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63Cuando Calla la Ley.... Hablan las Armas.... (Reenviar a todos sus contactos)

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  • Ollanta Humala Taso...PRESIDENTE
    23 may 2011


      LA INSURRECION DE

      LA DERECHA PERUANA

      PARTE III

      ¡Cuando Callan las Leyes

      Hablan las Armas!

      Por: Mirko Senda

      El cinismo demagógico es la “democracia” de los tiranos, cuya vileza intenta proyectar una memoria torticera capaz de hacernos creer todas las mentiras e ignorar la esperanza de cambio. Ante un escenario electoral políticamente vandálico donde la derecha desde el gobierno actúa como una banda rodeada de sicarios mediáticos hay más de mil razones para la indignación y el malestar de los peruanos, la violencia con la que la derecha ha encauzado la lucha electoral es peligrosa y puede desencadenar ríos de sangre, de dolor y muerte entre millones de peruanos que marchan pacíficamente a dar un cambio radical al destino del Perú.

      Unos callan otros gritan, en lo que debería ser una batalla ideológica solo hay infamias y coacción, es inútil medir nuestras armas cargadas de propuestas frente el exabrupto pesimista de la derecha. Esta acorralada y agonizante derecha que encabeza Keiko Fujimori y el Apra se ha quedado sin referentes ni dirigentes, todos los que le rodean son pestilentemente conocidos corruptos y los que faltan están esperando salir de la cárcel para unírseles y en el reparto del robo a fallado a muchos de sus decenas de compinches e incautos seguidores, su única fortaleza descansa en un grupúsculo de militares indignos, estratégicamente bien colocados para un eventual fraude que legitime, torcer la voluntad de cambio de todos los peruanos. Se respira pólvora nadie desde el gobierno da explicaciones por que los frontis de algunos cuarteles están pintados con propaganda de Fuerza 2011, nadie cuestiona que el delincuente terrorista Alberto Fujimori dirige la campaña de su hija desde la cárcel, nadie desde la derecha da un análisis real sobre la pretendida Ley de Servicio militar obligatorio, nadie condena el desparpajo cínico de Jorge Trelles cuando reconoce que hubo terrorismo de Estado, “solo que los fujimoristas mataron menos”, nadie condena desde las esferas del gobierno la criminal campaña de los medios de comunicación y las encuestadoras contra el líder de la oposición OHT, nadie desde el poder judicial exige responsabilidades penales y políticas a Keiko Fujimori por el dinero mal habido que le entrego Montecinos, toda la justicia peruana calla el reciclaje de la impunidad de los Fujimoristas y Apristas: Cayara, El Fronton, Barrios Altos, La Cantuta, Dólar MUC, Mariella Barreto, muertos del valle del Santa, muertos en el Baguazo, Arequipazo y Moqueguazo, etc. y millones de peruanos empobrecidos y marginados que no descansaran hasta tener justicia, el silencio cómplice de la justicia peruana solo brinda argumentos para la rebeldía popular, me pregunto: ¿será eso lo que buscan, atemperar posiciones?, ¿será que su estrategia es polarizar la lucha, estas por la “democracia o contra ella”?, ¿será que muchos jueces y militares están metidos en la corrupción y el narcotráfico?, ¿quizás están convencidos que su poder mediático y militar regentado por la CIA y el Mossad Israeli los hace inamovibles?, no hace falta que formalmente le declaren la guerra al pueblo, esta es una guerra de cuarta generación, que es preciso entenderla para combatirla. Los peruanos debemos comprender que para la derecha el pueblo es una entelequia, la oligarquía cree que la rebeldía popular es pura especulación ideológica, el uso privatizado de la democracia es su salvoconducto de bienestar excluyente, ante viles conjeturas es deber obligatorio de cada peruano desmontar todas sus mentiras y en esa línea el VOTO REBELDE que demandamos todos los peruanos debe ser decididamente: libre, valiente y consciente.

