes sobre esta cuestión, tanto a escala comunitaria como
nacional, interrogar a los expertos en los diferentes sectores
implicados, presentar sus conclusiones y hacer recomendaciones
basándose en los análisis y estudios realizados. Su estudio debía
limitarse únicamente a los efectos y repercusiones de la hora de
verano y no tenía por objeto analizar la composición o la
modificación de las zonas horarias a través de Europa, y aún menos la
introducción de una hora única en la Unión Europea. Por consiguiente,
el estudio se dedicó a investigar, determinar y evaluar las
consecuencias económicas y sociales positivas y negativas del sistema
de la hora de verano en los principales sectores económicos
implicados como la agricultura, la industria, el comercio, la banca,
la salud pública, los transportes, la seguridad vial, el turismo y el
ocio. Con él se pretendía también estudiar la situación horaria
derivada de la aplicación de la hora de verano en cada uno de los
países miembros, dedicando especial atención a aquéllos países que
tienen una hora distinta a la de la franja horaria en la que se
encuentran. Las autoridades nacionales correspondientes y los
representantes de los medios interesados y de las diferentes
asociaciones favorables y opuestas a la hora de verano estuvieron
estrechamente relacionados en las diferentes etapas de realización
del estudio. Por último, el 4 de marzo de 1999 tuvo lugar en Bruselas
una presentación en la que se expusieron detalladamente los
resultados y el proyecto de informe final y durante la cual el
consultor facilitó a los expertos nacionales los datos que le fueron
solicitados. Habida cuenta de las observaciones comunicadas por las
autoridades nacionales, el consultor pudo entregar un informe final
al término de junio de 1999. El informe detallado y el resumen
analítico se enviaron a todas las instituciones comunitarias, a los
Estados miembros y a los terceros países implicados, además de los
organismos que representan a los sectores de actividad y las
asociaciones.[4] Suplemento del DO S 3 de 6.1.1998, p. 22.Los
resultados de los análisis sectoriales realizados tanto dentro del
estudio de RvB como en anteriores estudios efectuados para la
Comisión y las respuestas facilitadas por los sectores suelen revelar
diferencias en las repercusiones del sistema de la hora de verano
según la situación geográfica de los países y la importancia de la
hora en cada sector de actividad, de ahí la dificultad de alcanzar
conclusiones universales definitivas. Por todo ello, la presente
exposición proporciona una síntesis de las conclusiones del informe
en los sectores que se consideran más importantes y se concentra
especialmente en los trabajos que parece que pueden completar o
mejorar sensiblemente la información a este respecto en función de su
pertinencia, exhaustividad o novedad. Por otra parte, conviene
subrayar que las observaciones que figuran a lo largo de la presente
exposición se basan también en datos facilitados por los Estados
miembros y por los sectores de actividad y organismos en cuestión.
Las diferentes consultas y presentaciones organizadas estos últimos
años han permitido a los representantes de los distintos sectores de
actividad y de asociaciones favorables y opuestas expresarse y
comunicar tanto a la Comisión como a todos los Estados miembros los
problemas surgidos y las posibles soluciones.3. Repercusiones de la
hora de verano en los sectores de actividad económica3.1. La
agriculturaEn el caso de la agricultura, a pesar de las conclusiones
de estudios anteriores, las respuestas al cuestionario y la opinión
manifestada por las asociaciones, la ausencia de datos concretos no
permite concluir con certeza si en este sector predominan los efectos
negativos o los positivos. Por otra parte, el bajo porcentaje de
respuestas al cuestionario enviado por el consultor parece revelar el
escaso interés suscitado por este asunto entre los representantes de
las organizaciones profesionales. El análisis detallado de las
respuestas indica que las preocupaciones se centran fundamentalmente
en el bienestar de los animales y en las condiciones de trabajo de
los agricultores. Los detractores de la hora de verano denuncian las
perturbaciones del biorritmo en los hombres y en los animales.
Lamentan también las difíciles condiciones laborales de los
trabajadores que, en el momento del cambio de hora, tienen que
iniciar sus actividades por la mañana en la oscuridad y luego, o bien
trabajar en las horas más calurosas del día, o bien retrasar las
horas de trabajo hacia las últimas horas de la tarde, de modo que no
pueden disfrutar de momentos de ocio en compañía de su familia. Por
el contrario, los partidarios de este sistema indican una perfecta
adaptabilidad de los hombres y los animales al cabo de algunos días.
En Austria parece que se ha observado que el cambio de hora puede
provocar infecciones en las vacas lecheras que se ordeñan más tarde
de lo habitual y una disminución de la producción de leche. En
Alemania, sin embargo, la mayoría de los organismos consultados
consideran que el adelanto de la hora de ordeño no tiene ninguna
consecuencia negativa en la salud de los animales, sino únicamente en
la vida de los trabajadores que deben levantarse más pronto para
respetar el biorritmo de los animales. En el Reino Unido, la
oposición más fuerte se manifiesta en Escocia, ya que los efectos del
adelanto de hora se notan ahí más debido a la situación septentrional
del país. Los detractores señalan sobre todo un mayor riesgo de
accidentes para los agricultores que se ven obligados a circular con
sus máquinas por la mañana en el momento del cambio de hora en
carreteras poco o nada iluminadas. En Francia varios estudios han
denunciado un efecto negativo en el biorritmo de los animales y del
personal que se encarga de su cuidado, así como los inconvenientes
indicados anteriormente en lo que respecta al ocio y la vida
familiar. Por el contrario, en los demás países parece que este
asunto no suscita ninguna reacción especial. En los países del sur de
la Unión, donde tradicionalmente las labores del campo comienzan
temprano por la mañana, se valora poder disponer de una hora de luz
adicional para dedicarse a otras tareas al final de la tarde.Las
encuestas y estudios llevados a cabo en este sector muestran que ha
habido una evolución en las técnicas y las mentalidades. La
mecanización, por ejemplo, ha permitido reducir la mano de obra y el
recurso a sistema de explotación intensivos ha provocado un aumento
de los rendimientos agrarios y lecheros. Las mejoras tecnológicas han
permitido también repartir mejor el trabajo y el aumento de la
productividad ha modificado la organización y el tiempo necesarios
para realizar las tareas del campo. En lo que respecta a la cría de
ganado lechero, la ausencia de una verdadera epidemiología a escala
europea no permite sacar una conclusión clara y definitiva. En
general, los animales y los seres humanos tienen una capacidad de
adaptación suficiente para que los posibles inconvenientes sean
reversibles y pasajeros. Por último, en lo que se refiere al aspecto
social propiamente dicho, hay que destacar que las labores del campo
están sometidas antes que otras ocupaciones a los imperativos de
maduración de las cosechas y a la imprevisión de las condiciones
meteorológicas, a los que se añade la necesidad de rentabilizar el
alquiler de maquinaria mediante la reducción al máximo del periodo de
utilización. Por todas estas razones los agricultores se ven
obligados a trabajar en cualquier momento del día, incluso a última
hora de la tarde, los fines de semana y días de fiesta,
independientemente del sistema horario en vigor. Por último, es
interesante indicar que por primera vez se ha señalado un efecto
positivo: los productores vitícolas de Austria se declaran
satisfechos de poder vendimiar una hora más por la tarde con luz
natural hasta el mes de octubre.3.2. El medio ambienteAunque la hora
de verano no ejerce una influencia directa en el medio ambiente,
conviene observar sus efectos indirectos. Por lo general, el aumento
de la actividad económica en Europa se ha traducido en un aumento
simultáneo de la movilidad y de la contaminación. A este respecto, el
problema es indudablemente la formación de ozono. Los científicos
están de acuerdo en el papel que desempeñan los contaminantes de los
automóviles y las radiaciones solares. Las emisiones de los
automóviles reaccionan bajo la acción de los rayos solares para
formar ozono. La hora en la que se produce la emisión de los
contaminantes puede suponer una diferencia en la formación de los
oxidantes fotoquímicos que se encuentran en el origen de la formación
del ozono. Algunos estudios han intentado hacer un balance sobre la
relación entre la hora de verano y la formación de ozono; el más
específico fue el realizado para los servicios de la Comisión por
SGS/ECOCARE en 1991 [5], que trata de la influencia de la hora de
verano en la formación de fotooxidantes como el ozono y el nitrato de
peroxiacetilo (PAN), entre otros. Se observó que un desplazamiento de
la hora en la que se produce el mayor número de emisiones en relación
con la intensidad máxima de radiación solar puede provocar
diferencias en la formación de fotoxidantes. El ozono es el resultado
de una combinación entre la acción de la radiación solar y la
presencia de óxidos de nitrógeno (NO) y de hidrocarburos (HC). En las
zonas donde hay un exceso de nitrógeno, se observa una gran
producción de ozono. La disminución del contenido de NO2 no conducirá
forzosamente a una formación de ozono menos importante, pero la
disminución de la cantidad de hidrocarburos ocasionará la reducción
de la formación de ozono. Por la noche las concentraciones de ozono
están en sus valores mínimos. La circulación de automóviles aumenta
las cantidades de NO y de HC. El óxido de nitrógeno NO se transforma
en NO2 bajo el efecto del sol. Cuando la cantidad de NO2 está en su
nivel máximo, la formación de ozono aumenta y alcanza su máximo
volumen entre las 14h y las 17h. La cantidad de ozono empieza a
disminuir entre las 17h y 18h. Este proceso está influido, entre
otros, por el viento, la temperatura y la radiación solar. ECOCARE
menciona el estudio de Cohen (Systems Application Inc.) [6],
realizado en 1990 en los Estados Unidos, que demostró que no había
una modificación significativa de la concentración de ozono con el
cambio de hora en la mayoría de las regiones estudiadas con la
excepción de Los Ángeles. Simulaciones realizadas en Europa con el
modelo PHOXA, desarrollado por Cohen, han demostrado que las
diferencias de niveles de concentración de ozono entre los periodos
con y sin hora de verano eran extremadamente pequeñas y, por lo
tanto, se consideran insignificantes. La utilización de otro modelo,
el modelo LOTOS, para analizar la formación del ozono en toda Europa
ha permitido poner de relieve diferencias muy pequeñas entre los
cálculos efectuados para los periodos con y sin hora de verano.
