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MEDITACION REFLEXIVA: Oracion-Fe-Vacio-Silencio-Magia-Devas

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  • Thoth NGSM
    MEDITACIÓN REFLEXIVA PARA ATRAER DINERO CON FINES JERÁRQUICOS Aquel a Quien el mundo espera, ha dicho que todo lo que se pida con fe y en Su nombre, será
    Mensaje 1 de 1 , 10 jun 2007
      MEDITACIÓN REFLEXIVA PARA ATRAER DINERO CON FINES JERÁRQUICOS


      "Aquel a Quien el mundo espera, ha dicho que todo lo que se pida con fe y en Su nombre, será concedido".

      Recordar al mismo tiempo que la fe es la sustancia de las cosas esperadas y la evidencia de las cosas no vistas.

      "Pido el dinero necesario para implementar
      el Triple Proyecto Jerárquico en IberoAmérica"

      http://ngsm.org/vicenteba/VBA-Domingo.htm



      [A. Blay: extractos ] El nivel de la Mente Superior es a la vez, como os decía, el nivel de creación, es el nivel del pensamiento creador, divino o universal, o el nombre que queramos darle. Entonces hay la posibilidad de que al ponerse en contacto, en sintonía, en armonía con ese nivel Superior de la Mente, yo pueda formular claramente qué es lo que para mí es más importante, y al trasladar esta idea de mi mente concreta a la Mente Superior: "lo que deseo fundamentalmente es tal cosa y tal otra", entonces esto es como una semilla que se planta en la Mente Creadora y esa Mente Creadora Universal materializa lo que corresponde a esta idea.

      Esta es una ley, un principio extraordinario. Es como si poco a poco fuéramos descubriendo y asumiendo nuestro verdadero potencial creador. Es decir, de lo que se trata es de que yo establezca esta armonía, esta sintonía con los niveles superiores; pero el que tiene esta facultad de crear es el nivel Mental Superior. Es la mente la que crea la forma... La que crea las formas es la mente, es la inteligencia creadora, por lo tanto, de algún modo hay que contactar el aspecto Mental Superior.

      En el momento en que yo pueda formular suavemente esta petición de un modo claro, suave, y con fe, entonces veremos la realización instantánea, o casi instantánea de lo que pedimos.

      ¿Qué quiere decir fe? (...) Es esa certeza de la realidad en presente de lo que pido. No la certeza de que me lo dará algún día. No hay que confundir la fe con la esperanza o el deseo.

      El problema nunca está en que Dios quiera o no quiera; el problema está en que yo esté receptivo o no, esté sintonizado o no lo esté.

      Y como parece ser que la función de la existencia consiste en una expresión progresiva de este Absoluto a través de todo cuanto existe, y que esta expresión está ordenada a través de un crecimiento constante hacia una mayor abundancia de manifestación (...), entonces parece ser que es posible establecer una apertura interior a esa realidad, que no se trata de formular una demanda externa a una realidad aparte de nosotros, sino de lograr una receptividad, una sintonía, de conseguir que toda mi capacidad de conciencia (por lo menos por unos instantes) esté presente y receptiva al Ser, a Dios.

      ... cuando yo descubro que tengo una capacidad de acción, y cuando quiero algo, lo quiero no sólo con la mente y con el deseo, sino que lo quiero también a través de mi sector de energía, entonces aquello me movilizará inmediatamente... Todo está a nuestra disposición. Pero hemos de poder sintonizar con este Todo, o Dios, que más que como un padre personal, parece actuar como un principio impersonal.

      No basta con que yo desee de un modo muy sincero e ingenuo, que yo pida unas cosas; es preciso que yo, todo yo, esté presente y abierto a esa realidad. Que yo conecte con Dios no sólo a través de mi deseo, sino a través de todos los poros de mi ser.

      Cuando descubrimos que esa Inteligencia Superior, esa Potencia Superior, ese Estado Superior, es la causa, actual, constante de todo lo que existe (...), entonces, cuando a esta intuición yo puedo responder con toda mi voluntad, entonces tenemos la fe operativa, entonces tenemos la fe transformante.

      Y sólo cuando hay este compromiso total, esta actualización de todo yo en relación con eso que intuyo, entonces eso se convierte en la Fe que hace milagros. Y los milagros que hace son un efecto inevitable. Inevitable porque estoy poniendo las únicas condiciones que hacen posible que lo que está en potencial se convierta en actual.

      Y todo eso bueno, está disponible para todos si tenemos la valentía, el coraje, de poderlo entender, aceptar y ser consecuentes con ello.

      Esta expresión completa se manifiesta temporalmente según nuestra capacidad para darle paso, y esa es la única limitación aparente en la manifestación. O sea, que nuestro desarrollo y la expresión más perfecta de esa plenitud son dos caras de la misma moneda.