      El inducido infantilismo de la sociedad peruana, es abyecto y desdibuja malsanamente lo que en verdad somos, me niego a creer las babosadas de la derecha que nos consideran como desmemoriados colectivos, la idiotez amnésica como enfermedad social anidada entre los peruanos, millones de dólares tirados en una fraudulenta compaña llena de mentiras, miedos y manipulaciones no podrán comprar la conciencia y la voluntad de cambio que el Perú demanda. Cambiar a un gobierno que no está a las alturas de las exigenciasde un pueblo no es tarea fácil, exige organización, valor y claridad, la corrupta e ineficaz derecha ha trazado una guerra de propaganda e información deleznable, en los medios de comunicación burgueses la opinión de los revolucionarios no tendrán ningún oportunidad de ser expuestas muy por el contrario harán hasta lo imposible por silenciarla o desvirtuarla, advierto que la idealización negativa que proyectan de OHT solo buscan hacer creíble su buenismo hipócrita ante los electores.

      La derecha que lidera Keiko Fujimori y el Apra defensores del sistema neoliberal, entienden la justica y las leyescomo una mercancía, en consecuencia la justica en las leyes capitalistas solo responden a la oferta y la demanda lo que facilita que el poder económico subvierta al poder político, esto demuestra que la Constitución Política del Perú es ajena a la defensa de los peruanos y negativa a los intereses del Perú, me atrevo a decir que la CPP es un panfleto desechable que ha dado soporte irracional a todos los gobiernos del Perú, títeres del imperialismo, los cuales han ejercido la tiranía en nombre de la democracia a lo largo de nuestra historia. Son tan perversos que utilizan las leyes para perpetuar sus injusticas, traiciones e impunidad.

      Todos deberíamos preguntarnos ¿porque la justicia peruana no detiene al reo contumaz Alan García?,¿Por qué la justica no encarcela a Keiko Fujimori por encubrimiento y falsedad?, ¿porque la justica no impide que nos vuelva a gobernar el ladrón y terrorista Alberto Fujimori y la peor humillación para los peruanos que gobierne desde la cárcel o sea liberado?, todas las pruebas de sus crímenes están documentadas, entonces como es posible que anden libres, haciéndose pasar como ciudadanos honrados y pacíficos, esto es inadmisible, imperdonable, que solo atiza la llama encendida de cambio radical que quieren todos los peruanos y que no podrá ser apagada por quienes han creado el incendio entre los peruanos y el caduco Estado,hoy los reportes internacionales dan una claro ejemplo, miles de jóvenes españoles, en vísperas a elecciones municipales han tomado las calles con una solo consigna …DEMOCRACIA REAL YA!!!,y tomándole el pulso a sus políticos les increpan “ustedes no nos representan”, “no somos anti-sistemas, es el sistema el que está en contra de nosotros”, “Gobierno y patronal, la misma mierda”. esta digna lección de rebeldía de los jóvenes españoles que demuestran que el fascismo neoliberal, la democracia-rentista de los imperialista esta agónica en Europa tanto así que ya rompe las fronteras jóvenes Alemanes, Belgas Holandeses y Franceses empiezan a secundarles y esas luchas son las mismas que durante décadas los jóvenes latinoamericanos y peruanos ya hemos iniciado dejando miles de mártires en los últimos 200 años.

      Compatriotas peruanos, evitemos que estos miserables de la derecha que encabeza Keiko y el Apra conviertan al Perú en una guarida de ladrones y asesinos “políticamente correctos”. Insisto compréndase las leyes emanadas desde el corazón del neoliberalismo siempre son y serán despóticas, anacrónicas y contrarias a la protección y defensa de los peruanos por ello debemos reflexionar seriamente nuestra opción electoral, es fácil cambiar la Constitución porque todos los peruanos así lo exigen, solo hace falta voluntad de dignificar a la patria y darle bienestar y desarrollo a los peruanos lo difícil será cambiar las mentalidades y las inercias.

