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LA PACIENCIA

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    LA PACIENCIA Por Ibn Qayyim al Yauziyyah La definición de paciencia Sabr es una palabra árabe que deriva de una raíz que significa detenerse ,
    Mensaje 1 de 5 , 12 dic 2005
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      LA PACIENCIA
      Por Ibn Qayyim al Yauziyyah


      La definición de paciencia

      "Sabr" es una palabra árabe que deriva de una raíz que significa "detenerse", "refrenarse" y "parar". En el sentido espiritual, el Sabr significa que no debemos desesperarnos ni dejarnos llevar por el pánico, ni tampoco permitir que nuestras lenguas se quejen en tiempos de dolor, preocupación o estrés.
      Lo que los sabios han dicho sobre la paciencia
      Algunos sabios han definido la paciencia como una notable cualidad humana y una actitud psicológica positiva, en virtud de la cual nos abstenemos de hacer algo que no es bueno ni positivo para nosotros. Dichos sabios afirman que los seres humanos no pueden vivir una vida feliz y sana sin paciencia.
      Abu Uthman dijo: "El que tiene paciencia es el que se ha entrenado para hacer frente a las dificultades". Amr ibn Uzman al Makki señaló, por su parte: "La paciencia significa intentar mantenerse cerca de Alah y aceptar con tranquilidad las pruebas que Él envía, sin quejarse o sentirse triste". Al Jauwas señaló: "La paciencia significa no quejarse". Ali ibn Abi Talib dijo: "La paciencia significa buscar la ayuda de Alah".
      ¿Es mejor tener paciencia en tiempos de dificultad o estar en una situación en la que no se necesita tener paciencia?
      Abu Muhammad al-Hariri dijo: "La paciencia significa no ver ninguna diferencia entre los tiempos de disfrute y los tiempos de dificultad, y estar contento en todas las ocasiones". Yo (Ibn Qayyim) digo: "Esto es demasiado difícil y no hemos sido instruidos para actuar de esta manera. Alah nos ha creado de una forma en que podamos sentir la diferencia entre los tiempos de disfrute y los de dificultad, y todo lo que podemos hacer es no desesperarnos en estos últimos. La paciencia no significa sentirse de la misma manera en ambos tiempos. Esto está más allá de nuestra capacidad y no forma parte de nuestra naturaleza. Vivir en un tiempo de disfrute es mejor para nosotros que vivir en una época de dificultad. El Profeta (PB) dijo en una famosa du´a a Alah: "Si Tú no estás enojado conmigo, no me importa lo que me ocurra. Sin embargo, aún así preferiría recibir Tus bendiciones y Tu favor". Esto no contradice el hadiz que dice: "A nadie le ha sido dado un mejor don que la paciencia", y que se refiere a una prueba a la que tuvo que frente una persona. Así pues, el disfrute es algo mejor.
      La paciencia y la Shakuah (queja)
      La Shakuah (queja) puede ser de dos tipos:
      El primer tipo significa quejarse a Alah y no contradice la paciencia. Esto queda demostrado por el propio Corán, cuando el Profeta Yacub (Jacob) (AS) dijo: "Sólo me quejo a Alah de mi pesadumbre y de mi tristeza" (12:86). Poco antes, Yacub (AS) había dicho: "sabran yamil", que significa "hay que tener digna paciencia" (12:83).
      El Corán también nos habla acerca de Ayyub (Job): "Y recuerda a Job. Cuando invocó a su Señor: "¡He sufrido una desgracia, pero Tú eres la Suma Misericordia!".(21:83).
      El mejor ejemplo de paciencia fue el del Profeta Muhammad (PB), que rezó a su Señor diciendo: "Oh Alah, me quejo a Ti de mi debilidad e indefensión". El Profeta Musa (Moisés) rezó a Dios de esta forma: "Oh Alah. Toda alabanza Te pertenece y la queja ha de ser dirigida sólo a Ti. Eres el Único en Quien buscamos ayuda y el Único en Quien confiamos, y sólo Tu ayuda nos proporciona fuerza".
      El segundo tipo de queja es la que se dirige a otras personas, ya sea directamente, mediante nuestras palabras, o indirectamente, a través de la forma en que actuamos. Esta queja sí resulta contradictoria con la paciencia.
      Fuerzas opuestas
      Desde un punto de vista psicológico, cada persona tiene dos fuerzas operando dentro de ella. Una es la "fuerza motriz", que empuja a una persona a realizar las acciones. La otra es la "fuerza restrictiva," que hace que la persona se abstenga de realizar otro tipo de acciones. La paciencia se nutre de ambas fuerzas, al empujarnos a realizar buenos actos y a abstenernos de llevar a cabo otros que son dañinos para nosotros mismos u otros.
      Algunas personas tienen una notable paciencia en lo que se refiere a realizar actos que son positivos para ellas mismas, pero su paciencia es mucho más débil en lo que se refiere a abstenerse de llevar a cabo actos que son dañinos para ellas mismas u otros. Así por ejemplo, esta persona puede tener la paciencia suficiente para realizar actos de Ibadah (oración, ayuno, peregrinación), pero no la tiene para abstenerse de llevar a cabo sus deseos y caprichos, y de, esta forma, puede cometer actos haram.
      Por el contrario, algunas personas tienen la paciencia suficiente para abstenerse de realizar actos ilícitos, pero su paciencia para llevar a cabo los actos de Ibadah es demasiado débil. Otras personas no tienen paciencia en ningún caso. Sin embargo, no hace falta decir que las mejores personas son las que tienen ambos tipos de paciencia.

