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La enseñanza de la filosofía en la universidad

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  • Wilbert Tapia
    Hola, Encontré este artículo que, a pesar de su antigüedad, me parece de mucha riqueza para nuestros propósitos. Una de las ideas es que considera el
    Mensaje 1 de 1 , 7 dic 2008
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      Hola,

      Encontré este artículo que, a pesar de su antigüedad, me parece de mucha riqueza para nuestros propósitos. Una de las ideas es que considera el íntimo vínculo entre la educación y la enseñanza filosófica (“la tradición clásica griega…identifica al filósofo con el hombre verdaderamente educado”). Sobre la enseñanza filosófica, hace una comparación entre el método denominado dialógico y el método didáctico.  A través del primero se fomenta el diálogo, la controversia, la crítica y discusión de formas de pensar. En el segundo se tiene que aprender el pensamiento ajeno. Para el primero se necesita un currículo flexible en el que el seminario es la estrategia deseable, mientras que para el segundo el currículo es fijo con las estrategias de clase magistral y conferencia.  El sistema dialógico implica que los docentes sean investigadores que discutan con sus estudiantes los avances de las investigaciones; el otro sistema, en cambio, solamente necesita de recopiladores y comunicadores de la información.

      Los principios de la enseñanza dialógica son: a) la investigación de la experiencia vivida, b) la lectura de clásicos, c) implementación de la enseñanza a la situación cotidiana concreta. El plan de estudios debería tener también esa orientación.

      Hay otras ideas adicionales que merecen atención y reflexión.

      Saludos

      Wilbert

       

      http://www.anuies.mx/servicios/p_anuies/publicaciones/revsup/res024/txt2.htm

       

      LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFIA EN LA UNIVERSIDAD

      GRACIELA HIERRO
      Ponencia puntada en el Segundo Coloquio Nacional de Filosofía, celebrado en Monterrey, N. L., del 3 al 7 de octubre de 1977.
      Graciela Hierro: Profesora de tiempo completo de la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, y Secretaría de la Asociación Filosófica de México.

       

      Contenido del Artículo:

      1 LA LIBERTAD DE CÁTEDRA
      2 LOS PRINCIPIOS DE LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA
      3 EL PLAN DE ESTUDIOS
      4 METODOLOGÍA DE LA ENSEÑANZA
      5. CONSIDERACIONES PRACTICAS DE LA ENSEÑANZA DIALOGICA
      BIBLIOGRAFÍA

       

      Nuestra ponencia gira en torno a las diversas implicaciones que lleva consigo un sistema de libertad de cátedra. Esta libertad de cátedra implica la necesidad de formación de investigadores capaces de perpetuarse, a través de la formación de alumnos que, a su vez, investiguen.

      Lo anterior supone énfasis determinados en el plan de estudios; una metodología particular en la enseñanza, y la resolución de algunos problemas prácticos en la vida académica de profesores y alumnos. Estos serán precisamente los temas que abordaremos en este diálogo.

      1. LA LIBERTAD DE CATEDRA

      La condición indispensable para el florecimiento de la universidad y para el cumplimiento de su misión cultural es la libertad académica; la manera de concebir la libertad académica determina, en gran medida, la forma de enseñar filosofía en la universidad.

      Si se entiende la libertad académica como la expresión jurídica de la libre discusión, la enseñanza de la filosofía tendrá como objetivo principal la formación de hombres y mujeres que discutan, es decir, que filosofen. Este tipo de enseñanza es la que plantea Kant cuando dice a sus discípulos: "Ustedes no aprenderán filosofía de mí, sino cómo filosofar; no pensamientos que repetir, sino cómo pensar. A pensar por sí mismos, a sostenerse sobre sus propios pies."(1) Con lo cual queda excluida toda filosofía oficial, dogma o credo obligatorio del ámbito de la enseñanza de la filosofía en la universidad.

      Por otra parte, si la libertad académica se concibe, precisamente, como la libertad de imponer las propias ideas, en nombre de un saber que se ha adquirido y que se considera incuestionable, enseñar filosofía consistirá en informar a los alumnos, a través de un sistema didáctico, el propio pensamiento, o el ajeno, sin que los que escuchan tengan necesidad o derecho de discutirlo.

