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yanche · OSAL-LUM PARA LUMINOTERAPIA
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#63 De: "YANCHE" <llum@...>
Fecha: Jue, 2 de Oct, 2003 4:41 pm
Asunto: INFORME SOBRE LA DEPRESION INVERNAL
yanchellum
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Viernes 14 de Abril de 2000 | Managua, Nicaragua

Estimado Dr. Hiller: Desde hace unos cuantos años, cuando llega el
invierno mi esposa se vuelve apática, malhumorada y triste. Le sugerí
que fuera a ver un médico el cual le dijo que tenía una depresión
invernal. ¿Es cierto que existe ese tipo de depresión? ¿La terapia de
sesiones de luz es el mejor método par hacerle frente?
Estimado Lector: Sentirse deprimido cuando llega el invierno no es
algo extraño, aunque para las personas que padecen desórdenes
afectivos estacionales de invierno (DAE), también llamados depresión
invernal, el cambio de estación al invierno es más que un breve
episodio de tristeza. La fototerapia (la terapia de luz) proporciona
una mejoría sensible para la mayoría de las personas con DAE de
invierno y es normalmente el tratamiento preferido.
Las vidas de aproximadamente 10 millones de estadounidenses que
padecen los DAE de invierno, se perturban por una serie de síntomas
depresivos que persisten a lo largo del otoño y del invierno, y
desaparecen con la llegada de la primavera. Los síntomas más comunes
son: sentirse deprimido, desesperanza, irritabilidad, tristeza, pocas
energías y por tanto menor rendimiento en el trabajo, falta de
atención al conducir un vehículo, muchas ganas de comer y dormir,
ansiedad por los dulces y las golosinas, y aumento de peso.
La identificación y el reconocimiento de los DAE de invierno como una
forma de depresión -así como la utilización de la fototerapia para
tratarlos- se deben al interés personal y profesional del psiquiatra
Norman Rosenthal y del investigador científico Herb Kern, ambos
advirtieron los síntomas al sentirse bajos de ánimos con la llegada
del invierno.
Kern se dio cuenta de que la influencia de la nueva estación sobre
sus síntomas quizá estaría relacionada con la reducción de horas
solares en el invierno. En 1976, para simular un ambiente de gran
luminosidad propio de la primavera y el verano, Rosenthal sometió a
Kern a exposiciones de luz artificial.
Tras tres días de sesiones, la sensación anímica y el tono vital de
Kern mejoraron considerablemente. En las dos décadas siguientes,
numerosas investigaciones establecieron sin lugar a dudas que la
fototerapia era la principal herramienta para combatir la depresión
invernal.
TRATAMIENTO DE FOTOTERAPIA
Se demostró que la fototerapia reduce significativamente los síntomas
en cerca del 80% de los pacientes y que dicha mejoría empieza a
percibirse bien pronto, a partir del segundo o del cuarto día de
tratamiento.
Durante una sesión de fototerapia, los pacientes deben sentarse cerca
de una fuente de luz y mantener los ojos abiertos, mirando a la luz
repetidamente cada pocos minutos. La fototerapia debe continuarse a
lo largo de todo el invierno, empezando con sesiones al menos de 10 a
15 minutos. La duración de las sesiones debe incrementarse
gradualmente, normalmente entre 30 y 45 minutos, y si es necesario
dos veces al día.
La fuente de luz normalmente es una caja de tubos fluorescentes o de
lámparas halógenas que emiten una luz de 10 a 20 veces más brillante
que la luz normal de una habitación. Las luces pueden costar entre
300 y 500 dólares y en ocasiones pueden estar cubiertas por el seguro
médico. También existe la posibilidad de los visores de luz, una
alternativa portátil a la tradicional caja de luces.
Estas fuentes de luz no deben emitir rayo ultravioleta (UVA). No sólo
porque los rayos UVA no son necesario en el tratamiento de los DAE de
invierno, sino porque pueden dañar los ojos y la piel.
Los beneficios añadidos se multiplicarán con la exposición a la luz
natural del día -el paciente deberá pasar más tiempo puertas afuera-
y aprovechando al máximo la luz solar que penetra en la casa y en el
trabajo. Cuando los síntomas son muy leves, estas medidas quizá sean
un tratamiento más que suficiente por sí mismas.
Alguna investigación señala que la mañana es el mejor momento para la
fototerapia, aunque el horario no es muy importante. Las sesiones de
luz por la tarde deben evitarse, porque por lo general suelen causar
insomnio.

YANCHE, S.L. e-mail:  llum@...   Tel. 93 221 68 60
Primer fabricante en España de emisores de luz para terapia.

#62 De: "YANCHE" <llum@...>
Fecha: Mar, 9 de Sep, 2003 8:19 am
Asunto: Depresión por falta de luz
yanchellum
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El trastorno afectivo estacional está relacionado con la duración del
día.
El invierno es como una escalera que desciende a los infiernos. Así
describió este periodo del año para las personas que padecen el
llamado trastorno afectivo estacional, Norman Rosenthal, profesor de
psiquiatría clínica de la Universidad Georgetown, de Washington, que
hasta 1999 y durante 20 años ha investigado este tipo de depresión en
el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos.
Los pacientes con este trastorno sólo experimentan los síntomas
depresivos durante los meses de otoño e invierno, en que los días
tienen menos luz solar, y empiezan a mejorar con la llegada de la
primavera. Aunque no existen datos epidemiológicos fiables sobre este
proceso, Rosenthal considera que hasta un 20% de la población sufre
esta forma de depresión en sus diferentes grados: en un 6% de los
casos es muy invalidante y en el 14% restante es más leve. "Existen
claras diferencias por áreas geográficas", explica, "de tal modo que,
incluso dentro de un mismo país, a medida que nos aproximamos al
norte la prevalencia aumenta y desciende cuando nos acercamos al
sur. Por ejemplo, en Estados Unidos, en la zona de Florida, en la
que se disfruta de un clima con mucha luz solar, la prevalencia es
del 1,5%, mientras que si nos vamos a las regiones del norte próximas
a Canadá, en que hay muchos días grises y lluviosos, esa cifra se
eleva al 9%".
Rosenthal y su equipo empezaron hace 20 años a relacionar cierto tipo
de depresión con la luz solar cuando un subgrupo de pacientes
consultaba la razón por la que todos los años empezaban a tener los
primeros síntomas en septiembre, con la llegada del otoño y los días
más cortos, y mejoraban espontáneamente con la primavera, cuando el
día es más largo.
"Yo mismo, que vengo de Suráfrica, comencé a tener cierta depresión
estacional unos años después de ir a vivir a Nueva York, ciudad que
suele tener los inviernos muy largos y duros. Es decir, que mi propia
experiencia personal y lo que veía en mi trabajo como psiquiatra me
llevaron a estudiar a fondo este trastorno, que a algunos pacientes
les llega a afectar la mitad del año", confiesa Rosenthal.

Los síntomas son similares a los de cualquier depresión: tristeza,
pérdida de energía, disminución del impulso sexual, evitación de
contactos familiares y sociales, descenso de la actividad diaria...
Pero hay un síntoma específico, que es un aumento importante del
apetito, con especial predilección por los carbohidratos y los
dulces, y el consiguiente incremento de peso.
En los estudios dirigidos por Rosenthal a lo largo de estos 20 años
se han hallado en los pacientes con trastorno afectivo estacional
alteraciones de la melatonina (hormona secretada durante la noche por
la glándula pineal) y la serotonina (uno de los principales
neurotransmisores). Según explicó, la secreción de melatonina se rige
por un reloj biológico que hay en el cerebro, alojado en el
hipotálamo, y que está en relación con los ritmos y hábitos
estacionales según la luz solar. La cantidad de secreción de esta
hormona se corresponde, por tanto, con la duración de la noche, y por
lo mismo en las largas noches de invierno se segrega más melatonina.
"Este hecho", añadió, "lo observamos claramente en los animales. En
las personas sanas, sin embargo, no se hallan diferencias
estacionales en la secreción de melatonina debido a la presencia de
la luz artificial, pero sí en los pacientes con trastorno afectivo
estacional, porque han perdido la capacidad para captar la falsa
alarma de la luz artificial que frena la síntesis de melatonina". En
los pacientes con esta forma de depresión no existe una transmisión
eficiente de la serotonina. "Durante los meses de invierno la
serotonina desciende a los niveles más bajos", asegura Rosenthal,
quien explicó que se están investigando hasta ahora dos genes que
pudieran estar implicados en la fisiopatología de este proceso
psiquiátrico.
Los estudios de Rosenthal han llevado a la conclusión científica de
que el tratamiento de estos enfermos se basa en la fototerapia. Su
equipo, con la ayuda de físicos e ingenieros, ha diseñado diferentes
modelos de las llamadas cajas de luz brillante. Las hay de distintos
tamaños y formas, para recibir el tratamiento en hospitales,
consultas o en el propio domicilio. Las cajas de luz brillante llevan
un tipo de lámparas dotadas de 10.000 lux o unidades de luminiscencia
(una habitación bien iluminada suele tener 500 lux). Para controlar
los síntomas depresivos es suficiente con que el paciente se exponga
a esta lámpara (de forma que la luz entre por los ojos) una media
hora cada día durante los meses que se ve afectado por la depresión.
Sólo en algunos casos es necesario acompañar la fototerapia con
antidepresivos. De acuerdo con la experiencia de Rosenthal, otras
depresiones que no tengan el componente estacional tan definido, así
como la bulimia y los procesos en los que hay alteraciones
serotoninérgicas, se pueden beneficiar también de la fototerapia.
El trastorno afectivo estacional suele empezar hacia los veintitantos
años (en un 3% de los casos aparece en la infancia) y en una
proporción de tres mujeres por un hombre. Esta diferencia por sexos
desaparece tras la menopausia de la mujer, por lo que se piensa que
las hormonas sexuales femeninas tienen algún papel desencadenante.
Rosenthal considera que se trata de una enfermedad del mundo moderno,
relacionada con el estilo de vida: viviendas con poca luz natural o
lugares de trabajo en los que sólo existe luz artificial. "Habrá que
hablar con políticos, constructores, arquitectos y otros responsables
para que se respete más la luz natural en el entorno de vida del ser
humano", sentenció.
El 90% de las personas sufre modificaciones comportamentales, no
patológicas, en relación con la luz solar, un hecho que se refleja
claramente en la creación de los artistas. "Un genio de la música
como Händel", dijo Rosenthal, "compuso la mayor parte de su obra en
los veranos. Otro tanto podemos decir de la poetisa Emily Dickinson o
del pintor Vincent Van Gogh, que opinaba que quien no cree en el sol
no tiene fe".

Lic. Carlos Rafael Yllescas Mijangos
Abril del 2000

#61 De: "YANCHE" <llum@...>
Fecha: Mar, 9 de Sep, 2003 8:05 am
Asunto: EL OTOÑO Y SU SINDROME ANUAL RECURRENTE
yanchellum
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El otoño y su síndrome anual recurrente (La Prensa)
Este " bajón del estado de ánimo" y de la capacidad de trabajar y
disfrutar de la vida suele aparecer misteriosamente con la llegada de
los días otoñales nublados hasta que en primavera casi todo vuelve a
la normalidad. Afecta principalmente a mujeres de alrededor de 20 a
29 años y a personas con antecedentes familiares de trastornos
afectivos.
Algunas personas, con la llegada del otoño, advierten que su estado
de ánimo decae a punto tal que, pierden la iniciativa, la energía
vital; comienzan a preferir los alimentos dulces y en especial el
chocolate, se desinteresan por el contacto social y la mayoría de las
veces, los problemas del sueño, vuelven irritable su carácter. Este "
bajón del estado de ánimo" y de la capacidad de trabajar y disfrutar
de la vida suele aparecer misteriosamente con la llegada de los días
otoñales nublados hasta que en primavera casi todo vuelve a la
normalidad. El nombre de este padecimiento es el de "Síndrome anual
recurrente". Este "trastorno afectivo estacional" fue descrito por
Norman Rosenthal, profesor de Psiquiatría clínica de la Universidad
de Georgetown de Washington quien lo investigó durante 20 años.
Ya desde la antigüedad, se conocía la influencia de las estaciones
sobre el humor, pues por primera vez Hipócrates, ("Corpus
Hippocraticum") había hecho referencia a la "malignidad de la bilis
negra" o melancolía y a su relación con el ritmo circadiano.
El "Síndrome anual recurrente" aparece entonces, hacia fines del
otoño y se desarrolla a lo largo del invierno.
Las regiones situadas en elevadas latitudes influyen en este tipo de
depresiones, por la escasa luminosidad diaria durante esas
estaciones. Así, la gente que vive cerca del Ecuador tiene una tasa
de incidencia poco significativa. Pero aún en las cercanías de los
polos las víctimas serán aquellos predispuestos a desarrollar una
depresión.
Afecta preponderantemente a mujeres en edad fértil, generalmente
alrededor de los 20-29 años y a personas con antecedentes familiares
de trastornos afectivos. La disminución de la luz, es el
desencadenante de este trastorno que se repite año tras año, que
desaparece espontáneamente con la llegada de la primavera o con el
cambio de hemisferio, pero, afecta en un 85% a mujeres de alrededor
de 30 años, y en especial a aquellas que tienen cierta predisposición
o vulnerabilidad, a juzgar por los antecedentes familiares y la
historia personal.
Cuando llegan los meses cálidos, algunas personas se vuelven
hipomaníacos o maníacos (alegres y ansiosos por exceso). ¿Por qué se
produce? Según el Dr. Julio Moizeszowicz, "el mecanismo de acción
involucraría casi obligatoriamente el haz de luz retino-hipotalámico,
con posible participación de la glándula pineal, la melatonina y el
receptor alfa-adrenérgico cuyo "avance de fase" se ha considerado
patogénico".
EL RELOJ BIOLOGICO...
Las desagradables consecuencias de un vuelo de un hemisferio a otro,
que se conoce como "jet lag"; o la sensación de inadaptación por el
cambio de hora, especialmente si éste acorta los días, son sólo
alteraciones del ritmo circadiano o reloj biológico de las personas.
El reloj biológico es un patrón de respuesta fisiológica ante los
cambios de luminosidad, que regula funciones tan básicas como: cuándo
comer, dormir, la temperatura corporal, la presión arterial, etc.
Todo ello en un período de 24 horas, aunque hay pequeñas variaciones
según la edad: por ejemplo, un joven de 20 años tiene un ritmo
circadiano de 25 a 26 horas; un adulto joven, de 24 horas; y el ritmo
de los más ancianos es inferior a las 24 horas.
La luz u oscuridad, principalmente, informan al cerebro para que
segregue o deje de liberar ciertas hormonas responsables del
funcionamiento del organismo. Una de las más importantes es la
melatonina. Comprobada su relación con el sueño, se sabe que se
libera entre las 21 y las 8 horas y que, cuando sus niveles en la
sangre aumentan, disminuye la temperatura corporal. Ello explicaría,
según algunos científicos, la necesidad de carbohidratos de los
pacientes con síndrome afectivo estacional: se supone que en ellos
los niveles de melatonina durante el día serían más altos que lo
usual. Esto, llevaría a una baja en la temperatura corporal que se
trataría de compensar con la ingesta de calorías.
Además, tiene una relación con el estado de ánimo, porque afecta los
niveles de serotonina en el cerebro. Se ha observado que cuando la
melatonina aumenta, disminuyen los niveles de este neurotrasmisor.
Bastarían dos semanas de insuficiencia de luz para disminuir los
niveles de serotonina y conducir a una depresión, siempre en
individuos predispuestos."
LOS SINTOMAS
Los síntomas principales son la Depresión: Irritabilidad: Pérdida de
energía: Hipersomnia o aumento del sueño; Aumento del apetito,
sobretodo de carbohidratos (dulces y chocolates); Aumento de peso;
Disminución del deseo sexual; Evitación de contactos familiares o
sociales; Descenso de la actividad diaria. Se aconseja prestar
atención al estado de ánimo y a los niveles de energía cuando
comienzan a aparecer los días nublados. Si al llegar el otoño se
experimentan síntomas como depresión o tristeza, hay que tomar
algunas medidas para prevenir la aparición del síndrome afectivo
estacional.
¿Por qué es más común en las mujeres? Por factores genéticos (algunos
autores consideran que ciertos genes estarían involucrados, situación
demostrada por la predominancia familiar a padecer trastornos
afectivos); Biológicos, pues hay estudios realizados en distintos
puntos del planeta demuestran que las mujeres sufren más trastornos
del ánimo y ansiedad, mientras que los hombres son más impulsivos y
proclives a la drogadicción. Las razones se esconden dentro del
cerebro de unos y otros. Algunos investigadores señalan como causa de
estas diferencias, la predominancia de un hemisferio cerebral
respecto del otro, que variaría según el sexo. También el factor
hormonal: las mujeres tienden a sufrir cambios bruscos en su
estabilidad emocional de acuerdo con su ciclo natural. Así, durante
el período menstrual o el post-parto, están mucho más sensibles a
desarrollar un problema mental, a padecer una recaída o a sufrir un
trastorno depresivo. En términos generales, las mujeres reaccionan
con cambios hormonales (el aumento de la melatonina durante los meses
de escasa luz y frío) a factores de la más diversa índole, en este
caso climático.
Psicosociales: las mujeres tienden a reaccionar con depresión frente
a factores de estrés psicosocial y a adoptar conductas centradas en
la culpa.
Prevención y tratamiento
a. La luminoterapia o fototerapia es la herramienta terapéutica
adecuada para los cuadros originados, en parte, en alteraciones de
ritmo circadiano. Así, en cuadros depresivos de carácter estacional,
en alteraciones de los ciclos menstruales, en la patología derivada
del trabajo en turnos rotativos y en los trastornos por vuelo
trasmeridiano o jet-lag, la luminoterapia está aportando en las
personas afectadas excelentes resultados.
Se recomienda la exposición a la luz blanca brillante, con una
intensidad de 10.000 lux (110 W de potencia) (1) al menos durante 30
minutos al día, un mínimo de 2 semanas.
Es el ojo y no la piel como piensan algunos, el mediador esencial de
este efecto clínico. Licenciada en Psicología
http://www.diabetesonline.com.ar/noved/marzo/1923/art_07.htm
OSAL-LUM
TEL. 93 221 68 60 / FAX 93 221 89 28 / e-mail: llum@...

#60 De: "YANCHE" <llum@...>
Fecha: Jue, 28 de Ago, 2003 10:16 am
Asunto: Impacto sanitario de la Iluminación
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Impacto sanitario de la Iluminación - Luz y trastorno afectivo
estacional (TAE)

Por Carlos M. Requejo

Hoy el estado de la ciencia permite afirmar que la luz es
biodinámica, pues afecta al sistema endocrino y a todos los sistemas
biológicos. Especialmente, la ausencia de luz solar influye
negativamente sobre el estado de ánimo y afecta a la capacidad del
cerebro para el manejo de la información. Por tanto la calidad de la
iluminación artificial es significativa para salud humana, igual que
para la seguridad y el rendimiento laboral.

En otoño e invierno se observa un incremento de la depresión y de las
crisis de ansiedad por la escasez de luz natural, es el Trastorno
Afectivo Estacional (TAE). La poderosa influencia de la luz en los
neurotransmisores cerebrales modifica la atención, el humor y el
comportamiento, altera la salud humana y afecta al rendimiento
laboral.
Como el oso que se prepara a invernar, la mayoría de los humanos
tendemos a usar ropa de colores oscuros, comer en exceso y
encerrarnos en casa ante la llegada del invierno, y raramente vemos
el sol directo. Si habitualmente pasamos hasta el 80% del tiempo en
entornos cerrados, durante el invierno, debido al frío y a la escasez
de luz, nos deprimimos y rehuimos cada vez más el salir al exterior.
De un lado nuestras viviendas, escuelas y oficinas están muy
pobremente iluminadas, con poca o ninguna la luz solar. Basta
comparar los escasos 300-500 lux de intensidad de la iluminación
usual, con los 10.000 lux que nos ofrece la luz natural en un día
nublado, o los 150.000 lux de un mediodía radiante de verano.
Del otro lado, la luz artificial suele estar carente de los colores
del sol, pues las lámparas incandescentes emiten una luz cálida, con
dominante naranja-rojo, con ausencia total de los tonos de alta
frecuencia, verde, azul y violeta. Además la iluminación
incandescente derrocha el 80% de la energía eléctrica en forma de
calor inútil.

Por el contrario, las lámparas fluorescentes corrientes dan una luz
fría de dominante verde-azulada, y son deficientes en violeta y rojo.
Además las reactancias usuales parpadean a 50 Hz, y producen
contaminación electromagnética (elektrosmog), lo que induce ondas
cerebrales de estrés, además de fatiga crónica y cansancio visual.

Influencia de la luz
La investigación en fotobiología muestra que una carencia crónica de
luz puede ser causa de depresión, como el Trastorno Afectivo
Estacional, además de otras alteraciones de salud como insomnio,
estrés, ansiedad, cefaleas, mareos, fatiga crónica, raquitismo,
incluso inapetencia sexual e infertilidad.

Sabemos que la luz condiciona la agudeza visual y la percepción de
los colores.
Sabemos que el ciclo circadiano de la luz, noche-día, produce la
estimulación de los neurotransmisores cerebrales. La luz diurna
favorece la serotonina y dopamina, nos activa y estimula. En ausencia
de estímulo luminoso, aumenta la melatonina (la hormona del sueño).
La falta de ritmo luminoso adecuado causa somnolencia matinal e
insomnio de noche. Estas patologías son de mayor gravedad en otoño-
invierno, al acortarse el ciclo de luz y encerrarnos más en casa a
causa del frío.

Una luz brillante, a partir de una intensidad de 800 a 1000 lux, nos
dice que ya es de día, despierta el ánimo, sin necesidad de café ni
tabaco, y proporciona serotonina al cerebro, la hormona de la
actividad y el buen humor. Esto se produce naturalmente al mirar al
sol, pero en entornos cerrados, la iluminación es biológicamente
insuficiente y nuestro cerebro sigue pasivo, e induce pesimismo,
cansancio y sueño.

Además de la cantidad de luz, también nos afecta a nivel
neurofisiológico el color de la luz, y es evidente que los colores
alegres e intensos nos motivan de manera positiva, levantando el
ánimo. El abuso del blanco en interiores, o el predominio de colores
serios y tristes como el gris o el beige en el vestuario, son otros
síntomas de conducta depresiva.

Como nos muestra la investigación de mercado en marketing y
publicidad, el color de la luz y de los objetos afecta a nuestros
reflejos, toma de decisiones y estado de ánimo.
A efectos terapéuticos la iluminación y el color de nuestro entorno
arquitectónico son los más influyentes, pues el colorido de techos y
paredes, como el del mobiliario, permanece por muchos años y nos
influye en una gran superficie.

Fototerapia arquitectónica

Afortunadamente, si no podemos tomar bastante sol, la Domobiótica nos
ofrece medios técnicos para prevenir esa depresión bipolar que se
reactiva cada invierno. Basta un baño de luz de 30 minutos cada
mañana con una lámpara full spectrum, para estimular los
neurotransmisores cerebrales y levantar el estado de ánimo depresivo.
Podemos usar una lámpara de fototerapia (10.000 lux) durante el
desayuno, o en la mesa de trabajo, pero lo ideal es realizar toda la
iluminación interior con luz de espectro total, pues la luz de
espectro total es precisa para que la mente, el sistema endocrino y
el sistema inmunitario funcionen a pleno rendimiento.

Hoy disponemos de modernas lámparas fluorescentes tipo fullspectrum,
que producen una iluminación de color blanco puro, similar a la luz
del sol, que permiten la correcta observación de los colores. Con el
uso de reactancias electrónicas que vibran a 20.000 Hz, eliminamos la
fatiga visual y el estrés al evitar el parpadeo luminoso. Además
producen un encendido instantáneo, sin cebadores ni condensadores,
ahorran energía eléctrica, alargan la vida de los tubos y eliminan el
elektrosmog.

Llamamos iluminación "biodinámica" a la luz que produce el mismo
estímulo neurofisiológico que la luz del sol. La arquitectura de la
luz debe considerar por tanto el ciclo diurno y estacional, ajustando
la cantidad y calidad de luz y el uso consciente del color, con
criterios de cromoterapia según el uso de cada espacio.
El correcto uso del color y la iluminación en nuestra casa puede
incrementar hasta el 85% la energía personal, levantar el ánimo de
toda la familia, abandonar el Prozac y hacer que el fantasma de la
depresión se aleje definitivamente.

Con la aplicación de la Domobiótica en la oficina, el empresario
podrá observar una mejora del clima sociolaboral, y la iluminación
biodinámica puede producir un incremento hasta del 75% de la
productividad, con notables beneficios económicos.


Fuente: Domobiótica

#59 De: "YANCHE" <llum@...>
Fecha: Jue, 28 de Ago, 2003 8:45 am
Asunto: Prisioneros de la luz
yanchellum
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Entre el 5 % y el 10 % de los chilenos sentirá somnolencia, aumento
de su apetito y desánimo a medida que los días se acorten. Son los
síntomas de la depresión de invierno, para la cual en Chile no existe
el tratamiento adecuado.


Por Elizabeth Simonsen  Era 1987. Al servicio de urgencia del
hospital siquiátrico de New Hampshire, Estados Unidos, llegó una
mujer de 35 años, tras un intento suicida. Cada invierno padecía de
los mismos síntomas:
fatiga, somnolencia excesiva, desánimo, irritabilidad, necesidad de
comer chocolates y otros alimentos dulces. Sin embargo, siempre había
podido soportarlos, pues sólo pasaba algunas semanas en la ciudad:
apenas los niños tenían vacaciones, toda la familia viajaba a
Florida.
¿Qué había pasado ese año? "Las vacaciones no llegaron, sino hasta la
primavera. No pude aguantar tanto", fue su respuesta al siquiatra.
La mujer presentaba un síndrome afectivo estacional, también llamado
depresión de invierno, al igual que el 10 % de los habitantes del
norte de Estados Unidos y el 5 % a 10 % de los chilenos. En
contraste, sólo el 1 % de los residentes del estado de Florida sufren
el mal. La diferencia: la falta de luz y los días grises de los
largos inviernos en los lugares más alejados de la línea del Ecuador.
En el mismo hospital estadounidense, todos los años era internado un
joven, de unos 20 años, con el mismo diagnóstico: depresión severa.
En su habitación, dormía todo el día; ni siquiera tenía ánimo para
dar vueltas por el centro asistencial. Subía considerablemente de
peso, por su desmedida afición a los dulces. Había intentado quitarse
la vida varias veces. Además, se mostraba irritable. Luego de revisar
su historial médico, los doctores se percataron de que su recaída se
producía siempre a mediados de otoño. Decidieron, entonces, someterlo
a una fototerapia, el tratamiento recomendado para los enfermos del
síndrome afectivo estacional, que no es otra cosa que una luz
artificial de determinado espectro para suplir la ausencia de la
natural . A los pocos días, las enfermeras relataron que el joven
estaba más sociable. Pero la sorpresa de ellas fue mayor cuando un
día escucharon la música de un violín que provenía de su habitación.
El muchacho estaba en recuperación: había sacado el instrumento que
mantenía guardado bajo su cama.
El ser humano tiene una gran dependencia de las variaciones de luz y
sombra que se producen diariamente y entre las estaciones del año.
Explica el siquiatra Andrés Heerlein: "Con la información de la luz o
la oscuridad, el cerebro humano secreta o deja de liberar ciertas
hormonas que regulan las funciones básicas como el sueño, la
temperatura corporal, el apetito, la presión arterial, etc. Con todo
ello, se establece el reloj biológico de 24 horas, denominado ritmo
circadiano, que responde a las diferencias entre el día y la noche".
Por ejemplo, durante las noches, así como en el invierno, el cerebro
secreta mayor cantidad de la hormona melatonina, que está relacionada
con el sueño (ver recuadro).
Por eso, la llegada del otoño e invierno afectan a la mayoría de la
población. Según un reporte británico, 9 de cada 10 personas
declararon comer y dormir más en invierno y en días grises. Sin
embargo, para el 30 % de ellos, la situación afectaba su vida diaria:
su sistema nervioso no era capaz de adaptarse a los cambios. Estaban
desarrollando el subsíndrome de la depresión de invierno, un cuadro
clínico de menor grado, que puede ser sobrellevado con algunos
consejos (ver recuadro). En cambio, en otro 5 % de la población, el
cansancio, la falta de ánimo, la somnolencia y los otros síntomas
llegaron a interrumpir la vida laboral o familiar. Incluso, quienes
los sufrían desarrollaron ideas suicidas. Era la depresión de
invierno.
La diferencia entre unos y otros, según explica el doctor Heerlein,
es que quienes desarrollan el síndrome son individuos predispuestos,
ya sea por razones genéticas, de género (el 80 % son mujeres),
biográficas o porque simplemente su sistema nervioso no es capaz de
adaptarse al cambio. También pueden influir estresores externos
recientes, como un divorcio o un duelo.
Como el caso de un empresario chileno, de 48 años. Había llevado una
vida normal sólo interrumpida por algunas alteraciones en el ánimo
que coincidían con la llegada del otoño. Pero éstas fueron más
intensas luego de la muerte de su madre. Desde entonces, el desgano
en los inviernos comenzó a complicarle la vida: ni siquiera tenía
ánimo para levantarse; creía ser capaz de dormir, por lo menos, 15
horas diarias. Su productividad laboral era cada vez menor, pues
tenía dificultades para concentrarse y su memoria fallaba. Además,
sentía una creciente necesidad de consumir hidratos de carbono, con
lo cual había subido varios kilos. Y su relación de pareja marchaba
cada vez peor, porque su líbido había bajado notoriamente. Después de
deambular por varios siquiatras y de someterse, sin resultados, a
tratamientos farmacológicos, un especialista acertó en el
diagnóstico.
Según explicó a Qué Pasa, la siquiatra Patricia Murphy, del Centro
Médico de la Universidad de Cornell, Nueva York, se cree que las
personas que padecen del síndrome afectivo estacional tienen su reloj
biológico alterado, aunque no se sabe cómo. Ello explicaría el mayor
letargo, la fatiga y la hipersomnolencia que caracteriza a los
enfermos.
También, la eficacia del tratamiento de la fototerapia: la luz regula
el alterado reloj biológico de aquellos pacientes, permitiendo que se
reestablezca el equilibrio. Al igual que sucede con la luz natural,
la artificial entra por la retina del ojo y, a través de los nervios
ópticos, llega hacia la corteza occipital del cerebro, desde donde se
distribuyen al resto de la corteza cerebral. Esta, a su vez, envía
las señales hacia las glándulas encargadas de secretar las hormonas.
Hace un mes, además, el equipo de la Universidad de Cornell, liderado
por la doctora Murphy, encontró una nueva vía de explicación y, a la
vez de tratamiento: la piel. Aplicaron la misma técnica de
fototerapia, pero esta vez no sobre la cara, sino sobre la parte
trasera de las rodillas de 15 individuos, preocupándose de tapar sus
rostros para que la luz no rebotara sobre los ojos. El resultado: el
reloj biológico de los voluntarios también respondió a la luz.
La doctora Murphy explica que cualquier otra área de la piel podría
jugar el papel de "ojos" para el cerebro. ¿Cómo llegaría entonces la
información hacia el cerebro? "Eso es lo que hay que investigar
ahora", dice Murphy. Sin embargo, se manejan algunas teorías. Una de
ellas es que la sangre es el principal mecanismo de transporte de los
datos hacia el cerebro.
La siquiatra Murphy agrega que el nuevo descubrimiento permitirá
desarrollar nuevas técnicas de fototerapia menos restrictivas que las
que se utilizan actualmente, que puede demandar desde 20 minutos
hasta tres horas de exposición diaria. De ser así, tal vez éstas sí
podrían ser aplicadas en Chile: el empresario debió importar su
propia máquina, una sencilla pantalla que emite luz blanca, desde
Estados Unidos, ya que ninguna clínica u hospital nacional posee esta
tecnología. Hace algunos años se dio de baja la única máquina de este
tipo que funcionaba en Chile. Por eso, los siquiatras locales sólo
pueden tratar esta enfermedad farmacológicamente. Algo que ataca los
síntomas -pero que no termina con el origen del problema- y que en
algunos casos ni siquiera produce ese efecto.
Fuente: Revista Qué Pasa
Autor: Elizabeth Simonsen