      Otra definición de paciencia
      Un sabio ha dicho: "Tener paciencia significa que el sentido común y la motivación religiosa de una persona son más fuertes que sus caprichos y apetencias." Es algo natural que la persona tenga una inclinación hacia sus deseos, pero el sentido común y la motivación religiosa deben limitar esta inclinación. Así pues, estas dos fuerzas están enfrentadas. En algunas ocasiones, el sentido común y la religión ganan y otras veces prevalecen los caprichos y apetencias. El campo de batalla es el corazón del hombre.
      La paciencia tiene otros muchos nombres según la situación.
      Si consiste en refrenar el impulso sexual ilícito, se llama honor y su opuesto es la promiscuidad y el adulterio.
      Si consiste en controlar el apetito del estómago, se denomina autocontrol y su opuesto es la gula.
      Si consiste en no desvelar lo que no se debe, se denomina discreción y su opuesto es la mentira, la calumnia y el libelo.
      Si consiste en estar contento de tener lo suficiente para atender a las propias necesidades, entonces se denomina mesura y su opuesto es la codicia.
      Si consiste en dominar la ira, entonces se denomina templanza y su opuesto es el carácter impulsivo y la reacción airada.
      Si consiste en dominar las prisas, se denomina calma y su opuesto es el apresuramiento.
      Si consiste en dominar el impulso de huir de una situación, se denomina valor y su opuesto es la cobardía.
      Si consiste en evitar una represalia, se denomina perdón y su opuesto es la venganza.
      Si consiste en eliminar las reticencias en lo que se refiere a gastar el dinero para ayudar a los demás, se denomina generosidad, y su opuesto es la avaricia.
      Si consiste en trabajar para mejorar su situación, se denomina dinamismo e iniciativa y su opuesto es la pereza y la pasividad.
      Si consiste en dejar de culpar y acusar a otras personas por los problemas de uno mismo, se denomina muru´ah (literalmente, hombría).
      Así pues, se pueden adjudicar diferentes nombres a la paciencia según las situaciones, pero todas estas manifestaciones han de ser incluidas dentro del nombre genérico de paciencia. Esto demuestra que el Islam está basado en su totalidad en la paciencia.
      ¿Es posible obtener la cualidad de la paciencia?
      Si una persona no posee de forma natural la cualidad de la paciencia, puede adquirirla actuando como si la poseyera, hasta que ésta se convierta en su segunda naturaleza. Esto fue lo que el Profeta (SAW) nos dijo en el hadiz: "A quien intente ser paciente, Alah le ayudará a serlo."

      Diferentes perspectivas sobre la paciencia.
      La paciencia puede ser de dos tipos, física o psicológica, y ambos tipos pueden ser objeto o no de una libre elección. De este modo tenemos:
      1) Paciencia física como resultado de una elección voluntaria, como por ejemplo, el realizar un trabajo duro de forma voluntaria.
      2) Paciencia física que no es el resultado de una elección voluntaria, como el soportar pacientemente una enfermedad o un frío o calor extremo.
      3) Paciencia psicológica como resultado de una elección voluntaria, como el abstenerse de cosas que la Shariah y el sentido común han establecido como rechazables.
      4) Paciencia psicológica que no es el resultado de una elección voluntaria, como el soportar pacientemente la separación forzosa de un ser amado.