ECOCARE llegaba a la conclusión de que la hora no ejercía ninguna
influencia significativa, al menos para gran parte de Europa.[5]
SGS/Ecocare, The influence of summer time on photochemical oxidant
formation, 1991.[6] Cohen, J., Systems Applications Inc., A
Statistical analysis of the effect of time shifting automobile
emissions on ambient ozone concentrations, San Rafael CA Etats-Unis,
1990.Existen pocos estudios detallados de ámbito nacional a este
respecto y las conclusiones divergen ampliamente entre escuelas y
países distintos. Solamente Alemania, Bélgica, Francia y Grecia
parecen haber estudiado este fenómeno de forma específica en relación
con la hora de verano.En Bélgica, el estudio del Doctor Hecq de la
Universidad Libre de Bruselas, realizado en 1991 [7], se basaba en la
hipótesis de que la hora de verano amplía las posibilidades de ocio
y, por lo tanto, conduce a un aumento de la movilidad. Hecq dedujo
que una hora de luz adicional suponía un aumento del tráfico,
teniendo en cuenta que la temperatura y las condiciones
meteorológicas ejercen también una influencia significativa en la
intensidad del tráfico. El estudio llegó a la conclusión de que las
emisiones de contaminantes primarios como el óxido de nitrógeno (NOX)
y los componentes orgánicos volátiles (COV) ocasionados por una mayor
movilidad tienen poca repercusión en el nivel de ozono y así se
registraría un aumento medio de los puntos máximos de concentración
de ozono del 3,3 %. Por el contrario, la interacción entre la
radiación solar y las emisiones de contaminantes primarios puede
ocasionar un aumento de la concentración de ozono. Los niveles
máximos de concentración de las emisiones de PAN experimentan, según
el estudio, un aumento medio del 6,2%.[7] Hecq, Dr. Walter, Effets du
décalage horaire sur la consommation d'énergie et la pollution photo-
oxydante par les véhicules en Belgique, Centre d'économie politique
de l'Université Libre de Bruxelles, 1991.En Francia dos estudios
llegan a la conclusión de que la hora de verano repercute en la
formación de los contaminantes. El primero, el de Dechaux [8],
realizado por la Agencia francesa para la calidad del aire, observa
un aumento medio del ozono del 10% en el país en general, siendo
dicho porcentaje más elevado en París. En lo que respecta al PAN, el
estudio indica aumentos de casi el 15%. No obstante, se observa que
durante el periodo de hora de verano ese gas se forma más tarde, de
modo que se reduce la concentración de ozono. El estudio Nollet [9]
llega a la conclusión de que el ozono aumenta un 10% y los
fotoxidantes un 88%, mientras que si se mantuviera la hora solar se
obtendría un descenso del 10% de O3 y una reducción del 51% de los
fotoxidantes.[8] Dechaux, Coddeville, Etude sur modèle de l'influence
de l'heure d'été sur la pollution photo-oxydante, Agence française
pour la Qualité de l'Air, 1986.[9] Nollet, Simulation numérique des
facteurs validants pour la formation des polluants photochimiques de
la troposphère. Application à la conception de nouveaux types de
stratégies de contrôle, Université des sciences et technologies de
Lille, 1992.En cambio, los estudios llevados a cabo en Alemania y
Grecia llegan a conclusiones favorables a la hora de verano. Según el
Ministerio federal alemán para el medio ambiente, los desplazamientos
efectuados por la tarde no contribuyen a la formación de ozono ya que
la intensidad de la radiación solar es más débil. Además, la
contaminación generada por los coches tiene por efecto disminuir la
concentración de ozono puesto que las emisiones de los automóviles
disocian las moléculas de O3. La Oficina federal de medio ambiente de
Berlín confirmó esta información y subraya además que las emisiones
de los automóviles generadas por el tráfico de la mañana tienen una
hora más para dispersarse antes de que el sol alcance su punto más
alto.Grecia, que se enfrenta a graves problemas de contaminación,
puso en funcionamiento en 1994 un interesante sistema de
escalonamiento de horarios laborales según las actividades
económicas, pero únicamente durante los meses de verano, de junio a
septiembre incluidos. El escalonamiento de los horarios tiene un
efecto positivo tanto en la congestión del tráfico como en la
contaminación del aire. Dicho esto, la ausencia de una hora de verano
tendría como consecuencia en Grecia el desplazamiento de la hora
punta del tráfico de la mañana hacia el momento en que las
radiaciones UV son más fuertes. Un estudio sobre la contaminación del
aire realizado en Atenas permitió observar que la calidad del aire no
sólo dependía del volumen de contaminación sino también de las
condiciones meteorológicas, que los efectos de los horarios
escalonados repercutían en las dos horas siguientes, lo que
complicaba las medidas, y que el escalonamiento de horarios tenía un
efecto positivo puesto que repartía los efectos de la contaminación a
lo largo de un periodo más largo por la mañana y por la tarde. Por
todas estas razones, parece que el sistema de la hora de verano está
bien adaptado a la realidad griega, al menos en lo que se refiere al
aspecto medioambiental.No obstante, de los trabajos presentados se
desprende que los mecanismos ocultos de los efectos producidos por la
contaminación no se comprenden todavía muy bien. Por consiguiente, en
la actual situación de investigación y conocimientos parece difícil,
si no imposible, sacar conclusiones válidas y universales sobre la
repercusión directa en el medio ambiente de la hora de verano.3.3. La
energíaTodos recordamos que la principal razón aducida para la
introducción de la hora de verano era al principio el ahorro de
energía. En el presente estudio se recopila un importante número de
trabajos efectuados en los Estados miembros en periodos diferentes.
La mayoría de ellos concluye que existe un ahorro de energía aunque
su nivel relativamente modesto se sitúa entre un 0 y un 0,5%. No
obstante, se observa la dificultad de distinguir entre el ahorro
expresado en relación con el consumo total de electricidad y el
realizado en relación con el consumo total de energía.Entre los
estudios más significativos, el del Dr. Hecq [10], mencionado en el
punto 3.2. en relación con el medio ambiente, llegó a la conclusión
de que el ahorro de energía relativamente insignificante se veía
considerablemente equilibrado por el consumo adicional de combustible
provocado por el aumento del tráfico por la tarde. En lo que respecta
al consumo de electricidad, el Dr. Hecq señaló que el efecto de la
hora de verano en los puntos máximos de consumo tendía a disminuir
con el desarrollo de las nuevas tecnologías y la mayor utilización de
bombillas de bajo consumo y estimó que el ahorro se situaba entre un
0 y un 1%. Esta tesis es adoptada por algunas asociaciones contrarias
a la hora de verano que, por otra parte, subrayan que los estudios no
tienen en cuenta el consumo de energía adicional provocado por los
sistemas de aire acondicionado, cuya utilización aumenta cada vez más
en los países del sur, ni el consumo derivado de la calefacción de la
mañana durante el periodo siguiente al cambio de hora en primavera.
[10] Véase la nota 7.En Alemania, el estudio más importante realizado
en este ámbito es el del Dr. Bouillon [11]. Éste llegó a la
conclusión de que no había ahorro de energía ya que la proporción de
energía utilizada en la iluminación había disminuido
considerablemente, pasando del 25% en 1960 al 10% en 1983, mientras
que el consumo se duplicó en la misma época. En 1980, según dicho
estudio, se economizó un 1,8 por mil del consumo global de
electricidad gracias a la hora de verano. El ahorro fue de 121 kW por
familia, es decir, el consumo de dos bombillas de 60W encendidas
durante una hora. Habida cuenta del consumo adicional provocado por
el uso de la calefacción durante las horas frías de la mañana, se
obtiene la conclusión de que el ahorro es sólo del 0,1 por mil (234
GWh), lo que representa una cantidad insignificante.[11] Bouillon,
Mikro- und Makroanalyse der Auswirkungen der Sommerzeit auf den
Energie-Leistungsbedarf, IFR Schriftenreihe 13 (Dissertation TU
München), 1983.En Francia, por el contrario, la ADEME ("Agence
française pour la maîtrise de l'énergie"), el organismo para el
control de la energía, consideraba en 1995 que el ahorro de energía
alcanzado gracias a la hora de verano era de 1 200 GWh, es decir, 267
000 toneladas equivalentes de petróleo, que representa el 4% del
consumo de iluminación y el 0,4% del consumo total de electricidad en
Francia aquél año. En 1996 el ahorro aumentó un 10%, para alcanzar un
poco más de 1 300 GWh, debido a que el cambio de hora se retrasó
hasta finales de octubre. Estas cifras se refieren únicamente a la
iluminación, ya que, según el citado organismo, la hora de verano no
influye en el consumo de calefacción. Por último, precisó que el
ahorro de energía se distribuía del siguiente modo según los
diferentes tipos de energía: nuclear 5%, carbón 75% y fueloil 20%.En
Grecia, donde el consumo de energía está estrechamente relacionado
con la demanda de energía eléctrica para la iluminación de los
hogares, la hora de verano procura efectos positivos puesto que la
población tiene la costumbre de acostarse tarde y levantarse pronto.