      La democracia no se acaba en las urnas y cada 5 años, la presencia de OHT le da cierto oxigeno para la convivencia y la alternancia, la pretensión de la derecha de aniquilarlo solo demuestra su espíritu intolerable y antidemocrático. El descontento y la rebeldía popular debe entenderse como un METODO y como tal debe apoderarse de leyes irrefutables como la dignidad, la libertad y la paz con justicia social, que si se quiere instaurar la verdadera justicia es inevitable cambiar la Constitución Política del Perú, para que las leyes nazcan desde el corazón del pueblo y al servicio de su poder soberano.

      La voz y las calles son las armas del pueblo, somos un vendaval de conciencias muy críticos con el debate electoral, que solo busca legitimar el buenismo de la derecha y ocultar sus crímenes, ¿Por qué en el debate pactado se ha vetado el tema Derechos Humanos?, ¿Por qué calla la justicia? Sin temor a equivocarme, callan porque no pueden justificar lo injustificable, callan por que han perdido la batalla moral, se callan porque no pueden refutar acusaciones veridicas, se callan porque saben que la plata llega sola, se callan porque tienen las manos manchadas y en boca cerrada no entran moscas, se callan porque saben que la corrupción sale de palacio de gobierno y vivimos en un país institucionalmente corrupto, se callan porque el titiritero imperialista se lo ordena, la derecha está enferma cree que es dueña del Perú y no le debe explicaciones a nadie, su delirante arrogancia y vanidad les hace creerse los únicos capaces de dirigir el Perú. ¡Están locos y violentos!

      Los peruanos debemos reflexionar que si persisten en mantener el sistema neoliberal y en una “democracia-rentista” excluyente y corrupta solo será caldo de cultivo para la rebeldía popular, recuérdese que cuando se cierran las puertas de la legalidad, cuando la justicia esta contaminada y no sirve a los intereses del pueblo, indefectiblemente se abren las de la violencia. Pero lo único que debemos buscar nosotros es justica y dignidad para todos los peruanos y guerra a todos los vicios que la corrupción y la impunidad engendra. Solo una revolución verdadera hará justicia.

      LA VIEJA INDECENCIA

      Por: César Hildebrandt

      El único mérito que puedo concederme en esta vida moteada de algunos éxitos y muchos fracasos, en esta carrera ingrata que me eligió, en este oficio artesanal de tratar de encontrar la verdad que a pocos importa y las mentiras que ya no escandalizan, el único mérito que me concedo, digo, es no haber cedido a la tentación del medio: resígnate, así es el Perú, tolera lo que todos, créeles a los idiotas de la derecha, a los que hacen negocios turbios y a la vez editorializan en relación con “los valores de la democracia” (cuando la verdad es que se zurran en ella y en lo que significa).

      Naces en este país hermoso y complicado y la primera sugerencia que te asalta es la del estoicismo: quédate quieto, tranquilo hermano, así es esta vaina, esto no lo arregla ni el sillau. Y se te puede pasar la vida haciéndote el de la vista gorda, haciéndote el loco y asistiendo con cara de palo a las grandes mecidas.

      –Nada puedes hacer, esas son las reglas– susurra el aire tóxico de Lima.

      –Esto no lo ha cambiado nadie– remacha una sombra, la sombra de lo que pudiste ser.


      Me van a perdonar pero yo jamás creí en eso. Jamás hice el muertito en el mar de los sargazos de las voluntades, quebradas o roídas. ¿Por qué? Porque siempre creí que en el país de las cabezas gachas había que mirar lo más lejos que se pudiera. Porque viendo a las hormigas a uno le dan ganas de volar.

      Porque hay belleza en la rebeldía y una flácida fealdad en el conformismo.


      Porque, en fin, siendo un viejo creyente del agnosticismo siempre he pensado que Jesucristo fue un hombre revoltoso asesinado por el orden imperante. Y que sin la rebeldía de Cáceres habríamos detenido nuestra historia en el mísero Iglesias. Y que sin la rebeldía de De Gaulle los franceses habrían tenido que arrastrarse junto a Petain, ese gran derechista pro nazi.


      Mi generación ha fracasado. Pudimos tener a un refundador del país y construimos a García. Pudimos tener a un inconforme consagrado por las multitudes, a alguien que estuviese más impulsado por el amor que por el odio, pero nos detuvimos en Robespierre y en sus encarnaciones criollas.