      Diferentes tipos de paciencia
      Como ha sido mencionado antes, la paciencia es de dos tipos –una que ha sido objeto de una elección voluntaria y otra que es involuntaria-. La paciencia voluntaria es de un estatus superior al de la paciencia involuntaria, porque a diferencia de ésta última no es común a todas las personas. Así pues, la paciencia de Yusuf (José) al desobedecer a la esposa de Al Aziz (que quería cometer un acto de adulterio con él) y al soportar el castigo que resultó de este hecho es de un nivel superior al de su paciencia frente a las acciones de sus hermanos, que lo arrojaron a un pozo, le separaron de su padre y lo vendieron como un esclavo, ya que nunca estuvo en la mano de Yusuf el evitar estas acciones. Este nivel superior de paciencia es el de los Profetas, el de Ibrahim (Abraham), Musa (Moisés), Nuh (Noé), Isa (Jesús) y el Último de los Profetas, Muhammad (PB). Su paciencia consistió en invitar a la gente a adorar a Alah y en oponerse a los enemigos de Alah.
      La paciencia de los hombres y la paciencia de los animales
      Los seres humanos son los únicos a los que se refieren estas cuatro clases de paciencia. Los animales poseen sólo los dos tipos de paciencia involuntaria, en contraste con el hombre que disfruta también de las dos clases de paciencia voluntaria. Sin embargo, muchos seres humanos cuentan únicamente con esos mismos dos tipos de paciencia involuntaria que poseen los animales.
      La paciencia de los yinn
      Los yinn comparten la cualidad de la paciencia con los seres humanos, ya que son responsables por sus acciones del mismo modo que los hombres. Así pues, necesitan también la paciencia para cumplir sus obligaciones hacia Alah. Uno podría preguntarse: "¿Son ellos responsables del mismo modo que lo somos nosotros o de una manera distinta?. La respuesta es que, en materia de creencias y emociones, son responsables del mismo modo que nosotros y comparten también la obligación de creer y tener fe. Sin embargo, en cuestiones físicas tales como el gusl, wudu y otras similares no son iguales que los seres humanos. Sus deberes, a este respecto, están condicionados por su propia naturaleza y por la forma en que han sido creados.
      La paciencia de los ángeles
      Otra cuestión que aparece aquí es: ¿Tienen los ángeles paciencia? La respuesta es que los ángeles no han sido probados con caprichos y deseos que contradicen su razón y conocimiento. Para ellos, la adoración y obediencia a Alah es algo tan natural como la respiración para nosotros. De este modo, los ángeles no necesitan la paciencia porque ésta es necesaria sólo cuando existen creencias o principios que se oponen a los caprichos y deseos. Sin embargo, los ángeles pueden tener algún tipo de paciencia que se ajusta a su naturaleza y les ayuda a perseverar en las acciones para las que han sido creados.
      La paciencia del hombre
      Si la paciencia de un hombre es más fuerte que sus caprichos y deseos, entonces es como un ángel, pero si sus caprichos y deseos son más fuertes que su paciencia, entonces es como un animal. Así por ejemplo, si su deseo de comida, bebida y sexo son más fuertes que su paciencia, entonces no es mejor que un animal.
      Qatadah dijo: "Alah creó a los ángeles con el sentido de la razón y sin deseos, a los animales con deseos y sin razón y al hombre con la razón y con deseos." Un niño pequeño tiene el único deseo de conseguir comida cuando la necesita y su paciencia es como la paciencia de los animales. Hasta que alcance una edad en la que pueda decir qué es cada cosa, no tiene elección. Cuando el niño crezca, su paciencia voluntaria se comenzará también a desarrollarse. Él comprenderá aún mejor lo que significa la paciencia cuando su deseo sexual se desarrolle. Al mismo tiempo, su capacidad de razonar también se incrementará, pero entre la edad en la que pueda distinguir lo correcto de lo incorrecto y la edad de la pubertad, todo lo que podrá considerar son sus propios intereses en este mundo. Este punto de vista limitado continuará presidiendo sus actos hasta que conozca la guía de Alah y tenga así la visión de conjunto que le permita pensar tanto en sus intereses en esta vida como en el Más Allá. Se hará consciente de adonde pueden conducirle las diferentes opciones y estará preparado entonces para una larga lucha contra sus caprichos y deseos.

      Los diferentes grados de la paciencia
      La paciencia que se refiere a la lucha contra los caprichos y deseos puede alcanzar distintos grados, según lo fuerte y efectiva que sea. Existen tres grados de paciencia a este respecto:
      1) El impulso de la religión es el más fuerte y efectivo a la hora de controlar y dominar los caprichos y deseos. Este nivel de control puede ser alcanzado tan sólo a través de una paciencia consistente y aquellos que alcancen este nivel obtendrán el éxito en esta vida y en la otra. A ellos se refiere el Corán cuando dice: "A los que hayan dicho: "¡Nuestro Señor es Alah!" y se hayan portado correctamente, descenderán los ángeles que dirán: "¡No temáis ni estéis tristes! ¡Regocijaos, más bien, por el Jardín que se os había prometido!
      Somos vuestros amigos en la vida de acá y en la otra. Tendréis allí todo lo que vuestras almas deseen, todo cuando pidáis." (41:30-31). Ellos son los que disfrutan de la compañía de Alah y se esfuerzan por la causa de Alah. Ellos son también aquellos a los que Alah ha guiado.
      2) Cuando los caprichos y deseos prevalecen, el impulso religioso se ve disminuido. La persona afectada se rinde totalmente a Shaitan (Satanás), que le conduce adonde él desea. La relación de Shaitan con esta persona es de dos tipos. O bien ésta se convierte en su siervo y en un soldado suyo, o Shaitan se convierte en un arma a su servicio y en uno de sus soldados, tal y como sucede en el caso de las personas que se rebelan contra Alah.
      Estas personas son aquellas de las que se ha apoderado el infortunio, ya que prefirieron más este mundo que el Más Allá. La principal razón para este lamentable destino es que agotaron su paciencia. La principal característica de estas personas es que mienten y engañan, se dejan llevar por ilusiones, retrasan la realización de las buenas acciones y prefieren las ganancias instantáneas de este mundo a las ganancias duraderas del Más Allá. Éstas son las personas a las que se refirió el Profeta (saw) cuando dijo: "El hombre indefenso es aquel que sigue sus caprichos y que se deja llevar por las ilusiones."
      Estas infortunados individuos son de varios tipos. Algunos de ellos le declaran la guerra a Alah y a Su Mensajero, intentando destruir lo que el Profeta trajo, tratando de apartar a la gente del camino de Alah y extendiendo la corrupción en la tierra. Algunos están únicamente interesados en sus intereses materiales. Algunos son hipócritas de dos caras que tratan de congraciarse con todo el mundo y obtener una ganancia material en cada situación. Algunos son promiscuos y dedican toda su vida a buscar el placer físico. Si son advertidos, señalan que les gustaría arrepentirse por la vida que llevan, pero que lo encuentran demasiado difícil y afirman que ya han perdido su oportunidad para cambiar. Algunos dicen que Alah no necesita sus oraciones ni su ayuno, que no alcanzarán la salvación por medio de sus actos y que confían en el hecho de que Alah es Misericordioso. Algunos afirman que el abstenerse de cometer malas acciones significa negar a Alah la oportunidad de que pueda ejercitar Su facultad de perdonar. Algunos se preguntan, ¿Qué bien puede hacer mis actos de adoración después de todas las malas acciones que he cometido? ¿Qué puede ayudar a un hombre que se está ahogando, si sólo sus dedos están por encima de la superficie del agua y el resto de su cuerpo se halla sumergido? Algunos dicen, por último, que se arrepentirán cuando la muerte se aproxime.
      Todas estas excusas demuestran tan sólo que estas personas desean que sus caprichos y deseos continúen controlando su razón, y utilizan, a su vez, su razón para buscar una justificación a tales deseos y caprichos. Su razón ha quedado aprisionada por Shaitan y ha sido puesta a trabajar con el fin de servir a sus perversos fines, del mismo modo que los prisioneros de guerra musulmanes pueden recibir todo tipo de abusos de los kafirun y ser obligados a realizar tareas humillantes, como el cuidar cerdos, fabricar vino o llevar cruces.
      3) En el tercer grupo existe una guerra entre el impulso de la religión y de la razón, por un lado, y el impulso de los caprichos y deseos, por otro. Algunas veces el primero de estos impulsos gana al otro. En otras ocasiones, prevalece el segundo. Ésta es la situación en la que se encuentra la mayoría de los creyentes, que llevan a cabo tanto buenas acciones como otras malas.
      El destino último de la persona en el Más Allá se corresponderá con alguna de las tres situaciones descritas anteriormente. Algunas personas entrarán en el Paraíso y nunca entrarán en el Infierno, algunos entrarán en el Infierno y permanecerán en él para siempre sin conocer el Paraíso, y otros entrarán en el Infierno durante algún tiempo antes de ser admitidos en el Paraíso.