      En el primer caso el sistema de enseñanza puede llamarse dialógico, puesto que hay una exigencia de diálogo, de controversia, de enfrentamiento de opiniones, de crítica y discusión entre formas de pensar diferentes.

      En el segundo, el sistema de enseñanza puede llamarse didáctico, puesto que se tratará de enseñar una filosofía o intentar la labor de convencimiento en favor de alguna doctrina.

      Ahora bien, cada uno de estos dos planteamientos, el dialógico y el didáctico, persiguen dos finalidades distintas en cuanto a la búsqueda del conocimiento; el dialógico, el avance del conocimiento, por el conocimiento mismo, como un doble acto de fe: que el conocimiento es posible y perfectible. El segundo, el didáctico, supone que el único conocimiento que vale la pena investigar y comunicar es el útil para sostener un determinado sistema de pensamiento que es deseable imponer porque se considera el verdadero.

      De acuerdo con la preeminencia de una de estas dos metas educativas, variarán los planes de estudio que se propongan para alcanzarlas. En el planteamiento dialógico el plan de estudios tendrá que ser flexible, con un mínimo de materias obligatorias y un máximo de materias optativas. Esto porque la búsqueda del conocer por el conocer mismo se emprende por todas las vías que se abren al interés de los investigadores, lo que en un plan de estudios corresponde a clases optativas. Dado además que el sistema de aprender a filosofar se lleva a cabo a través de la discusión, el sistema de los seminarios es el más apropiado para este propósito. Esta realidad dialógica plantea la necesidad imperiosa de que, tanto maestro como alumno, estén en continua búsqueda de una verdad que se les escapa en su plenitud. A su vez.este tipo de verdad engendra un interés constante de búsqueda, ya que siempre es una verdad inacabada. Dentro de esta situación de conocimiento, el maestro sólo es un guía, en la medida en que ha recorrido mayor camino, primero, porque lleva más tiempo que el alumno reflexionando sobre un punto, y, segundo, porque tiene una metodología de reflexión más consistente.

      En el planteamiento didáctico, como se desea informar acerca de un sistema filosófico, se impone la necesidad de un currículo fijo, con un mayor número de materias obligatorias y menor de optativas; con temarios predeterminados que satisfagan las necesidades del sistema que se desea transmitir; y la enseñanza en forma de conferencia o de clase magisterial sobre los temas pertinentes, será la más adecuada.

      En el sistema dialógico se requiere que los docentes sean investigadores. Por esto se entiende que no sólo estén al tanto de las últimas innovaciones o descubrimientos en el campo de su propia especialidad sino que, además, posean una mentalidad crítica para enjuiciar los desarrollos de la misma. Lo anterior conlleva, necesariamente, la aportación de planteamientos personales creativos. En un sistema democrático profesor-alumno, éstas serán las mismas exigencias mutatis mutandis que transmitan a sus alumnos. La cátedra universitaria será el lugar del diálogo donde el maestro discute, con sus compañeros más jóvenes, el estado de su propia investigación. Donde juntos adquieren un saber en crítica constante que permite su superación y afirmación, precisamente a través de la investigación personal y la discusión creativa.

      Se ha dicho que los estudiantes no pueden criticar la enseñanza del maestro porqué, por definición, no saben nada aún. Sin embargo, siguiendo el ejemplo de Sócrates y el esclavo, la experiencia nos muestra que no hay sabios ni ignorantes absolutos. Más aún, recurrimos a la experiencia de todos ustedes, maestros; la necesidad de exponer las ideas aclara la propia comprensión del asunto; la ingenuidad de las preguntas de los alumnos, muchas veces, exige desarrollos más rigurosos por parte nuestra; y el planteamiento de situaciones "frescas", genera extensiones y actualizaciones de la problemática. Como bien dice Sartre: la cultura no puede transmitirse si no se deja a la gente, en todo momento, la posibilidad de discutirla.(2)

      Resulta evidente que para la enseñanza dialógica de la filosofía es imposible separar la docencia de la investigación. Un maestro que no sea investigador no puede enseñar a filosofar, porque él mismo no está filosofando. Se ve obligado a explicar lo que perdió para él su interés vital y, como lo perdió para el maestro, difícilmente podrá transmitirlo a sus alumnos. Su instrucción será a través de ideas "inertes", como las llama Whitehead, es decir: "ideas que la mente se limita a recibir, pero que no utiliza, verifica o transforma en nuevas combinaciones".(3)

      Bajo esta perspectiva se puede plantear como el objetivo básico de la enseñanza que llamamos dialógica, la formación de investigadores.