      Pudimos tener un país y lo que permitimos fue un mall. Ahora la pelota está en el tejado de los jóvenes. De ellos dependerá que este país cambie de verdad.


      Hace como mil años que vivimos hablando en voz baja, consintiendo.


      Hablamos bajito cuando los incas podían desollarte. Y más bajito cuando los españoles te podían trocear. Y todavía con murmullos cuando fuimos libres de boca para afuera pero súbditos de los sucesivos caudillos que creían que el Estado era un bien raíz y una chacra para los amigotes. Así fuimos haciendo esta gran Aracataca. Macondo hicimos.


      Pensar era –y es– una anomalía. Disentir, una provocación. Rebelarse, una extensión de la locura. En un país dominado por la injusticia hablar de la injusticia te podía costar El Frontón. Y luchar contra ella, la vida.
      Frente a un Túpac Amaru hubo cien Piérolas creando sus propios califatos. Porque el miedo a la libertad no es solo el título de un libro de Fromm. Es la consigna que la derecha le ha impuesto al Perú. Está en su escudo desarmado y en sus genes vendedores mayoristas de su propio país.

      Todos roban –te dicen–. Y eso es casi una invitación a robar. Porque si todos roban, ya nadie roba.
      –Aquí no hay castigos ni recompensas, todo se olvida– te muelen repitiéndolo. Y eso es otra incitación a la impunidad.
      Lo criollo es también esta salsa espesa de quietud egoísta. Las verdaderas tradiciones peruanas no son las de Ricardo Palma: son decir sí y estar en la foto.


      ¿Exigir cambios? Eso es –dicen los que cortan el jamón y los idiotas de sus services– de chavistas, rojos, perfeccionistas, amargados y renegones. En el Perú la ira de los pobres se combate con misas o balazos y hay un estoico agazapado en cada futuro, detrás de la maleza de los días. Y cuando estemos lo suficientemente ablandados, vendrá el tiro de gracia. Y cuando venga el tiro de gracia, cuando ya no pienses sino en ti mismo y bailes solo en la loseta ínfima que te asignaron, ese será el día final de tu hechura: serás uno de ellos. Hablarás como ellos, maldecirás como ellos, venderás como ellos. Y, sobre todo, harás lo que ellos: negar al otro y sólo reconocerte entre los tuyos.


      Que los jóvenes aprendan la lección. Nada cambiará si no matamos la resignación.


      Porque la democracia no consiste en votar de vez en cuando. Consiste en ejercer la libertad a cada rato.

      Los esclavos no aman la libertad –esa es una mentira altruista–. Solo los libres pueden amar la libertad y defenderla.
      La mansedumbre no es madurez sino derrota. El aguante es la amnistía crónica. La docilidad es lo que se les exigía a los negros carabalíes embarcados a la fuerza en el puerto de Macao. La libertad no mata. La paciencia es una mentira teologal que contradice a Cristo y que Cipriani aplica en cada hostia. Cristo fue impaciente. La vida es una ráfaga impaciente.


      Los peruanos no nacimos un día en el que Dios estuvo enfermo, como decía Vallejo de sí mismo. Naceremos el día en que sepamos apreciar el vértigo creador de la palabra desacato. El desacato no es el caos. Caos es lo que vendrá cuando las presiones sociales, contenidas por el plomo y la mentira, revienten otra vez.


      Y ahora sería un magnífico desacato, un descomunal acto de rebelión democrática o dejarse engatusar por quienes quieren, en el colmo de la indignidad, que premiemos a la hija de un ladrón y asesino –ladrona ella misma al gozar del dinero robado– con la presidencia de la República.


      Y todo por cerrarle el camino a un señor que quiere cambiar algunas cosas. Solo algunas cosas. Un señor al que la experiencia ha moderado y que se ha comprometido a no hacer experimentos anacrónicos. Pero que sí quiere que las mineras paguen lo que deben, que los impuestos sean más directos, que los viejos estén menos desamparados, que haya menos hambre y que la pobreza rural se atenúe todo lo que se pueda sin desbaratar la economía. Y que quiere también que el gas peruano abastezca primero a los peruanos y que los grandes proyectos de exploración y explotación de la minería y del petróleo se concilien con los intereses nativos y las normas ambientales que no se están cumpliendo.


