Saludos Francisco,
El problema de los retiros es que te desconectan de la realidad. En el
entorno de un templo, sea un templo permanente o un templo provisional como
el que forman un Maestro y un grupo de discípulos en un retiro, todo es
maravilloso. Se hace Zazén en silencio, se limpia, se cocina con amigos que
comparten nuestra visión, todo el mundo a tu alrededor es tranquilo,
meditativo, las conversaciones son sobre temas "elevados"... y luego llegas
a tu casa con la familia, los niños gritan, se pelean, el jefe te bronquea o
tu eres el jefe y bronqueas a tus subordinados, la letra de la hipoteca
vence mañana y no tienes suficiente saldo, el tráfico...
Esa conexión con la realidad seguida de una desconexión provisional y vuelta
a conectarse resulta perjudicial para el equilibrio mental. Te hace ver que
el Zen solo se puede practicar en el entorno de un templo, y eso es mentira.
Se puede confundir la paz exterior que reina en un templo Zen con la
verdadera paz que es la interior. Puedes creer que en un retiro obtienes esa
paz interior, y en realidad lo único que ocurre es que al no haber elementos
distorsionadores a tu alrededor te sientes un poco o mucho mas relajado.
Pero eso no te hace avanzar ni un ápice hacia la paz interior.
Considero adecuado ir al menos una vez en la vida a un retiro con un
Maestro, sobre todo al principio de tu práctica, sin embargo creo que seguir
asistiendo a estos retiros como forma de practicar el Zen es incorrecto. Una
persona que haya logrado llevar la paz interior a su vida cotidiana, se
puede permitir el lujo de tomarse unas vacaciones del mundo real en el seno
de una Shanga, sin embargo buscar la paz interior en una Shanga es absurdo.
Salvo que desees convertirte en discípulo permanente de la Shanga y dediques
tu vida a servir al Maestro, lo cual no comparto pero tampoco critico porque
me parece coherente.
Lo que no me parece coherente es comportarse como un cafre o sentirse
infeliz durante todo el año en tu vida, y luego ir a "vivir el Zen" a un
retiro. Colgarse un hábito y decir "durante esta semana voy a ser un monje
Zen".
Si la paz interior no somos capaces de encontrarla haciendo cuentas para
llegar a fin de mes, no creo que seamos capaces de encontrarla entre las
paredes de un templo.
Saludos,
Miguel de la Vega