      En la enseñanza didáctica se supone una actitud radicalmente opuesta a la posición dialógica en varios aspectos. Primero, en la consideración del maestro cuya función se entiende como la de proporcionar la información que se considera pertinente para la erudición del alumno, en tal o cual materia. El maestro considera su labor cumplida cuando transmite el cúmulo de información sobre su tema. En ese sentido puede caer en el defecto que señala el conocido pedagogo brasileño Pablo Freire cuando habla de la "educación bancaria".(4) Se piensa que así se puede suplir la falta de preparación de los alumnos "llenándolos" de la información.

      En esta perspectiva didáctica no se requiere, necesariamente, que el docente sea investigador, basta con que sea "recopilador" de informaciones provistas por otros, ya que su tarea básica es la de "comunicador" de la información recopilada. Una vez que posee la información pertinente, el papel que se le asigna, y que es el verdaderamente importante para los objetivos que se persiguen, es el de didacta encargado de descubrir las formas más eficaces de transmitir y fijar la información en la mente de sus alumnos. Como sucede a través de un medio de comunicación masivo cualquiera. En este contexto resulta deseable que los alumnos sean receptores mnémicos, activos y fieles de la información recibida.

      Terminamos este apartado con otra cita de Kant que nos parece resume la idea que intentamos comunicar:

      "Hasta ahora, no hay una filosofía que uno pueda aprender. Porque, ¿dónde está?, ¿quién la posee, y por medio de cuáles características puede ser reconocida? Uno, sólo puede aprender a filosofar."(5)

       

      2. LOS PRINCIPIOS DE LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFIA(6)

      A continuación intentaremos implementar, de manera necesariamente esquemática, la forma dialógica de la enseñanza de la filosofía. En ese sentido, los principios de esa enseñanza podrían resumirse en los siguientes:

      a) La investigación de la experiencia vivida

      El punto de partida para la investigación y análisis filosófico es la experiencia directa dentro del propio contexto histórico. Se tratará de lograr el esclarecimiento de problemas tales como, por ejemplo: el conocimiento positivo, la forma de organizar la conducta, las dificultades y responsabilidades de la vida en comunidad, la experiencia estética, religiosa, metafísica, etcétera.

      b) La lectura de los clásicos

      Esta es la reflexión sobre el pensamiento de los grandes filósofos, de lo que ellos extrajeron de su propia realidad. Confrontando, en cada caso, lo que ellos pensaron con la realidad actual.

      Siguiendo los puntos a) y b) la filosofía supera el mero análisis y reflexión de la experiencia individual y se convierte en lo que verdaderamente supone la reflexión filosófica: la búsqueda de principios universalmente aceptables para el conocimiento y para la acción.

      c) La implementación de la enseñanza a la situación cotidiana concreta

      En el sentido de que la enseñanza filosófica se visualice como buscando la finalidad práctica de: enseñar y aprender a vivir usando la inteligencia. Siguiendo la idea de la educación que propone el filósofo de la educación R. S. Peters,(7) que supone la adquisición, por medio de la enseñanza filosófica, de una perspectiva cognoscitiva que incida, tanto en el pensamiento como en la acción. Esto sugiere que en el ejercicio del pensar se mantenga siempre, rigor, seriedad y profundidad. En la acción supone que ésta se verá modificada y orientada por los conocimientos que se van adquiriendo.

       

      3. EL PLAN DE ESTUDIOS

      El propósito fundamental de la enseñanza es el de formar investigadores en las distintas áreas de la experiencia humana. Esto, a través del contacto con los grandes pensadores de todas las épocas y de los avances de la ciencia empírica y social.