      Por lo tanto, en la medida que yo puedo intuir, intuir sinceramente, estar todo yo en lo que intuyo como verdad y como realidad (...), aceptarlo, pero no como idea sino con toda mi voluntad, como un hecho ya actual puesto que veo que eso es así, y veo que lo que yo deseo ya está realizado en el plano de las causas. Y cuando está realizado personalmente en el plano de las causas, entonces se actualizará inevitablemente y rápidamente en el plano de los efectos. Pero pretender que se realice en el plano de los efectos sin que esté realizado por nosotros en el plano de las causas es absurdo, es imposible.

      Se trata de ver algo con toda claridad, sentir algo con toda la capacidad de sentir, querer algo con toda la capacidad de sentir, querer algo realmente con toda el alma.

      Hay esa posibilidad de movilizar unos resortes profundos (...) y es eso lo que se pide. Mientras yo sólo utilice una parte externa y al mismo tiempo mi parte interna esté alimentando miedos y dudas y contradicciones, mi vida será exactamente el reflejo de esto, no podrá ser nada más.

      ***

      La oración [JB: invocación] tiene por significado no el decirle a Dios lo que necesito (porque Dios lo sabe mucho más que yo), sino para expresar la verdad tal como la vivo. Y mediante esta expresión no sólo doy paso a mi sinceridad sino que me vacío de lo que me llena; porque cuando yo lo he dicho todo, lo he expresado todo dirigiéndolo a Dios, entonces quedo vacío y disponible. Por esto, la oración es el preludio indispensable para la experiencia de Dios en nosotros.

      La sinceridad en la oración [JB: invocación] es el requisito para que después pueda yo permanecer en silencio receptivo. Porque si yo me quedo cosas dentro, si yo hago oración del mismo modo que hablo con una persona, sólo con una parte de mi mente o de mi afectividad, el resto de la mente o de la afectividad siguen obstruyendo el paso a lo que ha de venir de arriba. Es cuando yo me vuelco, me entrego y me vacío en la oración cuando quedo entonces disponible para que Dios llene este espacio que yo he vaciado. Quien haga esto descubrirá la realidad de esta Presencia viviente de Dios, o del Verbo, de Cristo en nosotros. Para esto sólo se necesita sinceridad. Es independiente el que uno pertenezca o no a una iglesia, que uno tenga o no tenga una creencia determinada. Esta experiencia es algo que está a disposición de todos.

      Esto nos obliga a dedicar todos los días un espacio a este contacto, a este reconocimiento de Dios presente, expresándome y vaciándome de lo que me preocupa y dejando sitio en mi mente y en mi corazón para que Dios pueda manifestarse de algún modo.

      ***

      La oración debe tener siempre esos dos tiempos fundamentales: el tiempo en que yo me expreso  y el tiempo en que yo dejo que Dios se exprese en mí; un tiempo de expresión [JB: invocación] y otro de impresión  [JB: evocación]; un movimiento hacia fuera en el que aprendo a expresarme del todo, y otro movimiento en el cual aprendo a estar todo yo receptivo, en silencio para que Dios pueda manifestarse en mí.

      Cuando estoy haciendo silencio no debo esperar unas cosas determinadas; simplemente he de estar receptivo, tranquilo, [JB: serena expectación] en este clima de Dios presente. Es inevitable que se produzcan cosas, pero cuando se produzcan no hemos de exagerar nuestra reacción, tampoco hemos de crisparnos sobre lo que sentimos, sobre la paz, la dulzura o la fuerza que podamos sentir, porque todo lo que sea una reacción nuestra, personal, tenderá a cortar la conexión con lo Superior. La consigna es, simplemente, ser canales receptivos y mantener siempre la puerta abierta en Presencia de Dios.

      Al formularse la oración, al principio puede contener muchas cosas de nuestra vida diaria (...), pero a medida que vamos siendo receptivos a la Presencia de Dios descubriremos que nuestra actitud se va simplificando, se va aclarando, y cada vez necesitaremos decir menos cosas, aunque no por eso habrá menos intensidad. Se ganará en profundidad de expresión aunque disminuya la multiplicidad de palabras o de ideas. Se va simplificando hasta que, poco a poco, todo yo me voy convirtiendo en oración, toda mi actitud es demanda, es aspiración, es como una llamada que se dirige hacia arriba, y mi oración se convierte gradualmente en una exclamación muda, en una demanda silenciosa de todo yo aspirando hacia lo Superior.

      Gradualmente, esta oración en silencio se va convirtiendo en una Contemplación. Contemplar es vivir de algún modo la Realidad, la Presencia o alguna cualidad de Dios, de tal modo que es como si la estuviera saboreando mirándola, sin necesidad de pensar ni reaccionar ante ella. Es como cuando contemplamos algo de gran belleza, y eso se convierte en un acto sostenido de mirar y saborear simultáneamente, sin pensar, sin elaborar nada.

