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102563¡Hasta cuándo!

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  • Secundino Camacaro
    20 mar
      ¡Hasta cuándo!
      Esquizofrenia opositora
      @pabloaure
      Indagar sobre la situación venezolana es una tarea sumamente compleja que más que de la participación de politólogos o de sesudos analistas, requerimos de la intervención inmediata de psiquiatras, que interpreten tanto a actores políticos como al común de los ciudadanos.
      Los más notables voceros de la Oposición, concentrados en esa rara especie “unitaria” plasmada en la MUD, no dudo que aparentan sufrir el trastorno de la esquizofrenia, pues perciben la realidad de una manera confusa. Hablan de dictadura pero al mismo tiempo se lanzan a una batalla de validación de sus organizaciones políticas, con el entendido de que serán capaces de desplazar a la dictadura con sus tarjetas electorales recién invalidadas y ahora vueltas a validar ¿No les parece cosa de locos? Prefiero pensar que están desequilibrados, para no tildarlos de socios de la tiranía ¿A quién se le puede ocurrir que un tirano te ilegitime (inconstitucionalmente) para después darte chance de volverte a legitimar bajo las condiciones que él imponga, -y lo aceptes mansamente-? Pero si eso de por si es una candidez, mayor sería la “ingenuidad” si tienes la esperanza de que luego te reconocería como ganador en unas eventuales elecciones, que de acuerdo con los tiempos aproximados por los procesos de invalidación, validación e impugnación, seguramente no serán este año.
      Mientras el régimen persigue a los panaderos, ofrece los “claps”, denuncia golpes de estado y se montan operativos para sacar el carné de la patria, el mayor grueso de los ciudadanos se mantiene distraído en colas para satisfacer sus necesidades básicas y muy atentos para evitar ser víctimas de un atraco. Mientras eso ocurre -y todos lo percibimos-, dirigentes opositores desesperadamente envían mensajes a tutilimundi para que se inscriban en sus partidos y poder presentarse como opción frente a la dictadura, claro está, mediante un proceso electoral. ¡Díganme si no es de locos esto!
      Indudablemente no son los marines de USA ni la Carta Democrática Interamericana sino psiquiatras los que necesitamos para tratar la esquizofrenia colectiva. No solo por el alocado discurso opositor sino también de algunos oficialistas, porque hasta insisten en afirman que alguien vive cuando años atrás lo lloraban y sus presuntos restos fueron expuestos en capilla ardiente y supuestamente “sembrados” en el Cuartel de la Montaña. Les vuelvo a preguntar: ¿es o no de locos esto que vivimos?

      Aterricemos en la cordura.-
      Los que dirigen la nación cuando dicen que harán lo que sea para mantenerse en el poder, créanme que no están locos, así como tampoco lo están algunos vivarachos que desde la oposición “validan” sus partidos para hacerles comparsa. Los del régimen indudablemente no tienen escrúpulos pero eso no significa que estén turulos. Esto es muy importante dejarlo claro a la hora de enfrentarlos a la justicia, no vayan a venir con el cuento y argumentar que no estaban en sus cabales cuando robaban y ordenaban encarcelar o asesinar. Loco estaríamos todos, si pensáramos que de estos patoteros saldremos vía electoral, ¡yo te aviso chirulí!
      El año pasado el régimen celebraba y reía carcajadas cuando a Capriles (secundado por algunos “genios” de la MUD) se le ocurrió la “brillante” idea de promover el referéndum revocatorio, y de manera absurda millones se embarcaron en esa pésima idea. Caímos en el chantaje para evitar ser catalogados como divisionistas. Ahora, Maduro sigue supremamente emocionado con ese temita de la validación de sus “enemigos”. O sea pareciera escucharlo en tono de chiste exclamar: “señores de la MUD si quieren venir por mi, no tienen otro remedio que validarse” ¿qué carrizo hace falta para que todos en el país se den cuenta de que tanto el régimen como los que le hacen el juego se burlan de los ciudadanos.

      Mi propuesta.-
      Observar a Venezuela en dos toletes, uno; claramente conformado por el régimen y sus aliados -entiéndase los que le hacen el juego-, y el otro, los que lo enfrentamos. Con la siguiente observación: no faltarán aquellos que tilden de anti políticos a los que desvelen la sociedad que existe entre el régimen y los enchufados disfrazados de opositores que apuestan a la eternidad del socialismo del Siglo XXI.
      Una vez tengamos claros esos dos sectores, hacer la tarea que todavía no hemos hecho por más que la hayamos anunciado. Me refiero a la organización. Nunca arrojará buenos resultados aquella organización donde existan elementos perturbadores que no tienen los mismos intereses u objetivos, que no es ninguno distinto al de salir de esta pesadilla. En consecuencia, cuando ambos segmentos estén claramente identificados, comenzar a hacer peso para debilitar a lo único que le teme el régimen que es su gobernabilidad. En efecto, Maduro puede tener cero de popularidad pero si por nuestras acciones equivocadas le permitimos que siga mofándose de los ciudadanos puede permanecer a perpetuidad en Miraflores, y el tiempo lo pasaremos recogiendo firmas para luego validarlas. Seguiremos escuchando discursos repetidos de aquellos “paladines opositores” (firmen y ahora validen para liberar a los presos políticos), otros, confundidos por la locura de quienes dicen ser opositores esperarán el carné de la patria o una caja de clap, o el día del terminal de la cédula para ´poder comprar dos kilos de harina, dos botellitas de aceite, cuatro rollos de papel tualé o medio kilo de pasta.
      Sabemos que la tarea es larga, pero así se incomoden quienes dicen estar de nuestro lado, a ellos, también tenemos que enfrentarlos porque son los pilares de la dictadura que desgraciadamente están camuflados de opositores. La protesta debe ser continua, inteligente y de manera coordinada para no darle oportunidad al régimen -a través de sus esbirros- de poder lesionar o apresar a quienes constitucionalmente lo hagan.
      No podemos perder más tiempo y tenemos que comenzar a tender puentes, si es que acaso todavía no lo han comenzado. Puentes con civiles rojos o verdes militares. Muchos “oficialistas o institucionalistas” quieren salir de este berenjenal pero prefieren callar o defender lo indefendible antes que caer en manos habilidosas, ávidas de poder y que padecen de los mimos vicios de los que originaron esta tragedia.

      Compromiso ciudadano.-
      Que cada rancho, casa, barrio, edificio y vereda se convierta en una escuela de rescate de la identidad nacional cuyas herramientas sean la palabra y la escritura. Abracemos la causa Venezuela. Ábranle la puerta a la esperanza y a la conciliación. Todos son necesarios. Cuando digo todos, son todos los ciudadanos de buena voluntad. Aquí incluyo nuevamente a civiles y militares. Maduro y todo el régimen que lo sostiene están demasiado claros de que su permanencia dependerá de nuestra organización, y de aquella unión cívico-militar de la que tanto hablaba el finado Hugo Rafael. Que se entienda muy bien: no hablamos de promover un golpe de estado, sino de restablecer el hilo constitucional que desde hace rato lo rompió esa caterva de delincuentes que ha venido oprimiendo a los ciudadanos ansiosos de tener libertad de oportunidades y de ese modo poder alcanzar su prosperidad sin depender de las dádivas del régimen que los ha sumergido en el atraso y cada día los esclaviza más.
      Pablo Aure
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