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Hitler

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    Ernst Haeckel, el principal representante de Charles Darwin y del socialdarwinismo en Alemania, hizo el siguiente comentario después de leer El Origen de las
    Mensaje 1 de 1 , 1 jun 2010
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      HitlerErnst Haeckel, el principal representante de Charles Darwin y del socialdarwinismo en Alemania, hizo el siguiente comentario después de leer El Origen de las Especies

        En la grandiosa concepción unificada de la naturaleza elucubrada por Darwin, encontré la solución a todas las dudas que me venían preocupando desde el inicio de mis estudios de biología(1).


      Haeckel imaginó que dicho libro despejaba todas las dudas. Pero, por supuesto, estaba equivocado. La teoría de la evolución, formulada en la época de una ciencia en pañales, no podía dar respuesta a muchas cosas de manera coherente y acabada. En especial explicar, desde el conocimiento erudito, cómo comenzó la vida. Y ese error se refleja en Las Maravillas de la Vida, en el que resume sus puntos de vista sobre las “razas favorecidas”:

      Aunque se conocen las grandes diferencias mentales y de civilización que existen entre las razas superiores e inferiores, por lo general no son tenidas en cuenta. De ese modo, se hace una apreciación falsa del valor de la vida… Las razas inferiores (por ejemplo, los Wanniyala-Aetto o “gente del bosque”, nativos de Sri Lanka, más conocidos como “Veddas” o negros australianos) están más próximas a los mamíferos (monos y perros) que a los europeos civilizados. Por lo tanto, debemos asignarles una importancia totalmente distinta… el abismo que existe entre el pensamiento reflexivo del hombre civilizado y la esencia animal del salvaje, es enorme. Es mayor a la que separa a éste del perro(2).

      Lo que aquí se transcribe, aunque mucha gente lo aceptó y consideró producto de un estudio serio, carece de todo fundamento científico. Su autor desarrolló también un tipo de creencia con raíces en la teoría de la evolución, a la que denominó “monismo” (el monismo haeckeliano tenía por objeto oponerse a lo que consideraba “dualismo”, es decir, un mundo dividido en “cuerpo” y “espíritu”, pues negaba absolutamente éste para imponer un ateísmo totalizador). Esa creencia rechaza la existencia del alma y reduce todo a la materia.

      También escribió:…por primera vez estamos capacitados para comprender la unidad de la naturaleza… (de modo que podemos concebir) una explicación mecánico-causal de los fenómenos orgánicos más intrincados, (al punto tal) que desparecen las diferencias  entre las representaciones animadas e inanimadas… (Todos los fenómenos naturales, se trate de) una piedra… arrojada al aire… o el azufre y el mercurio (uniéndose) para formar cinabrio… son una manifestación mecánica similar al crecimiento y floración de las plantas, a la procreación de los animales, a la actividad de los sentidos ―como la percepción― o a la formación del pensamiento en la mente humana(3).

      En realidad, Haeckel cayó en el engaño de creer que había encontrado respuesta a muchas cosas desde una perspectiva materialista. Pero esa visión, que sostiene que no hay ninguna diferencia entre las realidades animadas e inanimadas, sufrió un severo golpe debido al progreso en las investigaciones y estudios llevados a cabo en el siglo actual: los supuestos aparentemente reales de los evolucionistas quedaron totalmente invalidados. Cada nuevo descubrimiento, cada nuevo avance, revela que el cosmos es el producto sin tacha de la creación. El universo no es eterno ni infinito como nos quisieron hacer creer los materialistas, ni pasó a existir debido a influencias y procesos mecánicos.

       Es Dios Quien lo creó y a todo lo que encierra. Y cuando llegue el momento, que El determinará, también desaparecerá con todo lo que contiene. Sin embargo, el biólogo alemán, debido a su cerrado materialismo, rechazaba las religiones divinas así como la humanidad y compasión que ellas imparten. Alababa la “selección humana artificial”, practicada por los espartanos (ciudadanos del siglo IX antes de Cristo, que construyeron su sociedad sólo en función de la fuerza militar, rechazando el arte, la filosofía y la literatura) al defender el salvajismo eugenésico. Como se sabe, ese pueblo antiguo se ajustaba a una ley especial, que determinaba que los niños enfermos o físicamente defectuosos fueran asesinados sin contemplación alguna. Se permitía vivir sólo a los fuertes y perfectamente saludables(4).

      Haeckel dijo a quienes les criticaban:

      ¿Qué tiene de bueno para la humanidad mantener y  criar artificialmente  a miles de lisiados, sordomudos, idiotas, etc., que nacen año tras año heredando enfermedades incurables?(5).