#58 De: "YANCHE <llum@...>" <llum@...>
Fecha: Vie, 2 de Mayo, 2003 9:13 am
Asunto: Sobre el impacto en la salud de vivir y trabajar en sociedades sin horarios
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Al menos en las sociedades urbanas, una de cada cinco personas
trabaja fuera del horario "normal" de oficina. Probablemente éste es
uno de los signos más inequívocos de los nuevos tiempos. Las guardias
de noche y el trabajo por turnos no es algo exclusivo de los
profesionales sanitarios, pues hay muy diversas actividades que se
realizan de manera ininterrumpida 24 horas al día siete días a la
semana. A los servicios más esenciales, como pueden ser los
sanitarios o de seguridad ciudadana, se han venido añadiendo en los
últimos años muchos otros, desde los comercios de 24 horas a los más
variados servicios informativos y de atención al cliente, que se han
hecho un hueco enseguida. Internet, al mantener "on line" a personas
de todos husos horarios, ha acabado por instaurar lo que se ha dado
en llamar la "24/7 economy" o "24/7 society", es decir, una sociedad
abierta las 24 horas y los siete días de la semana. Lo cierto es que
la antigua división entre el día y la noche ha saltado por los aires,
como bien reflejan las fotos aéreas de las zonas urbanas por la
noche. El mundo está ya permanentemente iluminado, conectado,
despierto y trabajando, siquiera sea a ralentí. Pero esto, que no
estaba programado en nuestros genes, tiene un precio, que sólo ahora
empieza a estudiarse, tanto por cuestiones de salud como para
maximizar la productividad.
Desde que en 1960 la cronobiología surgió como disciplina autónoma en
un famoso simposio sobre "Relojes biológicos" celebrado en Cold
Spring Harbour, el estudio de la ritmicidad grabada en los genes de
los seres vivos se ha intensificado dando lugar a subespecialidades
de gran interés como la cronoterapéutica o la cronoergonomía (estudio
del trabajo y el descanso). Se ha constatado que la alternancia del
sueño y la vigilia se acompaña de oscilaciones rítmicas y predecibles
en la secreción hormonal, la frecuencia respiratoria y el diámetro de
los bronquios, la temperatura corporal y la presión arterial, entre
otros parámetros y funciones, pero también en la fuerza muscular, la
capacidad de atención y la coordinación. Y asimismo se ha comprobado
que los trabajadores por turnos sufren una desincronización de los
ritmos circadianos que afecta al rendimiento, además de aumentar el
riesgo de padecer trastornos del sueño, gastrointestinales y
cardiovasculares. También se sabe que las catástrofes de Chernobil,
del Exxon Valdez y del Challenger, entre otras, se debieron a fallos
humanos ocurridos a unas horas en las que la capacidad de ejecutar
tareas complejas está bajo mínimos.
Shanta Rajaratnam y Josephine Arendt, del Centro de Cronobiología de
la Universidad de Surrey (Reino Unido), que han estudiado los efectos
sobre la salud y la economía del trabajo nocturno, vaticinan un auge
de los pleitos por trastornos de salud en trabajadores por turnos. En
su artículo "Health in a 24-h society", publicado el mes pasado en
The Lancet, recomiendan a empresarios y planificadores que aprovechen
los actuales conocimientos sobre la readaptación del ritmo circadiano
para aplicarlos en los trabajadores por turnos. Algunos gurús de la
cronobiología, como Martin Moore-Ede, ex de Harvard y fundador del
Circadian Learning Center, ya lo vienen haciendo desde hace años.
Aunque los experimentos con animales demuestran que esto es
arriesgado, pues los cambios en su reloj biológico conducen a un
descenso importante de su esperanza de vida, lo cierto es que muchas
personas, ya sea por elección o necesidad, están participando en un
inmenso ensayo no controlado sobre las consecuencias del cambio de
horarios. Y lo que hay que aclarar es qué precio se paga por vivir y
trabajar en una sociedad sin horarios y hasta qué punto se puede
controlar el reloj endógeno, para así valorar mejor, individual y
colectivamente, si vale la pena el modelo 24/7.
Autor: Gonzalo Casino
Lunes , 22 de Octubre de 2001

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#57 De: "YANCHE <llum@...>" <llum@...>
Fecha: Do, 13 de Abr, 2003 9:54 am
Asunto: TERAPIA LUMINOSA, LUZ NATURAL Y ARTIFICIAL
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Por Águeda García Martín
Terapias naturales con el Sol
La luz del Sol, la fuente natural por ex-celencia, es considerada
positiva para los seres vivos, entre ellos el organismo humano.
Las radiaciones infrarrojas, visibles e incluso las ultravioletas
llegan a nosotros y propician muchos efectos positivos aun cuando el
descuido del hombre al interactuar con el medio ambiente ha motivado
la contaminación, el adelgazamiento de la capa de ozono y exceso de
estas últimas: las ultravioletas, aquellas de mayor frecuencia que
pueden producir peligrosos efectos. La helioterapia y la
talasoterapia, que combina la conjunción con los baños de mar, se
utilizan en diversas afecciones dermatológicas. Esta alternativa de
salud, con una fuente luminosa natural, es relativamente barata.
Antecedentes históricos del uso terapéutico de la luz
Es incuestionable la importancia de hurgar en la historia del uso
terapéutico de la luz, pero no simplemente para relatar.
Profundizar en los orígenes y los basamentos de cada uno de los
enfoques, occidental y tradicional, permite ubicar estas terapéuticas
desde la óptica del momento actual y permite, según Kuhn: "descubrir
el conjunto de mitos, errores y supersticiones que impidieron una
acumulación más rápida de los componentes del caudal científico".
Grecia:
Desde la antigüedad los griegos ya conocían, en el caso de diversas
afecciones, las posibilidades de los baños de Sol.
Oriente:
La medicina ayurvédica de la India asocia a cada chakra un color
correspondiente para realizar el tratamiento.
En la medicina china los colores de la luz a aplicar se seleccionan
según el diagnóstico chino: las causas exógenas de las enfermedades
(frío, calor, humedad y sequedad, y sus combinaciones) se asocian a
los diferentes colores.
Las formas terapéuticas pueden ser:
&#8211;aplicación zonal
&#8211;irradiación en puntos de acupuntura
&#8211;observar la fuente luminosa
&#8211;ingerir el agua coloreada
&#8211;visualizar la luz
Europa occidental:
Pero no fue hasta finales del siglo XIX que se realizaron
investigaciones sistemáticas sobre la acción biológica y terapéutica
de la luz. Estas investigaciones se iniciaron, a mediados del siglo
XIX, en Alemania primeramente con animales y después con hombres.
Los principales resultados fueron:
&#8211;se comprueba una acción biológica y terapéutica de la luz que no
tiene que ver con la visión.
&#8211;se verifica una influencia de los diferentes "colores" de la
radiación luminosa, es decir, una diferente respuesta fisiológica
para el desprendimiento de CO2, el desarrollo de animales y el
metabolismo de los gases en general se destacan contradicciones entre
los resultados de los diferentes autores.

James Clerk Maxwell, gran físico escocés,
hizo notables aportaciones al estudio de la luz y la percepción del
color.
Además, los principios de la fotografía moderna a colores
derivan del experimento hecho por él en 1860.
A principios del siglo XX se obtienen otros resultados
manifestándose, al igual, marcadas contradicciones acerca de la
efectividad relativa de las radiaciones de diferentes longitudes de
onda (o colores). Se comprueban otros efectos como son:
&#8211;Se incrementa la capacidad de reacción de la corteza del encéfalo.
&#8211;Se aumentan las reacciones inmunes del organismo.
&#8211;Se activa el sistema de circulación sanguínea.
&#8211;Se incrementa la capacidad de los tejidos para la regeneración, la
proliferación celular y la actividad de las enzimas de oxidacción-
reducción.
Todos estos resultados, aun cuando no se encontraban fundamentados
sobre la base de una sólida teoría, hicieron posible la aparición de
nuevos métodos de tratamiento y también la aparición de nuevas
fuentes artificiales de luz.
También en Alemania, durante la década de los veinte, Finzer
utilizaba la Lámpara de Minin (azul), y lámparas incandescentes con
filtros o lámparas de descarga de Neón para tratar las afecciones.
Con luz azul y ultravioleta, enfermedades de la época como el lupus,
tuberculosis y otras como las alteraciones o dolencias de las
articulaciones, verificándose su acción estimulante, que incrementa
la producción y efectividad de factores humorales y celulares de la
inmunidad, así como se incrementa la resistencia al resfriado.
Con luz roja, otras como viruela, sarampión, erisipela, escarlatina y
algunas dermatosis, aquí se reconoce también la acción estimulante,
el incremento de la dilatación vascular y la evidente acción
antinflamatoria.
En todos estos casos, una vez hecho el diagnóstico, el médico
disponía la aplicación de la radiación luminosa a través de la piel,
encima de la estructura anatómica supuestamente responsable de la
afección.
A pesar del esplendor que gozó a finales del Siglo de las Luces, y a
causa del impactante desarrollo de la quimioterapia, a partir de la
dé-cada de los treinta la fototerapia fue practicamente olvidada.
Solamente sobrevivió la terapia ultravioleta para algunas afecciones
de la piel, y la lámpara infrarroja como una de las variantes de la
termoterapia.
Los últimos avances tecnológicos y la fototerapia
Durante los últimos 30 años se desarrolló con ímpetu una tecnología
biomédica basada en una fuente especial de luz, el láser.
Este tipo de luz es la base del funcionamiento de un variado,
sofisticado y costoso equipamiento electromédico que sustenta una de
las terapias más exclusivas del mundo occidental, aún no accesible a
las grandes mayorías. Esta alternativa de salud, basada en una fuente
artificial y costosa, es relativamente cara.
Entre uno y otro tipo de fuente luminosa han existido otras, algunas
como base de equipa-miento terapéutico.
Teniendo en cuenta las diferentes propiedades de la luz como:
composición espectral, direccionalidad, intensidad y grado de
coherencia se resumen en la tabla, algunos datos interesantes de las
diferentes fuentes luminosas que el hombre ha utilizado para diversos
fines, destacándose aquellas aplicaciones de carácter terapéutico.
Es curioso comprobar que, tanto en la medicina occidental como la
medicina natural y tradicional, el uso de la luz ha tenido y tiene un
espacio reconocido cuando de aplicación terapéutica se trate.

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#56 De: "acsosteo <acsosteo@...>" <acsosteo@...>
Fecha: Mié, 9 de Abr, 2003 7:32 am
Asunto: Luz/oscuridad y Psicología
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Luz/oscuridad y Psicología
El perfil psicológico de un individuo depende de múltiples factores -
genéticos, educación, entorno familiar, experiencias de vida, por
citar algunos-. Y sobre ese perfil, el ciclo luz-oscuridad ejerce su
influencia.
Un experimento ilustrativo
La glándula Pineal (o epífisis, situada delante y arriba del
cerebelo) es la receptora de los estímulos lumínicos, y la melatonina
(llamada "hormona del sueño") que produce, secretada especialmente en
la oscuridad, es la promotora de grandes cambios orgánicos en dicha
circunstancia, y en los períodos de descanso. Hace algunas décadas,
una experiencia evidenció la importante función de esta glándula,
cuando un voluntario aceptó permanecer en una cámara de privación
sensitiva. Se trató de un aislamiento total, en el que, mediante
diversos dispositivos, se mantuvo al individuo sin estímulos de
ninguna índole (sin percepción visual, ni auditiva, ni táctil). Luego
de horas de estar aislado y con los ojos cubiertos, el sujeto se
tornó más susceptible a la persuasión; demostró tener más
inestabilidad emocional, mayor dificultad de concentración y hasta
podría haber presentado alucinaciones. Esta experiencia se
correlacionó con las derivadas de los astronautas en sus viajes
espaciales.
Resultados
La falta de descanso influye en la psiquis, lo que demostró Williams
Dement, en 1960, cuando realizó una experiencia sobre la privación
del sueño. Esta consistió en dejar dormir a un individuo y
despertarlo cada vez que comenzaba a soñar, tomando como referencia
el movimiento ocular rápido y registrando los cambios en el
electroencefalograma. Los resultados demostraron un aumento de la
ansiedad, agitación, irritabilidad y dificultad para la
concentración. Dement interpretó estos hechos como que era necesaria
cierta cantidad de sueños, la cual, si no es saciada, produce
síntomas psiquiátricos. De allí que el sueño sea un proceso
fisiológico relacionado fundamentalmente con otros ritmos orgánicos.
Estas conclusiones fueron corroboradas con aparatos y métodos como la
polisomnografía; el instrumental se conecta al paciente, y, mientras
éste duerme es capaz de realizar, por ejemplo, trazado
electroencefalográfico, monitoreo cardíaco, medición de frecuencia
cardíaca y respiratoria, pulso, entre otros, y es útil para el
estudio de trastornos como la apnea (interrupción respiratoria ) del
sueño.
Durante las horas de supuesto descanso se pueden producir otras
alteraciones, rotuladas como "trastornos del sueño" o "parasomnias",
por ejemplo: calambres musculares nocturnos, enuresis (orinarse en la
cama), vértigos, soliloquio (hablar estando dormido) y sonambulismo
(levantarse y caminar dormido). Todos ellos suelen considerarse como
cuasi-naturales en diferentes etapas de la infancia, y pueden ser un
barómetro de la agitación y la tensión familiar. No obstante,
superada cierta edad, habitualmente se relaciona con trastornos
psíquicos. Algo similar ocurre con las pesadillas frecuentes y/o
reiterativas, las ilusiones, las alucinaciones y las cataplexias (*),
que son, sobre todo, fenómenos nocturnos.
El terror a la oscuridad
Cuentos y leyendas populares, que luego la literatura y el cine se
encargaron de difundir mundialmente, emparentaron al terror con la
oscuridad de la noche. Es así como surgen las "Noches de
Brujas", "Drácula" y el "Hombre lobo" (o "Lobizón"), que atacaban por
las noches. Todo esto, que tiene que ver con el folclore de cada
región, posee un fundamento real. El hombre, desde siempre, le tuvo
miedo a la oscuridad, y por ende, a la noche.
Los niños no tienen tantos preconceptos; sin embargo, la oscuridad
representa soledad y se sienten indefensos. Quieren dormir en la cama
de los padres; que les relaten cuentos antes de dormir; no pueden
conciliar el sueño si les falta el muñeco o juguete preferido (al
cual abrazan para sentirse menos solos). Finalmente, ir a la cama se
torna toda una ceremonia, y la mayoría de los niños necesita dormir
con la luz encendida. Este miedo a la oscuridad tiene relación con su
activa imaginación. Sin embargo, aún en el adulto persisten estas
fobias: el uno por ciento de la población padece de una versión
exagerada de ese temor, el llamado terror nocturno. Esta es una
enfermedad vinculada con la fatiga y la ansiedad crónica, y se
manifiesta por un pánico injustificado y patológico al llegar la
noche. Al respecto, una investigadora ha expresado que "la rutina
diaria y la actividad nos impiden pensar en nuestros problemas, pero
de noche nos encontramos solos con nosotros mismos, e inevitablemente
aparece el miedo".
En tanto, los biólogos estiman que el miedo nocturno se debe al
descenso en el nivel de las hormonas que nos permiten afrontar
situaciones de peligro, y junto con ellas disminuyen la serotonina y
la melatonina.
En el caso de algunos enfermos
Una persona que padece de una enfermedad tiene cierto grado de
depresión; con más razón un paciente internado, y en especial si se
halla en un servicio de terapia intensiva o en unidad coronaria. En
estos lugares de asistencia médica es muy común ver que, llegadas las
últimas horas de la tarde, y por las noches, se magnifica un cuadro
depresivo que se llama "síndrome del atardecer". Este se caracteriza
por situaciones de confusión y desorientación, originadas por la
privación sensorial y por la depresión vespertina. En algunas
situaciones, el acceso de un familiar directo, o la presencia de una
luz suave por la noche, y un sonido a bajo volumen, pueden ser de
mucha utilidad.
El efecto del ciclo luz-oscuridad también se ha estudiado en relación
con pacientes con patologías neurológicas (Parkinson, Alzheimer,
arterioesclerosis).
La luz y sus efectos
La Fototerapia es el tratamiento de ciertas afecciones mediante la
administración de la luz, la que se realiza a través de pantallas
electrónicas que pretenden engañar a nuestro organismo para modificar
artificialmente sus ritmos. La luz regula la secreción de melatonina,
manejando niveladores del cansancio y de la actividad. Se cree que
con este invento se pueden tratar ciertos desórdenes del sueño,
especialmente el insomnio y la fatiga mental. Este aporte lumínico
antes de ir a dormir ayuda a conciliar el sueño y lleva a un
despertar más temprano, descansado.
Mientras tanto, nuestro reloj biológico seguirá funcionando sin
cesar, y la glándula pineal se encargará de que su maquinaria no se
detenga. La luz y las sombras se sucederán, tal vez sin saber que
rigen nuestras vidas.
(*) especie de asombro o estupefacción que se manifiesta, sobre todo,
en los ojos (D.R.A.E.).
Por el Dr. Carlos Aníbal Ruffini, médico y cirujano general;
Revista "Ciencia e Investigación", tomo 51, Nro. 3 y 4.
Selección y adaptación: Lic. Enrique A. Rabe -Area de Comunicación
Social del Centro Regional de Investigación y Desarrollo de Santa Fe
(Ceride), dependiente del Consejo Nacional de Investigaciones
Científicas y Técnicas /Conicet)-.
Fuente: © Ciencia e Investigación - CERIDE

#48 De: "YANCHE <llum@...>" <llum@...>
Fecha: Mié, 26 de Mar, 2003 9:19 am
Asunto: El horario de verano un factor de producción de ansiedad
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El horario de verano un factor de producción de ansiedad

1. Introducción
En este estudio se analizó la influencia del horario de verano como
productor de ansiedad, con un muestra de 150 alumnos de la Facultad
de Estudios Superiores Zaragoza de las carreras de Psicología,
Medicina y Odontología que pertenecen a cuarto semestre y segundo año
respectivamente. Se empleó un diseño factorial multivariable, los
instrumentos que se utilizaron fueron: Inventario de Ansiedad: Rasgo-
Estado para medir la ansiedad y se elaboró un cuestionario para medir
las variables intervinientes. El análisis de resultados mostró que un
49.9% de la muestra total presentó ansiedad durante el horario de
verano, mientras que el 50.1% presentó una ansiedad mínima en el
transcurso de este. La carrera que presentó mayor ansiedad fue
Psicología con un 35.3% durante el horario de verano. Con estos datos
se demuestra que el Horario Verano no es un factor productor de la
ansiedad.
La cronobiología ha demostrado dos hechos fundamentales para los
seres vivos: uno, los fenómenos cíclicos que son verdaderas
adaptaciones incrustadas en el código genético a los diversos ciclos
temporales que los cambios geográficos ofrecen. Y dos, que la misma
naturaleza de los procesos reguladores lleva implícita la tendencia a
la inestabilidad. Así, se puede considerar que los ritmos biológicos
son adaptaciones hereditarias de los seres vivos al cambiante medio
externo usando dos tipos de mecanismos: La presencia de osciladores
internos y la presencia de lazos de retroalimentación los cuales
tienden a variar cuando no están debidamente amortiguados
(Tresguerras 1992).
Los biorritmos proporcionan un marco fiable para la organización
temporal de los seres vivos en relación con el tiempo sideral. El
ritmo es una forma de ordenar temporalmente las tareas y de
sintonizarlas en un momento adecuado del entorno (alimentación,
estivación, cortejo, cría, etc.) existe una relación entre los ritmos
biológicos y la motivación, entendida esta como la generación de
comportamientos para saciar necesidades internas.
Los ritmos biológicos recurren a cualquier fenómeno de un sistema
biológico a intervalos más o menos reguladores
El ciclo diario del ritmo interno del cuerpo humano dura 24 horas y
11 minutos por término medio y no más de 25 horas siguiendo el ciclo
solar. Su actividad, regulada por la luz, tiene un ritmo marcado por
el día y la noche. Influye en la temperatura del cuerpo, en los
ciclos de sueño, en el apetito y en la actividad hormonal.
Los ritmos biológicos de frecuencia media y baja son sincronizados
por determinados factores del entorno, estos factores externos
capaces de sintonizar o reajustar el ritmo de un individuo a la
evolución del ciclo externo se denominan sincronizadores. Uno de los
sincronizadores más característicos es el ciclo luz-oscuridad.
El organismo humano funciona en forma adaptativa siguiendo los
llamados "ritmos circadianos", los cuales son notablemente
influenciados por variaciones ambientales y climáticas. Están
diseñados para mantenerse despierto de día, y cerrar las operaciones
de noche para poder dormir. Como reloj despertador, envía señales que
avisan que es hora de comer, de despertar, de descansar, etcétera.
Por lo general tiene su mejor momento en el primer tercio de la
mañana. Decae alrededor del medio día hasta la media tarde, y vuelve
a subir alrededor de las 6:00 p.m. para caer a la hora de dormir.
Fisiológicamente lo más adecuado para la salud y el rendimiento del
ser humano es acoplar de la mejor forma posible sus actividades más
importantes al ciclo natural luz/obscuridad. El regulador de este
reloj es la luz. Cuando la retina capta el primer rayo de sol, manda
la información al cerebro y éste envía docenas de ordenes al cuerpo.
Para activarnos en el día segrega, entre otras, la hormona del estrés
cortisol, y en la noche, la melatonina para dormir. Por eso, cuando
en verano amanece más temprano, lo lógico es recorrer el horario una
hora antes, porque el cuerpo naturalmente se activará por la luz.
El ritmo circadiano más importante del organismo se manifiesta por el
sueño. Es un aspecto clave, pues, se vive menos por falta de sueño
que de alimentos. El ciclo gasto de energía-recuperación en estado de
sueño, sería superponible a las funciones anabólicas (acumulación) y
catabólicas (consumición) del sistema vegetativo. El sueño, función
anabólica, estaría bajo la dependencia del sistema parasimpático y el
estado de vigilia o estado catabólico del simpático.
Son múltiples los parámetros biológicos que muestran variaciones
circadianas. Así, la temperatura, TA, pulso, gasto cardiaco y consumo
de oxígeno se elevan durante la actividad diurna y disminuyen durante
la noche. Estos ritmos se pueden invertir por los cambios del horario
de trabajo y por la iluminación artificial.
El sueño es un proceso activo del Sistema Nervioso y presenta
características específicas. El sueño determina el tiempo de descanso
y la actividad alternados en los seres vivos. Es sensible a los
cambios físicos y psicológicos, se altera y responde de acuerdo al
estado de la persona, es por tanto, un indicador confiable de salud-
enfermedad.
La privación selectiva del sueño puede producir, después de unos
días, deficiencias en la memoria, somnolencia diurna con microsueños
y despertares, alteraciones afectivas, conductuales, agresividad e
incluso alucinaciones. En los trastornos afectivos se presentan con
mucha frecuencia trastornos de sueño asociados, es el caso del
stress, depresión y psicosis, así como la farmacodependencia entre
otros. (Tresguerras 1992)
Es evidente la importancia del sueño como proceso vital que
interactúa con muchos otros y se afectan mutuamente. Basta ver el
impacto de los distintos estilos de vida, horario, alimentación y uso
de fármacos, en la calidad del sueño de una persona. Por ejemplo, el
llamado "mal de husos horarios" o "jet-lag" que padecen los viajeros
frecuentes, pilotos y sobrecargos que se ven obligados a cambiar
frecuentemente de husos horarios. Sus ciclos vitales normales se
alteran y el ritmo interno, hasta ese momento tolerante acaba por
perder los criterios de estabilidad temporal sobre los cuales
sincronizan su funcionamiento y la actividad física y psíquica del
organismo.
La ruptura temporal del ciclo sueño-vigilia por cualquier causa puede
desajustarse a su vez el "timostato" límbico esto es el regulador del
estado de ánimo provocando rasgos depresivos o maniacos, ansiedad
entre otras consecuencias.
Los pacientes con perturbaciones leves o moderadas del sueño pueden
sentir irritabilidad e inhabilidad de concentrarse.
La influencia de la iluminación en el ambiente de trabajo, los
habitantes de las ciudades pasan hasta el 80% de su tiempo en
entornos cerrados tales como casa, transporte o trabajo, unos
recintos opacos con poca o ninguna luz solar. La óptica sabe, desde
hace tiempo, que la luz condiciona la agudeza visual y la percepción
de los colores. Hoy, el estado de la investigación en neurociencia
permite afirmar que la luz es biodinámica, pues afecta profundamente
al sistema endocrino y, a través de él, a todos los sistemas
biológicos. Especialmente, la ausencia de luz influye negativamente
sobre el estado de ánimo y afecta a la capacidad del cerebro para el
manejo rápido de la información. Por tanto, la calidad de la
iluminación artificial es significativa para la seguridad y el
rendimiento laboral. La iluminación usual en entornos de trabajo, mal
diseñada, monótona y muy insuficiente, produce falta de atención,
desánimo, depresión, e incrementa el estrés y la fatiga de la
jornada, lo que es causa de accidentes, absentismo y bajo rendimiento
laborales Intensidad mínima de iluminación Precisamos una luz
brillante, de intensidad mínima entre 800 y 100 lux, que dice a
nuestro sistema nervioso que ya es de día, y nos despierta el ánimo,
sin necesidad de estímulos químicos como café o tabaco. La
fotobiología nos dice que la percepción de la luz brillante por la
glándula pineal, inhibe la secreción de melatonina, la hormona del
sueño, y proporciona al cerebro serotonina, la hormona de la
actividad. Generalmente se calcula la iluminación mínima para
permitir la capacidad de lectura. En los ambientes de trabajo son
usuales intensidades desde 100 a 200 lux en pasillos, y 300 a 500 lux
en despachos. Niveles de iluminación insuficientes que no permiten
superar la somnolencia y estar mentalmente despierto y alerta.
(González, 2000)
Al alterar los ritmos biológicos, se manifiesta los síntomas de
ansiedad definiendo esta como un estado emocional displacentero de
miedo o aprensión, bien en consecuencia de un peligro o amenaza
identificable, o bien cuando dicha alteración emocional es claramente
desproporcionada en relación a la intensidad real del peligro. La
ansiedad se caracteriza por una gran variedad de síntomas somáticos
como temblor, hipertonía muscular, inquietud, hiperventilación,
sudoraciones, palpitaciones, etc. Aparecen también síntomas
cognitivos como aprensión e inquietud psíquica, hipervigilancia y
otros síntomas relacionados con la alteración de la alerta
(distraibilidad, pérdida de concentración, insomnio).
Los resultados de un estudio de la Universidad de Harvard (EE.UU.) en
el que se ha analizado el ritmo circadiano (nombre técnico que viene
de las palabras latinas "circa": alrededor de, y "die": día) de 11
jóvenes y 13 personas mayores. Entre los trastornos que se podrán
beneficiar del estudio, los investigadores citan el jet-lag, el
insomnio de las personas mayores y los problemas de sueño que sufren
las personas que trabajan en turnos de noche. Los voluntarios han
sido confinados durante más de 30 días en ambientes sin relojes, sin
ventanas, sin televisión y sin ningún otro vínculo que les pudiera
indicar qué hora era en el mundo exterior. Se les sometió a un ciclo
artificial de luz-oscuridad de 28 horas. No se les permitió hacer
siestas. Los investigadores les midieron la temperatura varias veces
al día y les tomaron muestras de sangre para analizar los niveles de
melatonina y cortisol. Esta parte del experimento se debe a que la
temperatura, la melatonina y el cortisol tienen un ciclo diario
estricto en el cuerpo humano, con un descenso de un grado de
temperatura, un descenso del cortisol y un aumento de la melatonina
en las primeras horas de la noche. Los resultados muestran que, en el
grupo de jóvenes, que tenían una edad media de 23 años, estas tres
variables han fluctuado con un ciclo diario medio de 24 horas y 11
minutos; en el grupo de personas mayores, con una edad media de 67
años, el ciclo ha durado exactamente lo mismo. Para comprobar si el
hecho de basar el experimento en un ciclo de sueño -vigilia de 28
horas había influido en los resultados, los investigadores repitieron
la operación en tres de los voluntarios con ciclos artificiales de 20
horas y de 42 horas. Los resultados variaron por un solo minuto. Lo
que sí se ha observado en el estudio es que los voluntarios mayores
casi siempre se despertaban antes que los jóvenes y no conseguían
volverse a dormir. Puesto que su reloj interno no es distinto al de
los jóvenes, razonan los investigadores, este "insomnio de madrugada"
se debe probablemente a factores externos como cambios de luz.
(Corbella, 1999)
El nuevo horario de verano implica la sencilla operación de adelantar
60 minutos las manecillas del reloj pero hay personas que no se
recuperan.
Tener que estar fuera de la cama una hora antes, trae desajustados
muchos ritmos biológicos. No a todos les pasa, pero quienes aún no se
pueden adaptar se quejan de alteraciones del sueño, cansancio,
depresión, mal humor y somnolencia.
Lo que sucede es que cada persona regula muchas de sus funciones
mediante los llamados ritmos circadianos (del latín "circadies":
alrededor de un día), que controlan la actividad sueño vigilia.
Así, el organismo trabaja según su reloj biológico, que se manifiesta
de distinta forma según dos tipos de personalidades.
Manuel Díaz, director del Centro de Estudios sobre Alteraciones del
Sueño, dice que por un lado están los "pájaros madrugadores",
personas que se desarrollan más por la mañana, en la tarde su
actividad disminuye, y se duermen temprano para despertarse en las
primeras horas de la mañana.
"Están también los 'búhos', con poca energía matutina, se acuestan
muy noche y batallan para levantarse, pero después de las 3 ó 4 de la
tarde empiezan a desplegar toda su energía y creatividad" comenta
Díaz.
César Lozano, especialista en Metabolismo, indica que está demostrada
la correlación entre la inducción al sueño y la secreción de la
hormona melatonina, producida en el cerebro por la glándula pineal
cuando llega la tarde.
"Al amanecer comienza a disminuir la producción de melatonina y
aumenta la de serotonina, hormona que regula el estado de vigilia. Si
dormimos más tarde y nos tenemos que levantar más temprano alteramos
nuestro ciclo circadiano. Cuando nos levantemos nos sentiremos más
aturdidos que de costumbre".
Podrán decir que es muy fácil adaptarse al nuevo horario, que 80
países en el mundo no pueden estar equivocados al mantenerlo, dice el
psicofisiólogo Pablo Valdez, pero un estudio hecho en Monterrey por
la Facultad de Psicología de la UANL en 1996, cuando se instauró la
medida, demostró lo contrario.
"En ese estudio dimos seguimiento durante tres semanas, después del
cambio en el horario de verano, a 19 personas, y un tercio de ellas
presentó en ese tiempo fatiga, cansancio, sueño y somnolencia".
Para ese tercio de personas que no se adaptó tan fácilmente, agrega,
el cambio de horario sí afectó su rendimiento y mostró su molestia
por la decisión de instituirlo.
Según la FIDE el Horario de Verano es una medida que nos acerca a lo
natural, es decir, a un ajuste normal de nuestros organismos a los
amaneceres cambiantes. Eso no tiene ninguna repercusión negativa
sobre la salud de la población, ni aún tratándose de niños o ancianos.
Diferentes estudios médicos comprueban que nuestro organismo tiene la
capacidad de adaptarse a los cambios de horario en un tiempo máximo
de 72 horas, o una semana en casos de sensibilidad extrema. El
Horario de Verano
no afecta la capacidad de aprendizaje o de concentración, por lo que
el nivel de aprovechamiento de los niños en edad escolar no se ve
perturbado por esta medida.
El Horario de Verano no afecta el reloj biológico; la incapacidad
para acostumbrarse al cambio de horario puede representar un reflejo
de resistencia a la medida, antes que un impacto negativo sobre el
funcionamiento del organismo. Además, por la índole de su actividad
profesional, muchas personas se someten constantemente a cambios de
horario sin perjuicio para su salud, como los pilotos y sobrecargos
de aviones, los chóferes de autobuses foráneos y los médicos y
enfermeros que trabajan con cambios de turno.
El Horario de Verano definitivamente no provoca problemas de salud,
prueba irrefutable de ello son los más de dos mil millones de
personas que viven en otros países que aplican esta medida, algunos
desde hace más de 80 años, sin ninguna consecuencia negativa. Por el
contrario, en el resto de los países en los que se ha adoptado el
Horario de Verano, se reciben los beneficios que trae consigo esta
medida, sin sufrir ningún menoscabo a la salud.
En México, el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía señala
que "en países con amplia experiencia en el cambio de horario durante
el verano no se han encontrado alteraciones orgánicas significativas
y, al contrario, sí se armoniza el funcionamiento del organismo al
aprovechar al máximo posible los tiempos de luz solar diaria".
Se debe considerar que un factor que sí afecta de manera negativa la
salud de cualquier persona son los índices elevados de contaminación,
y a través del Horario de Verano se obtienen reducciones importantes
en el número de emisiones contaminantes a la atmósfera, ya que
disminuye el consumo de combustibles necesarios para la generación de
energía eléctrica. Además, el Horario de Verano contribuye a crear
una cultura del cuidado de la energía, de la que todos debemos tomar
conciencia, por nuestro propio bienestar y el de las generaciones
futuras. (FIDE, 1999).
Notimex. México. El 'Horario de Verano' no ocasiona daños a la salud,
ni trastorno del sueño a largo plazo, afirmaron autoridades de la
Clínica de Trastornos del Sueño, de la Universidad Nacional Autónoma
de México (UNAM), ubicada en el Hospital General de México de la
Secretaría de Salud.
El titular de la clínica Reyes Haro Valencia explicó que el organismo
humano posee la capacidad de ajustar los cambios de hora de lo
contrario sería imposible realizar viajes intercontinentales o
trabajar jornadas nocturnas.
La medida de aplicar el Horario de Verano, adoptada por diferentes
países durante varios años, ha permitido la realización de estudios
para conocer su posible efecto en la salud humana y hasta el momento
no hay investigación internacional que hable de complicaciones o
daños.
Haro Valencia, precisó que durante toda su trayectoria como
especialista en esta área no ha tenido conocimiento alguno sobre
algún paciente con trastorno del sueño, ocasionado por el cambio de
horario.
Reconoció que al principio el 'Horario de Verano' produce fatiga o
cansancio, pero tales sensaciones, parecidas a las que
experimentan los lunes al retomar sus labores y actividades
cotidianas, desaparecen en tres días en promedio y el organismo se
restablece.
El también investigador de los trastornos del sueño en el Instituto
Nacional de Neurología y Neurocirugía de la Secretaría de
Salud explicó que el ciclo de actividad y reposo o vigilia es uno de
los llamados ritmos circadianos, por medio de los cuales se ajusta el
reloj biológico del organismo.
Haro Valencia indicó que si hay variaciones en los husos horarios, el
mecanismo endógeno o el reloj biológico permite al
organismo adaptarse a ellos.
Abundó que cuando el cambio es drástico como ocurre entre los
continentes, los estragos son mayores, y si es mínimo, como en el
caso del horario de verano, los efectos son menores, pero siempre hay
capacidad de adaptación, por eso muchas personas no sienten ese
cambio.
El investigador recomendó a las personas sensibles a un cambio de
horario, evitar las siestas diurnas los primeros días posteriores al
cambio, para conciliar el sueño durante la noche, ajustar el reloj y
procurar un horario regular para levantarse y acostarse, incluso los
dos primeros fines de semana o los días de descanso.
Aclaró que los niños tienen mayor facilidad para acostumbrarse a los
cambios de horario, debido a que su sistema nervioso está en
desarrollo y por lo tanto posee mayor capacidad de adaptación.
Explicó que las personas más susceptibles y con mayor reticencia son
quienes tienen algún trastorno del sueño, como el síndrome de fase
retrasada, caracterizado porque la persona se acuesta muy entrada la
noche, a las dos o tres de la mañana, pero también se levanta tarde.
Esto también ocurre con los que experimentan la fase adelantada del
sueño, sobre todo en adultos mayores que hacen pequeñas siestas
durante el día y se duermen y se despiertan temprano para el descanso
nocturno.
En caso extremo están las personas con alguna complicación para
dormir, como lo son el insomnio, ronquido y narcolepsia (que se
quedan dormidos en todos lados), entre otros. (NOTIMEX, 2001).
El doctor Casares menciona que el cambio de horario provoca una
pérdida de calidad de vida. De igual forma trae consigo trastornos
del sueño ansiedad enfermedades cardiovasculares y accidentes de
circulación.
Durante el horario de verano, se produce un incremento de casos de
patología de la esfera psiquiátrica, ansiedad, depresión, insomnio,
falta de concentración irritabilidad, fatiga crónica..., problemas
cardiovasculares y sobre todo accidentes laborales y de trafico
por "ir dormidos al volante".
De esta forma menciona que es un cargo de gastos que se realiza en la
compra de los fármacos para controlar los trastornos y que además
nuestro cuerpo no puede adaptarse de una forma rápida al horario de
verano. ( Casares, 2000).