No obstante, se observa un importante consumo de electricidad a causa
de la elevada utilización de la climatización, especialmente en las
oficinas. Debido a la ley sobre el escalonamiento de los horarios de
trabajo, el consumo de energía eléctrica se reparte ampliamente a lo
largo de la jornada laboral. Por otra parte, debido a las buenas
condiciones climáticas, la población pasa más tiempo en la calle y,
por consiguiente, las familias consumen menos electricidad, sobre
todo por la noche y durante los días de fiesta y de vacaciones. Sin
embargo, es muy difícil evaluar con precisión el ahorro de energía
realmente efectuado en todos los sectores.En Italia, el ENEL ("Ente
nazionale per l'energia elettrica"), el organismo nacional para la
energía eléctrica, indicó en su momento que la hora de verano
permitía economizar unos 126 millones de euros al año, lo que
representa un ahorro de energía del 0,3% del consumo nacional. El
informe Bellerè [12], por su parte, insistió en 1996 sobre la
importancia de la hora de verano, que permitió realizar en Italia en
1996 un ahorro en el consumo de energía estimado en 900 millones de
kWh, es decir, un 0,4% del consumo interno.[12] Bellerè, R., Rapport
sur la proposition de huitième directive du Parlement européen et du
Conseil concernant les dispositions relatives à l'heure d'été,
Parlemento Europeo, Comisión de transporte y turismo, PE
218.712/def., 1996.El consultor, sin embargo, considera que es
difícil calcular en términos financieros la repercusión del ahorro de
energía. Sobre la base de las previsiones de consumo anual de los
Países Bajos de unos 180 000 GWh, el consultor efectuó una
extrapolación de esta cifra a escala europea en función del número de
habitantes y llegó a una previsión que se sitúa entre 3,5 y 4,5
millones de GWh al año aproximadamente, bajo reserva de los márgenes
de error inherentes a este tipo de cálculos. Teniendo en cuenta que
el coste medio del kWh es de alrededor de 0,2 euros, el consultor
considera que el gasto por el consumo total de electricidad se
encuentra entre 700 y 900 millardos de euros, de modo que la energía
ahorrada es, como media, del 0,3% y el ahorro en términos financieros
se sitúa entre 2,1 y 2,7 millardos de euros al año. No obstante,
habida cuenta de la necesidad de deducir el coste adicional provocado
por el aumento del consumo de energía debido a la utilización de
calefacción por la mañana en el momento del cambio de hora y el
consumo de combustible adicional derivado del aumento del tráfico por
motivos de ocio, el valor del ahorro se reduciría a 0,8 millardos de
euros al año. Además, una vez deducido el coste derivado de un exceso
de consumo de combustible por parte de los automóviles, se alcanzaría
un ahorro estimado en 200 millones de euros al año aproximadamente
para toda la Unión. Evidentemente, el gran número de hipótesis
consideradas en las que se basan las estimaciones hace imposible
alcanzar resultados que ofrezcan una fiabilidad y precisión
verdaderas. Por consiguiente, las cifras sólo se facilitan con
carácter indicativo.3.4. La saludLa salud representa sin ningún
género de dudas uno de los sectores en los que la hora de verano ha
suscitado y continúa suscitando animadas discusiones entre los grupos
a favor y en contra del sistema. El estudio ha intentado resumir las
tendencias más recientes sobre la cuestión, y, en la medida de lo
posible, en todos los países. A este respecto, cabe señalar una vez
más que los estudios más numerosos se han efectuado en los países en
los que la cuestión suscita un vivo debate.Biorritmo y
sueñoTradicionalmente, a la hora de verano se le reprocha que
modifica el biorritmo y afecta al sueño, especialmente al de los
niños, los adolescentes y las personas de la tercera edad. La
literatura sobre este tema es muy abundante.El estudio Beauvais [13],
realizado por cuenta de la Comisión en 1990, registraba, por una
parte, un aumento del número de consultas médicas en las dos o tres
semanas siguientes al cambio de horario, y, por otra, daba constancia
de que dicho cambio se soportaba mejor en otoño. Por otro lado, el
estudio detectó un ligero aumento del consumo de tranquilizantes o
somníferos, mientras que la curva de consumo de otros medicamentos
adoptaba una tendencia descendente. El estudio concluía que el cambio
no tenía consecuencias importantes para la salud e insistía en el
carácter temporal y totalmente reversible de los trastornos sufridos
por las personas. Otros estudios o trabajos, tales como el de
Reinberg, cronobiólogo del CNRS [14] o del Dr. Valtax para la
Academia de Lyon [15], en Francia, o el estudio de Hasselkuss [16],
en Alemania, llegan a conclusiones similares a las del estudio
Beauvais. De acuerdo con los mismos, es necesario de uno a siete días
para que la hora de despertar, la temperatura, el despertar y la
calidad del sueño se adapten al nuevo horario. En general, las
perturbaciones desaparecen al cabo de una o dos semanas.[13] Beauvais
Consultants, Impact de l'heure d'été sur la santé, Paris, 1990.[14]
Reinberg, Labreque, Smolensky, Chronobiologie et chronothérapeutique,
Médecine-Sciences, 1991.[15] Valtax, Une enquête réalisée dans
l'Académie de Lyon dont les résultats devraient permettre de mieux
comprendre le comportement de certains de nos élèves, Académie de
Lyon, 1988.[16] Hasselkuss, W., Sozialmedizinische Auswirkungen der
Umstellung auf die Sommerzeit, in Prävention. III, 1980El Dr. Kerkhof
[17], cronobiólogo de la Universidad de Leiden en los Países Bajos,
se dedicó a estudiar la importancia del sueño en los accidentes entre
1989 y 1995. En su estudio se pone de manifiesto que el 6% de los
accidentes se pueden atribuir al sueño, y este porcentaje puede
ascender al 24% por la noche. A partir de la comprobación de que el
hombre moderno duerme cada vez menos y acumula durante la semana
laboral un déficit de sueño que trata de compensar durmiendo más
durante el fin de semana, el Dr. Kerkhof deduce que el cambio de hora
en primavera y en otoño constituye un efecto adicional. Aunque es
posible modificar fácilmente la hora de despertarse y de levantarse,
no es este el caso de la hora de dormir. La hora en la que nos
dormimos está regulada por lo que se conoce popularmente como nuestro
reloj biológico interno, es decir, los ritmos circadianos. Dicho
reloj impone un horario a todos los procesos internos y su ciclo es
de, aproximadamente, 25 horas, lo que significa que debe recuperar
una hora diaria. Así, el lunes después del fin de semana, hay que
recuperar más de una hora, porque la hora a la que nos dormimos y la
del despertar se han retrasado durante el fin de semana; Kerkhof
opina que, cuando la interrelación entre las distintas señales (luz,
trabajo, comidas, etc) se modifica, el reloj interno se altera y
tarda varios días para adaptarse a la nueva situación, lo que puede
tener una repercusión negativa momentánea sobre la vigilancia y el
humor. Esta teoría no se ha podido comprobar mediante análisis. Los
datos sobre accidentes no han demostrado que se produzca un aumento
significativo del número total de accidentes tras el cambio de hora
en primavera. Sin embargo, en el mismo periodo, al analizar las
causas de accidente, el porcentaje vinculado con la somnolencia era
mucho más elevado. Al cambiar a la hora de otoño se comprueba que se
produce un efecto inverso.[17] Kerkhof, Sleepy into summer,
Departarmento de Psicología, Universidad de Leiden, 1995.Por último,
en lo que toca al sueño, los investigadores alemanes [18] han
observado que son las personas que realizan un trabajo por turnos las
que más se quejan de cansancio por la mañana. El grupo que debería
beneficiarse en mayor medida de la hora del verano gracias a las
tardes con más luz, que es el equipo de la mañana, es el que
experimenta las mayores dificultades.[18] Knauth, P. u.a.,
Einstellung von Schichtarbeitern zur Sommereinstellung, in
Zeitschrift für Arbeitswissenschaft XXXVI, 1982.Influencias sobre la
formación de melatoninaRecientemente se han publicado nuevos estudios
que ilustran el papel esencial de la melatonina en la función del
sueño. Esta hormona regula el sueño y nos permite despertarnos por la
mañana y dormirnos por la noche. La melatonina reacciona a la
alternativa día/noche. Por la noche, la cantidad de melatonina es de
5 a 10 veces superior con respecto al día. La secreción de la hormona
comienza hacia las 21h30 en invierno y a las 23h30 en verano (hora
solar), alcanza su nivel máximo de dos a tres horas de la mañana para
descender a su nivel normal diurno hacia las siete horas. Con el
régimen horario de verano, este proceso comienza una hora más tarde,
o dos horas más tarde en los países como España, Francia y los Países
Bajos, los cuales tienen una hora de retraso con respecto a la zona
horaria natural. Esta situación explica las dificultades para
dormirse en verano. Dado que no se modifica la hora de despertarse,
el nivel de melatonina es aún elevado hacia las siete de la mañana
(las cinco hora solar en los países citados), lo que produce
somnolencia y falta de concentración que pueden tener consecuencias
desde el punto de vista del rendimiento intelectual tanto a nivel
escolar como en materia de seguridad vial. La ACHE [19] y la
Asociación belga contra la hora de verano apoyan decididamente esta
tesis.[19] Gabarain, E., La situation de l'heure légale dans la
problématique des horaires et rythmes scolaires, ACHE, 1995.Consultas
médicas y consumo de medicamentosEl estudio Beauvais [20] analizó en
su momento el número de consultas médicas durante las semanas
cercanas al cambio de hora en primavera y en otoño. En las dos a tres
semanas siguientes al cambio horario se registró un pico de un 10,9%
superior a la media en primavera y de un 8,5% en otoño. Por regla
general, parecía que el cambio de hora se soportaba mejor en otoño
que en primavera. Asimismo, se analizaron los datos neerlandeses
procedentes del NIVEL (Nederlands Instituut voor Onderzoek van de
Gezondheidszorg), el Instituto neerlandés de investigación en el
sector de la salud, durante dos periodos cercanos al cambio horario:
en primavera, el periodo fijado corría del 1 al 18 de abril en otoño,
del 6 de septiembre al 17 de octubre, ambos en 1987. Se registró un
ligerísimo aumento del número de consultas (un 2,42%). En cuanto al
motivo de la consulta, los problemas de sueño parecen ser más
numerosos en primavera, lo que confirmaría un aumento del número de
prescripciones de somníferos y antidepresivos de un 12,72% y un
11,11%, respectivamente.[20] Véase la nota 13.Salud mental y
humorAlgunos informes dan cuenta de un "desorden afectivo estacional"
que sufre una parte de la población durante los meses de invierno. El
origen de este desorden es una estimulación luminosa insuficiente del
hipotálamo que puede desembocar en problemas de sueño, síntomas de
depresión y un cambio significativo de los niveles de secreción de
melatonina. Recientemente, algunos trabajos han destacado la
importancia de la luz sobre la salud y el bienestar. En el hospital
Frederiksberg [21] se han llevado a cabo investigaciones sobre el
desorden afectivo estacional y los tratamientos por sustitución de la
luz del día. Parece ser que la luz es especialmente importante en los
países nórdicos y escandinavos, en los que los veranos se
caracterizan por una gran luminosidad, mientras que los inviernos son
muy oscuros. En Finlandia hay trabajos que demuestran la influencia
positiva de la luz en la calidad del sueño [22]. Así, el régimen de
verano, que ofrece una hora de claridad adicional por la tarde,
tiene, según estos estudios, un efecto positivo a este respecto.[21]
Dam, Henrik, Vinterdepressioner, Praksis Sektoren, 5, 1995, pp.13-14.