      Los diferentes grados de dificultad a la hora de adquirir la paciencia
      Algunas personas no pueden adquirir paciencia sin un gran esfuerzo y hacer frente a muchas dificultades. Otros, en cambio, pueden adquirir la paciencia fácilmente. El primer tipo es como un hombre que se pelea con un hombre fuerte y no puede vencerlo más que aplicando su máximo esfuerzo. El segundo tipo es el de un hombre que lucha con un hombre débil y le vence fácilmente. De este tipo es la guerra que enfrenta a los soldados de Ar Rahman (el Clemente) y los soldados de Shaitan. Abdullah ibn Masud narró: "Un hombre se peleó con uno de los yinns y le derrotó. Entonces, le preguntó: "¿Por qué eres tan débil y pequeño?". El yinn respondió: "Soy grande y fuerte en comparación con el resto de los yinns." Alguien le preguntó a Abdullah ibn Masud: "¿Era ése Umar?". Ibn Masud contestó: ¿Y quién más podría haber sido?" (Se refiere a Umar ibn Jattab, segundo califa del Islam y hombre conocido por su valor y fortaleza).
      Ibn Abi´d-Dunia transmitió un relato proveniente de algunos salaf (primeras generaciones de musulmanes), según el cual un shaitan encontró a otro y le preguntó por qué estaba tan delgado. El otro shaitan contestó: "Porque estoy con un hombre que menciona el nombre de Alah cuando come, así que no puedo comer con él. Y que menciona el nombre de Alah cuando bebe, así que no puedo beber con él. Y que menciona el nombre de Alah cuando entra en su casa, así que yo me quedo fuera." El primer shaitan dijo: "Yo estoy con un hombre que no menciona el nombre de Alah cuando come, así que como con él. Y que no menciona el nombre de Alah cuando bebe, así que bebo con él. Y que no menciona el nombre de Alah cuando entra en casa, así que entro con él.
      De este modo, quien haya desarrollado el hábito de la paciencia será temido por sus enemigos, y quien encuentre la paciencia difícil de ejercitar se hallará en peligro, ya que su enemigo se atreverá entonces a atacarle y dañarle.
      Cuando se necesita la paciencia
      La paciencia se necesita en las siguientes esferas de la vida:
      1) Al adorar a Alah y seguir sus órdenes.
      2) Al abstenerse de las malas acciones.
      3) Al aceptar el decreto y la decisión de Alah (qada wa qadr). Éste es el consejo dado por el Profeta Luqman, cuando dijo a su hijo: "¡Hijo mío, haz la oración! ¡Ordena lo que está bien y prohíbe lo que está mal! ¡Ten paciencia ante la adversidad! ¡Eso sí que es dar muestras de resolución!" (31:17).
      El ordenar lo que está bien incluye el ordenarse el bien a uno mismo y prohibir lo que está mal incluye el abstenerse uno mismo de realizar malas acciones.
      La paciencia al adorar a Alah
      La paciencia en lo que se refiere a adorar a Alah y obedecer sus mandatos significa realizar los actos de adoración obligatorios (como la oración) de forma regular, y hacerlo con sinceridad y conocimiento. Los actos de adoración que no son realizados regularmente no tienen valor. Incluso, si tales actos son realizados de forma regular, existen dos peligros. El primero es que los realicemos de forma insincera, es decir, que no los hagamos con el fin de complacer a Alah y acercarnos más a Él. De este modo, con el fin de proteger nuestra adoración, debemos asegurarnos de que ésta es sincera.
      En segundo lugar, es preciso comprobar que no nos desviamos de la vía del Profeta (saw), es decir, debemos asegurarnos de que nuestra adoración es realizada con arreglo a la Sunnah (tradición) del Profeta.
      La paciencia al abstenernos de las malas acciones
      Este tipo de paciencia puede alcanzarse a través del temor al castigo que seguirá a la mala acción o a través del sentimiento de haya (timidez y vergüenza) ante Alah por utilizar las bendiciones que nos ha otorgado para cometer malas acciones. El sentimiento de haya ante Alah puede ser reforzado aprendiendo más sobre Alah y sus Atributos. Haya es un atributo de las personas que son nobles y poseen buenas cualidades, así que la persona que se abstiene de una mala acción debido a la haya es mejor que la que se abstiene de la misma a causa del miedo. Haya indica que una persona es consciente de Alah y su poder. La persona que se abstiene de realizar la mala acción a causa de su temor tiene sus pensamientos dirigidos al castigo. La persona que se abstiene de realizar malas acciones a causa de la haya tiene sus pensamientos dirigidos al propio Alah. La principal preocupación de la persona temerosa es ella misma y la forma de salvarse del castigo, mientras que la principal preocupación de la persona que tiene haya es Alah y Su Gloria. Ambos tipos de persona han alcanzado el estatus de iman (fe), pero la persona que tiene haya ha alcanzado el estatus de ihsan, un estatus superior al del iman, en el cual la persona se comporta como si pudiera ver a Alah.
      La razón por la que es tan importante que un creyente se abstenga de realizar malas acciones es porque debe proteger su iman, ya que las malas acciones disminuyen su iman o incluso lo extinguen. El Profeta (saw) dijo: "Cuando el adúltero comete adulterio, no es creyente. Cuando alguien bebe vino, no es creyente. Cuando el ladrón roba, no creyente. El creyente debe abstenerse también de muchas acciones lícitas, si éstas últimas le pueden llevar a lo que está prohibido."
      La paciencia en los tiempos de prueba y adversidad
      La paciencia durante los tiempos difíciles puede ser alcanzada:
      1) Pensar en la buena recompensa que te aguarda. Cuanto más creas en la recompensa que te está esperando, más fácil será tener paciencia. Si no fuera por la consideración de la recompensa que se ha de producir en el futuro, ninguna de las metas y objetivos concernientes a esta vida y el Más Allá habría sido alcanzado. La naturaleza humana ama la gratificación instantánea, pero la razón y la madurez nos hacen pensar en los resultados que se pueden lograr a largo plazo, lo que nos ayuda a reforzar nuestra paciencia para soportar aquello a lo que tenemos que hacer frente, ya tengamos la opción de soportarlo o no, o no exista esa opción en absoluto.
      2) Esperar por un tiempo en que las cosas sean mejores y más fáciles. Esta opción en sí misma ofrece una medida de alivio inmediato.
      3) Pensar en las incontables bendiciones que Alah nos ha otorgado. Cuando comprendamos que no podemos enumerar las bendiciones de Alah, será más fácil para nosotros ejercitar la paciencia frente a la actual adversidad, porque los problemas actuales son como una gota de lluvia en comparación al vasto océano de bendiciones y favores de Alah.
      4) Pensar en cómo anteriores problemas se han resuelto y otros tiempos de dificultad han pasado gracias a las bendiciones de Alah. Esto nos recordará la forma en que Alah ha cuidado de nosotros y reforzará nuestras esperanzas y expectativas en que el tiempo en que las cosas sean fáciles y felices para nosotros no tardará en llegar.