Noel González

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#47 De: "YANCHE" <llum@...>
Fecha: Mié, 26 de Feb, 2003 2:58 pm
Asunto: Te amo con todo mi hipotálamo
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Te amo con todo mi hipotálamo

Un pequeño órgano ubicado en la base del cerebro es el responsable de
las reacciones que tienen las personas enamoradas

Por MAGALY PALACIOS / Grupo Reforma

Distrito Federal (13 febrero 2002).-
Para despecho de innumerables poetas y filósofos que han elegido al
corazón como génesis de todas las emociones que habitan en el ser
humano, entre las que, por supuesto, se encuentra el amor, existe una
explicación fisiológica que revela que esas mariposas en el estómago
y demás síntomas propios de los enamorados tienen su origen en un
órgano frío y poco romántico: el hipotálamo.

El hipotálamo, localizado en la base del cerebro, es un pequeño
órgano del tamaño de un chícharo que, por muy insignificante que
pudiera parecer, es responsable de importantes funciones y conductas
del ser humano.

"Aunque por lo regular se hace referencia al corazón cuando uno está
enamorado, el encargado de coordinar y regular todas estas funciones
emocionales es el sistema nervioso, a través del hipotálamo", señala
el doctor Enrique Guijón, jefe del Departamento de Fisiología de la
Facultad de Medicina de la UNAM.

A su vez, este diminuto órgano forma parte del sistema límbico, un
grupo de estructuras del cerebro responsable de regular las emociones
de hombres y mujeres, muchos de ellos, profundamente enamorados.

Los síntomas del amor
Aunque todavía existe un gran misterio que envuelve todo lo que gira
en torno al amor, la ciencia ha podido explicar, al menos, algunas de
las causas de los síntomas más comunes de los enamorados.

"Las reacciones tienen una explicación fisiológica; el hipotálamo
regula las respuestas endocrinológicas del organismo, modulando la
liberación de catecolaminas, glucocorticoides y otras hormonas",
afirma Bertha Prieto, académica de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Estas hormonas son pues las causantes de los fuertes latidos del
corazón, rubor en las mejillas, sudoración, temblor de piernas,
aumento de presión, dilatación de las pupilas, resequedad de boca,
respiración acelerada y la clásica sensación de traer mariposas
revoloteando en el estómago.

La adrenalina, noradrenalina y dopamina, hormonas conocidas en su
conjunto como catecolaminas dentro del sistema endócrino, son
liberadas por el sistema simpático en un estado de emoción,
provocando una serie de reacciones que permiten a las personas estar
más atentas y preparadas para una situación de alerta, en este caso,
en el encuentro con la persona amada, explica la catedrática en
Endocrinología.

Así, ese aumento en la frecuencia cardiaca y presión arterial, es
provocado por la liberación de adrenalina, permitiendo que la sangre
circule más rápido para, de alguna manera, prepararse para la
situación que se va a presentar.

Otros de los síntomas más comunes de los amorosos es la dilatación y
aumento en el brillo de las pupilas, sudoración, hiperventilación o
dificultad para respirar y resequedad de boca, cuyas causas se
encuentran también en las catecolaminas.

Mientras que las famosas mariposas en el estómago se deben a una
contracción de músculos intestinales, y el rubor de la cara, a una
dilatación de los vasos sanguíneos cercanos a la piel, que al
abrirse, provocan un enrojecimiento, explica.

Nada más que felicidad
Hay otras sustancias, conocidas como endorfinas, que se liberan en el
cerebro y actúan como analgesia, es decir, disminuyen en dolor y, a
su vez, generan un estado de placidez, felicidad y tranquilidad,
indica Prieto.

Los glucocorticoides, hormonas que se liberan en la glándula
suprarrenal (ubicada arriba de los riñones) también juegan un papel
importante en el proceso de enamoramiento, porque, al liberarse en un
estado de ansiedad, favorecen al organismo para que genere la glucosa
o energía necesaria para hacer frente a situaciones de estrés o
emoción.

"Sin saber exactamente la fisiología del amor, considero que todas
estas sustancias que se liberan en un estado de alerta son las que
provocan las reacciones que aparecen al estar junto a la persona de
la que se está enamorado", menciona Prieto.

El enamoramiento es pues, parte de un conjunto de emociones que
generan una serie de reacciones fisiológicas en el cuerpo, aunque
para los flechados, tal vez es más conveniente seguir el consejo del
poeta y escritor francés Marcel Proust.

"Lo mejor es no intentar comprender el amor, cuyo carácter inexorable
e inesperado parece regido más bien por leyes mágicas que por leyes
racionales.



Comentarios: universitarios@...

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#46 De: "YANCHE" <llum@...>
Fecha: Lun, 3 de Feb, 2003 11:25 am
Asunto: Nuestros avances en fibromialgia.
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Utilizando esta tecnología en el Instituto Nacional de Cardiología
Ignacio Chávez estudiamos a un grupo de pacientes con fibromialgia
(la mayoría de ellos también tenían fatiga crónica) y lo comparamos
con un grupo de sujetos sanos. Por medio de una registradora portátil
se grabaron todos los latidos cardiacos mientras los sujetos llevaban
a cabo sus actividades normales durante 24 horas. Encontramos que los
pacientes con síntomas de fibromialgia tenían una incesante
hiperactividad del sistema nervioso simpático, esta anormalidad fue
especialmente evidente durante las horas del sueño. En otro estudio
diferente, sometimos a los pacientes con fibromialgia a un estrés
simple como ponerse de pie, observándose un abatimiento paradójico
del tono simpático.

Estos resultados sugieren que una alteración fundamental de la
fibromialgia/fatiga crónica es un desajuste del reloj biológico.
Todos los seres vivos, aún los más primitivos, tienen un reloj
biológico que sigue los ciclos día y noche (a esto se le denomina el
ritmo circadiano). Hay profundas variaciones en el funcionamiento del
organismo a diversas horas del día. El mantenimiento del ritmo
circadiano es fundamental para conservar la salud. Los pacientes con
fibromialgia/fatiga crónica pierden dicho ritmo y tienen una
persistente hiperactividad simpática nocturna, lo que explica los
trastornos del sueño pero al mismo tiempo tienen una hiporeactividad
ante el estrés que explica la profunda fatiga. De manera interesante,
el asiento de dicho reloj biológico está en las zonas profundas del
cerebro normalmente encargadas de inhibir el dolor. Las alteraciones
del sistema nervioso autónomo también explican otras molestias
frecuentes en fibromialgia/fatiga crónica como son los cólicos
abdominales , las molestias urinarias o el adormecimiento de las
extremidades etc.

Manuel Martínez-Lavín MD.
Internist and Rheumatologist.

#44 De: "YANCHE" <llum@...>
Fecha: Mar, 28 de Ene, 2003 10:17 am
Asunto: El reloj biológico humano
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Así como la vida social está regida por el tiempo que dictan
calendarios y relojes, dentro del organismo múltiples funciones
vitales son dirigidas por el ritmo de nuestros relojes biológicos,
complejos sistemas bioquímicos en donde la actividad de ciertas
células y sustancias obedece, como las manecillas y la cuerda de un
reloj, a un mecanismo preciso y constante que, cuando presenta alguna
falla, ocasiona en las personas trastornos de sueño, depresión o
esfuerzos especiales a fin de ajustarse, por ejemplo, al horario de
otro país cuando se viaja de un continente a otro, e incluso para
adaptarse al horario de verano que hoy nos rige.
Aunque los ritmos biológicos son conocidos desde hace 300 años,
generalmente se les ha relacionado con eventos geológicos como la
noche y el día, o el verano y el invierno, ligados a la rotación de
la Tierra. Sin embargo, para la fisiología la ocurrencia de eventos
temporales dentro del organismo fue una curiosidad, hasta que hace 30
años se descubrió que la alteración o desaparición de un pequeño
sitio del cerebro, llamado núcleo supraquiasmático, altera los ritmos
del organismo. Este hallazgo fue la primera evidencia de que en el
cerebro hay un reloj maestro que rige muchos de nuestros mecanismos
básicos.
Incansable buscador de relojes biológicos, el doctor Raúl Aguilar
Roblero, del Instituto de Fisiología Celular de la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM), estudia los mecanismos del núcleo
supraquiasmático en ratones de laboratorio. Con varios experimentos
realizados en el Departamento de Neurociencias, este científico y sus
colaboradores han demostrado que las ratas con alteraciones en ese
sitio del cerebro presentan algunas disfunciones que también ocurren
en el ser humano. Aunque se cree que no es el único reloj biológico
que hay en el organismo, el núcleo supraquiasmático rige buena parte
de los fenómenos temporales ligados al sueño, a la adaptación en el
tiempo y a la depresión; en tanto, su adecuado manejo podría servir
en la medicina clínica para suministrar medicamentos en ciertas horas
del día, cuando puedan atacar con mayor eficiencia a una enfermedad.
Cada célula, un ritmo
Todos los seres vivos tienen una relación y una respuesta al ambiente
en el que viven, pero en algunos organismos complejos, formados por
muchas y variadas células, las funciones celulares se desarrollan de
forma independiente al medio ambiente que rodea al organismo, explica
el doctor Aguilar Roblero, y añade que las distintas células están
rodeadas por un microambiente acuoso con características
físicoquímicas muy reguladas, de las que depende el funcionamiento
celular. Este microambiente o medio interno, permite un continuo
intercambio de materia y energía con el medio que lo rodea. El fino y
dinámico equilibrio que relaciona a las células con el exterior se
llama homeostasis. Junto a este equilibrio ocurren los ritmos
celulares propios que funcionan independientemente pero en
coordinación con el ambiente externo.
"Creemos que cada célula es un pequeño reloj biológico, que tiene su
propio ritmo y se adapta de forma precisa al ritmo de otras células
con las que comparte ciertas funciones", explica el investigador, que
describe como los principales fenómenos ligados a los relojes
biológicos la vigilia y el sueño, la reacción ante luz y oscuridad y
la menstruación femenina, entre otros.
Especialista en los trastornos del sueño, el doctor Aguilar Roblero
reconoce que la luz puede influenciar al reloj biológico, y encontró
en el núcleo supraquiasmático del cerebro un regulador de los ritmos
internos que luego se acoplan al medio externo.
Un reloj de 15 mil neuronas
Pequeñísimo en tamaño, de aproximadamente 0.8 milímetros cúbicos y
muy escondido en la región del hipotálamo, en la base del cerebro, el
núcleo supraquiasmático tiene la cualidad de sincronizarse
instantáneamente gracias al preciso mecanismo de las 15 o 16 mil
neuronas que lo componen. Por eso cuando este reloj neuronal se
desacopla, las personas recorren involuntariamente su ciclo de sueño,
o durante un viaje transmeridional padecen un tipo de depresión
llamada Jet Lag, directamente ligada a cambios de horario muy
drásticos.
A nivel experimental, el doctor Aguilar Roblero ha ensayado en ratas
de laboratorio transplantes de hipotálamo (con el núcleo
supraquiasmático incluido) que han logrado en el animal alterado en
sus ciclos temporales la recuperación de su ritmo circádico, es
decir, una mejora en su ritmo fisiológico o conductual que actúa
independiente a los estímulos ambientales.
Hasta ahora, esta investigación ha demostrado que el núcleo
supraquiasmático tiene tres conexiones: una con la retina de los
ojos, que es sensible a la luz y que lo relaciona con el ambiente
exterior al organismo; otra con la hojuela intergenicular, que lo
vincula con la actividad neuronal dentro del cerebro; y una tercera
conexión que liga a la retina y a la hojuela entre sí, logrando un
equilibrio. Este mecanismo utiliza alrededor de 15 o 16 mil
neuronas, "y cada una de ellas podría ser un reloj autónomo, por ello
ahora las estamos estudiando a nivel molecular, para profundizar más
en su funcionamiento", explica el científico, quien considera que el
conocimiento de los ritmos circádicos es útil para combatir
trastornos de sueño, depresión y para optimizar el uso de medicinas
cuando las enfermedades están en su máxima actividad.

#43 De: "YANCHE" <llum@...>
Fecha: Jue, 16 de Ene, 2003 5:53 pm
Asunto: La Bulimia está ligada al trastorno afectivo estacional.
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FUENTE: REUTERS.

[noticias] [10/1/2003]


Resumen   [texto completo en inglés]  [traducir]

Según los resultados obtenidos en un reciente estudio los pacientes
que padecen bulimia nerviosa tienen una probabilidad mayor de padecer
un trastorno depresivo.

Los investigadores encontraron que un 40% de los pacientes con
bulimia nerviosa presentaban síntomas depresivos y solo un 10.4% con
otros trastornos alimentarios manifestaron la presencia de síntomas
depresivos.

Para acceder al texto original es necesario registrarse gratuitamente
en www.medscape.com/homeindex

#42 De: "YANCHE" <llum@...>
Fecha: Vie, 3 de Ene, 2003 9:02 am
Asunto: DEPRESION DE INVIERNO Y LUMINOTERAPIA
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El Trastorno Afectivo Estacional
¿Qué es el trastorno afectivo estacional?
El trastorno afectivo estacional (su sigla en inglés es SAD) es un
trastorno del estado de ánimo caracterizado por depresión en relación
con una determinada estación del año, especialmente el invierno. Sin
embargo, el SAD no suele describirse como un trastorno separado del
estado de ánimo sino como una especie de "indicador" que hace
referencia al patrón estacional de los episodios de depresión grave
que pueden suscitarse dentro de la depresión grave y del síndrome
maníaco depresivo.
El SAD es un diagnóstico clínico aceptado globalmente por la
comunidad médica. El Dr. Norman E. Rosenthal, Jefe de la División de
Psiquiatría Ambiental del Instituto Nacional de la Salud Mental
(National Institute of Mental Health), que forma parte de los
Institutos Nacionales de la Salud (National Institutes of Health), es
el investigador a quien se le atribuye el descubrimiento del
trastorno afectivo estacional.
¿A quiénes afecta el SAD?
Normalmente aparece durante la etapa adulta (la edad promedio de
aparición es alrededor de los 23 años) y se presenta en las mujeres
con una frecuencia cuatro veces mayor que en los hombres.
Aproximadamente 11 millones de personas padecen de este trastorno.
¿Cuáles son los síntomas del trastorno afectivo estacional?
Se han identificado dos patrones estacionales de síntomas del SAD: un
tipo de aparición otoñal, también llamado "depresión invernal", en el
que los principales episodios depresivos comienzan hacia fines del
otoño y primeros meses del invierno y desaparecen durante los meses
de verano, y un tipo de aparición primaveral, también
llamado "depresión veraniega", en el que el episodio depresivo grave
comienza hacia fines de la primavera y primeros meses del verano. A
continuación, se enumeran los síntomas más comunes del SAD. Sin
embargo, cada individuo puede experimentarlos de una forma diferente.
Los síntomas pueden incluir:
· Más sueño y somnolencia diurna.
· Irritabilidad.
· Fatiga o nivel de energía disminuido.
· Disminución del deseo sexual.
· Menor capacidad de concentración.
· Dificultad para pensar con claridad.
· Aumento del apetito, especialmente de comidas dulces e
hidratos de carbono que provocan aumento de peso.
Los síntomas del SAD pueden parecerse a los de otras condiciones
psiquiátricas. Siempre consulte a su médico para el diagnóstico.
¿Qué causa el SAD?
Se cree que la menor cantidad de horas de luz solar es una de las
causas del SAD, y este elemento se encuentra bajo investigación
clínica.
Tratamiento del trastorno afectivo estacional:
El tratamiento específico del SAD será determinado por su médico
basándose en lo siguiente:
· Su edad, su estado general de salud y su historia médica.
· Qué tan avanzada está la enfermedad.
· Su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o
terapias.
· Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.
· Su opinión o preferencia.
Los tratamientos para la "depresión invernal" y la "depresión
veraniega" suelen diferir, y pueden incluir alguno o una combinación
de los siguientes:
· Terapia con luz.
· Medicamentos antidepresivos.
· Psicoterapia.
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http://es.groups.yahoo.com/group/OSAL_LUM/

#41 De: "YANCHE" <llum@...>
Fecha: Lun, 30 de Dic, 2002 12:27 pm
Asunto: RESPUESTA PRECOZ Y A LARGO PLAZO DE LA LUMINOTERAPIA EN LOS TRASTORNOS AFECTIVOS
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RESPUESTA PRECOZ Y A LARGO PLAZO DE LA LUMINOTERAPIA EN LOS
TRASTORNOS AFECTIVOS ESTACIONALES


Capacidad de la respuesta precoz para predecir la evolución a largo
plazo.

Nueva York, EE.UU.
La respuesta precoz a la luminoterpia en personas con trastornos
afectivos estacionales puede ser predictora en forma parcial de los
efectos del tratamiento a largo plazo.
[Journal of Psychiatry and Neuroscience 26(4):336-338 Sep 2001 - SIIC]

#40 De: "YANCHE" <llum@...>
Fecha: Jue, 12 de Dic, 2002 11:31 am
Asunto: La aromaterapia y la luz brillante
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Expertos estudian la eficacia de la aromaterapia en personas con
problemas de demencia.(EUROPA PRESS) 09/12/2002Técnicas de la
medicina alternativa como la aromaterapia y la luz brillante pueden
servir para tratar los problemas de conducta que se dan en personas
don demencia, según concluyen investigadores del Departamento de
Psiquiatría de la Universidad de Manchester (Reino Unido) en la
última edición de British Medical Journal (BMJ). La mayoría de las
personas mayores con demencia desarrollan síntomas psiquiátricos o
alteraciones en su conducta, tales como agitación, agresión,
depresión, alucinaciones y alteraciones del sueño. En estos casos,
apuntan los expertos, se recetan a menudo neurolépticos y otros
sedantes, pero se relacionan con efectos secundarios. Por ello, se
han realizado varios estudios sobre tratamientos alternativos, como
la aromaterapia y los tratamientos con luz brillante, que se han
revelado como tratamientos "prometedores", según los autores del
presente trabajo. Tres experimentos con aromaterapia, desarrollados
el año pasado, han resultado en un notable efecto beneficioso contra
la agitación, comparados con el placebo, y sin efectos secundarios.
El bálsamo de limón y el aceite de lavanda son los dos agentes
empleados y administrados bien por inhalación o bien por la
aplicación en la piel. Tres recientes estudios sobre terapia con luz
han mostrado también un beneficioso efecto, especialmente en
alteraciones del sueño.

#38 De: "YANCHE" <llum@...>
Fecha: Mar, 10 de Dic, 2002 9:35 am
Asunto: Terapia en la medicina con luz y sonido
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Terapia en la medicina
con luz y sonido
Por el hermano iniciado Shih-Hurng Loh, Taipei, Formosa
(Originalmente en chino e inglés).
        Como sabemos, el método Quan Yin de meditación consiste en dos
partes: meditación en la Luz y meditación en el Sonido. De las
enseñanzas de nuestra querida Maestra y de numerosas experiencias
personales de nuestros compañeros iniciados, todos entendemos que la
Luz y el Sonido internos pueden ayudarnos, no sólo en nuestro
desarrollo espiritual, sino que también a mantener nuestra salud
física. Los recientes avances en la terapia de la luz y el sonido en
la práctica médica también proporcionan evidencia paralela,
convenciéndonos mucho más de que incluso la luz y el sonido externos
pueden ser efectivos para sanar el cuerpo, sin mencionar la Luz y el
Sonido internos en los que nosotros meditamos todos los días. Los
efectos positivos visibles e invisibles de la Luz y el Sonido
internos se demuestran en la vida de muchas personas. Como la ciencia
moderna avanza, el hecho de que el "Quan Yin cura todas las
enfermedades" llegará a ser más y más colateralmente evidente; y el
hecho de que la práctica espiritual es la forma más elevada de
ciencia, llegará a ser cada vez más obvio.
La terapia de luz brillante
en el tratamiento del cáncer
        Se estima que el 25% de la población de los Estados Unidos se
enfrentará a un diagnóstico de cáncer durante su vida, con un millón
de nuevos pacientes con cáncer diagnosticados cada año.
Desgraciadamente, la cirugía y/o la radiación localizada curarán a
menos de la cuarta parte de estos pacientes. La mayoría de los
restantes recibirán quimioterapia sistémica durante su enfermedad.
Sin embargo, en la mayoría de los casos, la terapia de drogas
producirá solamente una regresión de la enfermedad, y las
complicaciones y/o recaídas podrán finalmente conducir a la muerte
(1). Por lo tanto, encontrar una mejor propuesta terapéutica para el
tratamiento del cáncer, siempre ha sido una meta de los científicos
médicos.
Recientemente, la terapia fotodinámica, una nueva forma de
tratamiento sin drogas, está siendo utilizada para tratar tumores
malignos, por ejemplo, para matar células cancerígenas (2). Éste usa
una combinación de un agente fotosensible (la silico-fatalocianina,
Pc4) y una luz visible fuerte. En primer lugar, la Pc4 fotosensible
se carga en las células cancerígenas. Cuando la Pc4 se expone a la
luz brillante, ésta aumenta dentro de las células la producción de NO
y de otras clases de oxidantes, tales como el OH y el O2, los que las
llevan a la apoptosis celular (desintegración) e incluso a la muerte
celular (2). Este método puede ser usado para mejorar los efectos
terapéuticos del tratamiento del cáncer y ha atraído mucho la
atención debido a sus posibles aplicaciones clínicas.
El uso de la terapia de luz brillante
en el tratamiento de
los desórdenes disfóricos premenstruales
Las dos clases principales de hormonas sexuales femeninas son el
estrógeno y la progesterona. Las variaciones de estas hormonas en el
cuerpo juegan un papel importante en el desarrollo de las
características sexuales secundarias femeninas, en el control del
embarazo y del ciclo menstrual ovulatorio, y en la modulación de
muchos procesos metabólicos (3). Las pacientes con anormalidades
hormonales tienden a sentirse física o mentalmente incómodas. Su
síntoma más dominante es el desorden disfórico premenstrual (DDPM),
el cual incluye severos desórdenes de estados de ánimo
premenstruales, tales como depresión, tensión, disforia y ansiedad,
como también algunos malestares físicos (4). Actualmente, las drogas
antidepresivas y la psicoterapia tradicional han sido usadas para
tratar pacientes con desórdenes en el estado de ánimo premenstrual.
Sin embargo, los efectos secundarios de los tratamientos con drogas
son inevitables e impiden que las pacientes continúen con la terapia.
Afortunadamente, de acuerdo con estudios medicos recientes, la
terapia de luz brillante ha mostrado ser efectiva en el combate de
estos síntomas premenstruales y en la corrección de este desorden.
Datos de investigaciones muestran que después de una semana de
terapia de luz brillante (>6.000 lux por dos horas en la mañana y en
la noche, respectivamente, administradas diariamente) las pacientes
con DDPM mejoraron significativamente en muchos aspectos (4,5,6).
El uso de la terapia de luz brillante en el tratamiento de síntomas
de continencia alcohólica
Se estima que entre el 65% y el 70% de la población de EE.UU. bebe
alcohol. De este grupo, más de diez millones de personas son adictos
al alcohol, y otros diez millones, debido al beber en exceso, crean
influencias negativas en la sociedad, tales como arrestos, accidentes
automovilísticos, violencia, daños ocupacionales, y efectos de
deterioro en el desempeño laboral y la salud. La gente que abusa del
alcohol probablemente también abusa de su sistema de protección de
salud, y los alcohólicos constituyen un número substancial de
pacientes médicos. Así, el beber en exceso se ha convertido en un
importante problema de salud pública (7). Además, los alcohólicos
crónicos llegan a ser dependientes del alcohol tanto física como
psicológicamente. Entonces, después de beber alcohol por un periodo,
es difícil para ellos dejarlo, porque el cese conduce a serios
síntomas de continencia, que incluyen ansiedad, insomnio, temblores,
agitación, anorexia, confusión e hiperactividad.
Tradicionalmente, a estos pacientes se les ha administrado drogas
sedativas. Sin embargo, en un reciente estudio clínico se ha
encontrado que la terapia de luz brillante puede mejorar el
comportamiento de adaptación durante la continencia alcohólica. En
esta investigación, la luz brillante (intensidad de la luz: 3.000
lux; tiempo de exposición: dos horas en la mañana y dos horas en la
noche diariamente) fue administrada a diez pacientes que no habían
sido tratados con ningún medicamento sedativo. Los resultados
experimentales mostraron que la terapia de luz brillante mejoró la
calidad del sueño y la estabilidad mental de los pacientes con
síntomas agudos de continencia alcohólica (8).
La terapia de luz brillante en el tratamiento de la enfermedad de
Parkinson
La enfermedad de Parkinson es el cuarto desorden neurológico más
común entre los ancianos, afectando a 5 millones de personas sólo en
los E.U.A. Esta enfermedad también está relacionada con la edad, con
más del 66% de pacientes que tienen sobre 50 años de edad (9). La
enfermedad de Parkinson consiste en un desorden neurológico
progresivo del movimiento muscular, caracterizado por temblores,
rigidez muscular, inestabilidad postural y bradikinesia (lentitud en
iniciar y efectuar movimientos en forma voluntaria). Las
características más notables de la enfermedad de Parkinson son que
los temblores ocurren durante los periodos de descanso y con
frecuencia disminuyen durante el movimiento voluntario. También, los
pacientes de Parkinson son incapaces de mantener una postura normal.
Clínicamente, la enfermedad de Parkinson puede ser tratada con
drogas, más comúnmente con L-dopa. Sin embrago, la principal
limitación del tratamiento con L-dopa es que sólo es efectiva por 3 a
5 años. Después de este periodo, los pacientes pueden presentar un
fenómeno de conectado/desconectado (por ejemplo, algunas veces la
droga es efectiva para ellos y otras veces no). Además, el uso de la
droga a largo plazo lleva a una degeneración neurológica progresiva.
(9,10)
Recientemente, 40 pacientes con la enfermedad de Parkinson fueron
tratados por medio del uso de luz artificial blanca (intensidad:
3.300 lux), con "descansos de drogas" parciales o totales (periodos
sin usar drogas). Se demostró que la terapia de luz facilitó la
capacidad de los pacientes para tolerar los descansos de drogas. La
terapia también mostró una disminución en la intensidad de la rigidez
y de la bradikinesia (extrema lentitud de movimiento) (pero no de los
temblores), la reducción de la depresión y el mejoramiento de la
función motora (11).
Otras modalidades terapéuticas que usan la "luz" incluyen la terapia
de luz visible para el tratamiento del eczema agudo o semi-agudo, de
tumores, de dermatitis y de la ictericia infantil; la terapia de luz
ultravioleta para desinfección y esterilización; la terapia láser
usada en operaciones, la terapia de calor, la terapia de fotopresión
y la acupuntura; la terapia fotoquímica en el tratamiento de
enfermedades de la piel; etc. (12)
Terapias relacionadas con el "sonido"
La terapia de ultrasonido usa 20.000 Hz o un sonido ultra agudo para
acelerar las partículas de las células y ablandar el tejido, funciona
como un "micromasaje". Ésta también puede tener un efecto calórico en
las interfaces de los diferentes tejidos para acelerar el proceso de
absorción. Ha sido usada en el tratamiento de la inflamación del
sistema nervioso, de las vainas de los tendones y de las glándulas
mamarias, en lesiones musculares, cicatrices, esclerodermis, y en los
efectos secundarios de la apoplejía y en enfermedades del nervio
óptico y de la retina. Otras terapias usan una combinación de
corriente diadinámica y de ultrasonido para el tratamiento del dolor
en tejidos blandos y nervios (12).
Basándose en la efectividad de estas terapias que usan la luz y el
sonido físicos, podemos deducir que la meditación en la Luz y Sonido
internos no es solamente importante para nuestro desarrollo
espiritual, sino que también tiene efectos substanciales en nuestro
bienestar físico y mental, que incluyen el incremento en el
funcionamiento celular, la eliminación de células enfermas, la
estabilización y prevención del deterioro del sistema nervioso, la
cura de enfermedades nerviosas y la estimulación de los puntos de
acupresión. Esta también puede mejorar los patrones de sueño y curar
la depresión y la ansiedad. Creemos que existen más funciones de
curación de la luz y el sonido esperando ser descubiertas por los
científicos. Cuando meditamos en la Luz y el Sonido internos, es como
si estuviéramos siendo tratados con la "medicina más grandiosa" del
universo, con una terapia que repara y nutre el cuerpo, la mente y el
alma. La Maestra enfatiza que debemos meditar dos horas y media
diariamente y mantener la proporción de tiempo adecuada de meditación
en la Luz y de meditación en el Sonido. Esto es semejante a una
receta entregada por un doctor en medicina, y debemos hacer nuestro
mayor esfuerzo para seguir la "dosis" recomendada, con el propósito
de lograr los mejores resultados.