[22] Ruosteenoja, Kimmo, unpublished paper, 1998.Salud físicaAlgunos
especialistas recuerdan que el sol favorece la asimilación de la
vitamina D, así como la curación de determinadas enfermedades de la
piel. De este modo, destacan la incidencia positiva de la hora de
verano, que brinda la posibilidad de exponerse al sol y a la luz
durante más tiempo al final de la jornada. Asimismo, el estudio ADAS
[23] ya mencionaba varios trabajos que destacaban que durante el
periodo de la hora de verano se practican más deportes al aire libre.
Estos son especialmente beneficiosos para luchar contra los efectos
negativos del estrés y la vida sedentaria y evitar la obesidad en los
adultos y los niños y las afecciones cardiovasculares. Los
especialistas de los países nórdicos comparten esta línea de
argumentación e insisten en la importancia de la hora adicional de
luz que permite dedicarse a actividades al aire libre en países en
las que las condiciones climáticas las hacen imposibles durante la
mayor parte del año.[23] ADAS, Summer time in Europe, Guildford,
1995.Los especialistas reconocen en la fase actual de investigación y
de conocimientos sobre el tema que la mayor parte de los trastornos
sufridos como consecuencia de la hora de verano son de corta duración
y no representan un riesgo para la salud por su clara reversibilidad,
aunque tienen en cuenta los múltiples efectos posibles de la hora de
verano, la mayor parte de los cuales están relacionados con las
dificultades de adaptación del cuerpo humano.3.5. Ocio y turismoComo
consecuencia de las condiciones geográficas y climáticas, los países
de norte que no tienen la posibilidad de realizar actividades al aire
libre durante el invierno aprovechan esta oportunidad al máximo en
verano. Por su parte, los países del sur disfrutan la hora de
claridad adicional al final de la jornada para salir en el momento en
el que el calor comienza a diminuir. Así, la claridad adicional
brindada por la hora de verano al caer la tarde puede beneficiar a
los sectores del ocio y del turismo.En su momento, el estudio ADAS
[24] llegó a la conclusión de que la hora de verano favorecía el
incremento de la práctica de deportes y actividades al aire libre
basándose en el aumento del número de horas de claridad adicional
disponibles, que en el Reino Unido se calcula que representa un
aumento del 25 al 30%. El Ministerio francés de Educación Física y
Deportes compartía esta afirmación e indicaba que, tras el cambio de
hora en primavera aumentaba la práctica de los deportes. A este
respecto, la Asociación francesa a favor de la hora de
verano "Liberté Soleil" [25], tras haber llevado a cabo encuestas en
distintas federaciones deportivas nacionales, indicaba que la
supresión de la hora de verano tendría como resultado, según los
cálculos suministrados por la Federación francesa de tenis, una
reducción de 6 millones de horas de tenis anuales. Por último, con
ocasión de la audición organizada por los servicios de la Comisión en
1993, la AIT/FIA, que representan a la vez a las organizaciones
turísticas y del sector de automóvil, indicó que la hora de verano no
sólo favorecía la práctica de deportes al aire libre, sino también el
turismo, tanto durante las vacaciones de corta duración como durante
el periodo de vacaciones propiamente dichas, y señalaba una ligera
disminución de los accidentes de carretera durante unas semanas en
otoño y en primavera.[24] Véase la nota 23 .[25] Polo, Jean-François,
L'heure d'été, une idée lumineuse, Liberté soleil, Paris.Con todo y
con eso, aunque la ACHE [26] no niega la incidencia positiva de la
hora de verano sobre la práctica de deportes al final de la jornada,
destaca que ésta se efectúa únicamente durante los días de diario.
Según esta asociación, la hora de verano tiene el inconveniente de
impedir la práctica de deportes u otras actividades de ocio temprano
por la mañana durante la primavera, durante las horas en las que hace
más calor de la tarde en verano e incluso retrasar o dificultar
determinadas actividades tales como los espectáculos al aire libre
por la noche en verano a causa del exceso de luz. Así, la ACHE ha
calculado el número de días favorables y desfavorables, que concluye
con un saldo nulo a partir del cual la ACHE llega a la conclusión de
que la hora de verano no tiene ninguna repercusión positiva. Por otro
lado, la ACHE señala que la mayor parte de los lugares de descanso y
ocio (restaurantes, espectáculos, etc) cierran antes sin tener en
cuenta la hora de claridad adicional. Por último, la hora de verano,
que genera cansancio por falta de sueño durante la semana, incita a
las personas a dormir más durante el fin de semana y,
consecuentemente, a perder horas preciosas para el ocio. Siempre
según la ACHE, la hora de verano tiene repercusiones negativas sobre
las condiciones laborales del personal que trabaja en el sector del
turismo, concretamente en el de la hostelería y restauración, en el
que se oye la queja de que los clientes frecuentan los restaurantes
más tarde, lo que obliga al personal a trabajar más tiempo. Por
último, la Asociación Belga contra la hora de verano y la Asociación
para la vuelta a la hora meridiana de Francia destacan que sería más
razonable modificar los horarios de trabajo en verano en lugar de
cambiar la hora, solución que, según ellos, se adaptaría mejor a las
necesidades de cada uno y tendría la ventaja de eliminar los efectos
negativos de la hora de verano.[26] Gabarain, E, Effets de l'heure
avancée sur les loisirs et le tourisme, France, 1998.A nivel nacional
es sorprendente comprobar que no existe prácticamente ningún estudio
sobre la repercusión de la hora de verano en el ocio y el turismo,
por lo que el asesor se ha visto obligado a consultar una serie de
trabajos diversos que, en la mayor parte de los casos, proporcionan
muy pocos datos económicos, o incluso ninguno. Así, en Dinamarca, una
encuesta [27] realizada por la Oficina de Turismo danesa en 1992
demostró que los turistas parecían preferir las vacaciones "activas"
cada vez con más frecuencia, lo que implica un aumento del empleo de
los recursos naturales y de los servicios culturales y comerciales.
Si el día es más largo, los turistas pueden aprovechar durante más
tiempo la naturaleza y los servicios a su disposición.
Lamentablemente, la encuesta no proporciona datos precisos sobre la
importancia de la luz del día sobre el comportamiento, sobre todo en
lo que toca al gasto.[27] Danmarks Statistik et al, Fælles fodslag,
Turisme, miljø, planlægning, København, 1992.En Finlandia el Dr.
