--- En zen@yahoogroups.com, Bruno <be.mindful@...> escribió:
> Quiza podrias explicarnos que relacion tien el combate-violencia,
con el budismo para iluminarse?
> Los preceptos budistas dicen no a la violencia, y el octuple
sendero habla de cosas similares.
> Es solo curiosidad e ignorancia de mi parte
Quien debería responder esto debería ser el mismísimo Bodhidharma,
refundador del monasterio Shaolin e introductor del Budismo en China.
El mismo iluminado creo la enseñanza marcial que es base de todas las
artes marciales modernas, y a la vez estableció el budismo y la regla
monástica budista en China.
Algo tendrá que ver una cosa con la otra.
Como practicante de artes marciales desde los 13 años (tengo 45) veo
esta relación muy clara. Comprendo a Bodhidharma, comprendo a
Mushashi, comprendo a Sun Tzu, comprendo a Taisen Deshimaru y a otros
maestros de la transmisión que fueron a la vez grandes guerreros.
Lo que no entiendo es ese concepto que tienen de las artes marciales
aquellos que no las practican, no se por qué nos ven como 'violentos'
tal y como dices en tu mensaje. Yo llevo practicando 32 años artes
marciales y todavía no me he peleado con nadie ni una sola vez. Esta
misma mañana, hace media hora, una conductora irresponsable ha estado
a punto de atropellarme con su coche, y no lo ha hecho porque mis
reflejos (ganados en las artes marciales) me han permitido frenar con
la moto a tiempo y quedarme a unos centímetros de su parachoques. Y
no me he bajado de la moto para machacarle la cabeza, tan solo me he
parado, he respirado profundamente (como aprendí en los Dojos de
artes marciales) y he dejado pasar mi impulso instintivo de venganza.
Esto mismo me ha pasado en mi vida muchas veces, compañeros de
colegio que no practicaban artes marciales se han hecho el gallito
conmigo, hasta me han tirado cosas a la cara para provocarme, y
sabiendo como se que de un solo golpe podría partirles la cabeza y
quedar como un 'machote' delante de las niñas, en lugar de eso he
respirado mi mal genio y he dejado pasar estas agresiones sin
responderlas, me llamaran como me llamaran.
La vez que estuve más cerca de pelearme fue cuando uno de estos
gallitos, al no responder a sus provocaciones, se lanzo sobre mi a
pegarme puñetazos. Conseguí (facilmente) esquivar sus golpes y
aproveché uno de ellos para sujetarle los brazos desde la espalda y
esperé a que sus compañeros le sujetaran antes de soltarle. Cuando le
solté, se libró de sus compañeros y se lanzó de nuevo sobre mi, volví
a esquivar sus golpes y le volví a sujetar de la misma manera hasta
que vino un profesor y nos separó.
Podía haberle pegado, de un solo golpe lo podría haber dejado en el
suelo, tal y como él estaba intentando hacerme a mi una y otra vez.
Sin embargo, el comportamiento aprendido en los Dojos de Artes
marciales me permitió mantener la calma y usar la fuerza solo para
sujetar, tal y como dijo Lao Tse.
En aquella época aun no había oído hablar de Budismo, de Zen, de
Taoísmo ni de Lao Tse.
Miyamoto Mushashi, que probablemente haya sido el mayor guerrero de
la historia medieval japonesa, fue un luchador salvaje donde los
haya. Peleó en cientos de duelos, matando a sus oponentes con una
facilidad pasmosa.
Sin embargo, un día comprendió. Comprendió gracias a su práctica de
meditación, total y absolutamente similar a la actitud de vacío que
se experimenta en un combate de artes marciales. Y se iluminó. La
prueba de su iluminación es su maravilloso libro 'el manuscrito de
los 5 anillos'. Desde ese momento Mushashi cambió la espada de metal
por un Boken (espada de madera), y a todo el que le retaba en duelo
le vencía con la espada de madera, aunque el otro trajera su mejor
Katana, de forma que no ponía en peligro su vida, tan solo les hacía
un serio chichón y les dejaba su orgullo tirado por el suelo.
Ese estado meditativo que se obtiene en los combates de artes
marciales es absolutamente similar al que obtenemos cuando hacemos
zazén en un Dojo. Hay que experimentar ambas cosas para sentir la
similitud. Cuando un espadachin se mantiene en kamae con su espada
frente a su hara, tiene su sistema nervioso en el mismo estado en el
que lo tiene cuando está en Zazén.
Quiere esto decir que es necesario cortar unos cuantos cuellos para
iluminarse? pues claro que no. Gracias a Maestros como Miyamoto
Mushashi, Bodhidharma y otros, hemos creado unas artes marciales
modernas que aunan el espíritu de la meditación, aprendido del
budismo, con la técnica marcial más depurada. Son aquellas artes
marciales cuyo nombre termina en 'DO'; Karate-do, Ken-do, Kyu-Do,
Aiki-Do... también siguen existiendo otras artes marciales antiguas,
sanguinarias y salvajes, como el Kenjutsu, el ninjutsu y otras
parecidas, que en nada tienen que ver con ésto. Son las artes
marciales que había en japón y en china antes de la llegada de
bodhidharma, artes marciales sin contenido espiritual. Son las artes
marciales de las películas serie 'B'.
Un guerrero hace dos mil años era un 'manuo' que manejaba una espada
cortando todo lo que se pusiera por delante. Poco espíritu había en
ello. Un guerrero taoísta o budista es un practicante de la no-lucha,
que aprende a luchar sin luchar. No hay violencia en ello.
Gassho,
Miguel de la Vega