Referencias:
1. Harvey RA & Champe RC. (1998). Lippincott´s Illustrated reviews
pharmacology. 2ª ed. JB. Lippincott Company. Capítulo 38: 373.
2. Cupta S., Ahmad N. & Mukhtar H. (1998). "Involvement of nitric
oxide during phathalocyanine (Pc4) photodynamic therapy-mediated
apoptosis". Cancer Research. 58:1785-8
3. Brody TM., Larner & Minneman KP. (1998). Human Pharmacology. 3ª
ed. Capítulo 38: p499-506.
4. Parry BL., Berga SL., Mostofi N., Klauber MT. & Resnik A.
(1997). "Plasma melatonin circadian rhythms during the menstrual
cycle and after light therapy in premenstrual dysphoric disorder and
normal control subjects". Journal of Biological Rhythms. 12:47-64.
5. Lezinger E. Diamant K. Vityska-Binstorfer E & Kasper S.
(1997). "Premenstrual dysphoric disorder. An overview of diagnosis,
epidemiology and therapeutic approaches". Nervenartz. 68: 708-18
6. Parry BL., Udell C.,Elliot JA., Berga SL. Klauber MR., Mostofi N.,
Leveau B & Gillin JC. (1997). "Blunted phase-shift responses to
morning bright light in premenstrual dysphoric disorder". Journal of
Biological Rhythms. 12:443-56.
7. Brody TM., Larner J. & Minneman KP. (1998). Human Pharmacology. 3ª
edición. Capítulo 23: p435-437.
8. Schmitz M., Frey R., Pichler P., Ropke H., Anderer P., Saletu B. &
Rudas S. (1997). "Sleep quality during alcohol withdrawal with bright
light therapy". Progress in Neuro-Psychopharmacology & Biological
Psychiatry. 21:965-77.
9. Harvey RA & Champe RC (1998). Lippincott's Illustrated reviews
pharmacology. 2ª ed. J.B. Lippincott´s Company. Capítulo 29:385-7.
10. Brody TM., Larner J., & Minneman Kp. (1998). Human Pharmacology.
3ª edición. Mosby Ltd. Capítulo 25:p339-40.
11. Artemenko AR. & Levin IaI. (1996). "The phototherapy of
parkinsonism patients". Zhurnal Nevropathologii I Psiklartrii Imeni S-
S Korsakova. 96: 63-6.
12. http://www.jiexiang.com.cn/index5_2htm

#37 De: "YANCHE" <llum@...>
Fecha: Mar, 26 de Nov, 2002 11:30 am
Asunto: El cambio horario provoca una pérdida de calidad de vida
yanchellum
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Noviembre 2000 entrevista hecha al autor para ser publicada en
un diario de tirada nacional (ESPAÑA)
y no publicada (censurada)   ¿porque????
Santiago Casares Pérez, es un médico coruñés especialista en medicina
interna

Santiago Casares Pérez es un doctor coruñés especializado en medicina
interna. Realiza su trabajo en el Centro de Salud de Elviña. Además
de atender a sus pacientes, a Santiago Casares le interesan otros
muchos temas relacionados con la salud, entre ellos los efectos del
cambio horario sobre el ser humano (cronobiologia),sobre los cuales
ha publicado varios estudios en internet. El médico coruñés asegura
que el ahorro que se consigue en Galicia _sobre unos 500 millones de
pesetas en el horario de verano no compensa el daño que causa a los
seres vivos, sobre todo al ser humano. Destaca el gasto farmacológico
por trastornos del sueño, ansiedad, enfermedades cardiovasculares y
accidentes de circulación.

LA CORUÑA
Santiago Casares Pérez tiene varios estudios realizados que pueden
consultarse en internet en las direcciones www.medspain.com (revista
medica pionera en internet de la que es redactor jefe)y
www.nuevainglaterra.com (dificilmente clasificable) . Comparte este
interés con otros colegas a nivel autonómico ,estatal y mundial.
Casares Pérez empieza la entrevista indicando que entre La Coruña y
Barcelona (ciudad esta  a 80 Kms del meridiano de Greenwich) existe
casi una hora de diferencia.
Asegura que entre Nueva York y los Angeles existen cuatro usos
horarios, mientras que la distancia que separa a estas dos ciudades
americanas es la misma que separa a La Coruña de Atenas y ambas
tienen el mismo uso horario.
Para usted ¿cuál es el verdadero reloj?
No hay ninguna duda.Existen tres relojes el biologico, el solar y el
oficial.
El único reloj verdadero para nosotros es el biológico, el del
organismo.Este se adapta desde la noche de los tiempos al giro de la
tierra ,hora solar, y aun asi no lo consigue del todo.
¿Cómo funciona?
Como dijimos el giro de la tierra (circa diae) impone su disciplina a
traves de la luz , la temperatura y los ciclos hormonales inducidos a
todo el oprganismo.La Melatonina epifisaria y otras hormonas
hipofisarias se producen ritmicamente de acuerdo a este giro de la
tierra y con ello las funciones organicas ,tension, respiracion ,
vigilia etc...oscilan tambien durante 24 horas.Todo ello lo estudia
la cronobiología.
Todo ello ¿estará expuesto a modificaciones?
Se regula por ciclos que damos en llamar circadianos y no se pueden
modificar, obviamente, nunca.
¿Cuál es su ritmo?
Su ritmo es de 24 horas y 20 minutos y depende directamente de la
rotación de la tierra. Una ciencia emparentada con la cronobiologia
es la cronofarmacología que demuestra el diferente efecto de los
farmacos según la hora biologica en que se administran.
¿Cómo...?
En el cambio que se implantó en la madrugada del pasado domingo,
Galicia estará durante cinco meses a dos horas del horario solar
(biologico). En países como Italia, Alemania y Suiza, ubicados más al
Este, estarían a una hora,o lo ideal, en su hora real, algo mucho más
tolerable.Cuanto mas hacia el oeste en el uso mas factura nos pasara
el cambio horario.
Y el ser humano se resiente, claro.
La totalidad de los seres vivos lo nota. Si nos levantamos a las 8 de
la mañana, en realidad lo estamos haciendo a las seis de la
madrugada. El organismo jamás se adapta porque, insisto, nuestro
reloj, el biológico, depende de la rotación de la tierra y no de la
decisión de los economistas y politicos.Es como si usted le cambia de
nombre al mes ,si Diciembre lo denominamos Julio, sigue siendo
Diciembre,(no iriamos a la playa....)
¿Cuál es el efecto más importante?
Sobre todo, durante esa etapa, y mas en personas de edad , se produce
un incremento de casos de patologia de la esfera siquiatrica ,
ansiedad , depresión , insomnio , falta de concentración
irritabilidad ,fatiga cronica...problemas cardiovasculares y sobre
todo accidentes laborales y de trafico por &#8220;ir dormidos al volante&#8=
221;.
Es una perdida fantástica de la calidad de vida. Con estas medidas
están restando horas reales de vida a los seres vivos, y también se
acusa un incremento importante en el gasto farmacéutico (somníferos,
ansiolíticos...).Por cierto también los animales lo sufren
indirectamente al serles cambiadas sus horas de alimentación etc...
existiendo numerosos estudios al respecto.
En el mes de marzo se vuelve a modificar el horario.
Aún es peor.En Galicia ese cambio nos afecta de lleno , pues nuestro
uso horario tiene forma romboidal , y por desgracia, estamos en el
pico occidental.Imagine que en este periodo Coruña ,Venecia, Belgrado
y Jerusalen tienen la misma hora oficial , pero el coruñes al ir al
trabajo va de noche y el israelita con el sol en lo alto , ambos a
las *8 de la mañana*.Algo no encaja ¿no le parece?.
También al aumentar la edad de la población se nota mas el desajuste.
En ese caso estamos a casi tres horas del horario solar y biológico.
Casi nos acostamos de día y repito las hormonas de nuestro cuerpo
preparan el organismo para que a las 11 pm biológicas se induzca el
sueño , por desgracia eso significa que nos deberiamos ir a la cama a
las 2 de la madrugada oficiales. También al ir hacia el trabajo a las
8 am oficiales estamos yendo al as 5 am reales.
Los efectos son aún más importantes?
Pues claro. Cuando nos levantamos aún está amaneciendo. Hay más
problemas de visibilidad a la hora de circular, incluso afecta a las
operaciones aéreas en los aeropuertos (nieblas &#8220;seudomatinales&#8221;=
).
Existen países europeos que no aplican los cambios horarios.
Efectivamente, esta medida mundial , no europea, la aplican solo
ciertos paises desde 1972 , y muchos de ellos han tenido que
abandonarla, por problemas de salud de la población. Portugal, casi
en las mismas coordenadas que Galicia no lo aplica. Creo que con muy
buen criterio por el bien de sus ciudadanos. Irlanda , Inglaterra e
Islandia , todos paises al oeste del uso horario también se negaron a
aplicarlo.
http://es.geocities.com/yanchellum/YANCHE.html
http://es.groups.yahoo.com/group/yanche/

#36 De: "YANCHE" <llum@...>
Fecha: Vie, 8 de Nov, 2002 6:16 pm
Asunto: Trastorno disfórico premenstrual
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El trastorno disfórico premenstrual (PMDD), también llamado desorden
disfórico lúteo-tardío, es un trastorno marcado por una depresión
grave, irritabilidad, y tensión antes de la menstruación. El PMDD
afecta alrededor del 3 al 8% de mujeres en sus años reproductores.
Criterios diagnósticos . Los síntomas deben producirse durante la
última semana de la fase lútea (premenstrual) en la mayoría de ciclos
menstruales. Deben resolverse al cabo de unos días después de
iniciarse el periodo. Deben estar presentes cinco o más de los
siguientes síntomas:
· Sensación de tristeza o pesimismo, posibles pensamientos
suicidas
· Sensación de tensión o ansiedad
· Cambios de humor marcados por periodos lacrimógenos
· Irritabilidad o malhumor persistente que afecta a otras
personas
· Falta de interés en las actividades diarias y relaciones
· Problemas de concentración
· Fatiga o poca energía
· Comidas ansiosas o copiosas
· Trastornos de sueño
· Sensación de falta de control
· Síntomas físicos, como hinchazón, sensibilidad en el pecho,
dolor de cabeza, y dolor muscular o articular
De la American Psychiatric Association, Diagnostic and Statistical
Manual of Mental Disorders, Cuarta Edición, Washington, DC, ©American
Psychiatric Association 1994 .
¿Qué es el síndrome premenstrual?
Hasta un 80% de todas las mujeres presentan algunos síntomas
relacionados con los niveles hormonales fluctuantes a medida que se
aproxima la menstruación. En casi la mitad de estas mujeres, los
síntomas son leves y no afectan a la vida diaria normal. La otra
mitad presentan síntomas más graves, incluyendo la depresión.

En general, el síndrome premenstrual (SPM) es un conjunto de síntomas
que se producen en la última semana de la fase lútea (una semana
antes de la menstruación) en la mayoría de ciclos. Se han asociado
más de 100 síntomas con esta fase. Los síntomas deberían resolverse
al cabo de unos días de iniciarse el sangrado. Las mujeres empiezan a
experimentar el síndrome premenstrual (SPM) en cualquier momento de
sus años reproductivos. Una vez establecidos, los síntomas tienden a
permanecer bastante constantes hasta la menopausia, aunque pueden
variar de ciclo a ciclo.
La fototerapia (LUMINOTERAPIA), que usa luz fluorescente de una
intensidad, hasta 50 veces mayor que la luz ordinaria, es ahora un
tratamiento recomendado para el desorden afectivo estacional (DAE),
que es una forma de depresión relacionada con la reducción de la luz
solar en los meses de invierno. Actualmente algunos expertos creen
que la fototerapia puede ser útil para el trastorno disfórico
premenstrual, en el cual parece haber niveles bajos de melatonina, la
hormona en el cerebro que regula el sueño. Hay pocos efectos
secundarios, incluyendo el dolor de cabeza, constricción ocular, e
irritabilidad. Los pacientes que toman drogas para la psoriasis o el
vitiligo, ciertos antibióticos, o drogas antipsicóticas no deberían
usar terapia luminosa.
Equipo de Editores
Harvey Simon, MD, Editor Jefe, Massachusetts Institute of Technology;
Licenciado en Medicina, Massachusetts General Hospital

Stephen A. Cannistra, MD, Oncología, Profesor Asociado de Medicina,
Harvard Medical School; Director de Oncología Médica Ginecológica,
Beth Israel Deaconess Medical Center

Masha J. Etkin, MD, PhD, Ginecología, Harvard Medical School;
Licenciado en Medicina, Massachusetts General Hospital

John E. Godine, MD, PhD, Metabolismo, Harvard Medical School; Médico
Adjunto, Massachusetts General Hospital

Daniel Heller, MD, Pediatra, Harvard Medical School; Pediatra
Adjunto, Massachusetts General Hospital; En activo en el Children's
Hospital

Paul C. Shellito, MD, Cirujano, Harvard Medical School; Cirujano
Adjunto, Massachusetts General Hospital

Theodore A. Stern, MD, Psiquiatría, Harvard Medical School;
Psiquiatra y Jefe del Psychiatric Consultation Service, Massachusetts
General Hospital

Carol Peckham, Director Editorial

Cynthia Chevins, Editor

Lea Kling, Editor de actualizaciones

© 2000 Nidus Information Services, Inc., East 11th street, 11th
floor, New York NY 10003, o en el correo electrónico office@well-
connected.com o en Internet en http://www.well-connected.com .

#35 De: "YANCHE" <llum@...>
Fecha: Lun, 28 de Oct, 2002 8:09 am
Asunto: HORARIOS DE VERANO Y SALUD
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Propuesta de DIRECTIVA DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO relativa
a la hora de verano
La salud
La salud representa sin ningún género de dudas uno de los sectores en
los que la hora de verano ha suscitado y continúa suscitando animadas
discusiones entre los grupos a favor y en contra del sistema. El
estudio ha intentado resumir las tendencias más recientes sobre la
cuestión, y, en la medida de lo posible, en todos los países. A este
respecto, cabe señalar una vez más que los estudios más numerosos se
han efectuado en los países en los que la cuestión suscita un vivo
debate.
Biorritmo y sueño
Tradicionalmente, a la hora de verano se le reprocha que modifica el
biorritmo y afecta al sueño, especialmente al de los niños, los
adolescentes y las personas de la tercera edad. La literatura sobre
este tema es muy abundante.
El estudio Beauvais [13], realizado por cuenta de la Comisión en
1990, registraba, por una parte, un aumento del número de consultas
médicas en las dos o tres semanas siguientes al cambio de horario, y,
por otra, daba constancia de que dicho cambio se soportaba mejor en
otoño. Por otro lado, el estudio detectó un ligero aumento del
consumo de tranquilizantes o somníferos, mientras que la curva de
consumo de otros medicamentos adoptaba una tendencia descendente. El
estudio concluía que el cambio no tenía consecuencias importantes
para la salud e insistía en el carácter temporal y totalmente
reversible de los trastornos sufridos por las personas. Otros
estudios o trabajos, tales como el de Reinberg, cronobiólogo del CNRS
[14] o del Dr. Valtax para la Academia de Lyon [15], en Francia, o el
estudio de Hasselkuss [16], en Alemania, llegan a conclusiones
similares a las del estudio Beauvais. De acuerdo con los mismos, es
necesario de uno a siete días para que la hora de despertar, la
temperatura, el despertar y la calidad del sueño se adapten al nuevo
horario. En general, las perturbaciones desaparecen al cabo de una o
dos semanas.
[13] Beauvais Consultants, Impact de l'heure d'été sur la santé,
Paris, 1990.
[14] Reinberg, Labreque, Smolensky, Chronobiologie et
chronothérapeutique, Médecine-Sciences, 1991.
[15] Valtax, Une enquête réalisée dans l'Académie de Lyon dont les
résultats devraient permettre de mieux comprendre le comportement de
certains de nos élèves, Académie de Lyon, 1988.
[16] Hasselkuss, W., Sozialmedizinische Auswirkungen der Umstellung
auf die Sommerzeit, in Prävention. III, 1980
El Dr. Kerkhof [17], cronobiólogo de la Universidad de Leiden en los
Países Bajos, se dedicó a estudiar la importancia del sueño en los
accidentes entre 1989 y 1995. En su estudio se pone de manifiesto que
el 6% de los accidentes se pueden atribuir al sueño, y este
porcentaje puede ascender al 24% por la noche. A partir de la
comprobación de que el hombre moderno duerme cada vez menos y acumula
durante la semana laboral un déficit de sueño que trata de compensar
durmiendo más durante el fin de semana, el Dr. Kerkhof deduce que el
cambio de hora en primavera y en otoño constituye un efecto
adicional. Aunque es posible modificar fácilmente la hora de
despertarse y de levantarse, no es este el caso de la hora de dormir.
La hora en la que nos dormimos está regulada por lo que se conoce
popularmente como nuestro reloj biológico interno, es decir, los
ritmos circadianos. Dicho reloj impone un horario a todos los
procesos internos y su ciclo es de, aproximadamente, 25 horas, lo que
significa que debe recuperar una hora diaria. Así, el lunes después
del fin de semana, hay que recuperar más de una hora, porque la hora
a la que nos dormimos y la del despertar se han retrasado durante el
fin de semana; Kerkhof opina que, cuando la interrelación entre las
distintas señales (luz, trabajo, comidas, etc) se modifica, el reloj
interno se altera y tarda varios días para adaptarse a la nueva
situación, lo que puede tener una repercusión negativa momentánea
sobre la vigilancia y el humor. Esta teoría no se ha podido comprobar
mediante análisis. Los datos sobre accidentes no han demostrado que
se produzca un aumento significativo del número total de accidentes
tras el cambio de hora en primavera. Sin embargo, en el mismo
periodo, al analizar las causas de accidente, el porcentaje vinculado
con la somnolencia era mucho más elevado. Al cambiar a la hora de
otoño se comprueba que se produce un efecto inverso.
[17] Kerkhof, Sleepy into summer, Departarmento de Psicología,
Universidad de Leiden, 1995.
Por último, en lo que toca al sueño, los investigadores alemanes [18]
han observado que son las personas que realizan un trabajo por turnos
las que más se quejan de cansancio por la mañana. El grupo que
debería beneficiarse en mayor medida de la hora del verano gracias a
las tardes con más luz, que es el equipo de la mañana, es el que
experimenta las mayores dificultades.
[18] Knauth, P. u.a., Einstellung von Schichtarbeitern zur
Sommereinstellung, in Zeitschrift für Arbeitswissenschaft XXXVI, 1982.
Influencias sobre la formación de melatonina
Recientemente se han publicado nuevos estudios que ilustran el papel
esencial de la melatonina en la función del sueño. Esta hormona
regula el sueño y nos permite despertarnos por la mañana y dormirnos
por la noche. La melatonina reacciona a la alternativa día/noche. Por
la noche, la cantidad de melatonina es de 5 a 10 veces superior con
respecto al día. La secreción de la hormona comienza hacia las 21h30
en invierno y a las 23h30 en verano (hora solar), alcanza su nivel
máximo de dos a tres horas de la mañana para descender a su nivel
normal diurno hacia las siete horas. Con el régimen horario de
verano, este proceso comienza una hora más tarde, o dos horas más
tarde en los países como España, Francia y los Países Bajos, los
cuales tienen una hora de retraso con respecto a la zona horaria
natural. Esta situación explica las dificultades para dormirse en
verano. Dado que no se modifica la hora de despertarse, el nivel de
melatonina es aún elevado hacia las siete de la mañana (las cinco
hora solar en los países citados), lo que produce somnolencia y falta
de concentración que pueden tener consecuencias desde el punto de
vista del rendimiento intelectual tanto a nivel escolar como en
materia de seguridad vial. La ACHE [19] y la Asociación belga contra
la hora de verano apoyan decididamente esta tesis.
[19] Gabarain, E., La situation de l'heure légale dans la
problématique des horaires et rythmes scolaires, ACHE, 1995.
Consultas médicas y consumo de medicamentos
El estudio Beauvais [20] analizó en su momento el número de consultas
médicas durante las semanas cercanas al cambio de hora en primavera y
en otoño. En las dos a tres semanas siguientes al cambio horario se
registró un pico de un 10,9% superior a la media en primavera y de un
8,5% en otoño. Por regla general, parecía que el cambio de hora se
soportaba mejor en otoño que en primavera. Asimismo, se analizaron
los datos neerlandeses procedentes del NIVEL (Nederlands Instituut
voor Onderzoek van de Gezondheidszorg), el Instituto neerlandés de
investigación en el sector de la salud, durante dos periodos cercanos
al cambio horario: en primavera, el periodo fijado corría del 1 al 18
de abril en otoño, del 6 de septiembre al 17 de octubre, ambos en
1987. Se registró un ligerísimo aumento del número de consultas (un
2,42%). En cuanto al motivo de la consulta, los problemas de sueño
parecen ser más numerosos en primavera, lo que confirmaría un aumento
del número de prescripciones de somníferos y antidepresivos de un
12,72% y un 11,11%, respectivamente.
[20] Véase la nota 13.
Salud mental y humor
Algunos informes dan cuenta de un "desorden afectivo estacional" que
sufre una parte de la población durante los meses de invierno. El
origen de este desorden es una estimulación luminosa insuficiente del
hipotálamo que puede desembocar en problemas de sueño, síntomas de
depresión y un cambio significativo de los niveles de secreción de
melatonina. Recientemente, algunos trabajos han destacado la
importancia de la luz sobre la salud y el bienestar. En el hospital
Frederiksberg [21] se han llevado a cabo investigaciones sobre el
desorden afectivo estacional y los tratamientos por sustitución de la
luz del día. Parece ser que la luz es especialmente importante en los
países nórdicos y escandinavos, en los que los veranos se
caracterizan por una gran luminosidad, mientras que los inviernos son
muy oscuros. En Finlandia hay trabajos que demuestran la influencia
positiva de la luz en la calidad del sueño [22]. Así, el régimen de
verano, que ofrece una hora de claridad adicional por la tarde,
tiene, según estos estudios, un efecto positivo a este respecto.
[21] Dam, Henrik, Vinterdepressioner, Praksis Sektoren, 5, 1995,
pp.13-14.
[22] Ruosteenoja, Kimmo, unpublished paper, 1998.
Salud física
Algunos especialistas recuerdan que el sol favorece la asimilación de
la vitamina D, así como la curación de determinadas enfermedades de
la piel. De este modo, destacan la incidencia positiva de la hora de
verano, que brinda la posibilidad de exponerse al sol y a la luz
durante más tiempo al final de la jornada. Asimismo, el estudio ADAS
[23] ya mencionaba varios trabajos que destacaban que durante el
periodo de la hora de verano se practican más deportes al aire libre.
Estos son especialmente beneficiosos para luchar contra los efectos
negativos del estrés y la vida sedentaria y evitar la obesidad en los
adultos y los niños y las afecciones cardiovasculares. Los
especialistas de los países nórdicos comparten esta línea de
argumentación e insisten en la importancia de la hora adicional de
luz que permite dedicarse a actividades al aire libre en países en
las que las condiciones climáticas las hacen imposibles durante la
mayor parte del año.
[23] ADAS, Summer time in Europe, Guildford, 1995.
Los especialistas reconocen en la fase actual de investigación y de
conocimientos sobre el tema que la mayor parte de los trastornos
sufridos como consecuencia de la hora de verano son de corta duración
y no representan un riesgo para la salud por su clara reversibilidad,
aunque tienen en cuenta los múltiples efectos posibles de la hora de
verano, la mayor parte de los cuales están relacionados con las
dificultades de adaptación del cuerpo humano.

#34 De: "YANCHE" <llum@...>
Fecha: Vie, 25 de Oct, 2002 1:33 pm
Asunto: Depresión y HIV
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A todos los afectados: enfermos, familiares, médicos, terapeutas y
asociaciones, relacionados con depresión y HIV

YANCHE, S.L. fabricantes de aparatos de iluminación domobiotica y
terapéutica, con el  objetivo de encontrar el bienestar y calidad de
vida.
Presentamos el emisor de luz OSAL-LUM para LUMINOTERAPIA a personas
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formularnos.
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Información recogida de Internet.