Kimmo Ruosteenoja ha realizado un estudio [28] en el que, a partir
del cálculo del ángulo del sol en distintos puntos del globo en
diferentes horas, ha calculado el número de horas de ocio disponibles
antes de la puesta del sol con y sin régimen horario de verano. Este
cálculo se ha realizado basándose en la hipótesis de que Finlandia
adoptase la hora CET todo el año, lo que tendría las mismas
consecuencias que el abandono de la hora de verano en verano y el
efecto contrario en invierno. El autor ha evaluado que la media de
horas de ocio por semana de una población normal es de 60. En el
estudio ha constatado una pérdida de horas de ocio antes de la puesta
del sol equivalente a 3,3 semanas para la región de Helsinki, a 2,8
semanas para la región Oulu y a 2,3 semanas para Kittilä, que está
situada aún más al norte. Julio se considera que es el mes de
vacaciones, por lo que no está incluido en los cálculos. A partir de
este análisis, Ruosteenoja ha calculado la diferencia de horas de
ocio con luz natural con y sin sistema horario de verano. Los
cálculos ponen de manifiesto una diferencia de un 10% (al norte) a un
13% (en el sur) en favor de la hora de verano. Por último, el Sr.
Ilkanen, responsable de la Oficina de turismo finlandesa de Helsinki,
ha destacado que el aspecto más importante es la armonización del
calendario del período de la hora de verano, siempre insistiendo en
el incremento de posibilidades de ocio al aire libre durante la tarde-
noche. A este respecto, en Suecia un informe [29] de 1962 llegó a
conclusiones similares, y recogía un aumento del número de horas de
luz por la noche de un 40% en el Sur, de un 30% en el Centro y de un
22 a un 24% en el Norte.[28] Véase la nota 22 .[29] Nordiska
utredningar, Sommertid :Svensk utredning och norsk stortingsdebatt,
Nordisk utredningsserie 5 p.40, 1962.En Alemania, organismos
representativos tales como la Deutsche Zentrale für Tourismus (Centro
alemán del turismo) , la ADAC (Allgemeiner Automobil Club
Deutschland - Club Automóvil de Alemania), así como Ameropa expresan
una opinión positiva basándose fundamentalmente en que la mayor
claridad por la tarde favorece el ocio, la práctica de deportes,
ofrece más posibilidades de reunirse con la familia o con los amigos
después de trabajar y permite asimismo hacer pequeñas excursiones. El
único sector que parece levantar la voz en contra es el sector de la
hostelería y la restauración (HORECA). La oposición viene
fundamentalmente por el hecho de que en determinadas ciudades de
Alemania las cervecerías al aire libre (« Biergarten ») están
obligadas a cerrar a las diez de la noche para no molestar a los
vecinos por el ruido. Sin embargo, con la hora de verano, los
clientes tienden a salir más tarde, hacia las nueve de la noche, lo
que reduce el tiempo de consumo, por lo que, al final, este horario
puede tener una repercusión económica relativa en el sector. El Sr.
Hammermeister, responsable de la federación del sector de Westfalia,
que denuncia esta situación, no se opone a la hora de verano, pero se
declara favorable a una liberalización de los horarios de apertura en
su sector para compensar las repercusiones negativas.En Francia, el
informe Gonnot [30] mencionaba la reacción negativa de la
Confederación francesa de hosteleros, restauradores, cafeterías y
discotecas únicamente motivada por las dificultades de gestión de los
horarios del personal. Al llegar la clientela tarde y muy dispersa,
se alarga la duración del servicio, y, consecuentemente, no se
respetan los imperativos en materia de horarios establecidos por la
legislación laboral. En Portugal surgían las mismas críticas cuando
este país cambió su hora legal para pasar del horario GMT al GMT+ 1.
[30] Gonnot, François-Michel, Changement d'heure: l'heure du
changement, Rapport au Premier Ministre, France, 1996.Entre los
países del sur de la Unión, Grecia, a pesar de que no existe un
estudio cuantitativo sobre el tema, ha suministrado algunos
comentarios interesantes sobre las repercusiones de la hora de verano
en el ocio y el turismo. En una carta al Ministro de Desarrollo de
1997, la Cámara profesional del Pireo enunciaba los motivos por lo
que no se debía suprimir la hora de verano: la disminución de las
horas con luz al final de la jornada podría también reducir las
posibilidades de visitar lugares y, en consecuencia, limitar los
desplazamientos de los turistas, generar problemas de coordinación de
las llegadas de los vuelos chárter, sobre todo en los pequeños
aeropuertos de las islas griegas, lo que incrementaría los costes, y,
además, podría reducir los horarios de apertura de los comercios, los
museos y los yacimientos arqueológicos. Los mismos argumentos
aparecen recogidos en una carta a favor del mantenimiento de la hora
de verano de la Unión de propietarios de buques de pasajeros al
Ministerio de Economía Nacional de Grecia en el año 1997.Por otro
lado, la estimación realizada a petición del consultor por la
organización patronal de los Países Bajos Verbond van Nederlandse
Ondernemingen VNO-NCW ha proporcionado cifras más recientes que las
del PSI (Policy Studies Institute), que datan de la década de los 80.
Según dicha estimación, como consecuencia de la hora de verano se
incrementa en un 10% el horario de apertura de los centros de ocio y
sus visitantes aumentan en un 5%. El aumento del volumen de negocios
correspondiente alcanza unos 22,5 millones de euros anuales, lo que
representa un 5% de los ingresos por la venta de entradas. Por su
parte, el volumen de negocios del sector de la restauración y la
hostelería aumenta en un 5%, lo que supone un incremento calculado en
la nada despreciable cifra de 13,5 millones de euros. Además, el
sector en conjunto experimenta un incremento de un 3% que genera la
creación de 500 puestos de trabajo adicionales.Asimismo, el asesor ha
recogido las conclusiones a las que se llegó con ocasión de un
encuentro profesional que reunió en Colonia a numerosos
representantes del sector alemán de la hostelería y la restauración
en octubre de 1998. Los participantes señalaron de forma unánime que
han observado una clara evolución de las costumbres a lo largo de los
últimos 20 años. Parece ser que la población tiene tendencia a
levantarse y acostarse más tarde que en 1978, diferencia que es aún
más marcada con respecto a 1958. Entre la razones que se mencionaron
para explicar esta clara tendencia, los profesionales de hostelería
citaron concretamente la hora de verano, los horarios de trabajo del
sector de los servicios (bancos, comercios), que comienzan y terminan
más tarde, empleando dicho sector más personas que los sectores
tradicionales de la industria y la agricultura, en los cuales los
horarios de trabajo comienzan mucho antes, el retraso de la hora de
cierre de los comercios a las 20 horas en lugar de cerrar a las
18h30, como hace 20 años, el incremento de la población estudiantil,
que tiene tendencia a salir más tarde, la conclusión más tarde de la
programación de las televisiones e, incluso en algunos casos, la
retransmisión ininterrumpida durante toda la noche, la multiplicación
de los viajes al extranjero, gracias a los cuales los alemanes se han
acostumbrado a una vida nocturna "a la italiana o a la española" que
les incita a irse a la cama más tarde y la evolución demográfica, que
da constancia de un incremento del número de personas que viven solas
y de familias sin hijos.Por último, a falta de datos económicos
cifrados, las respuestas al cuestionario proporcionan en cualquier
caso una base de apreciación de la hora de verano. Así, por lo que
respecta a la opinión de los representantes del sector del turismo y
el ocio, el 84% considera que el hecho de que las mañanas sean más
oscuras no tiene una repercusión significativa, mientras que un 62%
de ellos considera que las tardes con más luz tienen una incidencia
muy positiva. En cuanto al periodo más adecuado para la hora de
verano, un 58% se pronuncia en favor de los meses de marzo a octubre,
tal y como está fijado actualmente.3.6. Seguridad vialEntre todos los
aspectos que deben tenerse en cuenta para evaluar las posibles
repercusiones de la hora de verano, la seguridad vial constituye sin
duda alguna uno de los más importantes. Cabe lamentar, no obstante,
que la inexistencia de datos comparables haya impedido que se
extraigan conclusiones para el conjunto de los países de la Unión
Europea. En efecto, las investigaciones efectuadas con la ayuda de la
base de datos CARE (base de datos comunitaria sobre los accidentes de
tráfico en Europa) acerca del número de accidentes de circulación han
resultado sumamente complicadas. Por ejemplo, ha sido imposible poner
en relación los datos relativos a los accidentes de tráfico con los
referentes a la intensidad del mismo o las condiciones
meteorológicas, ya que CARE sólo facilita datos semanales por países
y datos cotidianos para un grupo de diez países. Ante la
imposibilidad de extraer conclusiones universales fiables, el estudio
ha tenido únicamente en cuenta algunos resultados disponibles a
escala nacional.En un estudio anteriormente realizado por ADAS [31]
por encargo de la Comisión se construyó un modelo europeo a partir
del análisis de los resultados registrados cuando el Reino Unido
adoptó la British Standard Time (BST), entre 1968 y 1971. En su día,
ese cambio se reflejó en un aumento del número de accidentes por la
mañana, compensado por una reducción de los accidentes por la tarde,
con un balance de disminución del número total de accidentes. No
obstante, ADAS señaló la dificultad de extrapolar ese modelo
estadístico a la situación de los demás Estados miembros, debido en
parte a las distintas opciones de cambio de hora, ya que, por
ejemplo, no se examinó para el caso del Reino Unido la opción HU
(hora universal) + hora de verano frente a la opción HU durante todo
el año. A este respecto, ACHE advierte que los estudios llevados a
cabo en el Reino Unido se refieren siempre a una situación de hora
adelantada en invierno y no en verano, ya que el Reino Unido ha
aplicado siempre el modelo HU + 1 en verano y HU en invierno, excepto
en el periodo comprendido entre 1969 y 1971. Según ACHE, el cálculo
por modelación de los accidentes en caso de introducción de una hora
de verano "doble", con HU+1 en invierno y HU + 2 en verano no podría
validarse para el periodo de la hora de verano aplicando el régimen
HU + 2, ya que ese sistema nunca se ha aplicado en el Reino Unido.
