La Paz no es calderilla que se va amontonando de los cambios entre unos y
otros.
Tampoco se guarda en la faja para utilizarla en casos de necesidad
primordial.
Porque hay quien sólo habla de ella cuando surge el aprieto,
en lugar estar habitados en ella.
La sacan y se guarda.
Cuando se vuelve a buscar ya no se sabe dónde se dejó: ¿ no va contigo?
Tampoco es la Paz el manto guardado para ocasiones en que no se quiere
romper ningún hielo. Ni las sandalias que se sacan en los bochornos.
No es un bastón de muletilla que sirve para las ocasiones difíciles, como si
la Paz sólo sostuviese si nos vamos de lado, en vez de ponernos en la
postura más favorable, con ella, y para todos. La Paz no quiere que vayamos
con apoyos sólo de un lado, si no apoyados enteramente.
Como tampoco es el bastón de mando, cuando perdido el control, se alza en
alto para marcarse como Paz, por mucha quietud que imponga.
Una cosa es sacar la Paz, utilizarla, tenerla de acomodo, y otra llevarla
consigo, siempre, hacerla propia y participativa, recibirla gratis y darla
gratis. Llevarla tanto en los hundimientos, como saltando, de prisa y
despacio, sentado y de pie.
Quien sabe de ella sabe que la puede repartir y ser bienaventurado, que
quien la reciba la puede acoger en su casa, y quien no la acojiese no
impedirá que siga su camino y vuelva sobre quien la dio.
Porque la Paz revierte sobre sí misma.
Posiblemente esto sea algo que no advertimos.
Si la paz es una moneda se comercia con ella, se negocia con ella.
Porque es distinto negociar para la Paz que negociar teniendo a la paz como
moneda( lo que resulte de ello, ¿sería Paz? ).
La Paz no es el resultado de que uno deponga las armas y el otro cante
victoria, no, la Paz es que todos cantemos Victoria y sobren las armas.
Y no sólo hablo de la Paz entre los pueblos, sino la del que suda su pan, la
de la casa donde hay que repartir tareas, la de la comunidad de vecinos, la
del colegio, la Paz entre amigos, la Paz entre hermanos, y la Paz con uno
mismo.
Porque todos negociaciamos, incluso con uno mismo, con trucos para salirse
con la suya.
Ejemplo: " me compro esto caro y en compensación doy esto a tal ...", "voy
a ver a tal porque no estoy a gusto con...". En fin, trucos que podemos
conocer de cómo negociamos estar tranquilos y en sosiego, pero que ¿podemos
llamarlos Paz?
Si la Paz es un regalo, se da, aunque no se vea su efecto.
Pero seguirá su camino volviendo sobre sí misma, la reciban o no, la acojan
o la conviertan en mercaderia.
No se porqué esperamos tanto a darla, no se qué estaremos calculando.
¡cuánto cuesta recibirla primero, y luego darla también!.
Ya véis las naciones como todas hablan de Paz, pero ninguna deja las armas.
¿Por qué?:
- Negocios.
Y ¿ no ocurre así con el de al lado?
Si nos lleváramos bien con él, a lo mejor me pide...
Y ¿ con uno mismo?
- Si estuviera en Paz conmigo mismo, quizá no tendría necesidad de ...
¿Queremos la Paz?.
Que sea un regalo.
Un abrazo.
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