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Viaja con jazz por América

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    Viaja con jazz por América Fusiona Paquito D Rivera blues, merengue, tango y danzón, entre otros ritmos en arranque de la Temporada 56 de la SAT Por Silvia
    Mensaje 1 de 1 , 8 sep 2004
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      Viaja con jazz por América


      Fusiona Paquito D' Rivera blues, merengue, tango y danzón, entre
      otros ritmos en arranque de la Temporada 56 de la SAT

      Por Silvia Ruano
      El Norte

      Monterrey, México (7 septiembre 2004).- Con la guía experta de
      Paquito D' Rivera, una poderosa fusión de jazz, blues, bossa nova,
      merengue, danzón, huapango, tango y música cubana se convirtió en el
      vehículo perfecto para transportar a unas 600 personas por los
      rincones más especiales de América.


      El grupo era el público reunido en el Auditorio Luis Elizondo para
      ser parte del arranque de la Temporada 56 de la Sociedad Artística
      Tecnológico, y el recorrido mágico fue posible con la expresión
      musical del Quinteto de Paquito D' Rivera.

      En el marco de la conmemoración de su 50 aniversario como músico, el
      artista cubano estuvo en Monterrey como parte de su gira de
      conciertos por Estados Unidos, Argentina, Uruguay y España entre
      otros países; acompañado por el pianista originario de Tel Aviv, Alon
      Yavnai; el bajista peruano Oscar Stangaro; el trompetista argentino
      Diego Urcola; y el baterista estadounidense Mark Walkew.

      La sola presencia y el virtuosismo de D' Rivera, artista reconocido
      por su carrera como compositor de música clásica y jazz, brillante
      saxofonista e incansable promotor de la música, hizo de la velada un
      acontecimiento único.

      Pero el brillo musical fue mayor al sumarse su talento con el de sus
      compañeros músicos, quienes tocaron un repertorio bien seleccionado e
      interpretado con maestría que se ganó cada suspiro, grito y palmas
      del público.

      Un latin jazz muy sobrio, "Cristal", de César Camargo Mariano, sirvió
      para iniciar el concierto y corregir algunas fallas de audio
      iniciales que D' Rivera suavizó con humor y la experiencia de una
      vida dedicada a la música que a la fecha ha fructificado en más de 40
      álbumes como solista de música latina, jazz y bebop.

      Luego vino el llamado para comenzar el recorrido por la riqueza
      musical del continente con "Merengue", una pieza de D' Rivera con
      arreglo de Yavnai, basada en el ritmo venezolano.

      El saxofonista cubano que el año pasado se convirtió en el primer
      artista en obtener dos Grammy latinos en las categorías jazz latino y
      música clásica, grabó recientemente ésta y otras composiciones
      personales con el violinista Yo-Yo Ma, como uno más de sus esfuerzos
      para borrar la distancia entre estos dos géneros.

      Y para no perder tiempo, los músicos comenzaron a sorprender a su
      auditorio con brillantes solos entre los que destacó el de Walkew con
      las percusiones, y el de Stangaro, quien en un alarde técnico
      impresionante acarició y rasgueó su bajo eléctrico de seis cuerdas
      como si fuera guitarra.

      El recorrido prosiguió con paradas en Veracruz y el corazón de La
      Habana a través del "Danzón", que el quinteto tocó en reconocimiento
      al ritmo original de Cuba y al que desarrollaron en México los
      veracruzanos.

      También se escucharon algunos notas del gran Lecuona, con un homenaje
      al músico en una pieza tan melódica y dulce como su obra que D'
      Rivera decidió incluir en el concierto con su "Suite Lecuona", y un
      intenso solo que dejó en claro por qué se le reconoce en el mundo
      como un gran saxofonista.

      Para no dejar fuera al sur del continente, el grupo interpretó un
      tango, pero esta vez fusionado con blues, en el "Blues para Astor",
      de Urcola, con magníficos solos de trompeta, piano y el inconfundible
      sax de D' Rivera.

      Luego vino el turno del jazz con un bossa que D' Rivera compuso
      inspirado en la obra de Dizzie Gillespie, quien como él, se esforzó
      por reunir al jazz con la música clásica; y enseguida, para aportar
      el toque latino, un arreglo muy personal de "A Night in Tunisia" que,
      en son de broma, el cubano bautizó como "A Night(Mare) in Tunos".

      La gente rompió en aplausos y los músicos se pusieron de pie para
      abandonar el escenario, pero la fuerza de la ovación creció y el
      quinteto regresó.

      "Para un público tan lindo, es muy fácil tocar más", dijo un
      entusiasmado D' Rivera, quien decidió hacerle un regalo especial a la
      audiencia con un huapango que compuso cuando estudiaba en el
      conservatorio y escuchó la obra monumental del mexicano Moncayo.

      Con su peculiar estilo, la esencia del huapango se transformó en un
      poderoso jazz que el bautizó como "huapango israelí-chicago peruano-
      argentino-cubano", perfecto para el cierre de una velada memorable.
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