      Después de saborear esto, nuestra única oración será pedir a Dios mismo. Sólo podremos pedir ... Dios.

      Así, pediré a Dios mismo, hasta llegar a esta Plenitud de Presencia, de Unión, hasta llegar a que Él se exprese del todo en mí, a que yo viva del todo en Él; a que Él sea objeto y el objetivo único de mi vida. Y aprenderé a ver que esta Presencia de Dios me acompaña en mi vida diaria, que está detrás de mis decisiones, de mi actuación, y va apareciendo como una guía interior que me dice que esto no lo haga, que esto sí, incluso en los asuntos mundanos, materiales, en los asuntos más comerciales.

       



       

      [VBA]  ... tener una visión de lo que significa realmente el mundo que nos rodea en el Espacio, los  "Moradores del Espacio" que desconocemos.

      Podíamos hablar de los devas, de los ángeles, despojando todo esto de su sentido místico; apartando esto de los templos, yendo a buscar el aspecto científico, y preguntarnos, por ejemplo, la causa de la electricidad, que todavía no han resuelto los científicos a pesar de sus maravillosos descubrimientos.

      Entonces, la luz del mundo está dentro de estas zonas ocultas de la conciencia del hombre y es ahí donde debe empezar a trabajar, donde debe aprender a cultivar este  poder, esta fe que transporta las montañas, para convertirse así en un verdadero mago, un mago de la buena Ley...

      ... cuando llegamos a ciertas conclusiones, cuando empezamos a traspasar barreras y nos enfrentamos con la Noble Presencia, forzosamente tenemos que callar, por humildad, por reconocimiento de la Gran Jerarquía Espiritual, y todo esto forma parte también de nuestro equipo de magia, el reconocimiento de la realidad inmanente en nosotros y la realidad trascendente que forma parte del equipo de Dios [JB: Mundo Dévico].

      Pero, si buscamos el origen de todo cuanto existe en el Espacio, empezando por el principio de nuestro Universo, cuando el Logos pronuncia la palabra sagrada: AUM —"Hágase la Luz"—, y al conjuro de este triple mántram se forma un gran vacío en el Espacio, y todas aquellas entidades dévicas implicadas en el mántram acuden dentro de aquel vacío, se ponen a las órdenes del Logos para constituir aquel Universo.

      Y aquí empieza ya el drama que llamamos Universo, la acción universal con sus siete planos, todo cuanto implica la vida dentro de estos planos, con sus chakras que surgen después en el transcurso de las edades; con el poder infinito de las razas humanas que un día alcanzarán la liberación y se convertirán progresivamente en Logos Creadores.

      La historia se repite siempre; siempre se repite la historia de la magia; siempre el hombre demuestra que es un mago, aunque sea inconsciente, y aún cuando a veces utilice inconscientemente esta magia y desdichadamente en un sentido muy negativo e inferior, no podemos negar el hecho de que existe esta fuerza tremenda en el Espacio, y que esta fuerza tremenda en el Espacio es aquella que exige ser controlada, que exige ser dominada y dirigida, porque su evolución depende de la evolución de la Raza Humana, y ahí empieza ya la tarea, la responsabilidad del Discípulo, la responsabilidad del hombre que comprende la Ley, del hombre que trata de actualizar la Ley, que trata de vivir correctamente de acuerdo con los principios éticos de la naturaleza.

      Estamos llegando a un punto en nuestras observaciones en que el tema de la magia debe penetrar profundamente en nuestro corazón; debe hacernos responsables, porque si Uds. tuviesen clarividencia —y un día la poseerán—, verían que cuando Uds. están pensando están creando una nube, unas vibraciones en el Espacio, hacen en cierta manera un pequeño vacío a su alrededor, que automáticamente es llenado por un deva o por una de esas entidades que constituyen el Espacio. Si el pensamiento es sublime, si es elevado, brillante, esplendoroso y espiritual, el vacío es más grande y las entidades que llenan este vacío son rutilantes, son radiantes, tienen la forma, la figura del Sol; en tanto que los pensamientos tenebrosos tienen la forma y figura de las sombras.


      http://www.ngsm.org/vicenteba/conferencias/MOP1984-12-08f.htm


       
      El Centro de Estudios VBA es una Comunidad espiritual dedicada a honrar la vida y obra de Vicente Beltrán Anglada a través de la meditación, el estudio y el servicio relacionados a: i) la praxis del Agni Yoga, conducente a Shamballa; ii) la colaboración Humano-Dévica; y iii) la Magia Organizada planetaria.
       
       
       
       
       
       
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