      La derecha quiere volver a demostrarnos que siempre gana. Presentó cuatro candidatos –cuatro variaciones de la misma melodía: Castañeda, Toledo, PPK y K. Fujimori– y los cuatro perdieron. Ganó un hombre gris que propuso algunos cambios. Y lo peor: sale la primera encuesta pos primera vuelta y el hombre sin demasiados atributos ¡sigue ganando! Y sigue ganando porque Lima, este espanto, no es el Perú. Porque el gobierno de Las Casuarinas está en crisis. Porque el modelo García, una combinación de Caco con Friedman, drena sanguaza.


      Entonces, la derecha propone liquidar, de una vez y para siempre, esta pesadilla que aturde al dólar, baja las acciones, hace chorrear el rímel. Para eso están su tele, su radio, sus periódicos. Y se deciden por lo previsible: la campaña del terror.


      Solo el terror podrá salvarlos. Porque saben que su prontuariada candidata es impresentable aun para 75 por ciento de peruanos.


      Lo único que cabe, entonces, es bombardear al incómodo reformista con todos los B-52 de la calumnia, el rumor, la mugre, la idiotez que los cándidos pueden propagar. El propósito es el homicidio político del hombre que propone algunos cambios. Y los muertos no pueden ganar elecciones.


      Hablan de intromisión extranjera los que quisieran anexarse a los Estados Unidos o al Chile potente que sus tatarabuelos dejaron entrar con su cobardía y su desunión. Denuncian que la libertad de prensa peligra quienes despiden a periodistas que se niegan a sumarse al lodo de la campaña contra Humala. Y advierten que el empleo está amenazado quienes han creado la mayor cantidad imaginable de empleos basura y services explotadoras.


      Y a todo esto le llaman “elecciones democráticas”. A ensuciar la inmundicia le llaman “debate”. Y no tienen problema alguno bancando a una candidata indecente. Ellos representan la vieja indecencia de las encomiendas, las ladronas leyes de consolidación, el festín del guano. La señora K. Fujimori les cae como anillo al dedo.

      Salud Mental de Keiko

      http://www.youtube.com/watch?v=MXsve7R6ALY&feature=youtu.be


      PELIGRO LETAL "AD PORTAS

      "Se puede tener dudas de Humala pero de Keiko tenemos pruebas"

      Steven Levitsky

      Ph.D. University of California at Berkeley


      El fujimorismo es la variante más reaccionaria del neoliberalismo. Es el neoliberalismo salvaje combinado con corrupción (al grado de mafia), narcocracia y autoritarismo. Un triunfo de Fuerza 2011 significaría la recuperación del gobierno y poder por la cleptocracia peruana. Camuflado bajo la figura de su hija Keiko, Alberto Fujimori (indultado o no) sería el que en la práctica gobernaría.

      Un triunfo de Fuerza 2011 significaría la recuperación del gobierno y poder por la cleptocracia peruana. Los delitos cometidos durante el fujimorato (1990-2000) quedarían impunes, pues, tendrían el aparato judicial bajo su yugo. El robo, corrupción, nepotismo, protección a la narcocracia, peculado, autoritarismo, violación de los derechos humanos, persecución a los adversarios, clientelaje, etc. todo ello se volvería a hacer bajo formas institucionales y máscara "democrática". Camuflado bajo la figura de su hija Keiko, Alberto Fujimori i(ndultado o no) sería el que en la práctica gobernaría.