      Cinco categorías de paciencia
      La paciencia puede dividirse en cinco categorías, que están relacionadas con los cinco tipos de actos existentes: wayib (obligatorio), mandub (recomendable), mahdhur (prohibido), makruh (desaconsejable) y mubah (permisible).
      La paciencia obligatoria (wayib)
      1) La paciencia que implica abstenerse de las cosas y acciones prohibidas (haram).
      2) La paciencia que facilita la realización de los actos obligatorios, como la oración y el ayuno.
      3) La paciencia frente a la adversidad que se escapa al control de una persona, como una enfermedad, la pobreza etc.
      La paciencia recomendable (mandub)
      1) La paciencia que implica el abstenerse de abstenerse de comer cosas que sean desaconsejables (makruh).
      2) La paciencia que facilita la realización de los actos de adoración que son recomendables (mustahabb).
      3) La paciencia que implica el abstenerse de llevar a cabo un acto de venganza.
      La paciencia prohibida (mahdhur)
      1) La paciencia que implique el abstenerse de ingerir comida y bebida hasta la propia muerte.
      2) La paciencia que implica el abstenerse de comer carne no halal, carroña y sangre, cuando la alternativa es morir de hambre. Ahmad ibn Hanbal dice: "Quien no tenga más elección que comer carne no halal, carroña o sangre, y se niegue a comerlos y se muera, entrará en el Infierno."
      3) La paciencia que implica el abstenerse de pedir limosnas. Existe una diferencia de opiniones acerca de si el pedir limosna a la gente es permisible o está prohibido. El Imam Ahmad cree que pedir limosna está prohibido y justificó su postura diciendo que cuando Alah conoce la necesidad de una persona y su intención sincera de abstenerse de pedir limosna, le envía rizq (sustento). Sin embargo, el Imam Shafi´i (fundador de una de las cuatro escuelas jurídicas islámicas sunníes) discrepa con este punto de vista y afirma que "(si una persona tiene necesidad) está obligado a pedir ayuda o limosna, ya que si no lo hiciera se convertiría en un malhechor, y añade que el pedir limosna puede librar a alguien de la muerte."
      4) La paciencia que implique el no alejarse de cosas dañinas que pueden provocarle a alguien la muerte, tales como las fieras, las serpientes venenosas, un incendio, etc.
      5) La paciencia en tiempos de fitnah, cuando algunos musulmanes están luchando contra otros musulmanes. La paciencia que implica el abstenerse de luchar en ese tiempo, cuando musulmanes están matando a musulmanes, es mubah (permisible) o incluso mustahabb (recomendable). Cuando se le preguntó al Profeta por este tema él (saw) respondió: "Sé como el mejor de los dos hijos de Adam, que murió, y no como el que le mató." En otro hadiz, él (saw) dijo: "Deja que el que mata lleve encima su propio pecado y el tuyo también (al no hacer tú nada malo, tu abstención hará que su pecado sea doble)." Alah ha narrado la historia del mejor de los dos hijos de Adam, que se negó a luchar y enfrentarse a su hermano, que le mató. Esta actitud del primero es elogiada por Alah en la narración.
      Un caso diferente es aquel en el que los musulmanes están luchando con incrédulos en una situación en que el musulmán ha sido agredido en su persona o su religión.
      La paciencia desaconsejable (makruh)
      1) La paciencia referida a la satisfacción de apetitos físicos (como la comida, bebida, sexo), en el caso de que se produzca un exceso de los mismos que pueda perjudicar la propia salud.
      2) La paciencia que lleva a la comisión de actos makruh (desaconsejables).
      La paciencia permisible (mubah)
      La paciencia que implica el abstenerse de realizar actos mubah (permisibles).

