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ME OYE ALGUIEN

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  • JorgeS
    ¿ME OYE ALGUIEN? ¿Escucha Dios nuestras oraciones? David expresó: si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado (
    Mensaje 1 de 1 , 30 sep 2012

      ¿ME OYE ALGUIEN?

       

       

      ¿Escucha Dios nuestras oraciones?

       

      David expresó: "si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado" ( Salmo66:18) . Santiago dijo que nuestras oraciones pueden ser poderosas y efectivas, pero deben venir de una persona "justa".

       

      ¿Nos excluye esto? ¿No alvergamos todos algún pecado secreto, de una clase u otra, en nuestra alma? Y si el poder de nuestra vida de oración se basara en el grado de nuestra justicia, ¿no nos quedaríamos todos cortos?

       

      Si la respuesta a estas preguntas se basa en nuestros sentimientos o esfuerzos espirituales, tendríamos que pensar que pocas veces Dios escucha nuestras oraciones, y las que por fin alcanzan al Padre, son débiles. Sin embargo, cuando comprendemos las radicales buenas nuevas del Evangelio, podemos gozosamente declarar que Dios sí escucha cada palabra, está íntimamente enterado de cada pensamiento nuestro y está ansioso por responder a la más pequeña declaración de nuestro corazón o labios.

       

      He aquí por qué. La cruz de Cristo, punto básico y piedra angular de la eternidad, proporcionó la respuesta divina a los dos dilemas. En el calvario fueron perdonados nuestros pecados, no sólo los pecados cometidos antes de ser salvos sino también nuestros pecados pasados, presentes y futuros. Somos un pueblo perdonado. No hay necesidad de culparnos ni condenarnos falsamente. La confesión todavía es esencial para mantener una íntima relación con Cristo, pero tus pecados nunca impedirán que disfrutes tu posición eterna como hijo de Dios perdonado. La cuenta con Dios de tus pecados está borrada por la muerte de Cristo. Tus pecados, todos los llevó Cristo. Si el Espíritu Santo te convence de un pecado específico, reconoce que has ofendido a Dios, arrepiéntete, pídele perdón  a Dios  y sigue adelante.

       

      Mejor aún, Dios no sólo perdonó todos tus pecados en la cruz de Cristo, sino que te atribuyó la justicia de Cristo. Se te quitó el pecado y se te atribuyó la justicia de Dios. Para lograr justicia no hay que trabajar, simplemente se recibe por fe cuando aceptas a Jesús como Salvador.

       

      Justicia es un estado en que tiene la aceptación ilimitada de Dios. Jamás serás más justo que ahora mismo. Lo central de tu identidad en Cristo es que eres completamente justo, santo y sin culpa. Jamás puedes volverte impío ni rechazado debido a tu comportamiento. Si pecas, tal vez Dios te discipline o castigue, pero jamás te quitará de la posición que tienes como hijo justo.

       

      Las oraciones del justo se escuchan y eso es lo que tú eres: Justicia de Dios en Cristo ( 2 de Cor.5:21). Ora ferviente. Ora siempre. Los oídos de Dios están siempre abiertos al clamor del justo, y tus pecados fueron a dar a las profundidades del mar.

       

      Charles Stanley.

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