COMENTARIOS SOBRE LA SITUACIÓN DEL EURO.
Gorka Knörr, eurodiputado de EA y miembro de la Comisión de Economía y Asuntos Financieros del Parlamento Europeo.
Yo creo que la política del Banco Central Europeo se está revelando equivocada, y los gobiernos europeos deberían tomar nota de lo que está pasando, porque no hay que confundir la necesaria independencia del BCE con permanecer mudos e inactivos ante lo que está pasando, que afecta muy directamente a los bolsillos de millones de ciudadanos.
Es cierto que las circunstancias que han concurrido son excepcionales, al haberse producido al mismo tiempo el alza de los precios del petróleo, pero por eso mismo hay que llamar la atención sobre las responsabilidades del BCE y de los gobiernos europeos. Hay variables que escapan a nuestro control, pero hay otras que no, y eso es lo que hay que corregir cuanto antes. Entre otras, la política del BCE, que está siendo nefasta, y la falta de una única voz en Europa.
El empecinamiento del Banco Central Europeo en mantener un objetivo de inflación para la zona euro del 2% contra viento y marea es a todas luces inapropiado teniendo en cuenta las actuales circunstancias económicas; quienes estamos en la Comisión Económica del Parlamento Europeo hemos reclamado al Sr. Duisenberg el modelo econométrico en el que basa sus decisiones, y siempre se ha negado. Hay una falta de transparencia exasperante, y una más que fundada sospecha de que Duisenberg está jugando con el alza de los tipos de interés para mantener una tasa de crecimiento de la economía en la zona euro más baja -pero, a su entender más sana y duradera-, y, como consecuencia de ello, la política del BCE está teniendo efectos negativos sobre la inversión y el empleo en el corto plazo.
Personalmente, estoy en radical desacuerdo con esta política monetaria altamente restrictiva del BCE, porque subestima el potencial de crecimiento de la zona euro y perjudica gravemente las perspectivas de crecimiento a través de las alzas de tipos de interés.
A mi entender, es preciso un cambio de rumbo en el BCE -que debería aprender tanto de la transparencia como de la política de la Reserva Federal USA, que mantiene un enfoque radicalmente distinto de la estabilidad de los precios, y que no perjudica ni a la inversión ni al empleo-, y también acometer cuanto antes las reformas estructurales de nuestras economías que propicien mejoras de la productividad. En este sentido, la falta de actuación y de visión del gobierno Aznar es escandalosa, yo diría que suicida.