      La buena paciencia y la mala paciencia
      La mala paciencia es la intentar mantenerse alejado uno mismo de Alah, de Su amor y de Su voluntad, porque esto impide a una persona el emplear todo su potencial, alcanzar la perfección y cumplir el propósito para el que ha sido creada. Éste es el peor tipo de paciencia y también el más difícil de poner en práctica, ya que no existe un tipo de paciencia más dura que el de la persona que se mantiene obstinadamente alejada de su Creador, dado que lejos de Él no existe vida en absoluto. No hay nadie más descuidado que aquel que no tiene interés en conocer lo que Alah ha preparado para Sus amigos (auliya) en el Más Allá y que es algo que ningún ojo ha podido ver, que ningún oído ha podido escuchar, y que nunca ha sido imaginado por ninguna persona. Una vez un hombre que admiraba a un zahid (asceta) por su renuncia y su falta de interés hacia las cosas de este mundo le dijo: "No he visto a un hombre que practique tanto la renuncia hacia las cosas de este mundo." El zahid le contestó: "Tu renuncia es mucho más grande que la mía, ya que mi renuncia concierne a este mundo y la vida en él es corta e inestable. Sin embargo, tu renuncia concierne a la otra vida, que es eterna."

      Un hombre preguntó a otro llamado Shibli: "¿Qué tipo de paciencia es la más dura?. Él contestó: "La paciencia en buscar la ayuda de Alah". El hombre contestó: "No." Shibli dijo: "La paciencia en procurar la satisfacción de Alah." El hombre respondió: "No." Entonces Shibli preguntó: "¿Cuál es entonces? El hombre contestó: "La paciencia en intentar mantenerse uno mismo alejado de Alah."
      La buena paciencia es de dos tipos: la paciencia por la causa de Alah y la paciencia con la ayuda de Alah. Alah ha dicho: "¡Espera paciente la decisión de tu Señor, pues te vemos! (52:48 ).
      Es imposible tener paciencia por la causa de Alah sin adquirir paciencia con la ayuda de Alah: "¡Ten paciencia! No podrás tener paciencia sino con la ayuda de Alah." (16:127). Esta aleya nos enseña que la paciencia no puede ser lograda sin la ayuda de Alah. Además de Su ayuda, necesitamos también el amor de Alah, tal como dice el hadiz: "que yo sea el ojo con el que ve, el oído con el que oye y la mano con la que actúa." En realidad, la ayuda de Alah se concede tanto al creyente como al malhechor. Sin embargo, este hadiz hace referencia a algo más: el amor de Alah, que el creyente puede alcanzar realizando actos nafl (voluntarios) de adoración, hasta que Alah le ame. Cuando el creyente alcanza este estatus, Alah se convertirá "en el ojo con el que ve, el oído con el que oye y la mano con la que actúa." De este modo, el creyente no se mueve ni hace nada sin que Alah esté con él. Quien alcanza este nivel adquiere la paciencia por la causa de Alah y soporta cualesquiera penalidades para agradar a Alah. Sin embargo, la persona que no alcance este nivel, no alcanzará tampoco ese grado de paciencia. Por el contrario, el creyente que disfrute del amor de Alah alcanzará niveles de paciencia que son imposibles para otros. Los que tienen paciencia son los ganadores en esta vida y en la otra, ya que Alah estará con ellos: "Alah está con los pacientes." (2:153).