Depresión y HIV
Una Perspectiva de Intervención sobre una Compleja Relación
Geoffry W. McEnany, RN, PhD, CS; Anne M. Hughes, RN, MN, CS, OCN; y
Kathryn A. Lee, RN, PhD.
Una depresión clínica puede agotar los recursos fisiológicos y
psicológicos de las personas con la enfermedad del VIH, que sufren ya
el reto de una enfermedad que amenaza su vida y la carga de su
tratamiento. La depresión puede ocurrir como una enfermedad crónica
comórbida que precede a la infección por VIH, o como síntomas
depresivos que pueden aparecer en cualquier momento del curso de la
enfermedad. Con frecuencia los profesionales de la salud asumen que
la depresión es una reacción normal a la infección, al progreso de la
enfermedad o al estigma asociado a la misma. En consecuencia, la
gravedad de la depresión puede pasar por alto ante las múltiples
demandas de una enfermedad como la infección por VIH. Aún sin
reconocerse ni tratarse, la depresión causa importante sufrimiento y
deterioro funcional, y afecta negativamente a la calidad de vida.
Capaldini escribe, "Incluso cuando la depresión es una secuela de una
enfermedad multisistémica, que amenaza la vida, como el SIDA o el
cáncer, puede ser efectivamente diagnosticada y tratada". Tasas más
elevadas de depresión en comunidades de riesgo de VIH, como los
homosexuales o los consumidores de drogas intravenosas, pueden
resultar en conductas sexuales no seguras, en comportamiento no
seguro en el uso de las jeringuillas lo cual aumenta el riesgo de la
transmisión de VIH. Estudios recientes han descrito el papel que
juega la depresión en la progresión de la enfermedad por VIH.
Las tasas de prevalencia de depresión en personas con infección por
VIH se han estimado entre 5% y 10% versus 2.3% en los varones y 4.5%
en las mujeres, en los países industrializados de occidente. En los
pacientes hospitalizados con la enfermedad del VIH, la tasa de
prevalencia de depresión puede aumentar hasta el 40%. Entre los
varones homosexuales seropositivos al VIH, la tasa de depresión
probablemente se sitúa entre 10% y 25%, según los resultados
obtenidos de estudios longitudinales.
Entre las personas que han recibido el diagnóstico, es común que
aparezca fatiga, trastornos del sueño, cambios en el apetito y estado
de ánimo deprimido. La presencia de estos síntomas hace que sea más
difícil diagnosticar la depresión. Entre los sujetos infectados por
VIH se han descrito tasas elevadas de depresión clínica. Belkin y
col. hallaron que los sujetos con VIH y depresión tenían mayor riesgo
de ideas suicidas y de intentos de suicidio. Los trabajos de Ostrow y
col.han indicado que los síntomas físicos relacionados con el VIH son
importantes predictores de la depresión, incluso más que la fase de
la enfermedad por VIH. Ante estos datos, es crítico disponer de una
herramienta adecuada para la evaluación de la depresión en aquellas
personas diagnosticadas con VIH.
La depresión puede ser una respuesta normal o más gravemente, un
estado de enfermedad en una persona que se encara a factores de
estrés psicosocial o relacionados con la enfermedad. Muchos factores
pueden ayudar a distinguir la depresión como respuesta normal del
estado depresivo patológico. Dichos factores incluyen la duración y
gravedad de los síntomas. Por ejemplo, el Manual Diagnóstico y
Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV) indica que para
tratarse de un trastorno depresivo mayor debe haber un periodo de por
lo menos dos semanas de duración, de estado de ánimo deprimido o
pérdida de interés y de la capacidad para el placer en casi todas las
actividades. En los niños y adolescentes, la manifestación de los
síntomas puede ser algo distinta, el estado de ánimo puede ser
irritable en lugar de triste. Además de los síntomas mayores que
acabamos de citar, deben darse por lo menos cuatro otros síntomas,
incluyendo trastornos del sueño, actividad psicomotora, peso,
apetito, o fatiga, sentimientos de inutilidad o culpa, dificultad
para concentrarse, indecisión o pensamientos recurrentes de muerte,
ideas suicidas recurrentes. Evidentemente, el curso de la depresión
debe examinarse minuciosamente en un contexto de entrevista clínica
para determinar si es una respuesta normal o una enfermedad.
Una persona que sufre un trastorno depresivo diagnosticado,
experimenta síntomas dolorosos como estado de ánimo deprimido, poca
energía, trastornos del sueño, pérdida de interés por las actividades
cotidianas y anhedonia. Además, la enfermedad depresiva tiene un
impacto sobre el sistema endocrino, que se demuestra en síntomas como
la disminución de la líbido, cambios de peso, estreñimiento,
trastornos del sueño, y posibles irregularidades de la menstruación
(51,90,91). Estos cambios demuestran que como cualquier otra
enfermedad, la depresión puede afectar a cualquier subsistema físico.
Un cambio en la dimensión de un sistema reverbera en el sistema
completo, y los humanos no estamos exentos de las leyes físicas o de
la naturaleza. En este artículo, cuando se habla de depresión se
refiere a la depresión mayor definida en el DSM-IV (2). Siguiendo esa
definición, los autores reconocen este tipo de depresión como un
estado de enfermedad psicobiológica que en personas que están
afrontando las consecuencias de la infección por VIH es un importante
reto clínico.
El sistema inmunológico y el cerebro son dos importantes vehículos
mediante los cuales las personas se relacionan con el entorno (79).
El estrés persistente puede comprometer las funciones inmunológicas,
conllevando cambios potenciales tanto del humor como de la inmunidad
celular (4). La investigación existente indica que existe una
importante relación entre el estrés y la inmunosupresión (100) en los
sujetos sin VIH.
En las personas diagnosticadas de VIH, la depresión produce profundos
efectos. Al recibir el diagnóstico de seroconversión VIH aumenta el
riesgo de desarrollar depresión mayor, trastornos de ansiedad y
trastornos del deseo sexual (11). Sin embargo, en estas personas
diagnosticadas con VIH existen indicaciones de que ciertos tipos de
depresión pueden predecir un declive más rápido del recuento de
linfocitos CD4(12). Otros investigadores han sugerido una fuerte
conexión entre la frecuencia de los síntomas físicos y los depresivos
(7). Estos hallazgos indican que en las personas con VIH, la
depresión es una condición comórbida potencialmente peligrosa que
probablemente puede acelerar el curso de la enfermedad de VIH. Se
requiere una intervención a este nivel.
Es útil examinar la depresión en VIH utilizando el marco de los
cambios biológicos que se evidencian en la enfermedad depresiva. Son
críticos los ritmos circadianos -especialmente los patrones de sueño
y vigilia -, regulación de la temperatura corporal y cambios
concurrentes de la función neuroquímica del sistema nervioso central,
que median la regulación del humor y los estados de energía y fatiga.
Ciertamente, la regulación neuroquímica es fundamental para todas las
dimensiones del funcionamiento fisiológico y está sujeta a los
propios subconjuntos de ritmos biológicos. Por ejemplo, la
neuroquímica implicada en la alerta y los estados de vigilia no es
necesariamente la misma neuroquímica implicada en el sueño. Sin
embargo, los detalles de alguno de estos ritmos neuroquímicos puede
que no sean pertinentes a la discusión de este artículo. El propósito
de discutir este marco es promover una comprensión más completa de la
depresión, que incluye un reconocimiento de la biología de la
depresión así como de la experiencia vivida. Al hacerlo, el lector
empieza a darse cuenta de que conocer lo que ocurre a nivel
fisiológico en la depresión ayuda a explicar los síntomas y las
conductas que muestra una persona deprimida. A partir de esta
discusión se propone una síntesis inicial de las conexiones entre los
síntomas depresivos y los comúnmente observados en la enfermedad por
VIH. Para los clínicos que trabajan con personas diagnosticadas de
enfermedad VIH, diagnosticar e intervenir adecuadamente supone un
reto importante, debido a la complejidad de la manifestación de los
síntomas en personas que sufren tanto depresión como VIH.
Los componentes del marco que aquí se presentan incluyen ritmos
biológicos (sueño y temperatura corporal) y estado de ánimo
(concretamente la base neuroquímica de la conducta relacionada con el
estado de ánimo). Los autores reconocen que este marco se aparta de
la perspectiva tradicional o psicodinámica de la depresión. La
información sobre depresión que aquí se presenta refleja los cambios
en la comprensión de la misma, como reflejan los nuevos conocimientos
procedentes de campos científicos como las neurociéncias,
concretamente la psicobiología y la cronobiología, así como la
psiquiatría biológica. La intención de los autores al presentar una
perspectiva innovadora de la depresión es facilitar y enriquecer la
comprensión de la misma desde un punto de vista más integrado. Este
nuevo conocimiento enriquece la comprensión de la depresión, que a su
vez, facilita una mayor precisión en la evaluación e intensifica la
eficacia de las estrategias de intervención (52, 56, 58).
El objetivo de este artículo es triple: (1) discutir las perspectivas
actuales de la depresión como condición psicobiológica, que en el
caso de la depresión mayor constituye auténticamente un estado de
enfermedad; (2) explorar la compleja relación entre las enfermedades
VIH y depresión; y (3) exponer cómo este nuevo conocimiento puede ser
útil para facilitar la evaluación y la intervención en aquellas
personas diagnosticadas de enfermedad VIH y depresión concurrente. Al
alcanzar estos tres objetivos, los clínicos ganan una perspectiva más
amplia de la depresión y el VIH.
LA NUEVA VISIÓN DE LA DEPRESIÓN
La depresión comprende una constelación de trastornos del estado de
ánimo cuyas dimensiones conceptuales y psicobiológicas se han
descrito con mayor precisión y se han comprendido mejor en los
últimos 20 años (40). Lo que ha disparado esta nueva comprensión de
varias dimensiones del estado de ánimo es la revolución científica en
curso, concretamente en psiquiatría y las neurociencias. Esta
revolución sigue desafiando las teorías, perspectivas y creencias
mantenidas tradicionalmente sobre la conducta humana y se evidencia
en nuevas directrices de investigación, práctica clínica y docencia.
Por ejemplo, en el pasado, algunos contemplaban la experiencia
psicológica como un fenómeno de la mente y no tanto del cerebro.
Muchas de las estrategias utilizadas para tratar los problemas de la
mente a menudo eran de naturaleza psicológica y se implementaban como
si las tácticas psicológicas estuvieran divorciadas de los procesos
biológicos (57, 58). Dicha dicotomía destacaba la anciana separación
dual mente/cerebro/cuerpo.
Los abordajes duales o fragmentados para comprender a las personas
reflejan un entrenamiento clínico y una conceptualización cultural
occidental sobre cómo funciona el ser humano. Tradicionalmente, las
perspectivas científicas reducían a la persona en partes, con el
propósito de aprender. Aunque se han comprendido las partes, se ha
fracasado en la reintegración conceptual de los componentes para
facilitar la comprensión de la globalidad (57). Esto es
particularmente cierto en el estudio de, y en los abordajes clínicos
de, lo que tradicionalmente se ha referido como las enfermedades
mentales.
Goodman (33) señala que un significativo factor contribuyente de esta
fragmentación es el lenguaje. Los conceptos y las palabras que
describan claramente las interconexiones de la mente y el cuerpo son
pocas, si es que existen, en las vías de pensamiento de Occidente. La
inadecuación del lenguaje y las limitaciones de la pedagogía clínica
algunas veces dejan al clínico en una perplejidad no resuelta sobre
cómo reducir las tendencias dualísticas en la práctica clínica. En la
depresión mayor, las influencias dualísticas son todavía comunes en
las discusiones sobre si deben utilizarse las medicaciones
antidepresivaso si el tratamiento debería limitarse apsicoterapia.
También es dualístico clasificar la depresión mayor como reactiva (es
decir, consecuencia de la exposición a circunstancias estresantes)
versus endógena (es decir, basada en alguna disfunción orgánica o
física). Estas etiquetas y el pensamiento clínico subyacente al uso
demuestran que la separación mente/cuerpo aún está viva actualmente.
Muchos clínicos pueden creer todavía que si una depresión mayor es
reactiva, entonces probablemente no es biológica y por lo tanto las
medicaciones son inadecuadas e ineficaces. A la inversa, la depresión
endógena por su naturaleza y gravedad implica alteraciones en la
biología del estado de ánimo. Consideremos la depresión asociada a la
enfermedad VIH: la depresión ¿es una reacción al recibir el
diagnóstico y conocer el curso de la enfermedad? o ¿en los sujetos
con VIH la depresión es el resultado del deterioro de las zonas
cerebrales relacionadas con el estado de ánimo? ¿En las personas
predispuestas a la depresión, el estrés de sufrir la enfermedad VIH
es suficiente para precipitar el estado patológico depresivo y por lo
tanto las enfermedades VIH y depresión son un caso de condiciones de
diagnóstico dual?. Es importante formularnos estas preguntas si
queremos comprender la depresión y sus conductas relacionadas en
aquellas personas diagnosticadas de enfermedad VIH.
La imagen conceptual de la depresión está cambiando como resultado de
los avances que se discuten aquí, y que son ejemplos convincentes de
cómo estos cambios se reflejan en la nomenclatura diagnóstica así
como en la evaluación y las estrategias de intervención. El DSM-IV
(2) lista los criterios diagnósticos de varios tipos de depresión. Se
incluyen varias variantes diagnósticas de la enfermedad depresiva,
como el trastorno depresivo mayor, el trastorno distímico, el
trastorno bipolar I, el trastorno bipolar II, el trastorno
ciclotímico, el trastorno del estado de ánimo debido a un trastorno
médico global o el trastorno del estado de ánimo inducido por
sustancias. El cuadro de texto describe los diversos descriptivos de
estas enfermedades depresivas.
En el DSM-IV, (2) se identifican tres subtipos de trastornos del
estado de ánimo en relación al curso de la enfermedad, y dos de ellos
son nuevos (29). Estos tres subtipos son el patrón estacional, el
cíclico rápido y la depresión postparto. En el primer subtipo, la
depresión sobreviene cuando los días se acortan en invierno y
disminuye la disponibilidad de luz natural. El segundo tipo se
caracteriza por una persona que alterna entre periodos de depresión y
manía o manía de bajo grado, denominada hipomanía. El último subtipo
se identifica como la depresión que aparece tras la experiencia del
parto en algunas mujeres. No está claro cómo estas características se
aplican en el curso de la enfermedad depresiva sufrida por los
sujetos con enfermedad VIH. Por ejemplo, si un sujeto está
predispuesto a desarrollar la depresión estacional (es decir, la
invernal) en ausencia de VIH, ¿tiene la misma probabilidad de
experimentar el mismo patrón depresivo durante el curso de su batalla
con la enfermedad VIH? ¿o el patrón cambia en presencia de VIH?. De
modo similar, si las personas experimentan depresión estacional y se
utiliza fototerapia (terapia de luz) para aliviar con éxito los
síntomas depresivos relacionados con la estación, ¿obtendrá la
fototerapia los mismos efectos en presencia de la enfermedad
relacionada con el VIH? A la inversa, ¿precipita el VIH la emergencia
de patrones particulares de enfermedad depresiva? Las respuestas a
estas preguntas son confusas y requieren una investigación más a
fondo.
El diagnóstico y tratamiento de la depresión en personas con VIH es
problemático. Los signos y síntomas depresivos, previamente
mencionados, que se indican en el DSM-IV(2) pueden ser signos y
síntomas constitutivos de la infección por VIH y de las infecciones
oportunistas, o de una patología asociada al VIH. Además, según la
base psicobiológica de la depresión previamente descrita, ante la
degeneración del tejido neuronal cerebral común en la enfermedad VIH
es difícil establecer un diagnóstico preciso.
En varias áreas se han producido avances científicos en la
comprensión de la depresión: la neurofisiología, particularmente en
el campo de los mecanismos de neurotransmisores y receptores (73), la
neuroendocrinología, incluyendo la disfunción de las hormonas
tiroideas (34,80), cortisol (84) , melatonina (77, 87) y otras; la
genética molecular (27); y la influencia de los ritmos circadianos
como constructo cuya influencia afecta todas las áreas que acabamos
de mencionar (36, 99). Estos avances han contribuido a la noción de
que la depresión es una condición con disfunción concomitante de los
ritmos circadianos. Las manifestaciones de la disfunción de los
ritmos circadianos incluyen los trastornos del sueño y del deseo
sexual o de ingesta, así como cambios en los niveles de energía,
fatiga y capacidad de pensar con claridad. Muchas, sino todas, de
estas áreas de ritmicidad circadiana se alteran en el curso de un
episodio depresivo y tienen la base de su alteración en el
funcionamiento fisiológico. Los autores opinan que la experiencia de
depresión tiene trastornos concurrentes del ritmo biológico, quizás
incluso antes de que el sujeto etiquete la experiencia como
depresión. Si es este el caso, entonces los síntomas prodrómicos de
trastornos del sueño y fatiga son en verdad una dimensión de la
experiencia global de depresión pero probablemente no se reconocen
como tal. La falta de reconocimiento de estos signos tempranos
probablemente demora la evaluación y la intervención. Que la falta de
aliento todavía no se etiquete como fallo cardíaco congestivo no
significa que la experiencia no sea una disfunción cardíaca. Este
ejemplo pone de relieve la línea de razonamiento que reconoce las
similitudes entre la patogénesis de la depresión como no distinta a
cualquier otra enfermedad.
En la depresión, muchos ritmos sufren alteraciones. Dado que el
cuerpo funciona como un sistema dentro de un entorno, es razonable
que si un elemento del sistema sufre un cambio, este cambio se
evidenciará a lo largo de todo el sistema. Dado que la depresión y
las alteraciones de los ritmos son experiencias inseparables, hay
algunos ritmos impactan más significativamente la experiencia del
sujeto. Dichos ritmos incluyen el dormir, la temperatura, y la
secreción hormonal bioaminérgica (99). A continuación se discuten
estos tres ritmos desde la perspectiva de la patogénesis subyacente
en la depresión y se presentan los rasgos clínicos.
Descripción de los Tipos de Trastornos DepresivosDepresión
MayorEstado de ánimo depresivo o pérdida de interés durante un
período mínimo de 2 semanas de duración que se acompaña de cuatro o
más de los otros síntomas de depresión. Puede haber o no remisión
completa de los síntomas entre episodios.Trastorno DistímicoEstado de
ánimo depresivo de menor gravedad que no cumple criterios de
depresión mayor pero está presente la mayor parte del día ,de la
mayoría de los días durante al menos 2 años. Trastorno Bipolar
Episodios intermitentes de depresión mayor interrumpidos por uno o
más episodios maníacos; algunas veces están presentes los síntomas de
depresión y manía como una presentación clínica mixta.Trastorno
Bipolar IIParecido al trastorno bipolar I en cuanto que episodios
intermitentes de depresión interrumpidos por uno o más periodos de
hipomanía (manía de menor gravedad).Trastorno CiclotímicoPeriodos de
hipomanía y depresión de menor gravedad que el trastorno depresivo
mayor que ocurren repetidamente durante al menos dos años.Trastorno
del Estado de Animo debido a la Condición de Enfermedad
MédicaAlteración persistente y prominente del estado de ánimo que se
considera el resultado directo de anormalidades fisiológicas de un
trastorno médico general determinado.Trastorno del Estado de Animo
Inducido por SustanciasAlteración persistente y prominente del estado
de ánimo que se considera consecuencia directa de abuso de
sustancias, medicaciones, exposición a toxinas u otros tratamientos
antidepresivos.
De la Asociación psiquiátrica americana: Manual diagnostico y
estadístico de los trastornos mentales, cuarta edición (DSM-IV).
Washington, DC. American Psychological Association, 1994; con permiso
del autor
RITMOS BIOLÓGICOS
Ritmos Internos
Los ritmos biológicos en la depresión han sido el objeto de
importantes investigaciones, empezando con tempranos intentos
científicos por comprender la naturaleza del ritmo y su aplicación en
la experiencia humana (20). Casi todas las funciones del cuerpo
humano operan según ritmos(45). Algunos de los ritmos ocurren en
segundos, mientras otros ocurren durante el curso de un día, un mes o
un año. Los ritmos internos ocurren en el contexto de los ritmos
ambientales. La experiencia de bienestar en parte depende de lo bien
que los ritmos internos del sujeto funcionan entre ellos y de cómo
encuadran e interactúan con los ritmos externos o ambientales. En la
práctica clínica abundan los ejemplos de irregularidades de los
ritmos, es decir, ritmos que no funcionan a la par, y son también
evidentes en las enfermedades o en los síndromes prodrómicos de las
mismas(30). Las dificultades para dormir, concretamente la
incapacidad para dormir o mantenerse despierto o despertarse por la
mañana, a menudo reflejan una etiología de alteraciones rítmicas
(53). La fatiga (48) y la energía a menudo ponen en evidencia
variaciones rítmicas diurnas en las enfermedades depresivas, pero
frecuentemente no se diferencian unas de otras, por lo que se
complica la cuestión de la identificación y el manejo de los
síntomas. La &#8216;puesta de sol&#8217;, una forma de delirio nocturno, es=
  un
ejemplo de alteración rítmica en personas diagnosticadas de demencia
o de aquellos que son desconectados de las señales indicativas del
día y la noche. Este es el caso de la &#8216;psicosis ICU&#8217;, otra form=
a de
delirio (39). Más recientemente, se ha prestado mucha atención a la
experiencia de personas que se deprimen en los meses más oscuros del
año. Esta condición, comúnmente denominada trastorno afectivo
estacional, se cree que es el resultado del ambiente exterior
(oscuridad) sobre el funcionamiento de los ritmos endocrinos internos
del individuo, concretamente el de la melatonina(87). La melatonina
es una hormona producida y secretada en la oscuridad por la glándula
pineal cada noche en los humanos. Juega un papel en la somnolencia y
el sueño; en los sujetos diagnosticados de depresión se han detectado
cambios en la secreción de melatonina(64), junto a los de temperatura
corporal, la prolactina, y los ritmos de cortisol.
Ritmos Ambientales
El ambiente juega un papel crítico manteniendo los relojes corporales
sincronizados y permitiendo que las personas funciones fácilmente en
un mundo de día y  noche. La presencia de la luz es crítica para
mantener la sincronía con un ambiente de luz y oscuridad (62), y
dicho mecanismo es el resultado de la capacidad funcional de recibir
luz a través de los ojos. La luz (es decir, el espectro de la luz
solar, no la luz eléctrica) restablece el reloj corporal cada día y
la ausencia de dicha luz o la falta de exposición a cantidades
suficientes de la misma provoca fluctuaciones del reloj corporal(78).
La experiencia resultante puede ser similar a la del trabajador con
cambios de turno diurno-nocturno o a la del viajero rápido cuyo reloj
está fuera del ambiente día-noche. Algunos investigadores (91) creen
que esta falta de exposición a la luz diaria es un factor
contribuyente en el empeoramiento de la agitación y la deterioración
del sueño que presentan las personas diagnosticadas con ciertos tipos
de demencias.
El mecanismo propuesto de la influencia de la luz sobre el reloj
corporal implica la retina y el hipotálamo. La luz llega a la retina
y su influencia viaja a lo largo de un recorrido neurológico conocido
como la proyección retino-hipotalámica, y alcanza el marcapasos
principal del cuerpo humano, conocido como el núcleo supraquiasmático
del hipotálamo(60). Mediante recorridos fisiológicos, este estímulo
luminoso llega a otros ritmos biológicos, facilitando la actividad
durante el día y el sueño durante la noche. Así es como las personas
se convierten en inseparables de su entorno. La luz es el más
poderoso de los cronómetros ambientales, denominado Zeitgebers (el
espíritu del tiempo), sobre el reloj o sistema temporal corporal.
Otros Zeitgebers incluyen el horario de comidas y los patrones de
ingesta(10), es estado de activación y las señales sociales(58). Este
proceso de adaptación a un ambiente de luz y oscuridad se conoce como
el arrastre ambiental (59). Al apartar a una persona del ambiente día-
noche, como en el caso de los viajeros de submarino, los astronautas,
o de los apartados de las señales ambientales diurnas durante un
tiempo, algunos ritmos siguen siendo evidentes, como el hambre, la
actividad y el sueño, pero no están sincronizados con los
acontecimientos del entorno de día-noche. Estos ritmos se denominan
ritmos de funcionamiento libre o anárquicos (57). Regestein y Monk
(78) señalan que la mayoría de los humanos tiene ritmos de
funcionamiento libre de más de 24 horas, y en ausencia de Zeitgebers,
dichos ritmos producen horarios de acostarse y levantarse más tarde.
La luz diurna natural y otras conductas regulares restablecen estos
ritmos y los mantienen sincronizados con el horario día-noche de 24
horas. Las enfermeras que cambian de turno de trabajo notan los
efectos de estos ritmos de funcionamiento libre cuando intentan comer
a las 3 a.m. A pesar de no haber comido durante horas, muchas de
estas enfermeras sienten poco apetito durante la madrugada. Si los
cambios se evidencian en los ritmos biológicos del sueño, la
actividad, el apetito o el estado de ánimo, está claro que existe una
fuerte base rítmica de la experiencia. Existen causas normales que
provocan cambios de estos ritmos biológicos y dificultades en su
funcionamiento (por ejemplo, cambio de turno laboral o viajes a
través de zonas horarias). Además, existen más causas patológicas de
cambio en los ritmos biológicos, y éstas a menudo se evidencian en la
manifestación de los síntomas de las personas diagnosticadas de
enfermedades como la depresión y la VIH.
Configuraciones y Formas Rítmicas
Aunque un ritmo biológico (por ejemplo la temperatura) puede tener un
patrón temporal distinto de otro (p.e. el cortisol), los ritmos
biológicos tienen varias cosas en común. Todos ellos tienen una
periodicidad, con uno o más picos (denominada acrofase) y un punto
bajo (denominado nadir) a lo largo de su duración. La distancia entre
el pico alto y el bajo es importante y se denomina amplitud del
ritmo. Otro rasgo común de los ritmos es su media o mesor, otra
característica importante que fluctúa con la enfermedad(49). La
figura 1 ilustra gráficamente estos rasgos. Normalmente, los ritmos
están sincronizados, es decir, funcionan en armonía. Un
cambio &#8216;normal&#8217; de ritmo se distingue de un cambio basado en la=

enfermedad en al menos dos aspectos. En primer lugar, el cambio
normal de ritmo no se basa en la patofisiología y vuelve a su patrón
ordinario con relativa rapidez. Por ejemplo, una enfermera que
normalmente trabaja durante el día pero trabaja cuatro noches
seguidas vuelve a su ritmo normal sin demasiada dificultad. En
segundo lugar, las alteraciones rítmicas por enfermedad no presentan
la flexibilidad descrita en el ejemplo de la enfermera con cambio
nocturno. Cambiar los ritmos alterados hasta el patrón típico es
mucho más difícil en los estados de enfermedad. La mayoría de
personas se vuelven muy conscientes de los ritmos que no funcionan en
sincronía. En la enfermedad, muchos ritmos cambian o se
desincronizan, y dichos cambios se evidencian en la constelaciones de
síntomas (31).Estos grupos de síntomas que implican el sueño, la
temperatura y la emoción negativa pueden variar considerablemente
entre mujeres y hombres. En la depresión, dichas diferencias por
sexos son críticas para comprender la variabilidad de los síntomas
entre mujeres y hombres. Además, ante las diferencias de ritmos
normales entre mujeres y hombres, podemos postular fácilmente que la
eficacia de la intervención puede variar en la depresión.

DEPRESIÓN Y RITMO DE SUEÑO
Tipos de Sueño
La alteración del sueño es probablemente uno de los signos de
depresión más temprano. Varios factores pueden alterar o modificar la
distribución de las fases del sueño, incluyendo la edad (37, 83),
antecedentes de trastornos del sueño (15), interrupción de los ritmos
circadianos (20), temperatura corporal (9,99), ciclo menstrual
(51,94), ingestión de drogas(20) y enfermedad (62), incluyendo el VIH
(21).
Durante el periodo total de sueño dos tipos de sueño se alternan
rítmicamente: el sueño de movimientos rápidos de los ojos (REM) y el
sueño de ondas lentas (SOL) o sin movimientos rápidos de los ojos (no-
REM). El sueño REM se considera un sueño activo. Durante el sueño
REM, la persona permanece generalmente inmóvil, con parálisis de los
grandes músculos. De modo característico, los ojos se mueven hacia
delante y atrás. La mayoría de sueños ocurren durante el sueño REM.
El sueño REM se considera importante para mantener el funcionamiento
óptimo de los receptores cerebrales de norepinefrina, conllevando la
capacidad de la atención sostenida durante el estado de vigilia (95).
El otro tipo de sueño, el no-REM, consta de cuatro etapas, las fases
1 y 2 indican un sueño menos profundo y las fases 3 y 4 un sueño
profundo. Durante el sueño no-REM se producen pocos sueños. A lo
largo de la noche, se van alternando ciclos REM y no-REM produciendo
lo que se denomina la arquitectura típica de sueño. Normalmente, los
ciclos no-REM y REM oscilan entre los 70 y 110 minutos de duración,
pero la media es de 90 minutos. La primera aparición de sueño REM
(latencia de REM) se produce aproximadamente 90 minutos después de
dormirse. El primer sueño nocturno es típicamente no-REM,
concretamente de fases 3 y 4, pero a medida que avanza la noche, los
periodos de sueño REM pueden durar 60 minutos o más y se va
entremezclando con el sueño no-REM a lo largo de casi toda la noche
(62). El patrón normal se modula por la temperatura corporal, y las
alteraciones de los patrones de sueño se hacen más evidentes cuando
los ritmos de temperatura se alteran.
Sueño y Temperatura: Experiencias Inseparables
Normalmente, la temperatura corporal es más elevada durante el día y
más baja por la noche. La temperatura más caliente diurna corresponde
a tener energía, sentirse alerta, y tener capacidad para
concentrarse. La temperatura más fría nocturna corresponde a sueño
profundo. El hecho de que exista un punto bajo en el ritmo circadiano
de temperatura durante el sueño es muy importante para el fácil
desarrollo de la arquitectura del sueño y para la vivencia de
descanso. En muchas enfermedades, las amplitudes del ritmo de
temperatura se allanan, produciendo un pico más bajo y un nadir más
elevado (Fig. 2). Por ejemplo, en ciertas formas de depresión, el
aplanamiento del ritmo de energía se evidencia en la temperatura
corporal (101), la temperatura corporal es más baja durante el día y
más elevada por la noche, en comparación a los ritmos normales de
temperatura. Cuando la amplitud disminuye, las conductas resultantes
son obvias: fatiga, baja energía, dificultad para concentrarse
durante el día y alteraciones del sueño durante la noche. En personas
diagnosticadas de enfermedad VIH, los ritmos de temperatura pueden
alterarse todavía más, como se manifiesta en los sudores nocturnos.
La presencia de sudores nocturnos representa inestabilidad de la
temperatura, junto a las alteraciones del patrón de sueño y la
presencia de fatiga diurna.

La mayoría de las personas son conscientes de sus ritmos corporales
normales. Las que son de tipo matutino, que tiene mucha energía al
levantarse y en las primeras horas del día, también tienen
temperaturas corporales más elevadas, correspondientes a los periodos
de energía más elevada. Por el contrario, las que son de tipo
nocturno, a las que les cuesta mucho levantarse por la mañana pero se
mantienen enérgicos por la noche, a menudo tienen el pico de
temperatura corporal a una hora más tardía del día (9). En ambos
ejemplos de tipo matutino o nocturno, conocidos como cronotipos, el
sueño se produce cuando la temperatura corporal desciende y el
sentimiento de energía ocurre cuando la temperatura se eleva.
Temperaturas más frías por la mañana corresponden con dificultad para
levantarse y activarse, y temperaturas más cálidas nocturnas
coinciden con la dificultad para dormir. La figura 3 muestra estas
diferencias. Además, el ritmo de la temperatura fluctúa en las
mujeres que están ovulando o en las perimenopáusicas.
La temperatura varia dentro del periodo de sueño y el sueño se ve
influido a su vez por la temperatura ambiental, de la habitación. Con
temperaturas ambientales cálidas, los investigadores han detectado
reducciones del REM y de las fases 3 y 4 del no-REM (sueño profundo,
restaurador), mientras con temperaturas ambientales frías se provoca
más tiempo de vigilia, más tiempo de movimiento, periodos de sueño
más largos, disminución del sueño REM y de la fase 2 del no-REM
(sueño ligero) (43,93).

