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47547Cuento de la semana 2 de diciembre

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  • Georgina Lazaro
    1 dic 10:49
      Queridos amigos: 

      Adelanto otra vez el cuento de la semana porque no sé si podré volver hasta acá, donde hay señal, mañana.

      Quiero leer con calma y en un ambiente relajado -no en este estacionamiento- los tres cuentos que escribieron, 
      pero no he tenido la oportunidad todavía. Cuando lo haga les comentaré.

      Deseando que estén todos bien y esperando con ilusión la época que comienza,

      Georgina


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      Nido de jilgueros
      [Cuento. Texto completo]
      Jules Renard
      En una rama ahorquillada de nuestro cerezo había un nido de jilgueros bonito de ver, redondo, perfecto, de crines por fuera y de plumón por dentro, donde cuatro polluelos acababan de nacer. Le dije a mi padre:

      -Me gustaría cogerlos para domesticarlos.

      Mi padre me había explicado con frecuencia que es un crimen meter a los pájaros en una jaula. Pero, en esta ocasión, cansado sin duda de repetir lo mismo, no encontró nada que responderme.

      Unos días más tarde le dije de nuevo:

      -Si quiero, será fácil. En un primer momento pondré el nido en una jaula, colgaré la jaula en el cerezo y la madre alimentará a sus polluelos a través de los barrotes hasta que ya no la necesiten.

      Mi padre no me dijo qué pensaba de este sistema.

      Por lo tanto instalé el nido en una jaula, colgué la jaula en el cerezo, y lo que había previsto sucedió: los padres jilgueros, sin vacilar, traían a los pequeños sus picos llenos de orugas. Y mi padre, divertido como yo, observaba de lejos el ir y venir de los pájaros, su plumaje teñido de rojo sangre y de amarillo azufre.

      Una tarde le dije:

      -Los pequeños ya están bastante fuertes. Si estuvieran libres, volarían. Que pasen una última noche con su familia y mañana me los llevaré a la casa; los colgaré de mi ventana y no habrá en el mundo jilgueros mejor cuidados que éstos.

      Mi padre no dijo lo contrario.

      A la mañana siguiente, encontré la jaula vacía.
      FIN
      «Le nid de chardonnerets», Histoires naturelles, 1894
      Traducción de Esperanza Cobos Castro: relatosfranceses.com.


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      Pierre-Jules Renard (Châlons-du-MaineMayenne22 de febrero de 1864-París22 de mayo de 1910) fue un escritor, poeta, dramaturgo, crítico literario y de teatro francés. Fue miembro de la Academia Goncourt y uno de los fundadores del Mercure de France.
      Fue autor de interesantes novelas y cuentos en donde destaca como agudo observador de las costumbres y el carácter de los seres humanos.1

      Biografía

      Nació el 22 de febrero de 1864, hijo de François Renard y Anna-Rose Colin, en Châlons-du-MaineMayenneFrancia, lugar donde trabajaba su padre en la construcción del ferrocarril. Creció en Chitry-les-MinesNièvre, y tuvo tres hermanos mayores: Amélie (nacida en 1858), que murió a temprana edad; Amélie (nacida en 1859), y Maurice (nacido en 1862).
      Su infancia se caracterizó por ser difícil y triste («un grand silence roux» o «un gran silencio rubicundo»). A pesar de haber decidido no asistir a la prestigiosa Escuela Normal Superior(École Normale Supérieure), desarrolló un amor por la literatura, el cual eventualmente dominaría su vida. Entre 1885 y 1886 realizó el servicio militar en Bourges.
      El 28 de abril de 1888, contrajo matrimonio con Marie Morneau. Él y su esposa vivieron en la rue du Rocher, Num. 44, en París. Fue ahí donde empezó a asistir a cafés literarios y a contribuir en los periódicos parisinos. Entre sus amigos asiduos estaban Alfred Capus y Lucien Guitry. Escribió poemas, cuentos, obras de teatro y novelas, entre las que destaca su famoso Pelo de zanahoria (Poil de carotte). Siendo candidato socialista, Renard fue elegido alcalde (maire) de Chitry el 15 de mayo de 1904 y se hizo miembro de la Academia Goncourt en octubre de 1907, gracias a Octave Mirbeau. Murió de arterioesclerosis en París el 22 de mayo de 1910.