      La paciencia del noble y la paciencia del innoble
      Toda persona tiene que ejercitarse, de forma voluntaria o involuntaria, en la paciencia con el fin de hacer frente a las dificultades. La persona noble ejercita la paciencia de forma voluntaria, porque comprende sus beneficios y sabe que será recompensado por ella y, por el contrario, se verá perjudicado si se deja llevar por el pánico. Es consciente además de que la impaciencia y el pánico no le ayudarán a recuperar las oportunidades perdidas ni eliminarán tampoco las cosas que le desagradan o le perjudican. Dado que lo que está decretado tiene que ocurrir y lo que no ha sido decretado no sucederá el ser impaciente y el dejarse llevar por el pánico sólo sirven para causar un daño al propio individuo.
      Un hombre sabio dijo: "Un hombre con sabiduría hace lo mismo cuando aparece la adversidad que un tonto hace después de un mes (cuando ya se ha cansado de lamentarse), es decir, tener paciencia."
      El hombre innoble tiene paciencia sólo cuando comprende que no tiene otra opción. Tras gastar mucho tiempo y energías en luchar contra la realidad, comprende que su impaciencia no le ayudará.
      La persona noble ejercita su paciencia para obedecer los mandatos de Alah, mientras que la innoble ejercita su paciencia para obedecer los mandatos de Shaitan (Satán). La gente innoble muestra la mayor paciencia posible con el fin de conseguir satisfacer sus propios caprichos y deseos y tiene el nivel de paciencia más pequeño imaginable en lo que se refiere a seguir las órdenes divinas. Este tipo de gente muestra también una notable paciencia y tolerancia a la hora de gastar en la vía de Satán –es decir, en cosas prohibidas o perjudiciales-, pero no gasta lo más mínimo para agradar a su Señor. Tales personas nunca serán nobles a los ojos de Alah ni se unirán al grupo de las personas nobles en el Día del Juicio."