Examinar el sueño en los sujetos con VIH y depresión es una tarea
compleja. El sueño está afectado por las dimensiones psicobiológicas
tanto de la enfermedad VIH como de la depresión. Norman y Cohn (67)
describen varias tendencias notables en su estudio de la arquitectura
del sueño en los  sujetos con infección VIH. En primer lugar, las
personas con VIH tienen un sueño menos eficaz, caracterizado por
despertares más frecuentes durante el periodo de sueño o la noche. En
segundo lugar, en estas personas se observa una tendencia a que
aparezcan más fases de sueño profundo   no-REM en un punto inusual
del periodo de sueño. Norman y Cohn (68) cuestionan si estos cambios
del sueño reflejan cambios tempranos del sistema nervioso central y
especulan sobre la posibilidad de que estos cambios sean indicativos
de la respuesta al tratamiento, de la progresión de la enfermedad o
de ambas cosas. Está claro que se necesitan más trabajos de
investigación para comprender mejor los efectos de la depresión y la
infección por VIH en el curso del sueño de los afectados y alguno de
este trabajo está por empezar (21). Provisionalmente, sin embargo,
datos como los presentados por Norman y sus colaboradores (67,68)
indican direcciones potenciales de investigación y las implicaciones
sobre la práctica clínica.
Cambios del Sueño en la Depresión
Los patrones del sueño en las personas que sufren depresión se pueden
diferenciar del patrón típico de sueño. Aproximadamente el 90% de
personas diagnosticadas de trastorno depresivo mayor, tienen alguna
alteración del sueño verificada por electroencefalografía (82). Entre
las alteraciones reveladas por este método se encuentran: la
reducción de la profundidad del sueño, del sueño reparador; sueño de
menor rendimiento o de menor eficacia, con despertares pasajeros
conocidos como activación parcial, subconsciente y el cambio del
patrón de sueño REM. Concretamente, el sueño REM normalmente ocurre
mucho antes durante la noche de lo observado en las personas sin
depresión. Un sueño más fragmentado y menos eficaz a menudo produce
en la persona la sensación de no haber descansado y de estar fatigado
durante el día siguiente (13).
En la depresión, pueden ocurrir varios cambios de ritmo que incluyen
cambios en la temperatura central corporal, aumentando o disminuyendo
en momentos del reloj circadiano de aproximadamente 24 horas que son
incongruentes con los patrones normales de descanso y actividad. Las
enfermeras notan las conductas correspondientes a estos cambios de
ritmo de la temperatura, pero no los reconocen como producto de una
alteración del ritmo. En las personas cuya temperatura aumenta y
disminuye demasiado temprano durante el día, es de esperar que se
despierten temprano por la mañana y que se acuesten pronto. Dicha
persona se despierta a las 3:00 de la mañana y no puede volver a
dormirse porque su cuerpo empieza a calentarse, siendo una
temperatura elevada incompatible con el sueño. De modo similar, esta
persona siente sueño a una hora temprana de la noche porque su
temperatura se enfría demasiado pronto en su reloj corporal.
Técnicamente este fenómeno se conoce como un avance de la fase en el
reloj corporal por medio del cual el ritmo de temperatura avanza su
pico y su nadir a momentos más y más tempranos en el reloj (20).
En el caso de la persona a la que le cuesta acostarse y levantarse
por la mañana, se da un retraso de la fase del rimo, es decir, el
pico y el nadir de temperatura se retrasa en momentos cada vez más
tardíos del reloj corporal (86). El retraso de la fase en un ritmo se
muestra de modo parecido a la configuración de una persona con
cronotipo nocturno. La principal diferencia es que la persona que
normalmente es de tipo nocturno se ha adaptado a la estabilidad de la
energía de ritmo nocturno. En la depresión, sin embargo, una persona
que normalmente es de tipo matutino siente que su energía normal de
las primeras horas de la mañana es sustituida por pereza, lentitud,
inactividad, dificultad para levantarse a la hora habitual y
dificultad para funcionar en las primeras horas del día. En cambio,
dicha persona puede tener dificultades para irse a dormir a su hora
habitual, 9:30 de la noche, acostándose finalmente a las 12de la
noche. Por la mañana, esta misma persona lucha por levantarse a su
hora habitual, a las 5:50 de la mañana, y no se siente plenamente
alerta hasta las 10:00 de la mañana. Este es un ejemplo del retraso
de fase, un cambio en el ritmo impuesto como dimensión de una
enfermedad determinada que está conectada con el ritmo de temperatura
corporal.
Finalmente, la persona que padece una reducción severa del pico y el
nadir de sus ritmos puede sufrir lo peor de los dos casos. Porque no
llega a calentarse realmente durante el día, siente una gran falta de
energía y una gran fatiga, y al no enfriarse realmente durante la
noche, su sueño es fragmentado y no reparador.
Conductualmente, estos tres patrones demuestran las influencias de
los ritmos retrasados, que se manifiestan como dificultad para
iniciar y mantener el sueño durante la noche y fatiga diurna.
Comprender estos patrones rítmicos tiene importantes implicaciones
para la práctica clínica porque ayuda a explicar las dimensiones de
la dificultad para dormir y los patrones de fatiga comunes en las
personas con depresión y enfermedad por VIH.
LOS RITMOS NEUROQUÍMICOS DE LA DEPRESIÓN
La investigación reciente (85) sobre los mecanismos de los
antidepresivos ha proporcionado considerable información sobre los
mecanismos cerebrales implicados en la depresión. Hasta hace poco, la
explicación más extendida de la química de la depresión era la
hipótesis catecolaminérgica. Dicha hipótesis afirma que la depresión
resulta de un déficit funcional de la norepinefrina en ciertos puntos
cerebrales (32). Muchas hipótesis nuevas especulan que en la
depresión hay una disfunción de más de uno de los principales agentes
neuroquímicos como la serotonina, la histamina, la acetilcolina, el
ácido gamma aminobutírico y la dopamina, cada uno de los cuales está
implicado en la regulación de los estados anímicos, incluyendo los
síntomas depresivos (66). Actualmente los científicos se inclinan a
defender que la depresión no es el resultado de que uno de los
agentes químicos funciona inapropiadamente en el sistema nervioso
central. Existen abundantes pruebas que reconocen una disfunción
neuroquímica asociada a los estresores psicosociales fuertes y
persistentes (64). Post (73) aborda la traducción biológica de los
estresores en la neurología del trastorno recurrente del estado de
ánimo. Dicho autor defiende que a través del tiempo, los
acontecimientos estresantes pueden convertirse en la base biológica
de cambios en las estructuras genéticas, concretamente aquellas
involucradas en la neuroquímica de los trastornos del estado de ánimo
(73). De acuerdo con la hipótesis de la disregularización, el
reconocimiento y tratamiento tempranos de los trastornos depresivos
son críticos para prevenir el empeoramiento de la enfermedad
depresiva a lo largo del tiempo. Es importante detectar que estos
cambios químicos están directamente implicados no únicamente en el
sueño, las actividades de la vigilia y las capacidades cognitivas,
sino también en el estado de ánimo.
Elicitadores de Depresión en Personas con Infección por VIH o SIDA
Hay muchas razones para esperar que las capacidades individuales de
afrontamiento se distorsionan ante la presencia de la infección por
VIH (16, 18, 92). El modelo de diatesis del estrés (41) ha sido el
modelo utilizado originalmente para explicar la conexión entre los
estresores y la emergencia de síntomas en las personas diagnosticadas
de enfermedades psiquiátricas. Dicho modelo asume que cada individuo
tiene una vulnerabilidad o diatesis, y en presencia de un estresor lo
suficientemente intenso, emergen los síntomas. Para la persona
infectada por VIH, existen numerosos y multifacéticos estresores:
recibir el diagnóstico de seroconversión, las adaptaciones
potenciales de estilo de vida para maximizar el bienestar potencial,
el dolor y la adaptación a las potenciales pérdidas físicas.
Presumiblemente, este modelo puede aplicarse a cualquier enfermedad,
tanto si el trastorno primario es en alguna dimensión del sistema
nervioso central, como en el caso de los trastornos depresivos, como
si es en cualquier otro sistema fisiológico, como sería el asma, las
enfermedades autoinmunes o la artritis reumática. Por ejemplo, si
sometemos a cinco personas a una circunstancia estresante durante un
periodo de tiempo, emergerán algunos patrones de vulnerabilidad. Una
persona desarrollará úlcera péptida, otra cefalea migrañosa, dos
pueden afrontar la situación de manera adaptativa y una puede
deprimirse. Desde este punto de vista, las diferencias entre la
cefalea migrañosa, las úlceras y la depresión probablemente se basan
en vulnerabilidades genéticas que los sujetos han heredado y en cómo
dichas vulnerabilidades se expresan sintomáticamente. Reconocer dicha
vulnerabilidad como una faceta universal de todas las enfermedades
facilita la valoración de la enfermedad mental como no distinta de
cualquier otro tipo de enfermedad.
Dada la gravedad de los estresores que sufren las personas con
infección por VIH, es razonable esperar que emerja sintomatología
(42,98). El centro de los síntomas puede situarse en el dominio del
estado de ánimo y puede manifestarse como depresión.
Alternativamente, la depresión puede estar relacionada con lesiones
subyacentes del tejido neurológico o con complicaciones de la
infección por VIH. Ejemplos de dichas complicaciones incluyen la
encefalitis por toxoplasmosis, la meningitis criptococal o las
lesiones &#8216;ocupantes de espacio&#8217; cerebrales como el linfoma, los=

quistes de toxoplasmosis o el complejo de demencia por SIDA (14). Es
importante volver a la noción de la depresión como enfermedad
psicobiológica cuya base fisiológica reside en ciertas partes del
cerebro. Si una condición alternativa genera alteraciones en las
partes cerebrales responsables de la regulación emocional, entonces
es razonable esperar que ocurran alteraciones conductuales
relacionadas con la ruptura de los substratos fisiológicos.
Al examinar la asociación entre el estrés, la depresión y la
emergencia de los síntomas relacionados con la enfermedad, surgen
cuestiones sobre la relación entre los factores internos y externos
en las funciones inmunológicas. Weiss y sus colaboradores (102) han
abordado la acción recíproca fisiológica entre los acontecimientos
estresantes y las alteraciones del funcionamiento inmunológico. De
hecho, Weiss y sus colaboradores (102) abordan la disfunción
biológica de la depresión y destacan que el peso adicional de un
episodio depresivo puede ser la causa de dichas alteraciones de la
inmunidad. Ante esta especulación, son críticas las implicaciones
para las personas con enfermedad por VIH. En estos casos la depresión
se convierte en enfermedad comórbida a la enfermedad por VIH, que
puede potencialmente crear una combinación biológica que es
sinergética y que puede acelerar la progresión de ambas condiciones.
Depresión y Sistema Inmunológico
El nuevo campo de la psiconeuroinmunología se basa en la convicción
de que el cerebro y el sistema inmunológico son interactivos (8) y
que el estrés puede conducir a la inmunodepresión y a una mayor
susceptibilidad a las infecciones. Recíprocamente, algunos datos
avalan la noción de que en algunas personas, ese estrés conduce a un
estado de hiperactividad inmunológica. Este estado de inmunidad
hiperactiva se manifiesta mediante la activación de procesos
autoinmunes (97), en los que el cuerpo deja de ser capaz de
distinguirlos de una sustancia extraña o un antígeno. Ejemplos de
enfermedades autoinmunes incluyen el lupus eritematoso sistémico, la
artritis reumatoide y la colitis ulcerosa (100).
Existe documentación sobre la conexión entre anormalidades tiroideas
en muchas personas deprimidas, apuntando a otro puente biológico
entre la enfermedad relacionada con el estado de ánimo y las
alteraciones endocrinas e inmunológicas(65). La importancia de estos
cambios en las funciones endrocrinas e inmunes en la depresión
subraya interacción entre varias dimensiones del sistema humano y sus
respuestas a la infección, al estrés, y al desarrollo potencial de
enfermedades concurrentes. Las implicaciones de estas nuevas
directrices para la atención clínica parecen claras, especialmente en
el área de las intervenciones sobre los ritmos circadianos para
mitigar los efectos negativos de la infección por VIH en los ritmos
asociados al sueño y la depresión. Por ejemplo, las enfermeras a
menudo son conscientes de los cambios en el patrón del sueño de las
personas que cuidan. Una vez identificado el problema de la
alteración del patrón de sueño, pueden utilizarse varias
intervenciones tanto conductuales como farmacológicas para ayudar a
reducir los síntomas y facilitar el sueño profundo. Sin embargo la
precisión con que se aplican estas intervenciones varía ampliamente,
y por lo tanto la eficacia de la intervención puede desviarse de la
respuesta deseable. La razón de la respuesta divergente a una
intervención nos devuelve a la cuestión de la evaluación. ¿La
dificultad para dormirse se trata del mismo modo que la dificultad
para mantenerse dormido, o que el despertar temprano? Cada uno de
estos tres distintos problemas de sueño corresponde a diferentes
cambios en los ritmos biológicos y requiere diferentes estrategias de
intervención.
Al enmarcar los trastornos del sueño en una explicación fisiológica
los situamos fuera del dominio de una dimensión mal entendida de
cuidados médicos y los situamos en un patrón discernible cuya base
lógica y comprensible es la enfermedad. La intervención, tanto
farmacológica como no farmacológica, puede seleccionarse de manera
más racional. Por ejemplo, en el dominio de las intervenciones no
farmacológicas para los trastornos del patrón de sueño, el uso de
fototerapia (terapia de la luz) promete mucho en el cuidado y
tratamiento de las personas con trastornos del sueño (5). La
utilización de fototerapia por la mañana &#8216;avanza la fase&#8217; de lo=
s
ritmos y por lo tanto es apropiado para las personas con dificultades
para dormirse (retraso de fase). En otras palabras, la fototerapia
por la mañana anula el retraso de fase y permite que la persona se
duerma con mayor facilidad. A la inversa, utilizar fototerapia por la
noche &#8216;retrasa la fase&#8217; de los ritmos y es adecuado en el caso =
de las
personas cuyo trastorno del sueño se caracteriza por un despertar
matutino muy temprano (78). El ejemplo de la fototerapia como
modalidad de tratamiento para los trastornos del sueño de la
depresión merece que se le preste mayor atención en la investigación
debido a las aparentes implicaciones sobre la precisión de la
intervención.
Cuestiones sobre el Suicidio
La cuestión del suicidio merece una atención particular en el caso de
las personas con enfermedades crónicas o terminales además de ser un
trastorno depresivo. Los clínicos deben realizar directamente la
evaluación del suicidio, lo cual puede resultar motivo de fuerte
malestar para aquellos que no han abordado sus cuestiones personales
sobre el tema. Pensar en el suicidio, como el trastorno del sueño o
la perdida de interés por las actividades cotidianas, es un síntoma
común de la depresión grave. Ciertamente, es un síntoma de mayores
consecuencias si no se evalúa y trata correctamente durante la
atención clínica. Si tuvieran que esbozar una analogía entre una
condición cardíaca grave y de una depresión mayor, la idea suicida
sería paralela al síntoma de taquicardia ventricular. Ambos son
potencialmente letales y necesitan atención inmediata. Las
directrices de la agencia de política e investigación de la atención
sanitaria (Agency for Health Care Policy and Research - AHCPR)(24)
para abordar la depresión en la atención primaria enumera factores de
riesgo de suicidio, listados en la Tabla 1.
A la hora de discutir sobre la depresión y la enfermedad VIH, a
menudo surge la cuestión del suicidio o del suicidio asistido.
Recientemente se ha prestado mucha atención a la noción de la sanción
legal por el suicidio asistido de personas con enfermedades
amenazantes para la vida como el VIH. La iniciativa de voto en
Oregon, Washington y California así como el Dr. Kevorkian,
la &#8216;Sociedad Hemlock&#8217; y &#8217;Derecho a Morir&#8217; (Right to=
  Die) han hecho
del suicidio asistido una cuestión pública de debate político. Al
mismo tiempo, emerge una cuestión quizás incontestable. ¿Cómo
equilibran los clínicos las complejas cuestiones relacionadas con el
suicidio como acto no racional, de búsqueda de alivio, de una persona
con enfermedad VIH gravemente deprimido, que solicita un suicidio
asistido por el clínico, o con la demanda de suicidio racional de una
persona que no está clínicamente deprimida?. Estas cuestiones merecen
serias y meditadas consideraciones porque implican cuestiones de
sensibilidad ética que escapan el objetivo de este artículo. Sin
embargo, revisarlas en un grupo de colegas junto a un comité ético
facilita dar respuestas a estas cuestiones de un modo
profesionalmente adecuado.
Tabla 1. FACTORES DE RIESGO DE SUICIDIO
Psicológicos y Clínicos: DesesperanzaRaza blancaVarónEdad
avanzadaVivir soloAntecedentes:Intentos previos de
suicidioAntecedentes familiares de intento de suicidioAntecedentes
familiares de abuso de sustanciasDiagnóstico:Enfermedad médica
generalPsicosis
INTERVENCIONES DE ATENCIÓN Y CUIDADOS
Tratamiento Farmacológico de la Depresión en la Progresión de la
Enfermedad por VIH
Dos estudios recientes (12,54) han examinado los efectos de la
depresión sobre el funcionamiento inmunológico y la progresión de la
enfermedad en personas con enfermedad por VIH. Burack y colaboradores
(12) evaluaron 277 varones homosexuales y bisexuales cuyo progreso
fue seguido longitudinalmente en un estudio de la historia natural
del VIH. El objetivo de dicho estudio era determinar si la presencia
de importante sintomatología depresiva en la aparición de la
enfermedad predecía el decremento en el recuento de linfocitos CD4 o
la progresión de la enfermedad. Utilizando la escala de depresión del
centro de estudios epidemiológicos (Center for Epidemiologic Studies
Depression Scale) 65 participantes (19.7%) se clasificaron como
deprimidos al inicio del estudio. Aunque este hallazgo no indica
causalidad, apunta importantes correlaciones entre la depresión y las
funciones inmunológicas.
Lyketsos y colaboradores (54) presentaron los resultados de un
estudio longitudinal de 1809 varones homosexuales. El objetivo de
dicho estudio era similar al de Burack y sus colaboradores (12) y
también se utilizó la escala de depresión del centro de estudios
epidemiológicos para evaluar la depresión. Los investigadores
hallaron que el 21.3% de los participantes en el estudio estaban
deprimidos al incorporarse en el estudio o en la evaluación basal.
Los participantes deprimidos presentaban recuentos CD4 inferiores a
los de los participantes no deprimidos y manifestaban más síntomas
relacionados con el SIDA (es decir, diarrea, fatiga, fiebre y rash).
Lyketsos y colaboradores (54) concluyeron que los síntomas depresivos
no predecían la progresión de la enfermedad o mortalidad. Los
síntomas depresivos pueden acompañar otros síntomas relacionados con
el SIDA y disminuir la función inmunológica mediante los recuentos de
CD4, pero no explican los resultados médicos.
Es necesario realizar estudios similares con mujeres, controlando
algunas de las variables mencionadas, tales como las fluctuaciones de
progesterona durante el ciclo menstrual. Actualmente, algunos
estudios están examinando el impacto psicosocial de la infección por
VIH en mujeres con comorbilidad psiquiátrica (72), pero
desgraciadamente no existen estudios bien controlados que examinen el
efecto de la depresión en mujeres sobre su función inmunológica Hay
pocos datos disponibles sobre los efectos de las terapias
antidepresivas en la función inmunológica y la progresión de la
enfermedad por VIH. Fernandez y Levy  (28) presentaron un estudio que
sugiere que la imipramina, un antidepresivo tricíclico, no afecta a
la función inmunológica en personas con infección por VIH. Rabkin y
colaboradores (76) examinaron el efecto de la fluoxetina, un
inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina, sobre la función
inmunológica en 31 personas deprimidas, la mayoría de ellas varones
homosexuales con enfermedad del VIH que no habían respondido a la
intervención antidepresiva con tricíclicos. Controlando el recuento
de CD4 a lo largo de las 26 semanas que los sujetos participaron en
el estudio, los investigadores concluyeron que la fluoxetina no
contribuía significativamente a disminuir los recuentos de CD4. Por
el contrario, la reducción del recuento de CD4 la atribuyeron a la
fase de la infección por VIH en que se encontraba el sujeto. Además,
el trabajo de Rabkin y colaboradores (76) también mostró que las
tasas de respuesta tanto a un antidepresivo inhibidor selectivo de la
recaptación de serotonina como tricíclico en las personas infectadas
por VIH se situaban entre 74% y 83% y que no había diferencia en la
respuesta del estado de ánimo entre los sujetos con inmunodeficiencia
más o menos grave.
Administración Farmacológica de la Depresión en Personas con
Infección VIH: Consideraciones Especiales
Debido a las lesiones del tejido cerebral que comúnmente se asocian a
la fase avanzada de la enfermedad VIH, el tratamiento
psicofarmacológico pude ser complicado (28). Además, incluso en
ausencia de depresión, está ampliamente aceptado que las personas con
SIDA tienen un riesgo superior de interacciones fármaco- fármaco y
fármaco-enfermedad (17). La polifarmacia es un fenómeno comúnmente
asociado al tratamiento de la enfermedad por VIH en fase avanzada
(17,46).
A la luz de la complejidad de la administración farmacológica de la
depresión en el caso de las personas con enfermedad VIH, Atkinson y
Grant (4) afirman que el tratamiento puede, no obstante, ser eficaz y
no complicado si se siguen de cerca los principios para el manejo
psicofarmacológico de los médicamente enfermos. El perfil de efectos
secundarios de los antidepresivos, la gravedad de la depresión y la
salud general del sujeto deberían guiar la selección del agente
antidepresivo apropiado (4,14). Fernandez y Lavy (28) advierten que,a
pesar de controlar minuciosamente los efectos secundarios, estos son
más frecuentes en las personas con VIH. Además, muchos fármacos
frecuentemente utilizados en el tratamiento de personas con infección
VIH potencialmente provocan depresión como efecto secundario
potencial (46). Una lista de los agentes más comunes asociados con
depresión inducida por la medicación incluye: Zidovudina (AZT),
corticoesteroides, interferon-a, sulfanomidas, etambutol, retirada de
cocaína, anticonvulsivos, dapsone, isoniazid, anti-inflamatorios no
esteroideos, neurolépticos, retirada de anfetamina, aciclovir,
antagonistas H2, metaclopromida, benzodiacepinas, esteroideos
anabólicos, y ganciclovir(15,23-26,29).
ESTRATEGIAS DE ATENCIÓN PARA TRATAR VIH Y DEPRESIÓN
Recientemente, tanto la literatura pública como la profesional se ha
centrado en la depresión. Alguna de la atención prestada se debe
probablemente al descubrimiento de los inhibidores selectivos de la
recaptación de serotonina más nuevos, como la fluoxetina (Prozac), la
sertralina (Zoloft) y otros y a la mejor comprensión de los tipos de
disfunción celular de la depresión debido a la acción y los
resultados observados de dichos fármacos.
En respuesta al interés reciente, la AHCPR (22-25) ha producido una
serie de libros de enfoque clínico para ayudar a los profesionales de
atención primaria en la detección y tratamiento de los trastornos
depresivos. Las guías de la AHCPR (22-25) proporcionan un marco para
la evaluación y las estrategias de intervención para la depresión.
Mantener un índice elevado de sospecha y evaluar los factores de
riesgo.Ciertamente, las alteraciones del estado de ánimo se
encuentran entre los indicadores más notables de las personas con una
episodio depresivo mayor, tal y como destacan los criterios
diagnósticos del DSM-IV (2). Sin embargo, no es siempre así. Los
clínicos deberían prestar una atención particular a aquellos sujetos
que no parecen deprimidos pero que se quejan de dolor, baja energía,
problemas sexuales, apatía, irritabilidad, o ansiedad en lugar de
tristeza. En estas personas, las guías AHCPR (22) sugieren que el
clínico evalúe otros indicadores adicionales como episodios previos
de depresión, antecedentes familiares de depresión, antecedentes
personales o familiares de intentos de suicidio, la presencia de
enfermedad médica, el abuso concurrente de sustancias, síntomas de
fatiga o malestar, y acontecimientos vitales estresantes en ausencia
de una red social de apoyo. Es probable que las mujeres tengan una
vulnerabilidad especial para un episodio depresivo (94). A pesar de
esta vulnerabilidad, muchas de la investigaciones existentes no han
logrado implantar controles en la metodología de investigación
relacionada con las variables de salud femenina (63). El resultado de
esta tendencia ha producido un panorama confuso tanto de la depresión
como de la eficacia del tratamiento para la depresión en las mujeres
(56). Este sesgo es grave, porque potencialmente influye sobre las
perspectivas de los clínicos de manera que no permite la revisión
clínica más exacta del fenómeno de la depresión.
El uso de instrumentos diseñados para detectar síntomas depresivos
puede facilitar la evaluación de la depresión. Muchos de estos
instrumentos están disponibles e incluyen el Inventario de Depresión
de Beck (6), la Escala Hamilton para Depresión (35) o la Escala de
Autoevaluación de Zung para la Depresión (103). Todos estos
instrumentos son autoevaluaciones de la depresión, pueden
cumplimentarse en poco tiempo y proporcionan una puntuación que
permite al clínico una medida directa de los síntomas depresivos. Hay
muchos otros instrumentos que miden la depresión, pero estos tres se
citan comúnmente en la literatura y son válidos y fiables (6, 35,
103). Dado que la depresión puede tener variación diurna, y mejorar o
empeorar a medida que progresa el día (53), puede ser útil que las
personas deprimidas cumplimenten el instrumento por la mañana y por
la noche.
Los datos de un instrumento para la depresión proporcionan una línea
base de sintomatología relacionada con la depresión con la que
comparar las reevaluaciones que se realizan durante el curso del
tratamiento, lo cual es útil para examinar el efecto del tratamiento
sobre los síntomas depresivos. Además, estos datos complementan la
entrevista clínica del clínico (véase próxima sección sobre la
detección de los síntomas depresivos) y el proceso de recogida de
datos.
Dado que en las personas con VIH y depresión, otros síntomas pueden
ser prominentes, es razonable tomar un abordaje similar utilizando
herramientas de evaluación e instrumentos con otros síntomas diana.
Por ejemplo, una medida objetiva de la fatiga ayuda al clínico a
diferenciar la fatiga, que varía desde la mañana hasta la noche, de
los síntomas de estado de ánimo a la vez que permite el seguimiento
de la progresión de la mejoría de los síntomas y la exacerbación a lo
largo del tiempo. La Escala Analógico Visual-Fatiga (50) es una
medida válida y fiable de la fatiga. Otros síntomas diana que pueden
evaluarse utilizando medidas objetivas como las aquí mencionadas son
la ansiedad, dificultades cognitivas, desesperanza, o deterioro en la
capacidad de cuidarse a sí mismo (38).
Detectar los síntomas depresivos mediante una entrevista clínica.
Hipotéticamente, puede especularse que la depresión, la fatiga, los
trastornos del sueño y los sudores nocturnos comunes en la enfermedad
VIH pueden ser manifestaciones de alteraciones de los ritmos
circadianos relacionadas con la enfermedad. Reconocer estos síntomas
como trastornos del ritmo, ayuda a las personas que afrontan
dificultades de depresión, sueño, y fatiga a que sus síntomas tengan
sentido. Esta claro que esta área precisa más investigación.
Las implicaciones que esta información basada en los ritmos
circadianos y biológicos tienen para las enfermeras que tratan a
sujetos diagnosticados de VIH son claras. Entre las personas que han
recibido el diagnóstico de VIH, es común la presencia de fatiga,
trastornos del sueño, cambios de apetito y estado de ánimo deprimido.
La presencia de dichos síntomas dificulta el establecimiento del diag-
nóstico de depresión (71).
Cuando se realiza una entrevista clínica en la que la evaluación de
la depresión es crítica, es útil conocer los varios signos y síntomas
inherentes a la condición que se evalúa, por ejemplo, el estado de
ánimo deprimido, pérdida de la capacidad de placer o de interés,
dificultad para concentrarse, sentimientos de culpa o inutilidad,
patrones de sueño alterados, fatiga o pérdida de energía, cambio en
el peso o apetito y pensamientos de muerte o suicidio. El DSM-IV (2)
es una buena referencia porque contiene descripciones excelentes
claramente descritas de las enfermedades psiquiátricas como las
varias formas de depresión. Además, se debe estar atento a los
factores de riesgo de suicidio y preguntar cándidamente a la persona
deprimida sobre los pensamientos o planes de suicidio (véase el
Cuadro de la pág. 61).
La revisión clínica es una área en la que puede aplicarse alguna de
las informaciones mencionadas anteriormente sobre la alteración de
los ritmos biológicos en la depresión. ¿Tiene la persona dificultades
para dormirse o para permanecer dormido o se despierta muy temprano
por la mañana y es incapaz de volver a dormir? ¿Cuánto tiempo se
expone diariamente a la luz natural? ¿La persona está aislada en un
apartamento, una residencia-hotel o en un servicio en que la
exposición a la luz es limitada? La luz reajusta el reloj corporal
diariamente, y en ausencia de dicha luz, los ritmos pueden alejarse
de los del ambiente natural. Además, es importante evaluar la
presencia de otros Zeitgebers o cronómetros de los ritmos biológicos
a parte de la luz. Por ejemplo, ¿el sujeto realiza las comidas en
horarios regulares y tiene un horario rutinario de actividad y
descanso? Si se evalúan estas variables, entonces pueden planificarse
intervenciones no farmacológicas para maximizar la ritmicidad
biológica.
Diagnosticar el trastorno del estado de ánimo utilizando la historia
clínica y la entrevista. Es una fase crítica del proceso de
evaluación, que a menudo se complica con cuestiones relacionadas con
las medicaciones utilizadas para tratar las condiciones relacionadas
con el VIH, así como con algunas de las cuestiones físicas confusas
comunes en las personas diagnosticadas de VIH. Drebing y
colaboradores (26) abordan la cuestión de los factores de confusión
en la depresión entre las personas con infección VIH. Lo que indican
sus resultados es que las enfermedades clínicas concurrentes y la
lesión neuropsicológica pueden provocar puntuaciones sobrestimadas en
ciertas escalas e instrumentos de depresión. Parte de la razón de
esta sobreestimación es que muchos de los instrumentos de depresión
contienen ítems que comúnmente referidos como ítems somáticos, es
decir, cuestiones sobre los síntomas físicos. A pesar de que las
quejas físicas pueden verse exacerbadas en una persona con depresión,
hay buenas razones para que la persona deprimida con VIH tenga
preocupaciones físicas. Esta no es necesariamente una razón para
evitar el uso de dichos instrumentos, pero es importante situar los
resultados de dichas pruebas en un contexto más amplio de la
manifestación clínica del sujeto.
Las guías AHCPR (22-25) advierten a los clínicos que examinen otras
influencias potenciales de complicaciones del diagnóstico de
depresión. Tales influencias incluyen, pero no se limitan al abuso de
sustancias, las interacciones de las medicaciones, el delirium
potencial relacionado con la medicación, u otras formas de alteración
del estado de ánimo que no encajan con lo anticipado en una
enfermedad depresiva. El ejemplo obligado es el de la manía o un bajo
nivel de manía a menudo denominado hipomanía. Tanto en la manía como
en la hipomanía, la persona afectada se muestra enérgica,
posiblemente eufórica, potencialmente irritable, y puede presentar
otros síntomas como grandiosidad, disminución de la necesidad de
dormir, presión del habla o estar distraido (2). Uno de los rasgos
distintivos entre la manía y la hipomanía es la duración y gravedad
de los síntomas. Si el clínico no presta atención a los antecedentes
familiares o personales de manía o trastorno bipolar, la apariencia
enérgica del sujeto puede confundirse con una mejoría de la vitalidad
o una disminución de la astenia, anergía o fatiga. Si no hay
antecedentes de manía, pero la persona muestra síntomas hipomaníacos
o maníacos, será necesaria una evaluación más minuciosa para detectar
posiblemente varias formas de enfermedad bipolar.
Identificar y tratar las causas conocidas (si están presentes) del
trastorno del estado de ánimo. En base a los resultados de la
entrevista del clínico, el reto diagnóstico es identificar
correctamente el problema, si es un trastorno primario del estado de
ánimo o una complicación de las medicaciones o de otras condiciones
médicas. El diagnóstico preciso facilita la intervención
constructiva. Si se desconocen las causas, el clínico debe tomar una
serie de decisiones para excluir las causas subyacentes del problema.
Causas comunes incluyen las mencionadas previamente, tales como las
medicaciones, el abuso de sustancias, los trastornos médicos, u otros
trastornos psiquiátricos como la ansiedad y el trastorno de crisis de
angustia.
Desarrollar un plan de tratamiento con el paciente. Andrews y
Nemeroff (3) discuten nuevas tendencias en el manejo clínico de la
depresión, centrándose particularmente en las intervenciones
farmacológicas. Destacan que la tasa de respuesta antidepresiva a
estas medicaciones en personas con depresión mayor es aproximadamente
del 65% al 70%. De acuerdo a AHCPR (22-25) algunas formas de
psicoterapia son útiles en el tratamiento de la depresión leve a
moderada. La psicoterapia puede ser la elección de la persona
deprimida, especialmente si no quiere medicarse, si experimenta
efectos secundarios de la medicación o si en el pasado obtuvo una
respuesta positiva únicamente con psicoterapia. Sin embargo, en el
caso de la depresión mayor, ante el elevado nivel de eficacia de los
antidepresivos, dichas medicaciones pueden ser el tratamiento de
elección ya solo o en combinación con psicoterapia (66).
La razón por la que estas medicaciones son eficaces en el alivio de
la depresión es que corrigen los mecanismos biológicos implicados en
la enfermedad depresiva (79). Preskorn (74,75) habla claramente sobre
la cuestión del abordaje racional del tratamiento antidepresivo y
propone directrices para la prescripción de dichas medicaciones. Los
más nuevos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina
tienen la capacidad de interferir con el metabolismo de una amplia
variedad de otros fármacos, lo cual tiene claras implicaciones para
los clínicos. La causa de esta interferencia con el metabolismo del
fármaco está relacionada con una enzima (P450 IID6) responsable del
metabolismo de las fenotiazinas, algunos antiarrítmicos, la codeína,
y los antidepresivos tricíclicos (74). Cuando estos fármacos se
administran conjuntamente con el inhibidor selectivo de la
recaptación de serotonina, existe una oportunidad razonable de que
las concentraciones en sangre de las otras medicaciones aumente. La
razón de dicho aumento en la concentración sérica reside en la
inhibición de la producción del enzima necesario para metabolizar los
fármacos nombrados anteriormente. Los resultados pueden incluir
fármaco toxicidad de los componentes inhibidores no selectivos de la
recaptación de serotonina.
La cuestión de la polifarmacia, o la utilización de varias
medicaciones al mismo tiempo, se ha convertido en una preocupación de
los clínicos que tratan a las personas con enfermedades por VIH (1).
Pero como indica Preskorn (74) el tema puede no ser la polifarmacia
sino que debe evaluarse el efecto de la polifarmacia selectiva. Si se
advierte al clínico de la biología de los trastornos depresivos y se
le informa bien de la farmacocinética de las medicaciones utilizadas
para tratar la depresión, entonces pueden utilizarse estrategias de
intervención bien planificadas. Reus (81) ha acuñado el término
polifarmacia racional para describir el uso de las estrategias de
tratamiento que combinan nuevos fármacos, comprendiendo cómo
funcionan biológicamente los fármacos. Los problemas emergen de las
combinaciones de múltiples fármacos cuando las medicaciones se
prescriben al azar, para tratar los síntomas individuales sin
considerar las potenciales interacciones adversas de las medicaciones.
Ni la medicación ni la psicoterapia son las únicas estrategias de
intervención en el tratamiento de la depresión. Otras intervenciones
en el tratamiento de la depresión incluyen las manipulaciones del
sueño y estrategias de privación del sueño (57,77,96) o la aplicación
de un espectro de luz completo (fototerapia) (44,55). Estas
intervenciones funcionan porque, como las medicaciones, impactan los
ritmos biológicos alterados en la depresión. Aunque el uso de
fototerapia en la depresión se ha estudiado principalmente en
personas con trastorno afectivo estacional (5), la luz brillante ha
demostrado aumentar los efectos de la medicación antidepresiva en los
sujetos con depresión no estacional (56). Más recientemente, la
fototerapia se ha utilizado en el tratamiento de personas con
infección por VIH (88), para tratar la depresión asociada a la
enfermedad terminal (17), y en otras enfermedades (70). Se han
hallado resultados prometedores, aunque provisionales, con el uso de
fototerapia en las enfermedades previamente mencionadas, pero
obviamente se necesita más investigación en esta área.
CONCLUSIÓN: ABORDANDO NECESIDADES
DE APRENDIZAJE
En las personas diagnosticadas de trastornos depresivos la educación
es crítica. Las guías de la AHCPR (22-25) sugieren que pueden
incluirse varios puntos en la educación del paciente. En primer
lugar, es crítico informar al sujeto de su diagnóstico, pronóstico, y
las varias opciones de tratamiento. Se deben discutir las
medicaciones así como las terapias alternativas, proporcionando
información detallada de los efectos secundarios potenciales de las
medicaciones y de la duración propuesta del tratamiento
farmacológico. Instruir al paciente proporciona una oportunidad para
que el clínico discuta la biología de la depresión, del mismo modo
que enseñar sobre el asma incluye el contenido relacionado con la
fisiología. Se debe explicar al paciente que la recuperación de la
depresión es común, especialmente cuando se selecciona adecuadamente
el tratamiento y se controla de cerca. Por último, se deben abordar
los síntomas diana desde una perspectiva que permita la detección e
intervención tempranas de la enfermedad depresiva.
La depresión es una condición comórbida común en las personas
diagnosticadas de infección por VIH. Una evaluación, una inervención
y unas estrategias de evaluación detalladas y eficaces, facilitan la
curación de la enfermedad depresiva y pueden contribuir
significativamente a la calidad de vida de las personas con VIH y
depresión.
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Este artículo se ha publicado en la "Nursing Clinics of North
America", en marzo de 1996.