[31] Véase la nota 23 .Por su parte, ACHE realizó un estudio a escala
nacional de la evolución de los accidentes de tráfico en Francia
[32], basado en los datos del Observatoire national de la sécurité
routière (Observatorio nacional de seguridad vial) para los años
1993, 1994, y 1995, periodo en que la hora de verano concluía el
último fin de semana de septiembre, así como para los años 1996, 1997
y 1998, en los que el periodo de hora de verano finalizaba el último
domingo de octubre. El análisis revela que en 1996 el número de
accidentes se redujo solamente un 3,9% respecto de 1995 y, sobre
todo, que en octubre de 1996 la reducción fue sólo del 1,9% respecto
de 1995. Además, en 1997 la reducción total era del 5% respecto de
1995, a pesar de haberse registrado un aumento del 1,7% para el mes
de octubre durante ese periodo. Estos resultados parecen indicar que
el cambio de hora en octubre tiene efectos negativos para la
seguridad vial. Por lo que respecta al análisis correspondiente al
periodo 1994-1998, el estudio de ACHE muestra un aumento de once
víctimas mortales durante el periodo septiembre-octubre-noviembre, a
pesar de que esa cifra presenta una fuerte disminución en el caso de
los demás trimestres; idéntica situación se observa en lo que
respecta a los heridos graves y leves. Además, el estudio realizado
por Météo France-Lille por encargo de ACHE indicó que el tráfico
sufría un retraso suplementario de una hora debido a las nieblas
matinales (que se forman con mayor frecuencia en torno a las 5 o las
6 de la mañana, es decir, a las 7 o las 8 de la mañana HU + 2 en
Francia) desde el inicio de la primavera hasta el final del verano.
Esa situación puede acrecentar el riesgo de atascos y, por
consiguiente, de accidentes, en una medida comparable a la del
supuesto de no modificación de la hora.[32] Gabarain, E., Effets
possibles de l'heure d'été sur la sécurité routière, ACHE, France,
1998-99.En Bélgica, el estudio De Brabander [33] examinó el número
total de accidentes ocurridos en Bélgica en 1976 durante la noche y
el día. De los 63 500 accidentes registrados ese año, menos de 1 000
se produjeron entre las 3 y las 7 horas de la mañana, y casi 6 000
entre las 17 y las 18 horas. Si bien la introducción de la hora de
verano hizo que se registrase un aumento del número de accidentes
durante la hora punta matinal, también produjo una fuerte y paralela
reducción del número de accidentes en la hora punta vespertina,
excepto durante los fines de semana. Por otro lado, De Brabander
estudió el número total de accidentes durante el invierno y el verano
del periodo 1975-1983. Basándose en las cifras medias registradas en
invierno y verano durante los periodos precedente y siguiente a la
introducción de la hora de verano, De Brabander concluyó que la
influencia de este régimen horario en el número total de accidentes
en Bélgica era débil, y que, en todo caso, habría conducido a una
disminución de los accidentes. No obstante, le resultó imposible
determinar la existencia de cualquier tipo de consecuencia de la hora
de verano sobre la gravedad de los accidentes. Por último, el ya
citado autor reconoció la dificultad de comparar esos resultados con
las experiencias de otros países, dado que algunos de ellos ni
siquiera disponían de estadísticas de accidentes mensuales.[33] De
Brabander, Influence de l'horaire d'été sur les accidents routiers en
Belgique, Fonds d'études pour la sécurité routière, 1985.En Alemania,
el estudio de Pfaff y Weber [34] reveló, por una parte, un aumento
del número de accidentes en 1980 (año de introducción de la hora de
verano en ese país) en comparación con 1979, y, por otra parte, el
dato de que los accidentes se producían una hora más tarde que el año
anterior. A título explicativo se adujo el cansancio de los
conductores, quienes, a pesar de tener que levantarse más pronto, se
acostaban más tarde. Resulta interesante, además, observar los datos
suministrados por la Oficina Estadística Federal para 1997 [35], ya
que permiten efectuar comparaciones de las distintas situaciones del
periodo inmediato al cambio de hora observando los domingos, lunes y
martes de la semana anterior al cambio, de la semana del cambio y de
la semana siguiente al cambio. Se registra una fuerte disminución de
los accidentes el domingo en que se produce el cambio de hora y un
fuerte aumento de los mismos ocho días más tarde. Por lo que respecta
al lunes, el número de accidentes es claramente más elevado ocho días
después del cambio, aumento que es todavía más acusado el martes
inmediatamente siguiente al cambio. No obstante, la Oficina Federal
advierte de que otros factores, como es estado de la carretera y las
condiciones meteorológicas, tienen una incidencia mucho más
importante sobre la seguridad que la claridad o la oscuridad.[34]
Pfaff, G. u. Weber, E., Mehr Unfälle durch Sommerzeit- in
International Archives of Occupational and Environmental Health, 1982.
[35] Statistisches Bundesamt, Fachserie 8, Reihe 7 Verkehrsunfälle
1997.En Irlanda, la National Roads Authority (NRA) llevó a cabo un
interesante estudio de los accidentes en los que están involucrados
peatones [36]. En efecto, Irlanda tiene el tercer índice más elevado
de mortalidad de peatones en Europa. A título indicativo, 130 de las
472 víctimas de accidentes de tráfico registradas en ese país en 1997
eran peatones. El estudio realizado en 1996 delimitó dos periodos
durante los que los accidentes eran más frecuentes: entre 16h y 21h y
entre 23h y 5h. El estudio revela importantes variaciones
estacionales, ya que el número de víctimas mortales durante la
primera franja horaria citada es dos veces mayor en invierno que en
verano; el perfil de edades indica una mayoría de jóvenes y personas
mayores y el número de accidentes según los días de la semana es, por
lo general, constante. En 1998, la NRA publicó un informe de
seguimiento en el que presentaba un análisis comparativo sobre un
periodo de diez años (1988-1997) a partir de los datos compilados en
Gran Bretaña e Irlanda del Norte. El informe pone de manifiesto que
un 43% de los accidentes mortales sufridos por los peatones se
producen entre 16h y 22h, y un 27% de los mismos entre 23h y 5h. Se
observa una importante variación estacional en el número de muertos,
ya que en los meses de junio y julio la cifra disminuye un 75%
respecto de la de enero y diciembre, Esta enorme diferencia se debe a
la variación de la luz del día entre 16h y 22h a lo largo del año. La
comparación efectuada con los datos de Gran Bretaña e Irlanda del
Norte revela, entre otras cosas, una relación similar entre las horas
de luz diurna y el número de peatones muertos por accidente de
tráfico entre 16h y 22h. También se observa una fuerte correlación
entre la luz diurna y el número de heridos en la misma franja
horaria, registrándose en junio y julio una disminución del 45% del
número de heridos en relación con los meses de diciembre y enero. En
Gran Bretaña e Irlanda del Norte, esta reducción es del 22% y el 26%,
respectivamente. Estas cifras vienen a corroborar la idea de que la
claridad suplementaria al final del día contribuye a mejorar las
condiciones de seguridad.[36] Pedestrians Accidents 1996, National
Roads Authority, RS 4356.La experiencia de los países nórdicos indica
que el riesgo de accidentes por falta de luz es mayor por la tarde
que por la mañana. Las estadísticas correspondientes a Suecia
muestran que un 43% de los accidentes que tienen por víctimas a niños
en edad escolar ocurren entre las 16h y las 18h, mientras que los que
suceden entre las 6h y las 8h de la mañana sólo representan un 6%. En
un estudio realizado en 1980 [37] se comparó el porcentaje de
accidentes y la distribución del tráfico entre 1979 y 1980, año de
introducción de la hora de verano. La comparación, que tenía por
objeto la red nacional de carreteras durante las 24 semanas
comprendidas entre el 6 de abril y el 20 de septiembre, se basaba en
la intensidad del tráfico y el número de accidentes registrados por
la policía. Entre las principales conclusiones extraídas en su
momento cabe citar los efectos fundamentalmente positivos para la
seguridad vial y la reducción de los accidentes en los que están
involucrados animales en un 15%. Estos efectos eran más acusados
durante la segunda parte de la jornada y el fin de semana.[37] Lacko
& Linderoth, Sommarid och trafikäkerhet Studier av olycks- och
trafikutvecklingen, 1980.Por último, cabe lamentar especialmente la
inexistencia de cifras para los países del sur, acerca de cuya
situación en relación con el tema que nos ocupa no parece haberse
realizado ningún análisis detallado, lo que impide obtener un
panorama completo de la cuestión. Como conclusión, conviene subrayar
que en la seguridad vial, además de los efectos de la claridad o la
oscuridad, entran en juego otros factores como las tendencias
estacionales, semanales y mensuales de los accidentes de circulación,
las modificaciones de la composición del tráfico por las tardes
provocadas sobre todo por el aumento de los desplazamientos
relacionados con el ocio, las variaciones de las condiciones
meteorológicas con presencia de nieblas, heladas o humedad en las
primeras horas de la mañana, además de los cambios estacionales y los
producidos por la aplicación de una normativa más estricta, por
ejemplo la imposición del porte de los cinturones de seguridad para
todos los pasajeros, la reducción del índice de alcoholemia tolerado
y la obligación de que los motociclistas mantengan los faros
encendidos durante el día.3.7. Transportes y comunicacionesLa
armonización de las disposiciones referentes a la hora de verano se
derivan de la necesidad de eliminar los obstáculos a la libre
circulación de bienes, servicios y personas y, por lo tanto, de
favorecer el buen funcionamiento del mercado interior, especialmente
en lo que se refiere a todos los sectores de transportes.En 1993, la
consultoría David Simmonds Consultancy [38] (DSC) realizó, por
encargo de la Comisión, un estudio dirigido a calcular el coste de la
existencia de dos fechas distintas de conclusión del periodo de hora
de verano. Con ese motivo, se celebraron consultas exhaustivas con
numerosos operadores, las cuales pusieron de manifiesto el incremento
de trabajo que suponía, por ejemplo, por la elaboración de horarios
suplementarios para todos los modos de transporte, la costosa
negociación de las franjas horarias intermedias para las compañías
aéreas durante un periodo muy limitado (menos de un mes, etc.). La
conclusión del estudio era la necesidad de una armonización completa,
máxime ante la perspectiva de la apertura del túnel de la Mancha y de
la entrada en servicio de una nueva conexión ferroviaria entre el
continente y Gran Bretaña.[38] David Simmonds Consultancy, Summer
time in the European Community - Evaluation of the costs of different
dates for return to winter time, 1993.La mayor parte de los países
europeos había realizado estudios sobre las posibles dificultades que
podría plantear la introducción del régimen de hora de verano. Las
investigaciones llevadas a cabo con motivo de este estudio no
revelaron la existencia de nuevos trabajos de ámbito nacional sobre
el tema. Únicamente el informe presentado en 1996 por el Sr. Gonnot
[39] al Primer Ministro francés incluía algunas indicaciones
recientes sobre las dificultades que atravesaría el sector de
transportes en el supuesto de que Francia abandonase el régimen de
hora de verano, situación unilateral que de hecho supondría
una "desarmonización". De ese modo, el informe recogía la necesidad
de que la compañía Air France renegociase todas las franjas horarias
fuera del centro aeroportuario de París, ejercicio complicado habida
cuenta de la práctica saturación de las demás plataformas europeas.