      Formas de reforzar la paciencia
      Dado que la paciencia es obligatoria para el musulmán, Alah nos ha proporcionado formas y medios de obtenerla y reforzarla, ya que Él nunca nos pide que hagamos algo sin suministrarnos al mismo tiempo una ayuda y un apoyo para que lo llevemos a cabo. Así por ejemplo, nunca ha dejado de crear los medios para prevenir y curar las enfermedades. De este modo, la paciencia es difícil, pero no imposible de alcanzar. La paciencia consiste en dos elementos, el conocimiento y la acción, y de ellos se derivan los remedios para todos los problemas físicos y espirituales. El conocimiento y la acción combinados resultan siempre esenciales.
      El conocimiento
      El elemento del conocimiento es necesario con el fin de comprender los beneficios que conlleva el seguir los mandatos de Alah y alcanzar el sentido de felicidad y satisfacción que uno experimenta al hacerlo.
      También lo es para entender el daño, imperfección y mal que encierran las cosas prohibidas. Cuando una persona comprende todo esto, ejercita una fuerte voluntad y refuerza su deseo de desarrollarse espiritualmente y de vivir como un completo ser humano (y no como un animal), entonces resulta más fácil el conseguir la cualidad de la paciencia. La amargura de la paciencia se convertirá así en dulzura y el dolor de la misma en alegría.
      La acción
      Como hemos visto, la paciencia es una batalla constante entre la fuerza de la razón y la religión, por un lado, y la atracción que se deriva de los caprichos y deseos, por otro. Si una persona desea que la razón y la religión superen a los caprichos y deseos, entonces tiene que reforzar las primeras y debilitar a estos últimos, justo del mismo modo que toma medidas para reforzar su salud y reducir el riesgo de enfermedades.
      Así por ejemplo, una persona que tiene un fuerte deseo de cometer adulterio tiene que tomar medidas para combatir este impulso. Puede disfrutar del sexo permitido (dentro del matrimonio) porque Alah ha creado esta vía para que saciemos nuestras necesidades en este campo. Ésta es la mejor solución, tal y como el Profeta (saw) ha señalado.
      Otro paso importante es el de bajar la mirada y evitar mirar a las mujeres, ya que esto puede provocar un aumento del deseo sexual. El Profeta (saw) nos advirtió que "el mirar a las mujeres es una de las flechas de Shaitan." Shaitan dirige sus flechas al corazón del hombre y no hay nada que impida a estas flechas alcanzar su objetivo a menos que el hombre baje su mirada. Sin embargo, si éste continúa mirando se expone a que su corazón sea alcanzado por una de estas flechas. Además, el musulmán debe pensar en el daño que le puede reportar en ésta y en la otra vida el hecho de satisfacer su deseo sexual en una forma prohibida.
      Reforzar la motivación basada en la razón y la religión
      En la batalla entre razón/religión y caprichos/deseos, tenemos las siguientes armas a nuestra disposición:
      1) En primer lugar, debemos recordar la grandeza y gloria de Alah, y sentir que Él es demasiado grande para que podamos desobedecerle, ya que Él es Quien todo lo oye y Quien todo lo ve. Aquel que piense en la grandeza de Alah no se sentirá inclinado a realizar acciones equivocadas.
      2) Si afirmamos amar a Alah no deberíamos entonces desobedecerle debido a este amor. Una persona debe respetar a Aquel a quien ama. Aquellos que se abstienen de llevar a cabo acciones equivocadas debido a su amor hacia Alah ocupan la más alta posición ante Sus ojos, al igual que aquellos que Le adoran por amor a Él. Hay una gran diferencia entre aquellos que aman a Alah y se abstienen de llevar a cabo una acción equivocada por amor, y los que lo hacen por temor al castigo.
      3) Debemos pensar en las bendiciones y los favores de Alah y recordar que una persona decente nunca actuaría contra aquel que le ha tratado amablemente. Sólo la gente innoble haría tal cosa. Si pensamos en las bendiciones y los favores de Alah, entonces comprenderemos que no debemos responder a éstos desobedeciendo sus mandatos y cometiendo acciones erróneas.
      4) Debemos pensar en la ira y el castigo de Alah, ya que Él mostrará Su enfado hacia la persona que persista en realizar acciones perversas. Nadie puede evitar las consecuencias de Su ira, y menos aún Su débil siervo.
      5) Debemos pensar en lo que persona que comete la acción errónea a va a perder en este mundo y en el otro. Baste pensar simplemente en la pérdida de iman (fe), de la que sólo una pequeña cantidad es más valiosa que todo lo que hay en este mundo. ¿Cómo puede alguien estar dispuesto a perder su iman a cambio de sólo un pequeño momento de placer cuyas nefastas consecuencias podrían durar para siempre? En un hadiz sahih, el Profeta (saw) dijo: "Ningún adúltero es creyente en el momento en que comete el adulterio." Comentando este hadiz, un Sahaba señaló: "Su iman le abandonará e irá sobre su cabeza como una nube. Si se arrepiente, entonces, su iman volverá a él."
      6) Deberíamos sentirnos felices por la idea de derrotar a Shaitan (Satanás) porque el anularle a él y a nuestros deseos y caprichos es un motivo de alegría y conlleva una gran recompensa. Es como tomar una medicina y ser recompensado con la recuperación de la buena salud.
      7) Debemos recordar la recompensa que Alah ha prometido a aquellos que controlen sus caprichos y deseos, y se abstengan de lo que es haram (prohibido).
      8 ) Debemos pensar en lograr una cercanía a Alah, ya que Él nos ha dicho: "Alah está con los pacientes." (2:153). "Alah está con quienes Le temen y quienes hacen el bien." (16:128) y "¡Alah está, en verdad, con quienes hacen el bien!" (29:69).
      9) Debemos tener siempre presente a la muerte, que puede llegarnos en cualquier momento y sin avisar.
      10) Debemos alejar de nosotros los malos pensamientos y la falsedad. No debemos permitir que los malos pensamientos que pasan por nuestra mente se alojen en ella, porque podrían convertirse entonces en esperanzas y deseos que nos lleven a actuar de una forma que sea perjudicial para nosotros mismos y para otros. 11) Debemos reforzar nuestra motivación religiosa a través de la lucha contra los deseos y caprichos. Una vez que hayamos conocido la satisfacción que produce el derrotar a aquellos, nuestra determinación y fuerza de voluntad se fortalecerán.
      12) Debemos dirigir nuestros pensamientos hacia la contemplación de los signos de Alah, sobre los que Él nos han pedido que reflexionemos, con independencia de que se encuentren en el Sagrado Corán o en el mundo que nos rodea. Si tales pensamientos se hallan constantemente en nuestras mentes y corazones, esto nos ayudará a vencer los susurros de Satanás. No hay mayor perdedor que aquel que, en lugar de pensar en Alah, Su Libro, Su Profeta y su propia Shahada, se deja arrastrar por los susurros de Satanás y sus tentaciones.
      13) Debemos recordar lo corta que es nuestra estancia en este mundo. Nadie quiere sentir que en esta vida ha llevado a cabo el peor tipo posible de actos, excepto una persona que no tenga ninguna ambición de tipo espiritual y cuyo corazón esté muerto. Esta persona acabará por lamentar tales actos cuando comprenda que, lejos de beneficiarle, le han hecho acreedor a un castigo. Incluso la persona que tiene buenos actos en su haber no puede evitar un sentimiento de tristeza cuando se da cuenta de que podría haber hecho mucho más.
      14) Debemos saber que Alah nos ha creado para vivir una vida eterna que no tiene fin, una vida llena de dignidad, y sin humillación; una vida llena de seguridad, y sin miedo; una vida llena de riqueza, y sin pobreza; una vida llena de felicidad, y sin dolor; y una vida llena de perfección, y sin errores ni imperfecciones. Alah nos somete a una prueba en este mundo con una vida que termina en la muerte; una vida en la que la dignidad está acompañada por la humillación y la degradación; una vida que está devaluada por el temor, y en la que la felicidad y la alegría están mezcladas con el dolor y la pena. Muchas personas buscan una vida fácil y llena de riqueza, placeres y poder en este mundo, pero la mayoría de ellas nunca logran alcanzarla, y las que sí lo hacen pueden disfrutar de ella durante sólo un breve tiempo. Los profetas llamaron a la gente a buscar el éxito en la vida eterna, que ofrece más dicha y felicidad que la terrenal. Además, quien siga su llamada conseguirá el mejor tipo de vida en este mundo también; una vida mejor que la de los reyes y sus seguidores, ya que el zuhd (devoción religiosa) en esta vida es la auténtica riqueza. Es algo que Satán envidia grandemente a los creyentes.

      El mero conocimiento de los puntos que han sido mencionados no es suficiente. Tenemos que esforzarnos y hacer todo lo posible para lograr nuestro objetivo y alcanzar la perfección. La mejor forma de hacerlo es poner fin a los malos hábitos que controlan nuestras vidas, ya que éstos son los principales obstáculos que nos impiden tener éxito. Debemos evitar los lugares de fitnah y tentación, ya que el Profeta (saw) dijo: "Quien oiga hablar al Dayyal, debe mantenerse alejado de él." La mejor forma de protegernos del mal, es mantenernos alejados de cualquier cosa que nos lleve a él. Uno de los trucos favoritos de Satanás, que suele engañar a todos excepto a quienes son lo suficientemente inteligentes para percibirlo, es mostrar a la persona que existe algo bueno dentro de una cosa mala e invitarle a que lo tome para sí. Cuando la persona se aproxima a ello, cae entonces en la trampa.


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