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28172Mensaje Espiritual

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  • Julio Cesar Ortiz
    27 may 2013

       

       
       
      Recuerda
       
      Hay tristezas que son como las cascadas
      de los ríos, se deslizan suaves y bajan
      por tu vida sin detenerse ante los obstáculos,
      para luego desembocar en las playas
      de tu futura alegría.
       
      Cuando notas que tu mirada pierde el brillo
      del atardecer, recuerda que en la mañana
      sube el sol, quien hará de tu hoy el inicio
      de tu día... por eso siempre espera
      el mañana con la cabeza erguida.
       
      Continúa simpatizando con la vida,
      aún cuando no brille tu sol.
       
      Todos los sinsabores que pudiste percibir
      en la vida, tienen como finalidad que recuerdes
      que aún te queda el sentido del gusto
      para diferenciar lo bueno de lo malo.
       
      Sólo se vive un día a la vez, por eso
      aunque tengas prisa, tienes que esperar
      24 horas para ver el mañana.
       
      Cuánto amor hay en el cielo para ti.
       
      Deseo recordarte que siempre habrá
      una fuente abierta y la abundante lluvia
      te hará mantener en tu pensamiento
      lo importante que eres para Dios,
      lo intenso que te ama y lo fuerte
      que te abraza para jamás dejarte.
       
      Eres el latir del corazón de Cristo Jesús.
      Eres la razón de su llegada al mundo.
      Eres la sonrisa que acaricia sus labios
      desde ahora y para siempre.
       
      ¡Créelo! Es cierto, sino mira al Calvario...
       
      Siempre que tiendas a juzgarte,
      haz un alto en tus pensamientos y alaba
      a Dios por lo que sí te dio para que adornes
      todo lugar en el cual estés.
       
      Mantén presente que Dios maneja
      tu dolor en una forma perfecta,
      como sólo un Padre Santo puede hacer.
       
      Nunca olvides que...
       
      La vida es un lujo, es el gusto de lo exquisito
      por mantener un pie frente al otro.
      Sí, la vida es un lujo, lujo para amar,
      Para respirar, para soñar y para ser feliz.
      Por eso gasta tu vida como si fueras millonario.
       
      Que tu sonrisa sea parecida a la de los niños
      cuando se saben amados, y que logres ver
      en éste día que naciste para recibir una caricia
      en cada uno de tus latidos, que te des el gusto
      de perfumar tu boca con palabras llenas
      del aroma de tu interior. Y que la paz
      que rodea el paternal corazón de Dios
      sea la que te mantenga saturado de
      tranquilidad en éste, tu único día
      que te corresponde vivir.
       
      Estar vivo es uno de los regalos más hermosos
      que podrás mantener tanto en tu espíritu,
      como en tu alma y en la eterna juventud.
      Por eso manifiesta tu viveza en todo
      lo que haces, ríe como si fuera la última vez,
      sueña como los niños y haz de ti un ser humano
      que vive y deja vivir.
       
       
       
      ¡Claro que puedes!
       
      Cuando quieras hacer algo y oigas tu propia voz
      susurrándote que no tiene sentido intentarlo siquiera.
      Cuando esa voz te dice:
      "¿Qué es lo que te hace pensar que puedes hacer esto?".

      Recuerda que hay otra voz que puedes escuchar,
      la voz de la esperanza y del estímulo.
      No es la que te dice "no puedes hacerlo",
      sino la que te dice: "¡Claro que puedes!".

      Mucha gente carece de la confianza,
      la autoestima y la voluntad para intentar el éxito.
      Algunos empiezan bien, pero no logran
      terminar bien lo que empiezan.
      Algunos pueden tener miedo de perder;
      otros pueden tener miedo incluso de ganar.
      Hay quienes se desmoralizan porque le prestan
      atención a la voz que les habla de abandonar
      el intento y darse por vencidos.
      Lo que oyen es:
      "Puedes olvidarte de eso; jamás lo lograrás".
      Pero hay otro mensaje que también podrás oír
      si solamente escuchas.
      Es el que te dice: ¡Claro que puedes!".

      Como la flor que, creada de una sola semilla,
      termina por florecer, el sueño que guardamos
      en nuestro interior tiene todo el potencial
      para volverse realidad.
      Donde hay un sí, puede haber un no,
      pero también se abrirá un camino.
      Recuerda que la gente también elige al no elegir.
      No se trata solamente de lo que hacemos,
      sino muchas veces también de lo que no hacemos.

      De modo que planifícalo, trabaja para lo que
      realmente quieres y no tengas miedo de soñar.
      Piensa en todas las oportunidades en las que
      alcanzaste verdaderamente tus metas.
      No hagas caso de las voces que tratan
      de desmoralizarte; no tienes que darles importancia.
      Siempre dependerá de ti no elegir la voz
      que te dice que no podrás, sino la que te dice:
      "¡Claro que puedes!".
      Sueña y dale vida a tus sueños.
      Depende de ti.
       
      Unido a Ti, y luego vendrá lo demás
       
      Como sarmiento, fundido a Ti Señor,
      seré yema de perdón y de reconciliación.
      Ante un mundo penetrado por el rencor,
      sabré que Tú me envías a ser instrumento de tu amor.
      Porque  sin Ti, Señor, la vida es corta
      y, los días de esa vida, son fruto que despuntan
      pero, a la vuelta de la esquina, pronto se malogran.
      Por ello, Señor, que primero esté unido a Ti.
      Que  no me preocupe tanto de lo que hago
      ni, tampoco Señor, de aquello que no hago.
      Que, acercándose la noche, siempre me pregunte:
      ¿He  estado unido a Ti, Señor?
      Y,  entonces, sólo entonces… el fruto amanecerá
      en  las ramas de mi vida.
      Y, entonces, sólo entonces… el fruto aparecerá
      sabiendo que de Ti viene y en mi florece.
       
      Unido a Ti, luego vendrá lo demás.
      Porque siento que, muchas veces Señor,
      me detengo en mis propias fuerzas,
      considero que, todo lo que acontece,
      se debe a mi esfuerzo y talento,
      a mi sudor y empeño,
      a mi inteligencia, creatividad e impulsos.
      Porque siento que, muchas veces Señor,
      soy amo de mi propia hacienda
      cuando, en realidad, es toda tuya.
       
      Unido a Ti, luego vendrá lo demás.
      Que no me preocupe tanto, Señor,
      de  si trabajo mucho, poco o demasiado.
      De si, mis desvelos, son fecundados por los éxitos.
      De si, mis siembras, dan lugar a innumerables cosechas.
      De si, mis palabras, mueven conciencias o corazones.
      Que, ante todo y sobre todo, esté unido a Ti.
      Y, entonces, sólo entonces,
      amanecerá el fruto en la rama de mi generosidad,
      aparecerá el fruto en el sarmiento de mi pobre vida,
      brotará el fruto en el tronco de mi fe sin fisuras,
      explotara el fruto en el vástago de mi esperanza.
      Si, Señor, unido a Ti… y luego vendrá lo demás
      porque, Tú Señor, eres artífice, savia,
      empuje, vida y sangre que corre por mis venas.
      Amén.
       
      P. Javier Leoz
       
      Mensaje Espiritual" <maosimani@...
       

       

       


       

          
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