      El fujimorismo es la variante más reaccionaria del neoliberalismo. Es el neoliberalismo salvaje combinado con corrupción (al grado de mafia), narcocracia y autoritarismo. El fujimorismo es un movimiento político letal cuya base social está constituida principalmente por algunos segmentos de la clase media atemorizada por el terrorismo mediático y del sector pobre manipulado a partir de sus necesidades primarias. Pero, el poder del fujimorismo deviene de la función que cumple como protector de los intereses de los oligopolios y grandes grupos de poder económico, de los mafiosos de cuello y corbata y de la narcocracia. Es importante subrayar el verdadero carácter del fujimorismo porque el perfil de mansa paloma de la candidata Keiko Fujimori y su demagogia social lo ha ocultado bien.


      Ese hecho - el fujimorismo como fiel guardián de los oligopolios y grandes grupos de poder económico- es el que explica fácilmente porque personajes como Pedro Pablo Kucinsky opten por la candidatura de Keiko Fujimori, sin importarles la nefasta naturaleza del fujimorismo. Los ricachones insensibles echan la moral por la borda cuando escuchan de políticas redistributivas para superar la pobreza, son capaces de renunciar a los 10 Mandamientos de la Ley de Dios pero jamás a un 1/10 de sus sobreganancias.


      El fujimorismo se ha recuperado de su derrota del 2001. Ese es un hecho evidente. El resultado de sus años de proselitismo subterráneo manipulando y corrompiendo conciencias se refleja en el historial de sus porcentajes electorales: 2% (2001), 7% (2006) y 23% (2011). Recuperación facilitada por la inconsecuencia en la lucha contra tan letal enemigo y, posteriormente, por la complicidad del gobierno "alanista". Para los corruptos y mafiosos Keiko Fujimori es su candidata, ella les asegura "blindaje" ante los procesos judiciales a enfrentar. He allí otra razón poderosa que explica el odio visceral contra Ollanta Humala.


      Los peruanos deberíamos sentir vergüenza que el fujimorismo haya obtenido una votación de 23% y que Keny Fujimori (a pesar de sus conocidas patologías) resulte siendo el "padre de la patria" con mayor votación. Como preguntó alguna vez el doctor Héctor Vargas Haya ("184 años de corrupción e impunidad") ¿es que acaso vivimos en un país enfermo?. Si lo fuese, entonces, una gran tarea de educación o reeducación deberá emprender la parte sana de la ciudadanía para erradicar la inmoralidad generada por el fujimorismo.

      Fuerza 2011 es un enemigo sumamente peligroso -cuenta con el apoyo de grandes grupos de poder económico nacionales e internacionales, mafiosos de cuello y corbata y con la narcocracia- y luchará con uñas y dientes para hacerse del gobierno e instaurar un tercer gobierno cleptoprático fujimorista. Frente a ese horizonte tenebroso no cabe medias tintas ni ambigüedad alguna, los principios morales, fundamento de toda sociedad sana, deben estar por sobre todo y eso cuenta para cualquier ciudadano honesto, sean de izquierda o de derecha, nacionalista o liberal.


      Por ello, poner en los platillos de una balanza equilibrada a Ollanta y Keiko, como lo hace el terrorismo mediático, es una burda falacia, es una ofensa a nuestro intelecto; pues, como se lee en el epígrafe "se puede tener dudas de Humala pero de Keiko tenemos pruebas".


      ¿MATAMOS MENOS?

      Por: Diario la Primera

      El Perú ha sido avergonzado ante el mundo con la condenable frase del exministro Fujimorista y vocero de la candidata de la regresión dictatorial, quien, con cinismo que ha escandalizado a la ciudadanía, dijo el pasado miércoles que aquel régimen mató pero menos que los anteriores.

      El cinismo de la frase es mayor, si se tiene en cuenta que el personaje fue funcionario del gobierno del primer quinquenio de la llamada guerra interna, así que podría decirse que carga con esos muertos y con los delFujimorismo, motivo extra para que tuviera que ser más discreto y respetara la sensibilidad democrática de los peruanos.


      La candidata que representa a aquel pasado trató de justificarlo invocando cifras del informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, a la que tanto odian ella y sus seguidores, e insistió, como sus otros voceros, en el macabro juego de comparar los muertos en un gobierno con los de otro con el fin repugnante de atenuar las culpas propias.


