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La guantanamera: historia ¿conclusa?

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    La guantanamera: historia ¿conclusa? A la indiscutible fama internacional de la melodía le persigue una polémica que no se apaga hasta hoy pese a
    Mensaje 1 de 1 , 8 sep 2004
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      La guantanamera: historia ¿conclusa?

      A la indiscutible fama internacional de la melodía le persigue una
      polémica que no se apaga hasta hoy pese a innumerables pleitos
      legales ¿Fue un guantanamero quien creó los compases iniciales? Esta
      es la pregunta que atiza la controversia
      Karina Rodríguez*
      Fotocopia: Cortesía de Ana Leida
      García Silveira y Ramón Goméz Blanco

      GUANTÁNAMO.— Fue un sábado de julio de 1929, en la esquina de Paseo
      y Carlos Manuel, entonces conocida como La Castellana.
      Descargaban "trovando" un grupo de amigos, entre los que se
      encontraba Herminio García Wilson, apodado "El Diablo". Pasó una
      muchacha muy agraciada a la que le tiraron un piropo fino,
      completamente correcto, pero ella contestó en forma descompuesta.
      Entonces el del requiebro dijo en voz alta: ¡Eh, qué se habrá
      figurado la guajira guantanamera esta! Ahí mismo Wilson sacó en su
      tres los primeros acordes de la ahora universal melodía, que esa
      noche interpretó en una fiesta en casa de Silverio Bosch Dubois, muy
      cerca de allí, en Carlos Manuel número 664 entre Narciso López y
      Paseo, en esta ciudad oriental.
      La copla prendió y en días posteriores continuó interpretándose en
      cuanto festejo se daba en esta ciudad, por aquellos tiempos de
      calles de tierra y fuerte arraigo de serenatas y pregones
      callejeros. Cuando la gente quería amenazar, decía: "Cuidado, que te
      van a cantar La Guantanamera". Esto porque esos cuatro primeros
      compases, tan hermosos en su simplicidad, fueron enriquecidos desde
      sus inicios con asuntos de faldas y crónica roja.
      Asegura Héctor Tati Borges, historiador del Consejo Popular Centro
      de Guantánamo, persona de bien ganado prestigio y respeto en la
      comunidad, que en la vecina Santiago, en la Cadena Oriental de Radio
      CMKW, popularizó la interpretación Miguel Ángel González, "El
      guajirito del Edén", en El programa de las peticiones, de 10:45 a 12
      del día, el cual llegó a acaparar a la radioaudiencia de Oriente
      entero.
      JOSEÍTO FERNÁNDEZ: MI BIOGRAFÍA ES LA GUANTANAMERA
      "Tres décadas después de haberse convertido la Guajira Guantanamera
      en uno de los más grandes sucesos internacionales de la música
      cubana, se analiza en Guantánamo el hecho de si surgió allí o no la
      estrofa inicial de la famosa guajira-son, que durante largos años
      hiciera popular Joseíto Fernández, difundiéndola a través de la
      radio", dijo Rosendo Ruiz Quevedo, compositor y estudioso de la
      música cubana.
      "...hace poco una estación de radio de La Habana obtuvo un gran
      éxito de popularidad con una canción de buen corte campesino,
      titulada La Guantanamera, que había sido traída a la capital por
      auténticos cantadores orientales", afirma Alejo Carpentier en su
      libro La música en Cuba, editado en México en 1946.
      "¿Dónde se origina esta creación melancólica y dominadora que hoy
      recorre el mundo?, se dice, y debe ser cierto cuando lo afirma Alejo
      Carpentier (...) ¿Cómo pasó el canto oriental de los límites
      insulares al ancho escenario universal que hoy domina?", se
      preguntaba Juan Marinello en un artículo publicado en la revista
      Bohemia, del 10 de marzo de 1967.
      Y Helio Orovio sostiene, en el premiado programa de la CMKS, El
      reclamo del Diablo, que la melodía llegó a la capital donde el
      músico Cheo Marquetti la convirtió en guajira-son y que más tarde
      Joseíto la incluyó en su repertorio, haciéndole aportaciones en su
      inflexión vocal y en lo rítmico-melódico.
