Propuesta de DIRECTIVA DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO relativa
a la hora de verano
La salud
La salud representa sin ningún género de dudas uno de los sectores en
los que la hora de verano ha suscitado y continúa suscitando animadas
discusiones entre los grupos a favor y en contra del sistema. El
estudio ha intentado resumir las tendencias más recientes sobre la
cuestión, y, en la medida de lo posible, en todos los países. A este
respecto, cabe señalar una vez más que los estudios más numerosos se
han efectuado en los países en los que la cuestión suscita un vivo
debate.
Biorritmo y sueño
Tradicionalmente, a la hora de verano se le reprocha que modifica el
biorritmo y afecta al sueño, especialmente al de los niños, los
adolescentes y las personas de la tercera edad. La literatura sobre
este tema es muy abundante.
El estudio Beauvais [13], realizado por cuenta de la Comisión en
1990, registraba, por una parte, un aumento del número de consultas
médicas en las dos o tres semanas siguientes al cambio de horario, y,
por otra, daba constancia de que dicho cambio se soportaba mejor en
otoño. Por otro lado, el estudio detectó un ligero aumento del
consumo de tranquilizantes o somníferos, mientras que la curva de
consumo de otros medicamentos adoptaba una tendencia descendente. El
estudio concluía que el cambio no tenía consecuencias importantes
para la salud e insistía en el carácter temporal y totalmente
reversible de los trastornos sufridos por las personas. Otros
estudios o trabajos, tales como el de Reinberg, cronobiólogo del CNRS
[14] o del Dr. Valtax para la Academia de Lyon [15], en Francia, o el
estudio de Hasselkuss [16], en Alemania, llegan a conclusiones
similares a las del estudio Beauvais. De acuerdo con los mismos, es
necesario de uno a siete días para que la hora de despertar, la
temperatura, el despertar y la calidad del sueño se adapten al nuevo
horario. En general, las perturbaciones desaparecen al cabo de una o
dos semanas.
[13] Beauvais Consultants, Impact de l'heure d'été sur la santé,
Paris, 1990.
[14] Reinberg, Labreque, Smolensky, Chronobiologie et
chronothérapeutique, Médecine-Sciences, 1991.
[15] Valtax, Une enquête réalisée dans l'Académie de Lyon dont les
résultats devraient permettre de mieux comprendre le comportement de
certains de nos élèves, Académie de Lyon, 1988.
[16] Hasselkuss, W., Sozialmedizinische Auswirkungen der Umstellung
auf die Sommerzeit, in Prävention. III, 1980
El Dr. Kerkhof [17], cronobiólogo de la Universidad de Leiden en los
Países Bajos, se dedicó a estudiar la importancia del sueño en los
accidentes entre 1989 y 1995. En su estudio se pone de manifiesto que
el 6% de los accidentes se pueden atribuir al sueño, y este
porcentaje puede ascender al 24% por la noche. A partir de la
comprobación de que el hombre moderno duerme cada vez menos y acumula
durante la semana laboral un déficit de sueño que trata de compensar
durmiendo más durante el fin de semana, el Dr. Kerkhof deduce que el
cambio de hora en primavera y en otoño constituye un efecto
adicional. Aunque es posible modificar fácilmente la hora de
despertarse y de levantarse, no es este el caso de la hora de dormir.
La hora en la que nos dormimos está regulada por lo que se conoce
popularmente como nuestro reloj biológico interno, es decir, los
ritmos circadianos. Dicho reloj impone un horario a todos los
procesos internos y su ciclo es de, aproximadamente, 25 horas, lo que
significa que debe recuperar una hora diaria. Así, el lunes después
del fin de semana, hay que recuperar más de una hora, porque la hora
a la que nos dormimos y la del despertar se han retrasado durante el
fin de semana; Kerkhof opina que, cuando la interrelación entre las
distintas señales (luz, trabajo, comidas, etc) se modifica, el reloj
interno se altera y tarda varios días para adaptarse a la nueva
situación, lo que puede tener una repercusión negativa momentánea
sobre la vigilancia y el humor. Esta teoría no se ha podido comprobar
mediante análisis. Los datos sobre accidentes no han demostrado que
se produzca un aumento significativo del número total de accidentes
tras el cambio de hora en primavera. Sin embargo, en el mismo
periodo, al analizar las causas de accidente, el porcentaje vinculado
con la somnolencia era mucho más elevado. Al cambiar a la hora de
otoño se comprueba que se produce un efecto inverso.
[17] Kerkhof, Sleepy into summer, Departarmento de Psicología,
Universidad de Leiden, 1995.
Por último, en lo que toca al sueño, los investigadores alemanes [18]
han observado que son las personas que realizan un trabajo por turnos
las que más se quejan de cansancio por la mañana. El grupo que
debería beneficiarse en mayor medida de la hora del verano gracias a
las tardes con más luz, que es el equipo de la mañana, es el que
experimenta las mayores dificultades.
[18] Knauth, P. u.a., Einstellung von Schichtarbeitern zur
Sommereinstellung, in Zeitschrift für Arbeitswissenschaft XXXVI, 1982.
