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La cueva de los letreros

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  • salaman_es
    Esta primavera se cumple el primer centenario del descubrimiento de La Pileta, que esconde una gran variedad de pinturas rupestres y otros tesoros de la
    Mensaje 1 de 1 , 23 abr 2005
      Esta primavera se cumple el primer centenario del descubrimiento de
      La Pileta, que esconde una gran variedad de pinturas rupestres y
      otros tesoros de la Prehistoria

      CORRÍA el año 1905 cuando José Bullón Andrade, vecino de Benaoján,
      descubrió la cueva de La Pileta. Tal y como acostumbraba a hacer
      muchas mañanas, José salió en busca de excrementos de murciélagos
      para abonar sus tierras, situadas en el valle que hay a los pies de
      la cueva. Para ello se encaramó a la sima de las Grajas y desde
      allí, colgado de una cuerda, descendió unos 30 metros hasta una
      estrecha galería. Aquel día José se sintió aventurero y decidió
      adentrarse más que otras veces, descubriendo así en su camino restos
      cerámicos y algunos dibujos que observó con extrañeza.

      Él era un hombre de campo y poco sabía de pinturas rupestres. Guiado
      gracias a una tenue luz de acetileno fue recorriendo varias salas
      que no hacían más que incrementar su asombro. Finalmente, tras un
      largo paseo y después de observar atónito paredes llenas de
      símbolos, decidió llamar al lugar la 'Cueva de los Letreros'. En un
      primer momento José pensó que habían sido los moros los creadores de
      tanto arte, aunque, afortunadamente, sólo siete años después, los
      jesuitas Obermaier y Breuil estudiaron y catalogaron las pinturas y
      concluyeron que eran rupestres.

      Primeras visitas

      En la primavera de 1911 la caverna fue visitada por el coronel
      inglés Willoughby Verner que, jubilado y amante de la ornitología,
      pasaba los veranos en la cercana Estación de Jimera de Líbar. El
      coronel, que había perdido una pierna en la guerra de los Boers 12
      años antes, quiso subir a la sima de Las Grajas en busca de huevos
      de aves, para lo que fue ayudado por José Bullón. Una vez allí quedó
      maravillado por la excelencia de las pinturas que la cueva escondía
      y decidió publicar tamaño descubrimiento en una revista británica.
      Fue así como la noticia llegó a Breuil y éste se decidió a organizar
      una expedición para la primavera de 1912.

      Un total de 43 días necesitaron Breuil y Obermaier para estudiar y
      catalogar las pinturas de la cueva, que se convirtieron en
      protagonistas de la obra 'La Pileta a Benaoján'. Fue entonces
      también cuando se decidió el cambio de nombre de la caverna, que
      pasó a denominarse cueva de La Pileta por una pila romana que había
      situada en el camino de subida a la cueva. Desde ese momento, la
      familia Bullón se esmeró en el cuidado de su pequeño tesoro,
      facilitando siempre la labor de los estudiosos. La cueva fue
      declarada Monumento Nacional en abril de 1924. Ese mismo año Tomás
      Bullón, hijo de José, descubrió un nuevo acceso a la caverna que ha
      quedado convertido en su entrada principal.

      Hubo nuevos hallazgos

      Años después los hallazgos continuaron, y es que la cueva de La
      Pileta es un auténtico nido de sorpresas. En 1933 Tomás encontró las
      llamadas Galerías Nuevas, y allí cuatro esqueletos humanos a los que
      se sumaron dos años después más restos humanos y dos animales
      fosilizados. Las exploraciones finalizaron el 16 de marzo de 1937,
      no así los trabajos de adecuación de los alrededores que lucen
      actualmente cómodos escalones, vallas e incluso un pequeño bar. Esas
      escaleras esculpidas en piedra han costado a la familia Bullón
      -Tomás y descendientes- 30 largos años de trabajo.

      José, José Antonio y Tomás, nietos de José, el insigne descubridor,
      son ahora los responsables de mantener en perfecto estado de revista
      la cueva y sus prehistóricos tesoros. A pesar del centenario,
      aseguran que prefieren continuar «trabajando en el anonimato» y
      «celebrar en familia» el descubrimiento de su abuelo.

      El arte prehistórico deja huella

      Cabras, caballos y peces son sólo tres de los múltiples objetos que
      decoran las viejas paredes de la cueva de La Pileta. Allí vivieron
      durante la Prehistoria grupos de cazadores- recolectores que
      plasmaron sus miedos, vidas y arte en unas pinturas que se han
      conservado hasta nuestros días gracias a las bajas temperaturas y la
      oscuridad de la cueva. Las pinturas, en color amarillento, rojo o
      negro, están repartidas en varias salas y varían desde simples
      signos lineales y cordiformes hasta un pez, una yegua, una cabra
      hispánica y un caballo, sin olvidar los dibujos de la foca, la
      cierva y, por supuesto, la figura humana en forma de cazador.

      Pero no son estas pinturas el único tesoro oculto de una cueva que
      ha hecho las delicias de investigadores e historiadores, ya que
      también se han encontrado en su interior restos de esqueletos
      humanos y animales fosilizados.

      Ahora, además, los últimos avances técnicos han sido aplicados al
      estudio de la cueva, confirmándose así su ocupación desde el
      Paleolítico hasta el Neolítico, cuando vivió su edad dorada. El
      doctor Berdau, de la Universidad de Heidelberg, fue el encargado de
      realizar los análisis de carbono 14 y ofrecer las conclusiones
      definitivas: La Pileta estuvo habitada durante miles de años.

      DETALLES

      Nombre: Cueva de La Pileta.
      Ubicación: A 12 kilómetros de Ronda y a 2 de Benaoján.
      Descubrimiento: José Bullón la descubrió en la primavera de
      1905, y ahora es propiedad de su familia.
      Tesoros: En su interior se han encontrado importantes pinturas
      rupestres y restos de esqueletos humanos y animales
      fosilizados.
      Horario de visitas: De 10.00 a 13.00 y de 16.00 a 18.00 horas.
      Precio: 6,5 euros; 3 si son grupos de más de 15 personas y 2,5
      euros los niños. La visita guiada dura una hora.
      Visitantes: Unos 7.000 al año.
      Más información: En el teléfono 952 167 343

      ALMUDENA SALCEDO / RONDA
      http://www.diariosur.es

      Nota fuera de texto: El descubridor de la Pileta se llamaba José
      Bullón Lobato.
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