      Las materias sobre las que habrá que dialogar serán:

      a) Un mínimo de materias básicas: las disciplinas filosóficas que departamentalicen al alumno las regiones de la experiencia vivida, que es el punto de partida de la investigación (Ontología, Lógica, Epistemología, Filosofía de la ciencia, Filosofía de la historia, Etica y Estética).

      b) El contacto con los pensadores clásicos se realizará a través de la historia de la filosofía en las divisiones cronológicas. Hasta aquí las materias obligatorias. Las optativas serán:

      c) Estudios interdisciplinarios de las materias no filosóficas que se imparten en la universidad. Esto para entrar en contacto con la explicación científica, o de otro tipo, del ámbito de experiencia que se desea investigar con el instrumental filosófico.

      d) Estudio de idiomas para conocer las investigaciones filosóficas y científicas en los países más desarrollados al respecto.

       

      4. METODOLOGIA DE LA ENSEÑANZA

      Las consecuencias prácticas del planteamiento dialógico, aunque inciden sobre el plan de estudios, se reflejan en forma bastante más directa, sobre la metodología de la enseñanza misma de la filosofía.

      Para que el alumno adquiera la técnica de investigación, se propone la modalidad del seminario para impartir todos los cursos. Los seminarios son grupos de discusión de un profesor y sus alumnos, quienes, en conjunto, proponen y estudian a fondo un problema. Es un sistema de trabajo en que el estudiante aprende a plantear preguntas y a pensar. Se propone la bibliografía y se exigen exposiciones, por parte de los alumnos, de las distintas áreas del tema en cuestión.

      Para la enseñanza dialógica esta metodología reviste los siguientes puntos de apoyo:

      a) Propone temas de interés libremente escogidos.

      b) Exige un acopio de información, tanto de material clásico. como innovador-filosófico y científico.

      c) Implica una actividad personal del alumno, fuera de la clase.

      d) Demanda la actitud crítica en torno a la información recopilada.

      e) Solicita creatividad personal en el tratamiento del tema.

      f) Enseña a comunicarse.

      ·                     Otra consideración práctica, inherente al sistema propuesto, consiste en la formación de grupos de estudio y discusión de alumnos. Primero, a un nivel disciplinario, alumnos de filosofía que se reúnen a discutir los diversos temas de sus investigaciones. Luego, a un nivel interdisciplinario, discusiones de alumnos de diversas facultades en torno a un tema que requiera la integración de varias disciplinas. Esto mismo podría institucionalizarse al nivel maestros, a través de los centros de investigación (que ya existen en nuestra Facultad).

      ·                     Finalmente, se propone para la democratización de la enseñanza un sistema de evaluación bilateral: los maestros evalúan la investigación que llevan a cabo los alumnos; y los alumnos evaluarán la aportación de cada maestro en su formación como investigadores.

      Esta técnica del seminario debe revestir diferentes énfasis a medida que el alumno progrese en cuanto a investigador:

      ·                     Inicialmente el alumno participa en seminarios de metodología, en los cuales es menos importante la temática que el instrumental que adquiere. El énfasis se coloca en el método.

      ·                     Sigue con seminarios de temas diversos, en los que el énfasis está colocado en el sistema por el cual se obtiene la información filosófica y científica más relevante. En esta etapa la actitud fundamental a crear en el alumno es la de rigor y seriedad para la selección de la información.

      ·                     En la medida en que el alumno haya adquirido la metodología y rigor en la información, estará preparado para iniciar su actividad crítica, que será el énfasis de esta etapa.

      ·                     Finalmente, en la última etapa de su formación, la calidad del alumno será evaluada por su capacidad creativa. En esta etapa el alumno deberá ser capaz de aportar nuevos elementos a la temática de su elección.

      Para que lo anterior se optimice operacionalmente, se requiere la libertad, tanto para el maestro como para el alumno, de elegir la temática y de permanecer con el mismo maestro en sus seminarios, por varios periodos lectivos.

      El trabajo anterior culmina en los últimos seminarios de la carrera que son los seminarios de tesis. El trabajo final para obtener la licenciatura será una investigación sobre el tema que se ha trabajado, en profundidad, a través de su carrera, junto con el profesor que comparte con él sus intereses. Este trabajo deberá reunir los requisitos de metodología, rigor informativo, crítica y aportación personal que sea la garantía de que el alumno se ha convertido en un investigador.

       

      5. CONSIDERACIONES PRACTICAS DE LA ENSEÑANZA DIALOGICA

      Se propone, por último, tomar en cuenta la naturaleza, función y posibilidades concretas de los maestros y los alumnos en esta nueva dimensión de la enseñanza que proponemos.

