Hay dos posturas que bien pueden complementarse, pero que a menudo hay
quien las encuentra incompatibles.
Me refiero al valor de la Libertad-versus- valor de la Unión.
Hay para quién su libertad se puede ver resentida o encogida al
vincularse a alguien o algo.
En el otro sentido hay para quién entablar ciertos lazos comprometen
tanto, tanto, que no hay más.
Sin embargo, encuentro que la unión puede ser libre y generar más
libertad, y la Libertad es una de las premisas y motor para poder
unirse, y continuar unido, a alguien o a una causa.
En definitiva podemos compararnos a sarmientos.
Solos no podemos hacer nada.
Ser libres sin vincularse a nada es secarse, aunque sea ondeando la
bandera de una presuntuosa libertad.
Por ello tenemos delante la opción de elegir a qué causa unirse, más,
con quién unirse.
El Sarmiento se une a la Vid. No deja de ser él mismo aunque esté
unido a ella. Ello no le quita libertad, al contrario le da Vida en
abundancia, hay un continuo fluir uno al otro. Así es la Vida. Como el
corazón que bombea a las articulaciones.
De esta unión, de la forma en que circula uno en el otro y de cómo
prenda el uno en el otro dependerá en buena medida el fruto.
El cuidado que se ponga en ello también importa. El riego, la tierra,
e incluso la poda, que parece dejar al principio en vacío, pero que
sirve para sanar, seleccionar, y proporcionar más vigor al conjunto.
Vivir conjuntados es una lección siempre por aprender.
Espero que sepamos permanecer en la Vid del Amor, y vivir en ella
libres. ¿Hay mayor tesoro?.
Un abrazo.
Jesús.
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Un abrazo.
Jesús.