Además, por lo que respecta al transporte ferroviario, la SNCF
calculaba que el coste de la modificación del plan de transporte
ascendería a unos 10 millones de FRF (aproximadamente 1,52 millones
de euros) por cada cambio de hora, mientras que los costes
suplementarios derivados de la adopción de una posición unilateral
por parte de Francia se acercarían a 50 millones de FRF
(aproximadamente 7,62 millones de euros). Estos costes suplementarios
corresponderían a la multiplicación, por cada cambio de hora de los
demás países de la Unión, de los planes de transporte, que deberían
adaptarse al caso de cada uno de los países limítrofes con Francia.
Además, el informe Gonnot mencionaba las perturbaciones que podían
afectar al transporte por carretera. En ese sector, el control del
tiempo de trabajo se vería sumamente dificultado por la diferencia
horaria entre un punto de control y otro, problema que podría no
obstante resolverse si los controles se efectuasen en tiempo real
tomando la hora universal como referencia. Por último, el informe no
olvidaba mencionar las especiales dificultades que se plantearían en
cuanto a la organización de los servicios de transporte a cargo de
empresas de autocares en las zonas fronterizas.[39] Véase la nota
30.La ausencia de estudios recientes de alcance nacional o sectorial
tiende a demostrar que el sector de transportes ha dejado de tener
dificultades relacionadas con el cambio de hora, especialmente desde
1996, año en que empezó a aplicarse un calendario único para todos
los países de la Unión. Los operadores y los representantes de las
organizaciones profesionales, tanto a escala nacional como europea,
han indicado en repetidas ocasiones, con motivo de las reuniones
organizadas por los servicios de la Comisión y de las entrevistas
realizadas por el consultor, su pleno apoyo a la total armonización
de las disposiciones relativas a la hora de verano. Este régimen, con
su cambio anual, parece por tanto perfectamente asumido y aceptado
por el conjunto del sector más directamente afectado. Algunos ramos
del sector de transportes desearían incluso una armonización de la
hora a escala europea para facilitar las conexiones aéreas y
marítimas entre el continente y las Islas Británicas, pero este
aspecto, como ya se ha indicado anteriormente, excede del ámbito de
competencia de la Unión, ya que, en virtud del principio de
subsidiariedad, la fijación de la hora vigente en cada Estado miembro
es una decisión de carácter exclusivamente nacional.4. Conclusión1.
Habida cuenta de los efectos de la mundialización en todos los
sectores, especialmente en el modelo de sociedad occidental, es
probable que pudieran extrapolarse a los demás países de la Unión
Europea las conclusiones extraídas en Alemania sobre la evolución de
los modos de vida mencionada en el punto 3.5, relativo al ocio y el
turismo. Además, la progresiva disminución del tiempo ocupado por el
trabajo durante los últimos treinta años ha facilitado a la población
de la Unión Europea en su conjunto un suplemento nada desdeñable de
horas de ocio que puede dedicar en mayor medida a actividades varias
al final de la jornada. La hora de verano, que favorece la práctica
de todo tipo de actividades de ocio con luz natural y, por
consiguiente, de una manera mucho más cómoda, parece justamente
adaptarse a las exigencias de la sociedad del nuevo milenio. Tampoco
conviene olvidar el factor de seguridad, que ocupa un lugar
prioritario en la evaluación de la calidad de vida, especialmente en
los centros urbanos. En su momento, el estudio ADAS [40] recordó la
importancia psicológica de la hora de luz suplementaria por las
tardes, que suscitaba una sensación de mayor seguridad entre las
personas solas o mayores, sin olvidar a los niños y adolescentes,
quienes pueden salir por las tardes y regresar a sus casas cuando aún
es de día. Por último, ha podido observarse que las dificultades a
las que suele aludirse están de hecho relacionadas con los horarios
de trabajo de los empleados y de apertura y cierre de los
establecimientos y las empresas de servicios. En el caso concreto del
sector de la hostelería y la restauración, la aplicación de una
legislación nacional adaptada en materia de gestión del tiempo de
trabajo resolvería parcialmente los problemas de gestión de los
horarios de los empleados, con posibles repercusiones en la creación
de nuevos puestos de trabajo en el sector.[40] Véase la nota 23.2.
Los trabajos e investigaciones analizados a propósito del estudio
parecen indicar, en todo caso, que los distintos sectores de
actividad han asumido la hora de verano sin grandes dificultades y no
se cuestionan su existencia. El escaso índice de respuesta al
cuestionario observado en algunos sectores e incluso la sorpresa
manifestada por algunas autoridades nacionales y organismos
representativos vienen a corroborar la idea de que la hora de verano
no constituye objeto de preocupación alguno en la mayoría de los
países de la Unión y candidatos a la adhesión. Por lo que respecta a
la oposición planteada por algunas asociaciones organizadas, resulta
evidente que su existencia y actividad son proporcionales a las
dificultades suscitadas por la adopción a nivel nacional de una hora
distinta de la del huso horario en que se sitúa el país, dado que en
esos casos los efectos de la hora de verano se ven intensificados por
el desfase respecto de la hora solar.3. No obstante, los operadores
de transporte, por un lado, y algunos representantes del turismo, por
otro, son unánimes al afirmar que el régimen de hora de verano
plantea menos problemas desde que la total armonización del
calendario ha permitido eliminar los principales obstáculos
encontrados en el pasado. La preocupación de los sectores
socioeconómicos afectados se centra sobre todo en la aplicación del
sistema sin una periodicidad regular y en algunas ocasiones durante
periodos muy breves de dos, tres e incluso cuatro años, como ha
venido sucediendo hasta la fecha. Estas preocupaciones han podido
agravarse por el hecho de que las discusiones consiguientes al
posible replanteamiento del sistema han retrasado en algunas
ocasiones su proceso de aprobación, como sucedió con la Octava
Directiva, que dejó a los operadores de transporte un plazo mínimo
para adoptar las disposiciones oportunas, exponiendo por ello al
sector a dificultades tan evitables como inútiles. Representantes de
otros sectores industriales, como los fabricantes de calendarios y
agendas, de programas informáticos y, en particular, los fabricantes
de tacógrafos electrónicos, expusieron los argumentos en favor de la
implantación de un sistema perenne capaz de eliminar la repetición y
la multiplicación de las tareas derivadas de la programación y de
contribuir a reducir los costes provocados por los cambios de hora
anteriormente mencionados.4. En lo que respecta al periodo
considerado más apropiado para la hora de verano, las entrevistas y
el análisis de las respuestas de los cuestionarios enviados a los
sectores interesados indican una preferencia del 46% por el periodo
marzo-octubre actualmente aplicado frente a un 15% de partidarios del
periodo marzo-septiembre antiguamente utilizado, al menos por los
Estados miembros del continente. Ninguno de los Estados miembros ha
manifestado su deseo de modificar el calendario vigente, que fija el
comienzo de la hora de verano el último domingo de marzo y el final
del periodo el último domingo de octubre, a la 1 de la madrugada HU
(hora universal).5. Por último, la información facilitada por los
Estados miembros permite concluir que, actualmente, ninguno de ellos
tiene la intención de dejar de aplicar el sistema de hora de verano.