      Los maestros

      ·                     Para que en realidad enseñen, deben contar con el tiempo suficiente para investigar sobre los temas de su interés. Esto no es posible para alguien que, por una parte, tiene sobredosis de trabajo, y, por otra, le fijan las materias que debe impartir. El plan de estudios flexible permite al maestro escoger las materias y los temas que desea investigar. El nombramiento de profesor de carrera le dará el tiempo suficiente para hacerlo. Las materias que imparte estarán en función de sus propias investigaciones.

      ·                     Con este sistema se elimina la dicotomía entre la docencia y la investigación. Se consideran ambas tareas como implicadas la una en la otra, dado que no puede concebirse a un maestro universitario que no se dedique a la investigación. También por el hecho de que resulta deseable que los investigadores discutan la materia de sus trabajos, con los compañeros más jóvenes en la ruta del conocimiento. Así, la docencia se apoya en todo momento en la investigación que se discute en los seminarios. Es precisamente en el seminario donde se puede crear la situación en la que filosofan juntos, maestro y alumnos.

      Los alumnos

      Un plan de estudios realista tendrá que tomar en cuenta las limitaciones de preparación de los alumnos y tratar de suplir sus deficiencias. Sin caer en el grave peligro, que ya señalamos, de intentar "llenar" al alumno de la información que se considera pertinente. Si se supera el tipo de instrucción ex-cathedra y se visualiza la enseñanza universitaria como el enseñar a trabajar personalmente, trabajando juntos, los que ya saben con los que quieren llegar a saber, la relación maestro-alumno adquiere una dimensión distinta. No se plantea como la relación entre el sabio y el ignorante, como ya expresamos, sino como la relación dialógica del educando-educador que trabajan sobre un tema que a ambos les interesa por igual. El educador no es más que un compañero más adelantado. La definición de la enseñanza filosófica como investigación hecha en común, permite la consideración del alumno como compañero de trabajo; en ese sentido la actividad en común puede presentar el carácter de un descubrimiento libre, perseguido en común, y no de una transmisión de resultados. Así se evita lo que Sartre nos advierte cuando describe al profesor universitario como: "el señor que ha escrito una tesis y la recita el resto de su vida".(8)

      Por último, siguiendo a Bertrand Russel,(9) pensamos que no se debe exhortar a los estudiantes a que trabajen, como tampoco permitírseles seguir en la universidad cuando se demuestra que pierden su tiempo, sea por pereza o por falta de condiciones intelectuales.

      Deseamos concluir este trabajo con un comentario breve acerca de la idea de educación que subyace en la concepción de la enseñanza dialógica de la filosofía que aquí proponemos.

      Todo nuestro planteamiento supone la identificación entre Educación y enseñanza de la filosofía, entendida como el enseñar a filosofar. En este sentido, aprender a filosofar significa iniciarse en el camino de la educación tal como lo plantea la tradición clásica griega cuando identifica al filósofo con el hombre verdaderamente educado.

      Aprender a filosofar se contempla, pues, como la iniciación en la posibilidad de ir más allá de enseñar a otros, en forma profunda, las disciplinas en el contexto del conocimiento. Supone la transmisión intencional de una perspectiva cognoscitiva capaz de: intensificar el sentido moral y despertar la conciencia social.

       

      BIBLIOGRAFIA

      1. KANT, M. Citado por Toulmin, E. W. F. en: Los grandes filósofos de Occidente. Pág. 197.

      2. SARTRE, J. P. Instrucción ex-cathedra y difusión de la crisis del saber universitario y el descontento infantil. Deslinde, 1. 3. W HITEHEAD, A. N. Los fines de la educación. Ed. Paidós.

      4. FREIRE, P. La educación como práctica de la libertad. Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Ed.

      5. KANT, M. Citado en: Crítica de la Razón Pura. Arquitectónica.

      6. SALMERON, F. DIANOIA 1961. "Sobre la enseñanza de la filosofía." Ponencia.

      7. PETERS, R. S. Ethics & Education. Unwin University Books.

      8. Cfr. cita 2.

      9. RUSSELL, B. Ensayos sobre educación. Col. Austral Nº 1387. Cap. XVIII.

       


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