      Sin embargo, Joseíto afirmó rotundamente que su biografía es La
      Guantanamera, según consta en una entrevista que le realizó Erena
      Hernández para la revista Revolución y Cultura, salida a la luz en
      junio de 1979.
      De acuerdo con este diálogo, en la emisora CMQ, La Corte Suprema del
      Arte, el cantante nacido en Los Sitios interpretaba siempre en el
      programa El Suceso del Día la canción que él popularizó
      nacionalmente, sacándola de los límites de su terruño natal, con la
      que "lo mismo felicitábamos a una muchacha de Villa Clara que
      pedíamos clemencia para un trabajador cesante", según dijo también a
      Erena Hernández.
      WILSON, UNA SOLA VERSIÓN; JOSEÍTO, VARIAS
      El Diablo Wilson, panadero de oficio, concejal y colaborador callado
      del Movimiento 26 de Julio, mantuvo siempre su historia y su fecha,
      versión avalada en el juicio de demanda de sus derechos de autor
      celebrado en 1993 que, finalmente, falló a favor de Joseíto, lo cual
      ratificó el Tribunal Supremo de la República.
      A dicho juicio se presentaron los testigos de aquella noche de julio
      de 1929, entre ellos Luis Odio Rancol, Celestino Borrero Larrázabal,
      Pablo Asencio Limonta, Marcos Bueno Portuondo, José Caridad Castillo
      Planche, María Aurelia Leguén Larrázabal, Marina López y Raimundo
      Ramos Cosme. Joseíto, en cambio, declaró indistintamente en diversas
      entrevistas de prensa como año de creación 1926, 1929, 1930 y 1934.
      Joseíto afirmó en el libro La Guantanamera, de Santiago Moreaux
      Jardines e Iraida Sánchez Oliva, que en una plantica de radio en la
      que trabajaba había una guantanamera enamorada de él que le llevaba
      cositas de comer. Un día lo sorprendió hablando con otra mujer y
      enfurecida, se llevó el pan con bistec de la ocasión. Entonces él
      agarró el micrófono y le cantó el estribillo. Dice además que igual
      cantaba guajira vueltabajera o camagüeyana y que eso fue antes de El
      Suceso del Día y la CMQ.
      Pero en la sección Correspondencia de la revista Bohemia, el 30 de
      noviembre de 1979, el periodista a cargo ofrece una versión distinta
      que le da el propio Joseíto: "Y un día, a Facundo Rivero, nuestro
      pianista, se le ocurrió que al terminar el programa que radiábamos
      por la CMCO (...) lo hiciéramos con una guajira.
      "Entonces compuse la Guajira Guantanamera. Y el éxito nos sorprendió
      a todos. (...) Esto ocurría allá por el año 1934". El periodista
      acota: "Esta es la verdadera historia de la Guajira Guantanamera,
      como nos la contó su autor".
      En la propia sección Correspondencia, del 9 de mayo de 1980, en la
      revista Bohemia, Joseíto indica que en una fiesta él dijo al
      pianista "haz un paseo aguajirado en La mayor, que yo entonaré un
      fácil estribillo sobre el cual haré algunas copias improvisadas". Se
      trata de una respuesta a un lector, motivada por controversias en
      cuanto a la fecha de creación.
      DE INCONFORMIDADES Y RECLAMOS
      Joseíto nunca mostró inconformidad ni protestó por las aseveraciones
      de Carpentier y Marinello. En igual sentido, podría alguien
      preguntarse por qué Wilson no reclamó su derecho autoral. Pues sí lo
      hizo.
      A principios de los 40 El Diablo se fue a ver a Inciarte Brioso para
      inscribir su melodía y este le contestó, según el músico Ramón Gómez
      Blanco, Mongo, amigo personal de Wilson, que la canción no tenía los
      suficientes compases, es decir, que era demasiado corta para ser
      considerada una obra autoral.
      Por otra parte, tanto Mongo como Ana Leida García Silveira, hija de
      Wilson, aseguran que él contaba que en 1972 le pidió a Alberto
      Muguercia, entonces miembro del Centro de Investigaciones Histórico-
      Culturales de la Biblioteca Nacional José Martí, que lo ayudara en
      esos trámites, a lo que este respondió que esa canción y la autoría
      de Joseíto habían trascendido mucho y que era muy difícil echar eso
      para atrás.