#33 De: "YANCHE" <llum@...>
Fecha: Vie, 18 de Oct, 2002 4:41 pm
Asunto: Ritmos Internos
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Los ritmos biológicos en la depresión han sido el objeto de
importantes investigaciones, empezando con tempranos intentos
científicos por comprender la naturaleza del ritmo y su aplicación en
la experiencia humana (20). Casi todas las funciones del cuerpo
humano operan según ritmos(45). Algunos de los ritmos ocurren en
segundos, mientras otros ocurren durante el curso de un día, un mes o
un año. Los ritmos internos ocurren en el contexto de los ritmos
ambientales. La experiencia de bienestar en parte depende de lo bien
que los ritmos internos del sujeto funcionan entre ellos y de cómo
encuadran e interactúan con los ritmos externos o ambientales. En la
práctica clínica abundan los ejemplos de irregularidades de los
ritmos, es decir, ritmos que no funcionan a la par, y son también
evidentes en las enfermedades o en los síndromes prodrómicos de las
mismas(30). Las dificultades para dormir, concretamente la
incapacidad para dormir o mantenerse despierto o despertarse por la
mañana, a menudo reflejan una etiología de alteraciones rítmicas
(53). La fatiga (48) y la energía a menudo ponen en evidencia
variaciones rítmicas diurnas en las enfermedades depresivas, pero
frecuentemente no se diferencian unas de otras, por lo que se
complica la cuestión de la identificación y el manejo de los
síntomas. La &#8216;puesta de sol&#8217;, una forma de delirio nocturno, es=
  un
ejemplo de alteración rítmica en personas diagnosticadas de demencia
o de aquellos que son desconectados de las señales indicativas del
día y la noche. Este es el caso de la &#8216;psicosis ICU&#8217;, otra form=
a de
delirio (39). Más recientemente, se ha prestado mucha atención a la
experiencia de personas que se deprimen en los meses más oscuros del
año. Esta condición, comúnmente denominada trastorno afectivo
estacional, se cree que es el resultado del ambiente exterior
(oscuridad) sobre el funcionamiento de los ritmos endocrinos internos
del individuo, concretamente el de la melatonina(87). La melatonina
es una hormona producida y secretada en la oscuridad por la glándula
pineal cada noche en los humanos. Juega un papel en la somnolencia y
el sueño; en los sujetos diagnosticados de depresión se han detectado
cambios en la secreción de melatonina(64), junto a los de temperatura
corporal, la prolactina, y los ritmos de cortisol.
http://es.geocities.com/yanchellum/YANCHE.html

#32 De: "YANCHE" <llum@...>
Fecha: Vie, 18 de Oct, 2002 4:38 pm
Asunto: Ritmos Ambientales
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El ambiente juega un papel crítico manteniendo los relojes corporales
sincronizados y permitiendo que las personas funciones fácilmente en
un mundo de día y  noche. La presencia de la luz es crítica para
mantener la sincronía con un ambiente de luz y oscuridad (62), y
dicho mecanismo es el resultado de la capacidad funcional de recibir
luz a través de los ojos. La luz (es decir, el espectro de la luz
solar, no la luz eléctrica) restablece el reloj corporal cada día y
la ausencia de dicha luz o la falta de exposición a cantidades
suficientes de la misma provoca fluctuaciones del reloj corporal(78).
La experiencia resultante puede ser similar a la del trabajador con
cambios de turno diurno-nocturno o a la del viajero rápido cuyo reloj
está fuera del ambiente día-noche. Algunos investigadores (91) creen
que esta falta de exposición a la luz diaria es un factor
contribuyente en el empeoramiento de la agitación y la deterioración
del sueño que presentan las personas diagnosticadas con ciertos tipos
de demencias.
El mecanismo propuesto de la influencia de la luz sobre el reloj
corporal implica la retina y el hipotálamo. La luz llega a la retina
y su influencia viaja a lo largo de un recorrido neurológico conocido
como la proyección retino-hipotalámica, y alcanza el marcapasos
principal del cuerpo humano, conocido como el núcleo supraquiasmático
del hipotálamo(60). Mediante recorridos fisiológicos, este estímulo
luminoso llega a otros ritmos biológicos, facilitando la actividad
durante el día y el sueño durante la noche. Así es como las personas
se convierten en inseparables de su entorno. La luz es el más
poderoso de los cronómetros ambientales, denominado Zeitgebers (el
espíritu del tiempo), sobre el reloj o sistema temporal corporal.
Otros Zeitgebers incluyen el horario de comidas y los patrones de
ingesta(10), es estado de activación y las señales sociales(58). Este
proceso de adaptación a un ambiente de luz y oscuridad se conoce como
el arrastre ambiental (59). Al apartar a una persona del ambiente día-
noche, como en el caso de los viajeros de submarino, los astronautas,
o de los apartados de las señales ambientales diurnas durante un
tiempo, algunos ritmos siguen siendo evidentes, como el hambre, la
actividad y el sueño, pero no están sincronizados con los
acontecimientos del entorno de día-noche. Estos ritmos se denominan
ritmos de funcionamiento libre o anárquicos (57). Regestein y Monk
(78) señalan que la mayoría de los humanos tiene ritmos de
funcionamiento libre de más de 24 horas, y en ausencia de Zeitgebers,
dichos ritmos producen horarios de acostarse y levantarse más tarde.
La luz diurna natural y otras conductas regulares restablecen estos
ritmos y los mantienen sincronizados con el horario día-noche de 24
horas. Las enfermeras que cambian de turno de trabajo notan los
efectos de estos ritmos de funcionamiento libre cuando intentan comer
a las 3 a.m. A pesar de no haber comido durante horas, muchas de
estas enfermeras sienten poco apetito durante la madrugada. Si los
cambios se evidencian en los ritmos biológicos del sueño, la
actividad, el apetito o el estado de ánimo, está claro que existe una
fuerte base rítmica de la experiencia. Existen causas normales que
provocan cambios de estos ritmos biológicos y dificultades en su
funcionamiento (por ejemplo, cambio de turno laboral o viajes a
través de zonas horarias). Además, existen más causas patológicas de
cambio en los ritmos biológicos, y éstas a menudo se evidencian en la
manifestación de los síntomas de las personas diagnosticadas de
enfermedades como la depresión y la VIH.
http://es.geocities.com/yanchellum/YANCHE.html

#31 De: "YANCHE, S.L." <llum@...>
Fecha: Vie, 4 de Oct, 2002 11:10 am
Asunto: RE: DEPRESION PRE Y POSPARTO Y LUMINOTERAPIA
yanchellum
Sin conexión Sin conexión
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Apreciada Sonsoles: Esperamos que haya recibido notificación de nuestro grupo de OSAL-LUM PARA LUMINOTERAPIA Y TRASTORNOS AFECTIVO ESTACIONALES, en el que podrá encontrar información sobre el tema que le interesa. Estamos a su disposición para cualquier consulta que desee formularnos. Saludos Antoni.
-----Mensaje original-----
De: bipolarweb [mailto:bipolarweb@...]
Enviado el: viernes, 04 de octubre de 2002 19:07
Para: yanche@yahoogroups.com
Asunto: Re: [yanche] DEPRESION PRE Y POSPARTO Y LUMINOTERAPIA

Me interesaría saber las investigaciones que tengan en relación a los
beneficios de la luminoterapia y el trastorno bipolar y también de la
depresión debida al "cambio estacional".
Muchas gracias.
Sonsoles Cano
http://www.bipolarweb.com

----- Original Message -----
From: "YANCHE" <llum@...>
To: <yanche@yahoogroups.com>
Sent: Friday, October 04, 2002 4:10 AM
Subject: [yanche] DEPRESION PRE Y POSPARTO Y LUMINOTERAPIA


> La LUMINOTERAPIA positiva para combatir la depresión del embarazo y
> del posparto
> (prensamujer.com).- La maternidad es alegría y gozo por decreto. La
> sociedad se sigue rigiendo por el principio "victoriano" de que la
> mujer encuentra su plenitud teniendo descendencia. Muchas mujeres
> callan sus tristezas y angustias para que nadie les pueda
> considerar "malas madres" por no mostrarse rebosantes de felicidad
> horas después de haber dado a luz. Entre un 10% y un 15% ha sufrido
> la depresión posparto, que si no se trata adecuadamente puede
> provocar graves trastornos e incluso suicidios.
> Cuando leemos artículos sobre la depresión posparto nos sorprende
> encontrar comentarios como "¡Cómprate un jersey!, ¡sal a cenar con tu
> pareja! O ¡maquíllate para sentirte guapa!". La medicina ha tratado
> este tipo de depresión como una respuesta histérica que no tenía gran
> importancia. Recientes estudios muestran que la depresión posparto
> además de generar cansancio, tristeza profunda, irritación, pérdida
> de la concentración y alucinaciones puede desembocar en patologías
> mucho más graves. También se ha detectado que la angustia sobre el
> futuro del bebé y el momento traumático del parto para la mujer,
> pueden sumirla en la tristeza y la desazón durante el embarazo.
> Las universidades de Yale, Columbia y Case Westen están realizando un
> estudio para demostrar los efectos beneficiosos de la terapia
> luminosa en las mujeres embarazadas o que acaban de dar a luz. La
> LUMINOTERAPIA ha obtenido buenos resultados contra los desórdenes
> afectivos estacionales provocados por la llegada de las estaciones
> más frías, o por los trabajos de turnos de rotativos o incluso por
> los viajes transcontinentales.
> Las mujeres que han participado en el experimento recibían cada día
> una sesión de luz de alta frecuencia (1000 lux) de una hora que
> aumentaba sus niveles de serotonina, hormona que regula el estado
> emocional en el cerebro, produciendo una mejora en su estado anímico.
> Este estudio pretende encontrar terapias alternativas para las
> mujeres que, debido a su embarazo, no pueden ser tratadas con
> antidepresivos.
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#30 De: "bipolarweb" <bipolarweb@...>
Fecha: Vie, 4 de Oct, 2002 5:06 pm
Asunto: Re: DEPRESION PRE Y POSPARTO Y LUMINOTERAPIA
bipolarweb@...
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Me interesaría saber las investigaciones que tengan en relación a los
beneficios de la luminoterapia y el trastorno bipolar y también de la
depresión debida al "cambio estacional".
Muchas gracias.
Sonsoles Cano
http://www.bipolarweb.com

----- Original Message -----
From: "YANCHE" <llum@...>
To: <yanche@yahoogroups.com>
Sent: Friday, October 04, 2002 4:10 AM
Subject: [yanche] DEPRESION PRE Y POSPARTO Y LUMINOTERAPIA


> La LUMINOTERAPIA positiva para combatir la depresión del embarazo y
> del posparto
> (prensamujer.com).- La maternidad es alegría y gozo por decreto. La
> sociedad se sigue rigiendo por el principio "victoriano" de que la
> mujer encuentra su plenitud teniendo descendencia. Muchas mujeres
> callan sus tristezas y angustias para que nadie les pueda
> considerar "malas madres" por no mostrarse rebosantes de felicidad
> horas después de haber dado a luz. Entre un 10% y un 15% ha sufrido
> la depresión posparto, que si no se trata adecuadamente puede
> provocar graves trastornos e incluso suicidios.
> Cuando leemos artículos sobre la depresión posparto nos sorprende
> encontrar comentarios como "¡Cómprate un jersey!, ¡sal a cenar con tu
> pareja! O ¡maquíllate para sentirte guapa!". La medicina ha tratado
> este tipo de depresión como una respuesta histérica que no tenía gran
> importancia. Recientes estudios muestran que la depresión posparto
> además de generar cansancio, tristeza profunda, irritación, pérdida
> de la concentración y alucinaciones puede desembocar en patologías
> mucho más graves. También se ha detectado que la angustia sobre el
> futuro del bebé y el momento traumático del parto para la mujer,
> pueden sumirla en la tristeza y la desazón durante el embarazo.
> Las universidades de Yale, Columbia y Case Westen están realizando un
> estudio para demostrar los efectos beneficiosos de la terapia
> luminosa en las mujeres embarazadas o que acaban de dar a luz. La
> LUMINOTERAPIA ha obtenido buenos resultados contra los desórdenes
> afectivos estacionales provocados por la llegada de las estaciones
> más frías, o por los trabajos de turnos de rotativos o incluso por
> los viajes transcontinentales.
> Las mujeres que han participado en el experimento recibían cada día
> una sesión de luz de alta frecuencia (1000 lux) de una hora que
> aumentaba sus niveles de serotonina, hormona que regula el estado
> emocional en el cerebro, produciendo una mejora en su estado anímico.
> Este estudio pretende encontrar terapias alternativas para las
> mujeres que, debido a su embarazo, no pueden ser tratadas con
> antidepresivos.
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#29 De: "YANCHE" <llum@...>
Fecha: Vie, 4 de Oct, 2002 9:10 am
Asunto: DEPRESION PRE Y POSPARTO Y LUMINOTERAPIA
yanchellum
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La LUMINOTERAPIA positiva para combatir la depresión del embarazo y
del posparto
(prensamujer.com).- La maternidad es alegría y gozo por decreto. La
sociedad se sigue rigiendo por el principio "victoriano" de que la
mujer encuentra su plenitud teniendo descendencia. Muchas mujeres
callan sus tristezas y angustias para que nadie les pueda
considerar "malas madres" por no mostrarse rebosantes de felicidad
horas después de haber dado a luz. Entre un 10% y un 15% ha sufrido
la depresión posparto, que si no se trata adecuadamente puede
provocar graves trastornos e incluso suicidios.
Cuando leemos artículos sobre la depresión posparto nos sorprende
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pareja! O ¡maquíllate para sentirte guapa!". La medicina ha tratado
este tipo de depresión como una respuesta histérica que no tenía gran
importancia. Recientes estudios muestran que la depresión posparto
además de generar cansancio, tristeza profunda, irritación, pérdida
de la concentración y alucinaciones puede desembocar en patologías
mucho más graves. También se ha detectado que la angustia sobre el
futuro del bebé y el momento traumático del parto para la mujer,
pueden sumirla en la tristeza y la desazón durante el embarazo.
Las universidades de Yale, Columbia y Case Westen están realizando un
estudio para demostrar los efectos beneficiosos de la terapia
luminosa en las mujeres embarazadas o que acaban de dar a luz. La
LUMINOTERAPIA ha obtenido buenos resultados contra los desórdenes
afectivos estacionales provocados por la llegada de las estaciones
más frías, o por los trabajos de turnos de rotativos o incluso por
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Las mujeres que han participado en el experimento recibían cada día
una sesión de luz de alta frecuencia (1000 lux) de una hora que
aumentaba sus niveles de serotonina, hormona que regula el estado
emocional en el cerebro, produciendo una mejora en su estado anímico.
Este estudio pretende encontrar terapias alternativas para las
mujeres que, debido a su embarazo, no pueden ser tratadas con
antidepresivos.

#28 De: "yanchellum" <llum@...>
Fecha: Mar, 17 de Sep, 2002 5:30 pm
Asunto: DEPRESION OTOÑAL
yanchellum
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El otoño y su síndrome anual recurrente. melancolia por falta de luz.
como curar la melancolia invernal. trastorno afectivo estacional.
a todos los afectados: enfermos, familiares, médicos, terapeutas y
asociaciones, relacionados con trastornos cronobiologicos. yanche,
s.l. fabricantes de aparatos de iluminación domobiotica y
terapéutica, con el objetivo de encontrar el bienestar y calidad de
vida. presentamos el emisor de luz osal-lum para luminoterapia a
personas afectadas por disfunciones del ritmo circadiano, trastornos
del sueño, estados de ansiedad y/o depresión, producción hormonal
(seretonina, melatonina y hormonas controladas por el hipotálamo).
nuestro departamento de investigación y desarrollo, está
incondicionalmente a su disposición para cuantas consultas deseen
formularnos. http://es.groups.yahoo.com/group/osal_lum/
http://es.geocities.com/yanchellum/yanche.html yanche, s.l. tel. 93
221 68 60

#27 De: "yanchellum" <llum@...>
Fecha: Mar, 10 de Sep, 2002 10:38 am
Asunto: Madrugar o no madrugar, todo depende de un gen.
yanchellum
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Madrugar o no madrugar, todo depende de un gen.

FUENTE: REUTERS. 2001 ENE
Resumen

investigadores afirman que el despertar muy temprano en la mañana no
depende de nuestras buenas intenciones sino de una mutación genética.

El neurólogo y genetista del Instituto Médico Howard Hughes, Louis
Ptacek, y sus colegas de la Universidad de Utah, estudiaron personas
con Síndrome de Fase de Sueño Avanzado de Origen Familiar (FASPS, por
sus siglas en inglés).

El investigador indicó en la revista Science que hallaron que quienes
padecen el síndrome presentan el gen hPer2, ubicado cerca del extremo
del cromosoma 2q.

La mutación genética hace que sus portadores despierten antes de las
cinco de la mañana y vuelvan a la cama antes de las ocho de la noche.

El gen pertenece a la familia de los llamados genes de ritmo
circadiano, que también inciden en los procesos biológicos básicos.

"Este gen está relacionado con el hecho de que el reloj (biológico)
de estos individuos marche demasiado aprisa", dijo Ptacek.

"Cada día tienen que reactivar su reloj una hora entera. La única
forma en que pueden lograrlo es desplazándose hacia la potente luz de
la tarde".

Entender cómo actúa este gen y encontrar las formas de bloquear su
acción podría ayudar a los médicos a tratar diversos problemas, desde
el cansancio relacionado con el desfase horario hasta las
alteraciones de sueño que aparecen con la edad, dijeron los
científicos.

Muchos de estos genes se han encontrado en las moscas mediterráneas,
en ratones y en otros animales, pero esta es la primera mutación que
se identifica para esta situación específica en seres humanos.

#26 De: "yanchellum" <llum@...>
Fecha: Jue, 5 de Sep, 2002 1:41 pm
Asunto: La Glándula Pineal y sus Efectos en el Sistema inmunológico
yanchellum
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LA ACADEMIA
Mayo - Junio de 1997

Jose Antonío García Segovíano y Rafael Campos Rodríguez

Entre los antiguos mayas Itzamná era el "señor de los cielos, de la
noche y del día". Se le representó como un viejo enjuto y ceñudo; en
las pinturas aparece con la cara arrugada, desdentado y con las
mejillas hundidas. De acuerdo con estas características, posee la
experiencia y la sabiduría que dan los años y acompaña a los
ancianos. Es un ilustrado; como a tal, se le atribuye la invención de
la escritura y los códices, es el patrono divino de la medicina. Su
nombre está asociado con el de Kinich Ahau, "el señor del ojo del
Sol".

Para los hombres de todas las épocas existe una relación indisoluble
entre el Sol, la luz y el tiempo. En las culturas y civilizaciones
arcaicas, el astro luminoso preside cada día, rige la vida cotidiana
e instaura las edades del mundo. Gracias a la radiación que se
desprende de su cuerpo se tifie la naturaleza, se despeja nuestro
pensamiento, el hombre deviene sabio. La estrella que nos alumbra
todo lo ve, nada escapa a su escrutinio ni a su influencia; es el ojo
del universo.

Percibir la luz significa esclarecerse, con ella llega el
conocimiento. En la tradición oriental, poseer un tercer ojo confiere
poderes místicos. Pueden penetrarse los misterios del hombre,
dilucidar los arcanos más Profundos, sondear en las distancias, los
espacios y las eras del tiempo. Conocer la esencia primordial de
todas las cosas significa liberarse de dualismos y contradicciones,
es acceder a lo absoluto. Tal es el sueño de los magos, de los
alquimistas y de Fausto; es una aspiración tanto de los antiguos como
de los modernos.

De acuerdo con los filósofos hindúes, un centro orgánico en el cual
confluyen y se unifican fuerzas elementales, en el que se manifiestan
y proyectan energías cósmicas, se encuentra situado entre las cejas.
Este chacra o centro psíquico prefigura un tercer ojo; su morada
anatómica es el cuerpo pineal. A la luz de este contexto filosófico,
este órgano nos permite alcanzar planos superiores de conciencia.



El Tercer Ojo

La estrella que nos alumbra obra su poder sobre todas las criaturas
terrígenas. Como el de otros astros, su núcleo es en realidad la
forja donde se crean los elementos químicos que nos configuran. En
ese crisol termonuclear nacen ininterrumpidamente el calcio de
nuestros huesos, el oxígeno que inhalamos y el hierro de nuestra
sangre. De él dimana la energía lumínica que aclara y revela el
mundo.

La luz es la fuerza motriz que originó y mantiene la continuidad de
la materia viva. La sucesión ordenada de noche y día, escotofase y
fotofase, produce el fotoperiodo; el más regular y predecible de los
parámetros geofísicos. Por ello, los organismos emplean la
alternancia de luz y oscuridad para sincronizar sus actividades
vitales. Esta adaptación evolutiva se denomina fotoperiodismo;
gracias a ella, las vidas de los individuos discurren en armonía con
el ritmo al que fluye el mundo circundante. Desde los tiempo
primigenios, la radiación luminosa ejerce sus efectos sobre el ámbito
de lo viviente.



Los fotorreceptores son los órganos encargados de colectar y procesar
la radiación lumínica del entorno ambiental. Después de traducirla a
manera de impulsos nerviosos, la envían hacia los centros neurales
integradores que regulan las actividades cíclicas de los individuos.
Merced a su valor adaptativo, los centros somáticos de esta índole
persisten en todas las especies biológicas.

Entre los órganos diencefálicos cuya función esencial es la
fotorrecepción, destaca ampliamente la epiphysis cerebri o glándula
pineal como también se le conoce. La singularidad orgánica de esta
estructura nerviosa reside en cuatro hechos fundamentales: su
evolución a partir de un fotorreceptor ancestral, su antigüedad y
persistencia filogenética, su capacidad para traducir los ritmos del
fotoperiodo ambiente a manera de pulsos hormonales y la multiplicidad
de situaciones fisiológicas en las que participa.

Desde hace 400 millones de años está presente en la escala de los
vertebrados. En sus comienzos fue un ojo; su nicho era un orificio
excavado en el hueso parletal derecho. No estaba sola, su compañero
fotorreceptor persiste bajo la piel que cubre el dorso del cráneo,
éste es el órgano parapineal o tercer ojo de los anfibios y reptiles
contemporáneos. La epífisis en cambio, se introdujo profundamente en
el cráneo hasta adosarse al techo del tercer ventrículo cerebral.

Juntas, epífisis y parapineal conforman el complejo pineal. Las aves
y los mamíferos poseen sólo el componente epifisiario. A excepción de
lo que sucede en estos últimos animales, en el resto de los
vertebrados retiene sus caracteres de fotorreceptor. En estos
animales, capta la radiación lumínica a través de células
fotosensibles y mediante un haz de fibras nerviosas conduce esta
información hacia el sistema nervioso central. Como en sus orígenes,
su función fundamental es la de un ojo.

Desde la retina parte un conjunto de fibras neurales hacia los
núcleos supraquiasmáticos del hipotálamo; tal es la proyección
retinohipotalámica. De aquí surge un haz que enlaza con el núcleo
paraventricular y después se dirige a la columna intermediolateral de
la médula espinal. Esta vía multisináptica arriba al ganglio cervical
superior. De este conglomerado de neuronas se forma el nervio
conarlo, cuyas terminaciones sinápticas penetran en el parénquima
pineal. Por esta ruta nerviosa, la epífisis de los mamíferos recibe
la información sobre las condiciones de luz y oscuridad que
prevalecen en el ambiente. De acuerdo con estos hechos, esta
estructura nerviosa conserva su fotosensibilidad ancestral. Su
función está asociada con la captura y procesamiento de la energía
luminosa.

Al caer la tarde, las terminaciones nerviosas del nervio conario
liberan noradrenalina en las cercanías de los pinealocitos. Entonces
la pineal comienza la síntesis y secreción de melatonina al torrente
sanguíneo. Esta indolamina alcanza sus concentraciones plasmáticas
más altas durante la escotofase y las menores en la fotofase del
ciclo nictamberal. Igualmente, sus valores séricos son mayores en el
invierno respecto de los observados en el verano. Además de un
transductor fotoneuro endocrino, la pineal funciona como un oscilador
biológico que computa intervalos de tiempo. Por esta razón, suele
decirse de ella que es tanto un reloj como un calendario.



La energía luminosa que capta el ojo es trasducida a manera de
impulsos nerviosos. Estos viajan a través del nervio óptico hasta el
núcleo supraquiasmático (NSQ). De este oscilador biológico emergen
vías neurales para la pineal (P) y el núcleo supraóptico (NSO). De
esta manera, el NSQ sincroniza tanto sus funciones como las de la P y
el NSO con el fotoperíodo ambiental.

En el embrión se desarrolla de una evaginación diencefálica a la
manera de los ojos laterales. Así, tanto por su historia evolutiva y
ontogéníca, como por su conformación estructural y caracteres
funcionales, se le señala como un tercer ojo de los mamíferos.

La Pineal, el Tiempo y la Inmunidad

Merced a la secreción rítmica, estacional y circadiana de melatonina,
la pineal contribuye a coordinar las funciones corporales con los
ritmos geofísicos del entorno natural. De esta manera, regula
aquellas funciones que se manifiestan en ciclos diarios o
estacionales. La reproducción, el sueño, la termorregulacion, la
hibernación y de manera particular la actividad inmunitaria, están
bajo la esfera de su influencia.