      Cuando no tuvo más remedio, la hija del condenado tuvo que resignarse a prescindir de su vocero. Más precisamente lo silenció por haber hablado demás, por haber reconocido el comportamiento asesino del régimen Fujimorista.

      Lo hizo callar porque estaba perturbando su campaña –a la que le ha hecho un daño irreversible, que puede ser decisivo para el desenlace final- y no por consideraciones principistas, pues desde el fin del fujimorato hemos escuchado ese tipo de argumentos, parte del cínico bagaje que incluye el también repudiable argumento que no importaba matar veinte o cien si entre ellos había un terrorista.


      En realidad, lo que hizo el vocero hoy defenestrado fue incurrir en un extremo de franqueza, una especie de inoportuna confesión sincera, para poner en evidencia el pensamiento retrógrado, criminal y fascista del Fujimorismo.

      El personaje puso en evidencia la verdadera naturaleza del régimen que pretenden restaurar con el tenebroso Plan Sábana, los empresarios acostumbrados a enriquecerse en forma ilícita, los políticos corruptos, incluyendo los que están en el gobierno, y los medios de comunicación que parecieran añorar los años en los que el régimen criminal los sometió hasta la abyección.


      Habló demás, cualquiera puede equivocarse, son las frases que confirman esa naturaleza, ensayadas por dirigentes Fujimoristas empeñados en consolar al ahora exvocero, en una actitud que trasluce que, en realidad, ellos piensan exactamente igual que él.

      En resumen, la escandalosa declaración que motiva estas líneas ha tenido la virtud, si cabe el término, de recordarle al país entero la calaña de quienes integran el movimiento que pretende asaltar nuevamente el poder para que imperen con impunidad el crimen y la corrupción como formas de gobierno.


      VOTAR POR HUMALA

      Por: Ernesto de la Jara

      Soy uno de los ciudadanos de este país, que ha tomado la decisión personal de votar por Humala, de decirlo abiertamente y de llamar a hacer lo mismo a todos quienes lucharon por la caída de la dictadura fujimorista en el 2000.

      Sé que esta opción me enfrenta aún más a ese fujimorismo que toma represalias frente a sus críticos, hoy ávido de venganza, tal como se expresó a través de las amenazas de Martha Chávez, escogida para el cargo por Keiko. También significa pelearse con el establishment limeño, el que está-agresiva y hasta inescrupulosamente- a favor del fujimorismo.

      También seré criticado por quienes creen que lo ético esta vez es poner a ambas candidaturas equidistantes, y, por tanto, votar viciado, y ver lo que hace cada uno en el próximo período. No asumo esta posición porque considero que los 10 años de dictadura no se pueden comparar con los puntos críticos de Humala; porque significa hacerse responsable del resultado (si gana Keiko, del regreso del fujimorismo) y porque se trata de un sector que ya votó bajo la lógica del mal menor.

      Concretamente votó por Alan García, tapándose la nariz, pero sin que importara que tuviera en sus espaldas no solo uno de los peores gobiernos (nos dejó una hiperinflación de concurso), sino graves acusaciones por corrupción, que él las hizo prescribir, y una larguísima línea de violaciones de derechos humanos, con su grupo paramilitar incluido (el comando R.F).

      Lo hago basado en las convicciones que siempre he defendido: principios, valores democráticos y derechos humanos en sentido amplio. Mi decisión es absolutamente desinteresada, ya que bajo ningún punto de vista tendría algún tipo de participación en un gobierno humalista, en el hipotético caso de que se me convocara para algo, ya que estaré entre quienes, una vez que triunfe, se dedicará a fiscalizarlo desde el primer minuto.

      Más bien, si siguiera una lógica perversa, preferirá que ganasen los fujimoristas ya que así, la institución a la que pertenezco (el IDL), por estar dedicada a impulsar políticas públicas democráticas y respetuosas de los derechos humanos (lo opuesto a lo que hicieron y harían ellos), tendría mucho más trabajo, proyectos y fondos.


      Siento, además, que lo que estoy haciendo es coherente con lo que siempre ha significado defender los derechos humanos: correr riesgos, sin miedo a enfrentar al poder (por más oscuro que sea), y a defender causas que pueden no ser las más populares.