      Sin duda, este tipo de discernimiento es inhumano. Pero según su propiciador, el sentimiento de amor y compasión solamente sería válido con quienes pueden beneficiarnos. Tal actitud egoísta florece bajo la influencia enlazada del materialismo y el darwinismo. Por el contrario, quienes reconocen los valores morales religiosos se muestran compasivos con el necesitado y se esfuerzan por protegerlo sin pretender ningún beneficio material por ello. Esta forma de proceder es la que corresponde al verdadero humanismo. Por ejemplo, en el Corán se revela que el creyente auténtico ofrece alimento al pobre, al cautivo y al necesitado antes que alimentarse él mismo.

      Y lo único que lo mueve a eso es obtener el contento de Dios:

       Por mucho amor que tuvieran al alimento, se lo daban al pobre, al huérfano y al cautivo: Os damos de comer sólo por agradar a Dios. No queremos de vosotros retribución ni gratitud (Corán, 76:8-9).  

      Por otra parte, los monistas conducidos por Haeckel sostuvieron que no sólo los rasgos físicos sino también la personalidad podían originarse en anomalías genéticas, por lo que abogaban por la eliminación de todos los “defectuosos”.El libro de Haeckel jugó un papel importante en la aceptación del programa eugenésico nazi. Su biógrafo, el estudiante Wilhelm Bölsche, transmitió directamente a Hitler las ideas socialdarwinistas de su maestro. Por otra parte, la publicación Archiv für Rassen und Gesellschaftsbiologie (Biosociedad y Archivo por Razas, editada desde 1904 hasta 1944), se convirtió en el principal órgano de diseminación de las falsedades eugenésicas y de la ciencia nazi. Allí se registraba regularmente extractos de los temerarios trabajos de Haeckel(6).

      Dice el historiador Daniel Gasman:

      Hitler consultó muchas fuentes antes de opinar sobre historia, asuntos políticos, religión, cristianismo, naturaleza, eugenesia, ciencia, arte y evolución. Si bien sus pareceres en la materia resultan eclécticos, coinciden en su mayor parte con los de Haeckel, a los que utilizó regularmente, prácticamente copiándole (7).

      Haeckel, defensor del suicidio y la eutanasia, decía que un bebé es nada más que el producto de la relación sexual de sus progenitores. Entonces, si la vida se transforma en una carga pesada para alguien, debería ser eliminada:En consecuencia, si las circunstancias de la vida ejercen una presión insoportable sobre quien se ha desarrollado normalmente a partir del óvulo fertilizado, es decir, si esa persona se ve ahogada por la necesidad, la inquietud, la enfermedad y la miseria de todo tipo, tiene el derecho incuestionable de quitarse la vida para poner fin a su sufrimiento… hacerlo por voluntad propia para acabar con algo inaguantable es, realmente, un acto de redención(8).

      Sin embargo, nosotros no somos producto de la casualidad sino que Dios creó y crea a nuestra especie con un propósito:

       No he creado a los genios y a los hombres sino para que Me sirvan (Corán, 51:56).  

      Como humanos, somos responsables de todas las acciones que realizamos en el curso de nuestras vidas y de ello tendremos que rendir cuentas en el Más Allá. Quienes, como el biólogo alemán, incitan a otros a suicidarse o a asesinar, asumen, sin duda, una responsabilidad gravosa que no podrán justificar frente al Creador.

      Haeckel, en su obra Las Maravillas de la Vida, sostuvo que si el recién nacido es sordo y está privado de la conciencia, no tiene alma. Basándose en esa patraña vindicó la destrucción de los que nacían anormales y consideró que tal proceder no puede ser calificado de asesinato: no cabe duda de que era un gran defensor del infanticidio. Además, tenía un corazón suficientemente duro pues también alentaba la eutanasia compulsiva. La oposición a la misma lo irritaba tanto que dijo:

       “cientos de miles de personas incurables ―lunáticos, leprosos, cancerosos, etc.― son mantenidos vivos artificialmente… sin el más mínimo beneficio para ellos o para la sociedad”(9).

      Y propuso la solución:… la redención para este mal debería cumplirse a través de una dosis de algún veneno indoloro de acción rápida… bajo el control de una comisión competente(10).

      Sus conceptos, determinaciones y actitudes vandálicos hicieron mucho daño a Alemania, pues condujeron a un programa de eutanasia conocido como T4, que llevó a que 300 mil disminuidos mentales, físicamente deformes, portadores de enfermedades, considerados incurables e “indeseables”, sean asesinados brutalmente.La crueldad de Haeckel y las matanzas de Hitler se inspiran en la misma fuente:

       el socialdarwinismo. Las prácticas eugenésicas, la eutanasia, la esterilización forzada, los campos de concentración, el mantenimiento de la “pureza racial” y las cámaras de gas, de mediados del siglo XX, aparecen como resultado de la coalición Darwin – Haeckel – Hitler. Y, sin duda, expresan una de las mayores inhumanidades de la historia. 

       

      http://www.caminoalislam.com

       


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