Es más, hace ya años que los terceros países europeos, especialmente
los candidatos a la adhesión a la Unión, incorporaron este sistema,
que siguen aplicando con arreglo al calendario fijado por la
Directiva vigente en la Unión Europea.4.1. SubsidiariedadConviene por
último recordar que cuando se aprobó la Octava Directiva, 97/44/CE
[41], y se descartó la posibilidad de introducir una excepción para
permitir a uno de los Estados miembros no aplicar la hora de verano,
los Estados miembros consideraron que la Directiva encerraba a la vez
la obligación de aplicar un régimen de hora de verano y la de
observar las fechas de inicio y fin del llamado "periodo de la hora
de verano". De conformidad con el principio de subsidiariedad, el
papel de la Unión consiste en fijar las disposiciones relativas a la
aplicación de la hora de verano para garantizar el buen
funcionamiento del mercado interior y, concretamente, suprimir los
obstáculos a la libre circulación de bienes, servicios y personas.
Conviene subrayar no obstante que la fijación de la hora vigente en
los Estados miembros en condiciones normales, es decir, fuera del
periodo de hora de verano, es competencia exclusiva de los Estados
miembros y, por consiguiente, depende de una decisión de carácter
exclusivamente nacional adoptada por cada Estado miembro.[41] Véase
la nota 3.4.2. Procedimiento legislativo1. Dadas todas estas
circunstancias, la Comisión propone proseguir las actividades de
armonización y, por lo tanto, fijar las fechas y horas a las que se
iniciará y finalizará el periodo de hora de verano en toda la Unión
Europea después de 2001. Por los motivos anteriormente expuestos, se
propone establecer las disposiciones relativas a la hora de verano
sin plazo definido a partir de 2002. No obstante, los servicios de la
Comisión consideran apropiado velar por la aplicación de las
disposiciones vigentes y dar cuenta periódicamente de la situación
generada por la aplicación de las mismas en un informe dirigido al
Consejo y el Parlamento Europeo. Los servicios competentes de la
Comisión elaborarán ese informe cada cinco años sobre la base de la
información presentada por todos los Estados miembros acerca de todos
los sectores afectados por la hora de verano. Se propone que el
primer informe se publique como máximo cinco años después del primero
de aplicación de la Novena Directiva, es decir, en 2007.2. Además,
para facilitar la información de los Estados miembros, la Comisión
considera apropiado comunicar con una periodicidad regular de cinco
años el calendario del periodo de hora de verano. Para ello, se
propone publicar en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas,
inmediatamente después de su aprobación, el texto de la Directiva
acompañado del calendario de fechas y horas de cambio horario para el
primer periodo de cinco años, es decir, de 2002 a 2006 inclusive.3.
Habida cuenta de que se trata en principio de una medida dirigida a
facilitar las prestaciones de servicios en los sectores de los
transportes y las comunicaciones, la competencia al respecto es
compartida.La Octava Directiva, 97/44/CE, prorrogó la armonización
total de las fechas de inicio y fin del periodo de hora de verano,
según se contempla en las disposiciones siguientes, para los años
1998 a 2001 inclusive.Según lo dispuesto en el artículo 4 de la
Octava Directiva, el régimen aplicable a partir de 2002 debe
aprobarse antes del 1 de enero de 2001. La Directiva propuesta, del
mismo modo que las Directivas Cuarta, Quinta, Sexta, Séptima y
Octava, se fundamenta en el artículo 95.Ello requiere la aplicación
del procedimiento de codecisión contemplado en el artículo 251 del
Tratado.2000/0140 (COD)Propuesta de DIRECTIVA DEL PARLAMENTO EUROPEO
Y DEL CONSEJO relativa a la hora de verano(Texto pertinente a efectos
del EEE)EL PARLAMENTO EUROPEO Y EL CONSEJO DE LA UNIÓN EUROPEA,Visto
el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea y, en particular, su
artículo 95,Vista la propuesta de la Comisión [42],[42] DO C ...Visto
el dictamen del Comité Económico y Social [43],[43] DO C ...De
conformidad con el procedimiento establecido en el artículo 251 del
Tratado,Considerando lo siguiente:(1) La Octava Directiva 97/44/CE
del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de julio de 1997,
relativa a las disposiciones sobre la hora de verano [44], fija una
fecha y una hora comunes a todos los Estados miembros para el
comienzo y el fin del periodo de hora de verano durante los años
1998, 1999, 2000 y 2001.[44] DO L 206 de 1.8.1997, p. 62.(2) Habida
cuenta de que los Estados miembros aplican disposiciones relativas a
la hora de verano, resulta importante para el funcionamiento del
mercado interior seguir fijando una fecha y una hora comunes para el
comienzo y el fin del periodo de hora de verano que sean válidas en
la Comunidad.(3) El periodo de hora de verano considerado más
apropiado por los Estados miembros es el comprendido entre el final
de marzo y el final de octubre. Procede, por consiguiente, mantener
ese periodo.(4) El buen funcionamiento de algunos sectores, no sólo
los transportes y las comunicaciones, sino también otros ramos de la
industria, requiere una programación estable a largo plazo; resulta
por consiguiente apropiado establecer con carácter indefinido
disposiciones relativas al periodo de hora de verano. El artículo 4
de la Directiva 97/44/CE establece a este respecto que el régimen
aplicable a partir de 2002 debe ser aprobado por el Parlamento
Europeo y el Consejo antes del 1 de enero de 2001.(5) Por motivos de
claridad y de precisión de la información, es preciso fijar y
publicar cada cinco años el calendario de aplicación del periodo de
hora de verano para los cinco años siguientes.(6) Es preciso, además,
supervisar la aplicación de la presente Directiva, estableciendo la
obligación para la Comisión de presentar un informe al Parlamento
Europeo, al Consejo y al Comité Económico y Social sobre el impacto
de las presentes disposiciones en todos los sectores afectados. Dicho
informe deberá basarse en la información comunicada por los Estados
miembros a la Comisión a la mayor brevedad para permitir la
presentación del informe en el plazo fijado.(7) Con arreglo al
principio de subsidiariedad y al principio de proporcionalidad
establecidos en el artículo 5 del Tratado, el objetivo de la
armonización completa del calendario de hora de verano con el fin de
facilitar los transportes y comunicaciones, no puede ser alcanzado de
manera suficiente por los Estados miembros y por consiguiente puede
lograrse mejor a nivel comunitario. La presente Directiva se limita a
lo mínimo necesario para alcanzar ese objetivo y no excederá de lo
que sea necesario a tal efecto.(8) Por motivos de carácter
geográfico, es preciso que las disposiciones comunes relativas a la
hora de verano no se apliquen a los territorios ultramarinos de los
Estados miembros.HAN ADOPTADO LA PRESENTE DIRECTIVA:Artículo 1A los
efectos de la presente Directiva, se entenderá por « periodo de hora
de verano » el periodo del año durante el cual la hora se adelanta en
sesenta minutos respecto a la hora del resto del año.Artículo 2A
partir de 2002, el periodo de hora de verano comenzará en todos los
Estados miembros a la 1 de la madrugada, hora universal, del último
domingo de marzo.Artículo 3A partir de 2002, el periodo de hora de
verano terminará en todos los Estados miembros a la 1 de la
madrugada, hora universal, del último domingo de octubre.Artículo 4La
Comisión publicará en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas,
por primera vez en el momento de la publicación de la presente
Directiva y en lo sucesivo cada cinco años, una comunicación que
incluirá el calendario de fechas de inicio y fin de la hora de verano
para los cinco años siguientes.Artículo 5La Comisión presentará al
Parlamento Europeo, el Consejo y el Comité Económico y Social, a más
tardar el 31 de diciembre de 2007, un informe en el que dará cuenta
de la incidencia de la aplicación de las disposiciones de la presente
Directiva en los sectores afectados.Dicho informe se elaborará sobre
la base de la información comunicada por los Estados miembros a la
Comisión a más tardar el 30 de abril de 2007.Artículo 6La presente
Directiva no se aplicará a los territorios ultramarinos de los
Estados miembros.Artículo 7Los Estados miembros pondrán en vigor las
disposiciones legales, reglamentarias y administrativas necesarias
para dar cumplimiento a lo establecido en la presente Directiva no
más tarde del 31 de diciembre de 2001. Informarán de ello
inmediatamente a la Comisión.Cuando los Estados miembros adopten
dichas disposiciones, éstas incluirán una referencia a la presente
Directiva o irán acompañadas de dicha referencia en su publicación
oficial. Los Estados miembros establecerán las modalidades de la
mencionada referencia.Artículo 8La presente Directiva entrará en
vigor el vigésimo día siguiente al de su publicación en el Diario
Oficial de las Comunidades Europeas.Artículo 9Los destinatarios de la
presente Directiva serán los Estados miembros.Hecho en Bruselas,
elPor el Parlamento Europeo Por el ConsejoLa Presidenta El
PresidenteComunicación* de la Comisión con arreglo al artículo 4 de
la Directiva .../.../... del Parlamento Europeo y del Consejo
relativa a las disposiciones sobre la hora de verano**Calendario del
periodo de hora de veranoEl inicio y el fin del periodo de hora de
verano de los años 2002 a 2006, inclusive, quedan fijados,
respectivamente, en las fechas siguientes a la 1 de la madrugada,
hora universal:- 2002: domingos 31 de marzo y 27 de octubre,- 2003:
domingos 30 de marzo y 26 de octubre,- 2004: domingos 28 de marzo y
31 de octubre,- 2005: domingos 27 de marzo y 30 de octubre,- 2006:
domingos 26 de marzo y 29 de octubre.
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Mié, 31 de Jul, 2002 2:49 pm
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