Un experto afirma que la siesta permite "aumentar de forma
significativa" el rendimiento laboral por las tardes.
PAMPLONA, 12 Ago. (EUROPA PRESS)
El doctor Javier Lavilla, especialista de la Clínica Universitaria de
Navarra, asegura que la siesta ofrece diversos beneficios. "Supone un
momento de descanso y relajación que permite recuperar fuerzas de
cara a la tarde, con lo que aumenta de forma significativa el
rendimiento. Todos nosotros necesitamos un tiempo de descanso a lo
largo del día", dice.
Según el experto, habitualmente se recomienda un periodo de descanso
nocturno de al menos siete horas, aunque existen grandes variaciones
individuales. Los neonatos pueden llegar a dormir las dos terceras
partes del día, y esta duración se reduce de forma progresiva hasta
llegar a la fase adulta, acentuándose todavía más en la tercera edad.
El periodo de descanso viene determinado por el ritmo circadiano,
indica. Este biorritmo depende en su mayor parte de factores
neurohormonales en los que se han implicado los esteroides endógenos,
la melatonina, etc.
Dicho biorritmo imprime una mayor actividad a nuestro organismo hacia
la mitad de la mañana para ir decreciendo a lo largo de la
tarde. "Después de las comidas, se produce un descenso indudable de
nuestra actividad, influido por un fenómeno conocido por todos como
el 'efecto postpandrial'", apunta Lavilla, quien añade que se inicia
un periodo de digestión que implica el aumento del flujo sanguíneo
hacia el territorio gastrointestinal, lo que produce un descenso en
la actividad de sistemas del organismo.
"Este fenómeno, que depende en gran parte del tipo de dieta realizada
y de su cantidad, favorece la realización de la siesta", explica
Lavilla.
El desarrollo del ritmo circadiano puede estar alterado en personas
con enfermedades neurológicas (como el Alzheimer), endocrinológicas o
por la acción de fármacos o drogas. Algunas personas poseen un ritmo
circadiano anómalo y pueden llegar a desarrollar un estado de
somnolencia diurno, con una distribución errónea entre el periodo de
vigilia y sueño. Este fenómeno se observa también en pacientes
ingresados en centros hospitalarios.
EFECTOS DE LA SIESTA
La siesta puede tener un efecto sobre el biorritmo. Según el
especialista de la Clínica Universitaria, "habitualmente la tensión
arterial alcanza las cifras más elevadas después del descanso
nocturno". "Esta elevación es conocida por el mayor riesgo de eventos
cerebrales y cardiovasculares en los pacientes hipertensos", añade.
Durante la siesta la tensión arterial puede reducirse de forma
similar a lo que ocurre durante el descanso nocturno. De hecho,
algunos estudios confirman una disminución de la repercusión de la
tensión arterial sobre el corazón gracias a ese descenso en las
cifras.
Sin embargo, después de dicho descenso se produce una nueva elevación
de la tensión que deberá tenerse en cuenta en las personas que deben
controlársela.
En pacientes diabéticos estos cambios de la tensión arterial
asociados al biorritmo no se producen, e incluso algunos estudios
muestran la ausencia de un descenso de la misma durante la siesta.
Como consecuencia de este descanso, aumenta la capacidad de trabajar
y el estado de alerta, explica el especialista.
En personas adultas en pleno esfuerzo puede resultar beneficioso o
incluso recomendable. Sin embargo, pueden haber algunas
excepciones. "Para algunas personas la siesta puede suponer un
deterioro de la calidad del periodo de descanso nocturno. Este
fenómeno ocurre sobretodo en personas mayores, en quienes la
realización de la siesta puede no ser aconsejable si se constata ese
efecto perjudicial. Además el beneficio que se produce sobre el
estado de alerta es menos llamativo que con las personas que ejercen
actividades de mayor intensidad o esfuerzo. Por ello, algunos
estudios llegan a desaconsejar la siesta en personas ancianas,
hipertensas y con factores de riesgo cardiovascular", añade.