      Wilson quería hablar con Joseíto y nunca fue posible. ¿Qué pretendía
      El Diablo? Sencillamente, que su autoría de los cuatro primeros
      compases fuera reconocida, sin menoscabo de las aportaciones del
      habanero a la estructura melódico-rítmica y a la inflexión vocal, ni
      de su importante papel en llevar el tema a planos nacionalmente
      estelares.
      EL SALTO DEFINITIVO DE LA GUANTANAMERA
      En el libro La Guantanamera, los investigadores transcriben a López
      Nussa, en Bohemia del 30 de diciembre de 1983, en el trabajo Pete
      Seeger no está solo, que narra que en 1962 el famoso intérprete
      norteamericano de folk-music visitó un campamento de verano para
      niños, donde le pidieron que se aprendiera el tema de un instructor
      cubano que tenían allí. Se trataba de Héctor Angulo, cuyo maestro
      Julián Orbón había introducido a la canción versos martianos. Fue
      esta versión la que Seeger llevó a más de 35 países.
      Joseíto, quien había inscrito La Guantanamera en 1944, reclamó sus
      derechos de autor y Seeger vino a La Habana en 1971. Ambos se
      entendieron y La Guantanamera puede considerarse hoy como una de las
      canciones más famosas del mundo. Ha sido llevada a tiempo de rock,
      twist, surf, go-gó, ye-yé y otros ritmos.
      EL JUICIO
      En 1993 tuvo lugar en Guantánamo la demanda de derechos de autor de
      Wilson a Joseíto, ya fallecido en ese momento. Los familiares del
      músico habanero no se presentaron y, pese a las pruebas
      testimoniales y testificales, el fallo fue como se dijo más arriba.
      Dictaron sentencia los jueces Rafaela Inés Chacón Serrano, María
      Montoya Rodríguez y Santiago Barzaga Sanz. Con este último
      conversamos.
      Fue aplicado el artículo 116 inciso c de la ley 59 o Código Civil,
      que indica que prescriben al año las acciones para recuperar la
      posesión de los bienes, y no así los artículos 43 y 44 de la ley 14
      o Ley de Derecho de Autor, que indica que el período de vigencia del
      mismo comprende la vida de este y 25 años después de su muerte —
      Wilson falleció casi ciego, en 1998—, además de que se transmite por
      herencia.
      La abogada María Eugenia Arranz Oliva, defensora del caso, dijo a
      esta reportera que los familiares de Joseíto fueron declarados en
      rebeldía, e igual afirmación hizo Santiago Moreaux, representante de
      Wilson debido a la avanzada edad de aquel.
      CONCLUSIONES INCONCLUSAS
      La versión única de Wilson, contrapuesta a las varias de Joseíto,
      las valoraciones de musicólogos y otras destacadas figuras de la
      cultura nacional, y los detalles ofrecidos por El Diablo,
      impregnados de autenticidad, invitarían a cualquier persona amante
      de la justicia a reconsiderar el fallo del tribunal, en aras también
      de defender lo que es una auténtica gloria del patrimonio local,
      antes que nacional e internacional.
      Santiago Moreaux, quien fungió como representante de Wilson al
      entablar demanda contra Joseíto y que luego escribió a cuatro manos
      el libro La Guantanamera defendiendo la tesis contraria, hoy resume
      los hechos así:
      "A mí me pesa mucho lo que pasó pero es que fue tan difícil... Si
      me preguntan la verdad, la verdad... Joseíto era y es una figura
      internacional, no se le quiso destruir, pero esa canción es
      colectiva. Para mí lo más justo es reconocer al Diablo como autor
      inicial, Joseíto con aportaciones y popularizándola nacionalmente y
      Pete Seeger, universalizándola y contemporaneizándola con los versos
      de Martí que incluyó Julián Orbón.
      "No creo que esto le quite gloria a Joseíto, pero el autor de los
      cuatro primeros compases —lo más importante, al fin y al cabo,
      porque hay muchas formas de cantar La Guantanamera— es el Diablo
      Wilson".

      *Periodista del semanario guantanamero Venceremos
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