Influencias sobre la formación de melatonina
Recientemente se han publicado nuevos estudios que ilustran el papel
esencial de la melatonina en la función del sueño. Esta hormona
regula el sueño y nos permite despertarnos por la mañana y dormirnos
por la noche. La melatonina reacciona a la alternativa día/noche. Por
la noche, la cantidad de melatonina es de 5 a 10 veces superior con
respecto al día. La secreción de la hormona comienza hacia las 21h30
en invierno y a las 23h30 en verano (hora solar), alcanza su nivel
máximo de dos a tres horas de la mañana para descender a su nivel
normal diurno hacia las siete horas. Con el régimen horario de
verano, este proceso comienza una hora más tarde, o dos horas más
tarde en los países como España, Francia y los Países Bajos, los
cuales tienen una hora de retraso con respecto a la zona horaria
natural. Esta situación explica las dificultades para dormirse en
verano. Dado que no se modifica la hora de despertarse, el nivel de
melatonina es aún elevado hacia las siete de la mañana (las cinco
hora solar en los países citados), lo que produce somnolencia y falta
de concentración que pueden tener consecuencias desde el punto de
vista del rendimiento intelectual tanto a nivel escolar como en
materia de seguridad vial. La ACHE [19] y la Asociación belga contra
la hora de verano apoyan decididamente esta tesis.
[19] Gabarain, E., La situation de l'heure légale dans la
problématique des horaires et rythmes scolaires, ACHE, 1995.
Consultas médicas y consumo de medicamentos
El estudio Beauvais [20] analizó en su momento el número de consultas
médicas durante las semanas cercanas al cambio de hora en primavera y
en otoño. En las dos a tres semanas siguientes al cambio horario se
registró un pico de un 10,9% superior a la media en primavera y de un
8,5% en otoño. Por regla general, parecía que el cambio de hora se
soportaba mejor en otoño que en primavera. Asimismo, se analizaron
los datos neerlandeses procedentes del NIVEL (Nederlands Instituut
voor Onderzoek van de Gezondheidszorg), el Instituto neerlandés de
investigación en el sector de la salud, durante dos periodos cercanos
al cambio horario: en primavera, el periodo fijado corría del 1 al 18
de abril en otoño, del 6 de septiembre al 17 de octubre, ambos en
1987. Se registró un ligerísimo aumento del número de consultas (un
2,42%). En cuanto al motivo de la consulta, los problemas de sueño
parecen ser más numerosos en primavera, lo que confirmaría un aumento
del número de prescripciones de somníferos y antidepresivos de un
12,72% y un 11,11%, respectivamente.
[20] Véase la nota 13.
Salud mental y humor
Algunos informes dan cuenta de un "desorden afectivo estacional" que
sufre una parte de la población durante los meses de invierno. El
origen de este desorden es una estimulación luminosa insuficiente del
hipotálamo que puede desembocar en problemas de sueño, síntomas de
depresión y un cambio significativo de los niveles de secreción de
melatonina. Recientemente, algunos trabajos han destacado la
importancia de la luz sobre la salud y el bienestar. En el hospital
Frederiksberg [21] se han llevado a cabo investigaciones sobre el
desorden afectivo estacional y los tratamientos por sustitución de la
luz del día. Parece ser que la luz es especialmente importante en los
países nórdicos y escandinavos, en los que los veranos se
caracterizan por una gran luminosidad, mientras que los inviernos son
muy oscuros. En Finlandia hay trabajos que demuestran la influencia
positiva de la luz en la calidad del sueño [22]. Así, el régimen de
verano, que ofrece una hora de claridad adicional por la tarde,
tiene, según estos estudios, un efecto positivo a este respecto.
[21] Dam, Henrik, Vinterdepressioner, Praksis Sektoren, 5, 1995,
pp.13-14.
[22] Ruosteenoja, Kimmo, unpublished paper, 1998.
Salud física
Algunos especialistas recuerdan que el sol favorece la asimilación de
la vitamina D, así como la curación de determinadas enfermedades de
la piel. De este modo, destacan la incidencia positiva de la hora de
verano, que brinda la posibilidad de exponerse al sol y a la luz
durante más tiempo al final de la jornada. Asimismo, el estudio ADAS
[23] ya mencionaba varios trabajos que destacaban que durante el
periodo de la hora de verano se practican más deportes al aire libre.
Estos son especialmente beneficiosos para luchar contra los efectos
negativos del estrés y la vida sedentaria y evitar la obesidad en los
adultos y los niños y las afecciones cardiovasculares. Los
especialistas de los países nórdicos comparten esta línea de
argumentación e insisten en la importancia de la hora adicional de
luz que permite dedicarse a actividades al aire libre en países en
las que las condiciones climáticas las hacen imposibles durante la
mayor parte del año.
[23] ADAS, Summer time in Europe, Guildford, 1995.
Los especialistas reconocen en la fase actual de investigación y de
conocimientos sobre el tema que la mayor parte de los trastornos
sufridos como consecuencia de la hora de verano son de corta duración
y no representan un riesgo para la salud por su clara reversibilidad,
aunque tienen en cuenta los múltiples efectos posibles de la hora de
verano, la mayor parte de los cuales están relacionados con las
dificultades de adaptación del cuerpo humano.