Así como la energía lumínica inhibe la producción de melatonina, los
campos magnéticos lo hacen también. En este sentido, el espectro
electromagnético produce una pinealectomía funcional. Este último
hecho cobra relevancia desde el momento en que la radiación
electromagnética incrementa el riesgo de contraer cáncer. De hecho,
la electricidad estática y la de frecuencia baja disminuyen la
inmunocompetencia de los individuos y los predispone a contraer
diversas alteraciones patológicas.

Análogamente, la extirpación de la epífisis conlleva una incidencia
alta de cáncer en los animales de laboratorio. Tal parece que esta
alteración obedece a un déficit de melatonina. Este fenómeno coincide
plenamente con lo observado en los individuos ancianos. Conforme se
envejece, la cantidad de melatonina disminuye lenta pero
sostenidamente; además, el ritmo de su secreción se pierde poco a
poco hasta desaparecer. Al mismo tiempo, la inmunocompetencia de los
individuos afectados muestra alteraciones cíclicas coincidentes: a la
par que disminuye el metabolismo de la epífisis, decrecen sus
capacidades inmunitarias, así como las acciones del sistema
endocrino.

Entre los órganos efectores de la melatonina se encuentre el timo.
Éste es una glándula cardinal en la organización del sistema
inmunológico; su función mengua a medida que se envejece y en los
adultos desaparece. Si la melatonina se administra a ratones viejos,
su sistema inmunológico se ve beneficiado a tal grado que la
morfología del timo se restaura hasta adquirir las características
que posee en los individuos jóvenes. Además, en igual medida que la
melatonina, el tejido pineal transplantado contribuye a reparar la
inmunocompetencia disminuida o ausente de los ratones atímicos. Queda
claro que en los sujetos inmunodeprimidos la melatonina incrementa la
reactividad inmunitaria.

De importancia primordial para conocer las interrelaciones entre los
sistemas nervioso e inmunitario con la epífisis resultan las acciones
que la melatonina tiene sobre la fisiología del hipotálamo. Cuando se
lesiona el área hipotalámica anterior, se produce una involución
rápida del timo; además, se reduce el número de linfocitos en el
torrente sanguíneo. Estas alteraciones puede revertirse al
administrar tanto la hormona liberadora de tirotropina como la
melatonina. En las membranas de las células inmunocompetentes, así
como en las neuronas hipotalámicas, se han detectado receptores para
la indolamina que nos ocupa; estas macromoléculas pueden ser parte
del mecanismo por el cual la hormona pineal lleva a cabo sus acciones
inmunomoduladoras.

La capacidad invasora y la patogenicidad de los virus de la
encefalitis se ven disminuidas por la aplicación de melatonina.
También, se reduce la viremia y la mortalidad de los especímenes
tratados con esta hormona epifisiaria. Al igual que otros efectos,
éstos obedecen al incremento en la producción de células
inmunocompetentes así como del aumento en la síntesis tanto de
inserferón como de interleucinas y de la eficacia fagocítica de los
macrófagos.

El incremento de sustancias inmunomoduladoras y de anticuerpos
producido por la administración de melatonina, realza la actividad
inmunitaria. Sin embargo, también eleva el riesgo de contraer o
agravar los padecimientos por autoinmunidad. La artritis producida
experimentalmente en ratones albinos se agudiza por acción de esta
neurohormona.

La melatonina modifica la actividad del tejido linfoide e induce la
producción de citocinas; estos mensajeros químicos, junto con el
cortisol, a su vez modifican la biosíntesis de melatonina. A la luz
de este contexto, la pineal puede verse como el centro o cruce de una
red neuroinmunoendocrina.

Además del hipotálamo, el hipocampo es otro efector de las acciones
de la melatonina. Ambas estructuras nerviosas participan en la
regulación de las funciones inmunitarias. Las membranas de sus
células contienen receptores para la melatonina y por medio de ellos
la pineal participa en la regulación del eje psiconeuroendocrino.

La Neuroinmurioendocrinología

Durante mucho tiempo se consideró que el sistema nervioso central
estaba aislado, al margen de las acciones del sistema inmunitario.
Esta suposición estaba sustentada en observaciones morfológicas: la
carencia de drenaje linfático, la existencia de una barrera sanguínea
que evita tanto el paso de inmunoglobulinas desde la circulación
general hacia el tejido nervioso como de la migración de células
linfoides. Empero, los resultados de muchos trabajos experimentales
muestran la existencia de una interacción directa y profunda entre
ambos sistemas corporales.

De esta manera, las células T pueden estar presentes en el parénquima
cerebral y llevar a cabo sus acciones inmunológicas, y los astrocitos
pueden desempeñar funciones análogas a las de los monocitos y
macrófagos en otros tejidos. Estas células secretan sustancias
inmunorreguladoras tales como la interleucina-1, factor de necrosis
tumoral, inserferón y prostaglandinas. Algunas de las sustancias
provenientes de los linfocitos T estimulan la proliferación de los
astrocitos. Recíprocamente, las sustancias inmunoactivas de estas
últimas células influyen sobre el crecimiento y la función de las
células linfáticas.

El interferón es una citocina que desempeña la función de mediador
químico entre las células. Todas las células del organismo lo
sintetizan y secretan ante cualquier agresión microbiana. Además de
inactivar a algunos de estos invasores, esta sustancia atraviesa la
barrera hematoencefálica, induce fiebre y modifica la actividad
eléctrica de la corteza cerebral. Estas acciones le confieren la
calidad de mensajero entre el sistema nervioso y el inmunitario.

Así como las células de la glía son el equivalente del sistema de
inmunovigilancia y se encuentran incorporadas al tejido cerebral, en
el estroma de la epífisis se han identificado sitios de
hematopoyesis. La cantidad del tejido linfoide epifisiario mengua
conforme avanza la edad de los sujetos. Algunos de estos nódulos
contienen centros germinales con la consiguiente producción de
linfocitos. Indudablemente, estos hechos refuerzan el concepto de una
interrelación funcional entre los sistemas nervioso e inmunologico.



La melatonina tiene la propiedad de sincronizar las ondas del
electroencefalograma. En las ratas albinas así como en los seres
humanis, une al hipotálamo, tálamo, corteza cerebral y núcleo
supraquiasmático. Cada día crece la evidencia experimental de que
esta última estructura es el reloj maestro de los mamíferos. Así, la
hormona pineal modula la actividad de la estructura que sincroniza a
la pineal con el ritmo del fotoperíodo natural.

La Melatonina y los Tumores

Diversos estudios muestran que la cantidad de melatonina plasmática
está disminuida en los individuos que tienen un padecimiento
neoplásico. La inmunodepresión que los acompaña puede tener su origen
en esta última patología, pues en las personas aquejadas por
neoplasias está alterado el ritmo de secreción de melatonina. La
extirpación del tumor restaura el ritmo endócrino perdido. Al
inyectar suero proveniente de un animal que padece una tumoracion a
un espécimen sano, en este último se altera el ritmo circadiano de
melatonina. Tal parece que el tumor produce una sustancia que altera
la biosíntesis de melatonina. En consecuencia, se trastornan otras
actividades rítmicas del organismo, entre ellas la inmunidad y el
autorreconocimiento.

El factor de necrosis tumoral alfa es un mediador químico que
secretan los macrófagos en respuesta a las agresiones del medio
ambiente. La presencia de infecciones, parasitosis y neoplasias
inducen su síntesis y liberación. Esta sustancia media la
citotoxicidad tumoral, produce angiogénesis y estimula la
quimiotaxis. También incrementa tanto la producción de interferón
como la citotoxicidad indirecta y si es administrado junto con
fármacos antineoplásicos se obtiene un efecto oncostático sinergista.

Los resultados de algunos experimentos muestran que la melatonina
incrementa la producción de interferón en algunos casos, pero en
otros la inhibe. También disminuye la síntesis del factor de necrosis
tumoral alfa. En este tenor, la administración de la hormona
epifisiaria podría fomentar la invasividad tumoral y la patogenicidad
de algunos agentes microbianos. Es necesario resaltar que estos
efectos, como otros que produce la melatonina, ocurren siguiendo el
ritmo con el cual se suceden las estaciones climáticas.

Los efectos que la melatonina tiene sobre las células neoplásicas
puestas in vitro son contradictorios. Algunas veces no obra efecto
alguno, otras induce mitosis estimulando el crecimiento del tumor;
todavía más, puede disminuir el número de réplicas celulares así como
sincronizar las etapas de sus ciclos de reproducción. Definitivamente
es necesario estudiar esta neurohormona bajo el escrutinio de
diversos paradigmas hasta dilucidar su mecanismo de acción.

La Neuroinmunoterapéutica

Gracias a su buen humor, a la risa y al ejercicio sistemático, las
personas conservan su vigor y su salud. El ánimo tranquilo destierra
las enfermedades; los individuos felices viven más tiempo que los
desdichados.

La inmunodepresión es una dolencia que acompaña a los viejos como a
los deprimidos anímicamente, a los ansiosos y a quienes están bajo
los efectos del estrés crónico. También, se yuxtapone a la alteración
funcional del sistema biocronométrico del organismo.

Dentro de este último contexto, la mengua en la producción de
melatonina, sea por disfunción o por ausencia de la pineal, ocasiona
debilidad del sistema inmunitario.

De acuerdo con la psiconeuroinmunología, lo que sentimos y pensamos
influye sobre nuestra salud. Como los órganos linfoides, lo mismo que
la pineal están inervados, los cambios de humor y talante que
experimentamos afectan las funciones de estas estructuras. La
actividad del eje neurohumoral repercute sobre la homeostasia
corporal, de ahí que la depresión, el estrés o la represión
modifiquen negativamente las acciones de inmunovigilancia.

El estrés o sobrecarga física y emocional se encuentra entre las
condiciones patológicas que producen inmunodepresión. Las personas
aquejadas por esta situación son propensas a la enfermedad,
particularmente al cáncer y las infecciones recurrentes. La causa de
estas alteraciones reside en la disminución de la reactividad
inmunitaria, así como también al incremento del cortisol sanguíneo,
cuya fuente es la corteza suprarrenal. A la par que avanza la edad de
los individuos y disminuye la producción de melatonina, se elevan los
valores séricos de cortisol. Su exceso en el torrente sanguíneo se ve
favorecido por las situaciones de gran contenido emotivo y afecta
negativamente la actividad fisiológica del sistema inmunitario. Estas
disfunciones se revierten por la aplicación de melatonina; en este
sentido, esta neurohormona tiene propiedades antiestrés y
oncostáticas.

En la terapéutica del cáncer se usa la interleucina-2, otro mediador
químico entre las células linfáticas. Los resultados que arroja el
tratamiento con esta sustancia son esperanzadores. La melatonina
tiene la propiedad de incrementar la producción de esta sustancia al
actuar sobre las células inmunocompetentes. Cuando se emplean ambas
sustancias a un tiempo, sus efectos se potencian; esto es, se observa
una oncostasis sinergista. Sus acciones consisten en elevar el número
de células inmunocomprometidas, así como en disminuir la capacidad
invasora de los tumores cancerosos.

En algunos casos, si la administración de melatonina se realiza
simulando el ritmo con el cual la secreta la pineal, se obtienen
resultados alentadores en el tratamiento de ciertos tumores. Es de
importancia primordial tanto el ritmo como la hora del día en que se
realiza el tratamiento. Una vez más se comprueba la importancia que
tiene el tiempo en la función de la pineal y su hormona más conocida.

El sistema de opioides endógenos contribuye a regular las funciones
inmunitarias. De gran parecido estructural con la morfina, estas
sustancias se producen tanto en el sistema nervioso central como en
el inmunológico. Su biosíntesis está elevada en las personas dichosas
y que llevan una vida ordenada. Por efecto de la melatonina también
se producen en mayor cuantía. Este es otro sendero homeostático por
el cual esta hormona epifisiaria realza la inmunorreactividad del
organismo.

La Inmunidad y la Reproducción

Para aquellas especies que se reproducen estacionalmente resulta
esencial la glándula epifisiaria. Este órgano es un mediador entre el
fotoperiodo y los mecanismos de reproducción. Los órganos
reproductores de los crisetos involucionan durante el invierno,
cuando la longitud de la noche supera a la que tiene el día. En esa
época la pineal incrementa su producción de melatonina. Al mismo
tiempo, disminuye la secreción de gonadotropinas y de hormonas
sexuales. El análisis morfológico revela atrofia testicular,
estrechez de los túbulos seminíferos y ausencia de espermiogénesis;
además, los animales pierden el interés en la reproducción. Estos
mismos efectos se obtienen en el laboratorio cuando a los especímenes
se les administra melatonina. Resulta que esta hormona mimetiza y
reproduce los efectos que obra el fotoperiodo ambiental sobre el
sistema reproductor.

En la escala de los vertebrados, es patente una variación cíclica y
alterna en la función de sus sistemas reproductor e inmunítario. Si
la actividad del primero es alta, en el segundo ocurre lo contrario y
viceversa. Esta condición puede reflejar los avatares evolutivos por
los que pasaron las especies biológicas a lo largo del tiempo. En
otras palabras, parece existir un nexo íntimo y ancestral entre la
reproducción y el autorreconocimiento. La pineal y su melatonina
desempeñan un enlace humoral importante entre ambos sistemas; así
como induce regresión gonadal e infertilidad en los roedores,
incrementa su reactividad inmunitaria.

En esta tesitura, la inoculación de tejido extraño aumenta las
concentraciones séricas de la hormona luteinizante. Además de regular
la fertilidad, este polipéptido parece mediar las respuestas
inmunitarias. También las hembras grávidas tienen mayor tolerencia
inmunológica ante los antígenos fetales. Estos hechos muestran, sin
duda alguna, la interrelación funcional que existe entre las gónadas
y los órganos linfoides.

La testosterona es una hormona esteroide que induce eritropoyesis en
el bazo. Sin embargo, su exceso origina disfunción morfofisiológica
del timo. Como sus concentraciones plasmáticas disminuyen por acción
de la melatonina, las respuestas inmunitarias pueden afectarse
negativamente. Por el contrario, cuando disminuyen las
concentraciones séricas de melatonina también decrecen los centros
germinales en el bazo y el timo, a la par que se incrementan las
cantidades de los esteroides sexuales. En el contexto cronobiológico,
las acciones neuroinmunomoduladoras de la melatonina cobran mayor
relevancia en el sentido de coordinar y sincronizar las funciones
inmunitaria y reproductora.

A la luz de la información disponible, podemos concluir que la pineal
modifica la fisiología del sistema neuroendocrino por tres vías
principales: regulando la actividad eléctrica de los centros neurales
inmunomoduladores, promoviendo las secreciones de los órganos
linfoides y por acción directa sobre las células inmunocompetentes.

La Pineal y el Sol

Al igual que entre los hindúes, para los antiguos egipcios la pineal
era el receptáculo material del espíritu imperecedero; símbolo de la
iluminación interior, manantial inagotable de sabiduría. Este ojo
místico capaz de penetrar en la esencia primordial de todas las cosas
está representado por el Uraeus, la cobra erguida sobre la frente del
faraón. Simboliza la luz sagrada atrapada en la materia; de él dimana
el orden divino, es fuente de la vida eterna.



La distancia entre la Tierra y el Sol se modifica a lo largo del año.
Em razón de ello, la cantidad y el ángulo con el cual incide la luz
sobre la superficie del planeta varían también. En la estación más
cálida y luminosa es menor la cuantía de melatonina sanguínea, en el
invierno ocurre lo contrario.

El centro de una boñiga de herbívoro es la cámara de incubación del
escarabajo sagrado. Del huevo primigenio eclosiona una larva voraz e
insaciable que se alimenta de su entorno; muda de piel y deviene en
una ninfa envuelta en una funda de seda blanca. La suya es una
mortaja de una blancura impoluta, deslumbrante; dentro de ella,
semeja la momia venerable de un emperador egipcio. Oculta en el
subsuelo, la pelotilla de guano queda envuelta por las sombras;
durante semanas permanece en el país del anochecer.



Para los antiguos habitantes del país del Nilo, la pelota de
excremento representaba al Sol. En este contexto, el centro de la
esfera excrementicia no es tal, sino la forja del dios del fuego;
allí se crean el tiempo, la luz y la vida. Después de una
metamorfosis asombrosa, en este núcleo de energía nace un escarabajo
estercolero adulto. El poder del sol ha obrado su milagro. Ahora el
hijo de la luz buscará su propia pelota de estiércol y la rodará por
el terreno: esta es su manera de mantener el curso del astro
luminoso. Al cabo, su prole emergerá transfigurada en la persona de
un nuevo escarabajo-faraón.

Las etapas de la vida de este coprófago representaron el ciclo
perenne de vida, muerte y renacimiento en el Egipto faraónico. Cada
una de ellas estaba vigilada por el Uraeus, el depositario material
del espíritu imperecedero. A semejanza de Osiris, ora señor de la
luz, ora dios de ultratumba, el espíritu eterno del escarabajo -
faraón moría y renacía incontables veces. Como gemelo del Sol,
recorre el mismo camino que éste, en un ciclo perenne, infinito.

Desde el tiempo de los faraones, la función de la glándula pineal
está vinculada con la percepción de la luz. A través de los milenlos
se le ha involucrado en la percepción y medición del tiempo; preside
la transfiguración, tanto del espíritu como del cuerpo material. Por
ello, se le consideró fuente de salud, de vida y de inmortalidad. En
la doctrina cartesiana es la morada del alma. Para René Descartes,
allí despliega sus funciones primordiales el ánima de los humanos. En
el marco de la ciencia moderna se le considera fotosensitiva a la par
que psicosensible, pues la meditación trascendental realza sus
funciones. ¿Sólo una coincidencia?; tal vez, pero asombrosa.

Bibliografía

1. Ader R., (editor) Psychoneuroinmmununology. Ed. Academic Press,
New York, 1981.

2. Bardasano Rubio, J.L., La glándula pineal. Ed. H. Blume, Madrid,
1978.

3. Benveniste, E.N., "Lymphokines and monokines in the neuroendocrine
system", Progress in Allergy, 43:84-120, 1988.

4. Pawlikowski, M. y Karasek, M., "The pineal gland and
experimentally-induced tumours" . Advances in Pineal Research 4:259-
265, 1990.

5. Reiter, R.J., "The pineal gland and melatonin in relation to
aging: a summary of the theories and of the data" Exp. Gerontol 30(3-
4):199212, 1995.

6. Reiter, R.J., "Functional pleiotropy of the neurohormone
melatonin: antioxidant protection and neuroendocrine regulation".
Frontiers in Neuroendocrinology 16(4):383-41

Hemeroteca Virtual ANUIES
http://www.hemerodigital.unam.mx/ANUIES
Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación
Superior
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#25 De: "yanchellum" <llum@...>
Fecha: Jue, 5 de Sep, 2002 1:11 pm
Asunto: BASES BIOQUIMICAS Y MOLECULARES DE LA CRONOBIOLOGIA
yanchellum
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Departamento de Química Biológica. Facultad de Ciencias Químicas.
U.N.C.



Directores: Dr. Mario Guido

Dr. Diego Golombek (Universidad Nacional de Quilmes)



Colaboradores: Dr. Luis Bellavía

   Dra. Agata Carpentieri

   Dra. María F. Ceriani

   Dr. Horacio de la Iglesia

   Dra. Ruth Rosenstein

   Dra. Nelia Vermouth

  Dr. Marcelo Yanovski (Salk Institute, La Jolla California, EE.UU.)

  Dra. Paola Yannielli (Department of Psychology, Smith College,
Massachusetts, EE.UU)



Profesores Invitados: Dra. Carla B. Green

   (Department of Biology, University of Virginia,

   Charlottesville, Virginia, EE.UU.)

   Dr. Ruben Baler (NIMH, National Institutte of Health, 9000
Rockville Pike,   Bethesda, EE.UU.)

Categoría: Doctorado de Formación Específica

Características: Teórico - Práctico

Fecha Tentativa de Iniciación: 14/10/02

Fecha Tentativa de Finalización: 26/10/02

Fecha Límite de Inscripción: 30 de Septiembre de 2002.

Nro. Total de Horas: 40

Cupo: 25

Arancel: $ 45



CARACTERISTICAS DEL CURSO
El presente curso de postgrado es un esfuerzo conjunto de las
Universidades Nacional de Córdoba y Nacional de Quilmes y está
dirigido a egresados universitarios en general y a alumnos de la
carrera doctoral. Constará de clases teóricas y seminarios de
discusión sobre los aspectos moleculares, bioquímicos y fisiológicos
de los ritmos biológicos según se detalla en el programa adjunto como
así también de las aplicaciones de la Cronobiología a la vida
cotidiana y en Ciencias de la Salud. Las clases teóricas impartirán
los conocimientos básicos sobre el temario a desarrollar en el
programa mientras que los seminarios constituirán el ámbito de
discusión entre alumnos y docentes sobre los trabajos más relevantes
del área realizados en los últimos años. El curso también contará con
la realización de trabajos prácticos que incluirán la aplicación de
técnicas de Biología Molecular y de registros de comportamiento al
estudio de los ritmos biológicos, como así también tareas de
autorritmometria en voluntarios participantes del curso. Se prevé un
mínimo de 30 h. de clases teóricas y seminarios de discusión y 12 h.
de actividades prácticas. Se proyecta dictar el presente curso cada 2
años en forma alternada entre las Universidades Nacional de Córdoba y
la Nacional de Quilmes.



INTRODUCCION

La vida es un proceso bioquímico cíclico. Una de las razones
fundamentales por la cual el estudio de los relojes biológicos se
hace tan importante, es porque ellos regulan nuestras propias vidas.
Los organismos vivientes son sistemas dinámicos, que varían en sus
comportamientos espontáneos y en su respuesta al medio en forma
dependiente del tiempo. Las funciones fisiológicas, bioquímicas y
conductuales de los seres vivos cambian rítmicamente a lo largo de un
período cercano a las 24 h (circadiano), al mes (mensuales), al año
(circanuales) y/o a las estaciones (estacionales). Un programa
temporal interno ajusta los cambios diarios de estas funciones al
mundo externo y alteraciones de este programa (trabajo en turnos
rotativos, vuelos transmeridianos, envejecimiento, etc.) pueden
llevar a severas patologías, depresiones estacionales e insomnio.

La Cronobiología es la rama de la Biología que estudia la
organización temporal de los procesos biológicos. En las últimas
décadas, se han descripto y analizado fenómenos que oscilan
rítmicamente en los sistemas biológicos tanto en aspectos
conductuales como fisiológicos y bioquímicos. Mas recientemente, un
nuevo abordaje de estudio de los osciladores biológicos, empleando
técnicas de biología molecular, han aportado importantes
contribuciones al conocimiento de los aspectos genéticos de dichos
ritmos. De los estudios realizados surgen pautas importantes para una
mejor comprensión de la naturaleza molecular de los osciladores
celulares que generan dichos ritmos, de la importancia fisiológica de
los mismos y de los mecanismos bioquímicos moleculares que operan en
estos fenómenos.



OBJETIVOS DEL CURSO DE POSTGRADO


La Cronobiología ha presentado en los últimos años un desarrollo
relevante en el marco de las investigaciones biológicas y biomédicas
y es creciente el acercamiento de la medicina clínica a la
problemática cronobiológica. Esta disciplina está sin duda creando
una conciencia particular acerca de la relevancia de los ritmos
biológicos (en particular aquellos de naturaleza circadiana) en pos
de un conocimiento pleno de la fisiología del organismo y del
mejoramiento de la calidad de vida en una variedad de situaciones. La
realización de un curso de postgrado sobre Cronobiología para
doctorandos de nuestras Universidades y de otras casas de altos
estudios, tiene como objetivo fundamental que el alumno se
familiarice con la existencia de los ritmos biológicos y de su
importancia en los procesos fisiológicos que tienen lugar en todos
los seres vivos. Para esto se procurará ahondar en forma detallada en
las bases anatómicas, fisiológicas y bioquímicas de las oscilaciones
biológicas en los vertebrados, particularmente en los mamíferos y
entre ellos el hombre. Se desea también que el alumno se familiarice
con las metodologías con que contamos en la actualidad para el
análisis de los ritmos biológicos y que adquiera criterio para
aplicar estos conocimientos en la práctica. También se encuentra
entre los objetivos fundamentales de este curso visualizar el rol del
sistema nervioso en la generación y mantenimiento de los ritmos
biológicos. De esta manera, y en forma recíproca, se proyecta
utilizar el estudio de dichas oscilaciones biológicas como una
herramienta clave para investigar el funcionamiento del sistema
nervioso. Para esto se enfatizará la aplicación de las herramientas
mas modernas de la Biología Molecular en el estudio de células
nerviosas que conforman los relojes centrales y de otros tipos
celulares que componen los relojes periféricos.



PROGRAMA

Introducción a los ritmos biológicos. Historia de la cronobiología,
pasada y reciente. Evolución de las ideas cronobiológicas.
Homeostasis, reactiva y predictiva. Adaptabilidad de los ritmos
biológicos: ciclos geofísicos y correlatos biológicos. Condiciones
constantes. El ambiente físico. Adaptación y anticipación. Ejemplos
de la naturaleza. El impacto de los ritmos biológicos sobre la
investigación científica.



Origen de los ritmos biológicos. Características y Propiedades de los
ritmos biológicos. Orígenes genéticos. Ejemplos. Existencia de
osciladores endógenos, tipos y grupos, diferencias entre vertebrados
en general. Relojes dominantes y secundarios. Relojes endógenos en
mamíferos, cronobiología humana. Ritmos de corrida libre, naturaleza
endógena. Tipos de ritmos. Los "circa-ritmos". Ritmos circadianos,
infradianos, ultradianos. Otras frecuencias: ritmos anuales,
mensuales, mareales. Período de libre curso y efectos de la luz.
Compensación de temperatura. Componentes endógenos y exógenos de los
ritmos. Evidencia a favor de la existencia de uno o mas relojes
biológicos.

Sincronización del reloj. Concepto de sincronizador o "zeitgeber".
Diversidad de zeitgebers. Efecto de la luz y otros sincronizadores.
Cambios de fase. Reglas de Aschoff. Curvas de respuesta de fase.
Diferencias entre animales diurnos y nocturnos. Modelos de estudio.
Pittendrigh. Sincronización fótica y no-fótica.

Análisis de los ritmos biológicos. Metodología utilizada para la
determinación y análisis de los ritmos biológicos. Demostración de
sincronización. Determinación de período, amplitud y fase. Cambios de
fase. Modelos matemáticos. Análisis estadístico. Interpretación de
actogramas.

Oscilaciones bioquímicas y ritmos celulares. Ritmos bioquímicos como
ciclos límite y estructuras temporales disipativas. Oscilaciones
complejas. Oscilación glicolítica. Enzimas oscilatorias: simple
comportamiento periódico de un modelo alostérico para la glicólisis.
Oscilaciones de los niveles intracelulares del mensajero secundario
AMPc. Modelo para la síntesis periódica y generación de la señal
AMPc. Modelo alostérico. Adaptación a un estímulo constante.
Correlación entre oscilaciones y ondas de AMPc. Oscilaciones de
niveles intracelulares de calcio. Observaciones experimentales.
Modelos de oscilador que requieren variaciones periódicas de IP3.
Modelos basados en la liberación inducida de calcio. Ondas
intracelulares de calcio.

El oscilador mitótico. Modelando el oscilador mitótico que dirige el
ciclo de división celular. El ciclo celular eucariota está comandado
por un oscilador bioquímico. Modelo basado en un modelo de
retroalimentación positiva que involucra kinasas. Cascada de
fosforilación-defosforilación para el oscilador mitótico en células
embriónicas.  Arrestamiento del oscilador mitótico.

Sistema circadiano. Fisiología de los ritmos biológicos. Organización
del sistema circadiano. Osciladores. Localización de los osciladores.
Jerarquía de los osciladores. Sistema circadiano en vertebrados.
Diversidad y modelos celulares. Vias eferentes y aferentes. Control
neuroendócrino de la ritmicidad, integración de señales circadianas,
circuitos participantes.

Núcleo supraquiasmático. Localización anatómica. Características.
Diferencias entre especies. Neuropéptidos. Aferencias y eferencias.
Vias de sincronización. Demostración de la existencia del reloj
endógeno. Lesiones. Transplantes. Cultivo de rebanadas de hipotálamo,
de células aisladas. Registros in vivo e in vitro de actividad
eléctrica y otros parámetros. Mecanismos operantes en la
sincronización del reloj. Traducción de señales. Mensajeros
Secundarios y Neurotransmisores. Control transcripcional, Genes de
Expresión Temprana. Genes Reloj. Control post-traduccional.
Interacciones de genes Reloj.

Retina y Glándula pineal, circuito neuroendócrino. Fotoperiodicidad y
ritmos estacionales. Evidencias a favor de la existencia de
osciladores/fotorreceptores. Estudios in vivo e in vitro. Cultivo de
fotorreceptores y pinealocitos. Fotopigmentos. Criptocromos.
Melanopsinas. Participación en la sincronización por luz y control
circadiano. Melatonina. Modelos de mutantes y &#8220;knock out&#8221;, tau,=

clock. Efecto sobre el sistema circadiano.

Ritmos en plantas e invertebrados. Conservación evolutiva. Ritmos en
unicelulares fotosintéticos. Sincronización en vegetales,
fotopigmentos y fitocromos. Fotoperiodicidad. Ritmos en
invertebrados: ritmos de actividad locomotora y reproductiva.
Localización de osciladores en invertebrados. Fotorrecepción.
Mecanismos de sincronización.

Ritmos en vertebrados. Mamíferos, comportamiento, ciclos hormonales,
aprendizaje y memoria. Fotorreceptores. Receptores extra-oculares.
Relojes extra-NSQ. Aves, reptiles y peces. Control neuroendócrino de
la ritmicidad circadiana.

Origen genético y bases moleculares de la ritmicidad circadiana.
Control genético del comportamiento. Modelos de osciladores.
Elementos Positivos y negativos. Mutantes tau y clock. Identificación
de genes reloj, period, timeless y otros. Control circadiano de la
síntesis de melatonina y neuropéptidos.  Efecto de las mutaciones
sobre los ritmos.

Ritmos biológicos en humanos. Determinación de la periodicidad en
distintos parámetros controlados circadianamente. Sueño- vigilia.
Temperatura corporal. Síntesis de cortisol y melatonina. Ritmos
sincronizados y de corrida libre. Vuelos transmeridianos. Trabajo en
horario rotativo. Envejecimiento. Ritmos del comportamiento,
hormonales y psicológicos. Ritmos ultradianos e infradianos. La
relación de los ritmos con la salud humana.

Ontogenia del sistema circadiano. Aparición de la organización
circadiana y determinación de ritmos biológicos con el desarrollo.
Efectos del ambiente. Genes de expresión temprana como marcadores y
sistema de neurotransmisores Sincronización materno-fetal.

Cronofarmacología y aplicaciones biomédicas de la cronobiología.
Cronofarmacodinamia. Cronoterapia. Depresión estacional. Efecto de la
luz.



EVALUACION

La evaluación del curso se realizará mediante la presentación de
monografías individuales sobre un tema específico determinado
previamente.

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