Saludos amigos,
quiero iniciar con este correo un nuevo thread sobre la importancia de
la postura.
Y no me refiero solamente a la postura padmasana (loto) de meditación
zazén, sino más bien en general, la correcta postura cotidiana, siendo
la postura de meditación simplemente una más de las correctas posturas
cotidianas.
Partamos en primer lugar de algunas bases fisiológicas:
El sistema nervioso autónomo (parasimpático) discurre por el interior
de la columna, desde el cerebro a las extremidades y viceversa.
Las ramas eferentes son las que vienen del cerebro y salen en los
espacios intervertebrales hacia los órganos, las vísceras, los músculos...
Las ramas aferentes son las que vienen desde los tejidos sensoriales
(tacto, temperatura...), vísceras, órganos, músculos... y penetran en
la columna por los espacios intervertebrales hacia el cerebro.
Entre vértebra y vértebra, por tanto, tenemos una pareja (izquierda -
derecha) de ramas salientes y otra de ramas entrantes.
Cuando una vértebra está correctamente acoplada con la inferior y la
superior, su movimiento es armonioso, fácil y no presenta
complicaciones. Cuando una vértebra está mal acoplada con la inferior
y/o la superior, entonces una o varias de las ramas aferentes o
eferentes se ve comprimida constantemente o solo cuando hay movimiento.
Esto provoca que los órganos, vísceras, músculos o tejidos en general
que están inervados por esa rama, reciben un menor aporte de Ki
(energía vital) y van degenerando lentamente. Paralelamente, el
sistema nervioso recibe la estimulación dolorosa en el cerebro de unos
tejidos a los que en realidad no pasa nada, por estar comprimida la
rama que devuelve las sensaciones de esas zonas del cuerpo, como es el
caso, por ejemplo, de la ciática. También, se nota un adormecimiento
(parestesia) de las zonas inervadas por la rama afectada, falta de
fuerzas, falta de sensibilidad... etc.
Cuando un órgano no recibe la misma cantidad de Ki a la que está
acostumbrado y además su control nervioso está atenuado por la
opresión de sus nervios, sus funciones poco a poco dejan de estar bajo
el control del sistema nervioso central, pudiendo evolucionar hacia el
exceso o hacia la insuficiencia.
Cada órgano atesora una parte del mental. Según la medicina
tradicional china y japonesa, cada órgano es responsable de una
emoción, de una cierta forma de pensar y de una actitud espiritual.
Por ejemplo, para no extender demasiado, el riñón en la vibración
espiritual es responsable de tener una meta en la vida, un objetivo
hacia el que caminar. El hígado, en el plano mental, es responsable de
la capacidad de organización, de poder tomar decisiones meditadas y
aquilatadas, y de poder seguir, en la práctica, con las decisiones
apropiadas, el camino espiritual que los riñones han señalado. En el
plano emocional, la preocupación, la obsesión, el pensamiento circular
y la actitud severa son responsabilidad del bazo. Las emociones como
la ira o la agresividad son provocadas por el mal funcionamiento del
hígado, el miedo lo provoca la debilidad de riñón...
Si un órgano se ve afectado por una rama nerviosa presionada, genera
emociones enfermas como miedo, agresividad, enfado, estrés, ansiedad,
tristeza...
Si un órgano está correctamente conectado al cerebro y a la fuente de
Ki a través de la columna, siendo inervado por unas ramas nerviosas
que salen entre dos vértebras perfectamente acopladas, generará
emociones equilibradas tales como voluntad, alegría, fuerza,
compasión, caridad...
Cada vez que nos sentamos, andamos, apoyamos en una pared esperando al
autobús o simplemente hacemos el vago, nuestra postura está provocando
ira o felicidad, miedo o voluntad, indecisión o alegría... depende de
nosotros, depende de nuestra postura en cada momento.
Y si pretendemos alejar de nuestra mente el miedo, para que al meditar
nos abandonen los pensamientos provocados por el miedo (¿tendré
suficiente dinero? ¿Tendrá mi hijo un accidente de coche?...), basta
con colocar correctamente la columna, y dichos pensamientos
desaparecerán poco a poco.
No es cosa de un día, no es cosa de un instante, no se trata de que en
la próxima meditación nos estiremos como si nos hubieran colgado de un
gancho como una ristra de pimientos choriceros. Es cosa de, poco a
poco, ir recolocando nuestras vértebras a base de cambiar posturas
cotidianas.
No sirve de nada preocuparse obsesivamente por hacer un padmasana
perfecto durante los 10 minutos de meditación diaria, si luego nos
derrumbamos sobre un escritorio durante 10 horas trabajando en la peor
postura posible, y a la hora de descansar nos tiramos en un sofá de
cualquier manera a ver televisión.
Hay que empezar por cambiar hábitos de conducta, por poner una nota de
atención mental constante, como un post-it virtual que nos recuerde
cada vez que estemos mal colocados la necesidad de estirar la espalda.
Y ayudará sentarse un tiempo todos los días en el suelo, en un cojín,
en lugar de tirarse en el sofá. Se trata de avanzar poco a poco en la
correcta postura.
Técnicas como el Yoga y el Taichi pueden ayudarnos a ir mejorando
nuestra postura poco a poco. En unos pocos años, el resultado puede
notarse mucho.
Dejo aquí el tema para dar oportunidad a los demás de opinar y aportar
sus conocimientos. En siguientes mensajes, intentaré conectar este
tema con el equilibrio de los Chakras para una mejor comprensión.
Gassho, y espaldas rectas.
Un abrazo,
Miguel de la Vega