Se fueron al frente, cada uno en un lado, por amor a sus hijos, por su
tierra, por sus seres queridos.
Cada uno en un bando los pusieron en contra, y, sin embargo, el mismo
amor a su familia y a los suyos les impulsaba en el campo de batalla.
Los ideales eran nobles: sus familias, la tierra, su estilo de vida,
sus costumbres.
El mundo está lleno de buenas causas que producen efectos desastrosos
y demoledores.
Es por ello que ser buena causa no basta.
El pan de cada día que sacia el hambre de los propios no alimenta
igual si sale de la opresión, el robo, y la sangre ajena, por mucho
que se justifique en el amor de los suyos.
Como nieto de épocas de guerra veo que nadie gana en las contiendas,
que todos perdemos, que cada bando puede defender sus "buenas causas",
pero que es tiempo para que en lugar de encañonarse uno al otro, los
de todos los lados aboguemos por lo mismo en un frente común, en Paz,
en el mismo amor: la familia, la Tierra, las costumbres y vivencias de
todos.
Quizá sea entonces cuando no haya enemigos y el verbo amar sea
empleado en los mismos términos por unos y otros buscando el mismo
bien para todos.
Como nuestro Sol, que sale para todos sin mirar qué bando ocupa. ¿
Será que para el no hay bandos ?
Un abrazo.
Jesús.
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Un abrazo.
Jesús.