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Las jóvenes son las más afectadas por el trastorno afectivo estacional
Fatiga, somnolencia excesiva, desánimo e irritabilidad pueden
sorprender a una persona que durante la mayor parte del año lleva una
vida normal y cuando llegan los meses de invierno aprecia un cambio
sustancial de carácter.
Si la tendencia persiste, y aumenta el desánimo a medida que los días
se acortan, puede ser que sufra algún tipo de desorden afectivo
estacional (SAD, por sus siglas en inglés).
"Son un tipo de depresiones que tienen la característica de estar
asociadas y desencadenarse en una determinada estación del año",
afirma Jerónimo Sáiz, jefe del Servicio de Priquiatría del Hospital
Ramón y Cajal, de Madrid.
Los pacientes que sufren este tipo de desórdenes se deprimen durante
los meses de otoño e invierno y se sienten mejor durante la primavera
y el verano. La mayoría de los enfermos son mujeres de entre los 20 y
los 29 años de edad.
Una causa de la aparición del desorden afectivo estacional podría ser
la "secreción de melatonina, una hormona que segrega la epífisis".
Durante las noches, así como en invierno, el cerebro secreta mayor
cantidad de melatonina. La duración de las horas del día, se muestra
por tanto como una de las posibles causas de la enfermedad. "Hay una
serie de tratamientos, como la aplicación de luz o la privación de
sueño, que lo que hacen es intervenir sobre los ritmos biológicos
tratando de restaurar el equilibrio perdido", comenta el experto.
Los investigadores estudian teorías neuroquímicas, hormonales y
cronobiológicas para determinar la causa de los trastornos
estacionales, aunque "como en el resto de las depresiones, no se
conoce. De todos modos, parece existir una influencia exterior que
produce un desequilibrio que puede ser tratado en neuroquímica o
neuroendocrinología, o en los sistemas que regulan el estado de
ánimo".
Lo que define los síntomas es que se desencadenan en una determinada
época del año: "En nuestra latitud a partir de noviembre, cuando
desciende vale diez horas la luz del día".
Terapia luminosa
Para el tratamiento del desorden afectivo estacional se suele
utilizar una luz brillante, que en ocasiones revierte los síntomas
depresivos. "Hay lámparas que mimetizan la luz solar emitiendo una
luz muy potente, como de 10.000 lux. Se ha probado que mejoran los
casos de depresión estacional". La terapia de luz consiste en una
caja con luz de espectro total (sin rayos ultravioletas) diseñada
para proporcionar luz brillante a los enfermos de SAD.
Además de la terapia de luz, la medicación para cualquier clase de
depresión atípica consiste en fármacos que actúen sobre la
recaptación de serotonina.
El psiquiatra también emplea psicoterapia de apoyo, "Se usa en casos
leves y moderados; en concreto, la terapia de orientación cognitiva".
Sin embargo, excepto "mejoras técnicas en los aparatos que emiten
luz, no ha habido ningún avance especial. Las novedades proceden de
hace 10 años", afirma Jerónimo Sáiz
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