      Significa también anteponer lo que se cree que es mejor para el país a la conveniencia personal, ya que se asume la defensa de una candidatura que cinco años atrás fue severamente criticada, y de un futuro régimen, que ahora parece que actuará bien, pero que el día de mañana nos puede fallar, teniendo que asumir la responsabilidad del error.

      La primera razón por la que votaré por Humala tiene que ver con lo que ya muchos hemos dicho: estoy absolutamente seguro que la vuelta del fujimorismo–y eso es lo que representa la

      1. Candidatura de la hija de Alberto Fujimori, por más que se intente solapar– es lo peor que le puede ocurrir al Perú.

      El mensaje sería: si se trata de defender mis intereses (grandes o pequeños), ninguna o poca importancia tiene que se haya asesinado, robado a manos llenas, haber tenido vínculos con el tráfico de drogas y de armas o haber capturado los medios de comunicación y las instituciones, por poner solo algunos de los hechos que objetivamente se dieron bajo el régimen de esa alianza perversa entre Fujimori y Montesinos, que duró hasta el final, que podría reactivarse, por mutua conveniencia o por imposición de una de las partes a cambio de no soltar información.

      Se desconfía de Humala por una serie de cosas que podría hacer, cuando ya Fujimori las hizo todas: quedarse en el poder más allá de lo que la Constitución permite; atentar contra la libertad de expresión y la independencia de las instituciones; gobernar con el apoyo de los militares; aprobar una nueva Constitución hecha a su medida; tener vínculos con Chávez; ser populista, disponiendo de los recursos del Estado (no olvidemos que nos dejó una economía en ruinas).

      Me da la impresión (admito que por ahora es solo una especulación) que Humala puede haber cambiado de verdad en los últimos 5 años, en la medida que ha ido pensando en el país ya no como militar sino como civil. A lo mismo puede haber contribuido el que ya no esté tan metido en su familia y que haya logrado convocar a personas de mayor nivel y con una visión democrática y moderna del país. Si tanta gente cambia, para bien o para mal, ¿por qué cerrar toda posibilidad en el caso de Humala?

      Una demostración de este cambio, son los importantes compromisos que ha asumido públicamente a favor de la democracia. Y esperamos que en las semanas que quedan dé nuevas garantías, sumamente contundentes, de que estamos ante un nuevo Humala y no frente al de cinco años atrás.

      Y si incumpliera con lo que ha prometido de manera tan clara y concreta, se justificaría todo tipo de acciones contra él. Recordemos que la Constitución prevé una serie de mecanismos para anticipar el fin de un mandato presidencial.

      Aparte de estos mecanismos, todos sabemos, comenzando por él mismo, que existen poderosos sectores económicos y un gran número de medios de comunicación (casi todos), que así como le vienen haciendo la vida imposible durante la campaña, se le tirarán a la yugular a la primera, y tal vez hasta sin que haya primera.

      Asimismo habrá una muy severa fiscalización de los sectores que hemos decidido votar por el Humala de ahora, y no por el anterior, y que en todo momento hemos dicho púbicamente que lejos de ser un cheque en blanco, es un voto condicionado al cumplimento de lo ofrecido.

      Estoy de acuerdo en que hay que preservar el crecimiento económico y no volver a la década de los 70, caracterizada por una política de estatizaciones y confiscatoria, peo creo que sí hay que hacer

      2. Cambios importantes para que haya una mejor distribución de recursos en general, y del actual crecimiento económico.

      Y ese es el mensaje central de Humala y no del fujimorismo, que lo más que hará es volver a repartir billetes, víveres, construir colegios por construir y, en el mejor de los casos, hacer algunas carreteras.

      Y esto que ofrece Humala no significa estar por principio contra la propiedad privada, la inversión, la explotación de recursos naturales, pero sí debatir, consensuar y adoptar determinados medidas, por los cauces legales, como las que se viene dando en muchos países, y que fueron ofrecidas por todos los candidatos en la primera vuelta, hasta por PPK, a

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