Si hemos dado adecuadamente los cinco primeros pasos habremos conectado desde el
primer paso con nuestra conciencia testigo y nos habremos mantenido conectados
en los siguientes. La conciencia testigo es esa que ni nos exculpa ni nos
inculpa, ni nos premia ni nos castiga, sea lo que fuere que nos ocurra.
Puede que no hayamos conectado desde el primer paso con nuestra conciencia
testigo. Si así fuera, aunque cada quien es libre de autoengañarse como le
plazca, no habremos dado ninguno de los siguientes. Y si hemos perdido el
contacto sin recuperarlo en algún paso
no podremos dar el siguiente.
Para dar realmente el paso de Verlo hay que tener el grado de presencia que lo
permita. Para Decirlo hay que Verlo. Para Sentirlo hay que Decirlo. Para
Permanecer en la sensación hay que Sentirlo. Para Relajarse con la sensación hay
que Permanecer en la sensación.
Hay que dar completo cada paso para poder dar el siguiente. Cada paso es un
paso que se da conectado con la conciencia testigo y al principio es
inevitablemente lento y doloroso.
En el sexto paso nos acordamos de respirar: "respiramos". Esto no significa
hacer fuertes inspiraciones y expiraciones como si estuvieramos practicando el
método Lamaze. En realidad sólo signfica
ser más conscientes de la respiración,; dejamos que la relajación del paso
anterior "llegue" a la respiración. Esto es importante porque
CUANTO MÁS METIDOS ESTAMOS EN LOS ASUNTOS DE LA PERSONALIDAD MÁS CONSTREÑIDA Y
SUPERFICIAL ES NUESTRA RESPIRACIÓN.
Podríamos notar, por ejemplo, que cuando estamos en una situación ligeramente
estresante(mientras conducimos un coche o terminamos un trabajo urgente) nuestra
respiración se hace más superficial. Respirar nos estabiliza y nos ayuda a
liberar la energía emocional. Cuando respiramos más profundo y más relajados
continúa cambiando la forma de nuestras tensiones. No intentamos escapar de la o
las emociones que surjan sino que continuamos respirando con ellas. Al hacer
esto tal vez tengamos la sensación de que nos ensanchamos nos expandimos.
Nos sentimos más "reales", más centrados.
En el paso septimo "reconectamos" con una percepción más completa
de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. Comenzamos a dejar entrar en la
percepción consciente otras impresiones sensoriales: podríamos comenzar a
percibir la luz del sol en la pared o la temperatura y la calidad del aire.
Podríamos percibir la textura y el color de la ropa que llevamos puesta.
Reconectar significa abrirnos a la parte de nuestra experiencia a la que no
teníamos acceso. Descubrimos que cuando realmente conectamos con nuestra
experiencia, no está ligada a nuestras asociaciones habituales. Se desvanecen
nuestros objetivos, planes y guiones. De pronto vemos u oimos, y percibimos con
mayor claridad, interior y exteriormente.
Si teníamos un problema con una persona no reaccionaremos ante ella de la forma
como solíamos hacerlo. Cuando estamos hipnotizados por la personalidad, creemos
saber cómo es esa persona "siempre" y lo que va a hacer, pero cuando
reconectamos con ella nos damos cuenta de lo mucho que no sabemos de ella.
Valoramos y respetamos el misterio de su ser, porque estamos más conectados con
nuestro ser. Una vez que nos permitimos "no saber" lo que va a hacer o decir esa
persona, o lo que está pensando, se hace posible una relación con ella mucho más
real e inmediata.
En el paso octavo "reenmarcamos" la situación que creíamos que causaba
nuestros problemas; vemos toda la situación con una luz más objetiva, y desde
ese equilibrio y claridad descubrimos la manera de enfrentarla con más eficacia.
Por ejemplo, si uno está enfadado con alguien, podría ver el sufrimiento y el
miedo de esa persona y ser capaz de hablarle con más compasión
y aceptación. Si nos sentimos abrumados por un problema, reconectar con algo más
real de nosotros nos da la capacidad de ver que en realidad estamos a la altura
de la tarea; o tal vez de ver que el problema
es mayor de lo que somos capaces de resolver y necesitamos ayuda. En todo caso,
reenmarcar coloca el problema y a nosotros mismos en una perspectiva mucho más
amplia.
En el paso noveno nos abrimos a más presencia, a más contacto con la
conciencia testigo y a más percepción. Con esa mayor capacidad es
mucho más fácil volver a andar los nueve pasos, si es necesario.
Al comienzo puede ocurrir que nos quedemos atascados una y otra vez en un
mismo lugar(o "punto")del proceso`. Por ejemplo, vemos algo, lo decimos y no
continuamos adelante; incluso podríamos notar un cierto sentimiento, pero nos
despistamos y no damos el paso de sentirlo tal cual de modo que no podremos
permanecer el tiempo suficiente para
que llegue la relajación. Es muy útil entonces fijarnos en qué punto abandonamos
el proceso, porque tal vez convenga poner más atención a ese punto.
A medida que practiquemos con esta herramienta nos será más fácil, rápido y
menos doloroso su uso. Además, cuanto más avanzados estemos en la secuencia más
díficil resultará separar los pasos; es posible tener más dificultad en la
primera parte del proceso, pero una vez que empezamos a avanzar hacia la
presencia, esta apoya cada vez
más la actividad.
La práctica continuada con la herrramienta de los nueve pasos profundiza y
expande la experiencia fundamental de nosotros mismos. Iremos notandonos, sin
buscarlo, más relajados, vivos y conectados con nuestro ser y con nuestro
entorno, más amplios, flexibles y abiertos, más espaciosos.
---------------------------------
[Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]